De la Dictadura de Franco al Sistema Parlamentario Actual

Problemas del final del franquismo: Crisis, represión y sucesión

El final del franquismo estuvo caracterizado por una profunda crisis estructural del régimen. En primer lugar, se mantuvo una fuerte represión política, evidenciada en procesos como el de Burgos (1970) y en las últimas ejecuciones de 1975, que provocaron una condena internacional y aislaron aún más a España. Paralelamente, el incremento del terrorismo, especialmente por parte de ETA, generó una creciente inseguridad.

A estos problemas se unió la vejez y deterioro físico de Franco, incapaz de adaptarse a los cambios sociales y políticos. En el ámbito económico, la crisis del petróleo de 1973 afectó gravemente a España, provocando inflación, aumento del paro y conflictividad laboral.

Un hecho decisivo fue el asesinato de Luis Carrero Blanco en 1973 por ETA, considerado el sucesor natural del franquismo. Su desaparición dejó al régimen sin una figura fuerte de continuidad. Desde entonces, se evidenció la división interna entre los aperturistas, partidarios de introducir reformas, y el llamado Búnker, defensor del inmovilismo.

En este contexto, ya en 1969, Juan Carlos I había sido designado sucesor a título de rey, jurando fidelidad a las Leyes Fundamentales del Reino, lo que permitía una posible transición desde la legalidad del propio régimen.

La reorganización de la oposición democrática

La oposición al franquismo se reorganizó en sus últimos años mediante organismos unitarios. Destacaron la Junta Democrática (1974), impulsada por el PCE, y la Plataforma de Convergencia Democrática (1975), vinculada al PSOE. Ambas se fusionaron en 1976 en la Platajunta, con el objetivo de coordinar la oposición.

En su seno coexistían diversas corrientes, desde republicanos hasta sectores que aceptaban la monarquía parlamentaria como solución de compromiso. Además, la transición española estuvo influida por potencias occidentales como Estados Unidos y Alemania Occidental, interesadas en una democratización estable en el contexto de la Guerra Fría.

Durante este proceso, se produjo un progresivo declive del PCE, debido a su asociación con el comunismo soviético, y también de los partidos democristianos, mientras el PSOE ganaba fuerza tras moderar su discurso en el Congreso de Suresnes (1974).

El gobierno de Arias Navarro y el inmovilismo

Tras el asesinato de Carrero Blanco, Franco nombró presidente a Carlos Arias Navarro, quien continuó tras la muerte del dictador. Su proyecto político se basó en una limitada apertura denominada “democracia a la española”, que pretendía reformar el sistema sin romper con el franquismo.

Este intento quedó reflejado en el llamado “espíritu del 12 de febrero de 1974”, donde Arias anunció ciertas reformas, como una mayor participación política. Sin embargo, estas medidas resultaron insuficientes.

Uno de los principales obstáculos fue su negativa a legalizar el Partido Comunista de España, principal fuerza de la oposición en la clandestinidad. Esta postura, junto con la presión social y política, provocó el fracaso de su proyecto reformista.

La Ley para la Reforma Política y las elecciones de 1977

La Ley para la Reforma Política de 1976 constituye la pieza clave del proceso de transición, ya que supuso la autodisolución jurídica del franquismo desde su propia legalidad. Fue elaborada por Torcuato Fernández-Miranda, presidente de las Cortes franquistas, siguiendo la estrategia de “de la ley a la ley”, es decir, transformar el sistema sin ruptura violenta. Esta ley fue aprobada por las propias Cortes y posteriormente ratificada mediante referéndum en diciembre de 1976, con un amplio respaldo popular.

Su contenido implicaba la desaparición del sistema político anterior y la creación de un nuevo marco democrático: se establecía un Parlamento bicameral (Congreso y Senado) elegido por sufragio universal, y se reconocía implícitamente la soberanía popular. Además, abría la puerta a la legalización de los partidos políticos.

En este contexto se celebraron las elecciones generales de junio de 1977, las primeras democráticas desde la Segunda República. De ellas surgió un sistema de partidos plural:

  • Extrema derecha: Destacó Fuerza Nueva, de escasa representación.
  • Derecha reformista: Alianza Popular (AP), integrada por antiguos ministros franquistas y antecedente del futuro Partido Popular.
  • Centro: La Unión de Centro Democrático (UCD) liderada por Adolfo Suárez, que resultó vencedora.
  • Izquierda: El PSOE, que había moderado su discurso tras Suresnes.
  • Comunismo: El PCE, legalizado en abril de 1977 tras la tensión de los asesinatos de los abogados de Atocha, aunque obtuvo resultados inferiores a los esperados.

La Comisión Constituyente y la elección de la monarquía

Tras las elecciones de 1977, las nuevas Cortes asumieron la función de Asamblea Constituyente. Para ello se creó una Comisión Constitucional, integrada por representantes de las principales fuerzas políticas, que reflejaba el pluralismo surgido de las urnas.

Durante los debates se optó por la monarquía parlamentaria, consolidando la figura de Juan Carlos I como jefe del Estado, pero con poderes limitados y sometido al control de las Cortes. Esta decisión fue fruto del consenso entre las distintas fuerzas políticas, incluidas las de tradición republicana.

La Constitución de 1978: El marco del consenso

La Constitución de 1978 es un texto extenso y detallado que refleja el carácter pactado de la transición. Su elaboración fue fruto del consenso entre fuerzas ideológicamente opuestas, lo que explica las concesiones mutuas.

  • Derechos y libertades: Reconoce una amplia declaración inspirada en la Constitución de 1931 y modelos europeos.
  • Estado autonómico: Reconoce el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones.
  • Soberanía: Reside en el pueblo español, representado en las Cortes Generales.
  • Economía: Se enmarca en un sistema de economía de mercado, aunque incorpora elementos sociales.
  • Instituciones: El Rey desempeña funciones representativas y el Senado se configura como cámara de representación territorial.

La Constitución fue aprobada por referéndum el 6 de diciembre de 1978, consolidándose como la base del nuevo sistema democrático.

El primer gobierno constitucional y los desafíos de la UCD

Tras la aprobación de la Carta Magna, se celebraron las elecciones de marzo de 1979, en las que volvió a imponerse la UCD de Adolfo Suárez. Sin embargo, la estabilidad se vio afectada por:

  • La intensificación del terrorismo de ETA.
  • La conflictividad laboral y huelgas sindicales derivadas de la crisis económica.
  • Tensiones territoriales en Cataluña y el País Vasco.
  • Presiones de sectores del Ejército contrarios a la democratización.

Los Pactos de la Moncloa

Ante la gravedad de la crisis, en octubre de 1977 se firmaron los Pactos de la Moncloa. Su objetivo era estabilizar la economía mediante la moderación salarial, el control del gasto público y la reforma fiscal. Tuvieron un enorme valor político como ejercicio de consenso nacional.

La crisis de la UCD y el intento de golpe de Estado del 23-F

El deterioro del gobierno de Suárez se acentuó por las divisiones internas de la UCD. Parte de sus miembros se desplazaron hacia el PSOE o hacia Alianza Popular. Ante la situación insostenible, Adolfo Suárez dimitió en enero de 1981.

Durante la investidura de su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo, tuvo lugar el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, protagonizado por el teniente coronel Antonio Tejero. El golpe mezclaba la acción ultra de los coroneles con los planes de los generales Armada y Milans del Bosch. La intervención decisiva del Rey Juan Carlos I en defensa del orden constitucional fue clave para su fracaso.

La etapa socialista: Modernización y reformas (1982-1996)

La victoria del PSOE en 1982 con mayoría absoluta inició una etapa de estabilidad. El gobierno de Felipe González y Alfonso Guerra impulsó:

  • Reformas militares: Para asegurar la subordinación del ejército al poder civil.
  • Estado del bienestar: Implantación de la sanidad universal.
  • Reconversión industrial: Para adaptar la economía a los estándares europeos.
  • Política exterior: Entrada en la Comunidad Económica Europea (1986) y permanencia en la OTAN tras el referéndum.

No obstante, el periodo enfrentó la virulencia de ETA (fracaso de las negociaciones de Argel) y la huelga general de 1988 convocada por la UGT.

El esplendor de 1992 y el desgaste del felipismo

El año 1992 fue el de la proyección internacional con la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Sin embargo, pronto surgió una crisis económica y fuertes tensiones internas entre los sectores de González y Guerra.

La etapa final estuvo marcada por escándalos de corrupción (casos Juan Guerra, Filesa, Time Sport) y el descubrimiento del terrorismo de Estado practicado por los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación). La figura del “Sr. X” y el acoso político de Julio Anguita (IU) y José María Aznar (PP) llevaron a la derrota socialista en 1996.

Los gobiernos del Partido Popular: La era de José María Aznar

En 1996, el PP ganó con mayoría relativa, pactando con nacionalistas vascos y catalanes. En su segunda legislatura (2000) obtuvo mayoría absoluta. Su gestión destacó por:

  • Crecimiento económico y entrada en el euro.
  • Fomento de la burbuja inmobiliaria.
  • Alineamiento con George W. Bush y apoyo a la Guerra de Irak (movimiento “No a la guerra”).
  • Gestión de crisis como el Prestige y el accidente del Yak-42.

El periodo de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011)

Tras los atentados del 11-M, el PSOE de Zapatero y Rubalcaba ganó las elecciones. Sus hitos fueron:

  • Retirada de tropas de Irak.
  • Leyes sociales: Ley de Memoria Histórica, ley antitabaco y reformas de tráfico.
  • Nuevos Estatutos de Autonomía y proceso de paz con ETA (2006).
  • Impacto de la crisis financiera de 2008, que provocó el estallido de la burbuja y un fuerte desgaste político.

Mariano Rajoy: Austeridad y fragmentación política

En 2011, el PP de Mariano Rajoy obtuvo mayoría absoluta. Su mandato estuvo marcado por los recortes, el rescate a la banca y la quiebra social. Este malestar propició el nacimiento de Podemos (tras el 15-M) y Vox.

Tras perder la mayoría absoluta, Rajoy se mantuvo gracias a la abstención de la “vieja guardia” del PSOE. Finalmente, los casos de corrupción (Gürtel) motivaron la moción de censura de 2018.

Pedro Sánchez: La nueva política de coaliciones

Pedro Sánchez asumió la presidencia tras la moción de censura, liderando un gobierno con debilidad parlamentaria. Tras las elecciones de 2019, formó el primer gobierno de coalición con Unidas Podemos. Su etapa ha estado marcada por la gestión de la pandemia de COVID-19, el conflicto catalán y la necesidad de pactos constantes en un Parlamento fragmentado.

Comentarios de fuentes históricas

Testamento de Franco (20 de noviembre de 1975)

Texto político-ideológico donde Franco justifica su régimen bajo el nacional-catolicismo y pide lealtad a Juan Carlos I para asegurar la continuidad del sistema. Es el último intento de perpetuar el franquismo tras su muerte.

Mensaje de la Corona (22 de noviembre de 1975)

Discurso de proclamación de Juan Carlos I. Define una nueva etapa basada en el consenso y la reconciliación, presentándose como un rey para todos los españoles y anticipando la evolución hacia la monarquía parlamentaria.

Preámbulo de la Constitución de 1978

Documento jurídico que establece la soberanía nacional, el Estado de Derecho y la voluntad de garantizar la convivencia democrática y el respeto a la diversidad regional.

Análisis de portadas e imágenes históricas

  • La Transición en España (Alfonso Pinilla): Obra que interpreta la transición como un proceso complejo de negociación entre élites.
  • El 23-F: Imagen de Tejero en el Congreso que simboliza la fragilidad inicial de la democracia y el papel del Rey en su consolidación.
  • Liderazgos democráticos: Fotografías de Aznar, Zapatero, Rajoy y Sánchez que reflejan la alternancia política y la normalidad institucional del sistema parlamentario.
  • Integración Europea: Mapas y cronologías que muestran el camino de España desde el aislamiento hasta su papel clave en la Unión Europea.

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