Crisis de las Democracias y el Ascenso de los Totalitarismos en el Periodo de Entreguerras

Causas de la crisis de las democracias

Tras la Primera Guerra Mundial surgieron nuevas ideologías como el fascismo y el comunismo, que pusieron en crisis a las democracias liberales. Muchos ciudadanos consideraban que la democracia parlamentaria era un sistema ineficaz para resolver los problemas económicos y sociales de la posguerra. Como consecuencia, en varios países europeos aparecieron regímenes autoritarios y dictaduras. El ejemplo de Italia fue imitado en países como España y Portugal. Sin embargo, en países con más tradición democrática, como Gran Bretaña y Francia, las democracias se mantuvieron, aunque tuvieron problemas políticos y económicos.

Crisis en los países democráticos

Francia

En Francia, después de la guerra, gobernó el Bloque Nacional, una coalición de centro-derecha que tuvo que enfrentarse a graves problemas económicos y sociales. Más tarde, la crisis de 1929 favoreció el crecimiento de grupos fascistas. Para frenarlos se creó el Frente Popular, formado por socialistas, radicales y comunistas, que ganó las elecciones de 1936. Este gobierno aprobó importantes reformas sociales, como la jornada laboral de 40 horas, las vacaciones pagadas y aumentos salariales. Sin embargo, las diferencias internas provocadas por la Guerra Civil española debilitaron la coalición. Desde 1938, Francia comenzó el rearme militar y en 1939 declaró la guerra a Alemania.

Gran Bretaña

Gran Bretaña sufrió problemas económicos tras la guerra debido a la pérdida de mercados frente a Estados Unidos y Japón. A pesar de ello, no hubo una fuerte radicalización política. El Partido Laborista llegó al poder en 1924 con MacDonald y se consolidó el bipartidismo entre conservadores y laboristas. La crisis de 1929 provocó mucho paro y dificultades económicas, por lo que en 1931 volvieron a gobernar los conservadores, que implantaron medidas proteccionistas. Además, Gran Bretaña tuvo que afrontar el problema de Irlanda, ya que los nacionalistas proclamaron la independencia. En 1921, el Reino Unido reconoció el Estado Libre de Irlanda, aunque Irlanda del Norte siguió formando parte británica.

Alemania y la República de Weimar

En Alemania, tras la abdicación del káiser Guillermo II en 1918, se proclamó la República de Weimar. Desde el principio tuvo que enfrentarse a graves problemas, como la revolución comunista espartaquista y las duras condiciones impuestas por el Tratado de Versalles. La Constitución de 1919 estableció una república federal con un presidente elegido por sufragio universal. Aun así, el país sufrió una enorme inflación, crisis económicas e intentos de golpes de Estado, como el putsch de Múnich protagonizado por Hitler. Entre 1924 y 1929 hubo cierta recuperación económica, pero el crack de 1929 provocó la retirada de capitales estadounidenses y un aumento enorme del paro. Esta situación favoreció el ascenso del partido nazi y en 1933 Hitler fue nombrado jefe de gobierno.

Relaciones internacionales de entreguerras

Durante los años veinte continuaron las tensiones internacionales provocadas por el Tratado de Versalles. Francia ocupó el Ruhr en 1923 debido al retraso de Alemania en el pago de las reparaciones de guerra, lo que agravó la crisis económica alemana. Posteriormente se inició una etapa de distensión gracias al Tratado de Locarno de 1925, por el que Alemania aceptaba sus fronteras y renunciaba al uso de la fuerza. Alemania ingresó en la Sociedad de Naciones en 1926 y en 1928 se firmó el Pacto Briand-Kellogg, que condenaba la guerra. Sin embargo, esta cooperación terminó con la crisis de 1929 y el aumento de las tensiones internacionales. En 1931, Japón invadió Manchuria y la Sociedad de Naciones no pudo frenarlo. Alemania abandonó la Sociedad de Naciones y comenzó a reclamar igualdad militar.

La crisis económica de 1929 y la Gran Depresión

Causas de la crisis

La crisis económica de 1929 tuvo varias causas. Una de las más importantes fue el crecimiento artificial de la bolsa, ya que muchas personas compraban acciones con dinero prestado pensando que siempre subirían de valor. Cuando la bolsa se hundió el 24 de octubre de 1929, conocido como “jueves negro”, miles de personas perdieron todo su dinero. Otra causa fue la superproducción industrial y agrícola. Las fábricas producían más de lo que la población podía consumir y los agricultores acumulaban productos que no conseguían vender.

La Gran Depresión

La caída de la bolsa provocó una enorme crisis económica en Estados Unidos. El jueves negro y el martes negro, millones de acciones quedaron sin comprador y muchas personas se arruinaron. Los bancos quebraron porque la gente retiraba sus ahorros y no podía devolver los préstamos. Como consecuencia, descendió el consumo, cerraron empresas y aumentó enormemente el paro, que llegó a 12 millones de desempleados en 1933. La crisis se extendió rápidamente por el mundo, especialmente a Europa, donde Alemania y Austria fueron los países más afectados. Estados Unidos retiró sus capitales de Europa y aplicó medidas proteccionistas, lo que provocó la caída del comercio internacional.

Consecuencias de la crisis

La crisis de 1929 tuvo consecuencias económicas, sociales y políticas:

  • Económicas: Quiebra de bancos y cierre de empresas.
  • Sociales: Aumento del paro, la pobreza y la delincuencia.
  • Políticas: Favoreció el intervencionismo del Estado y el ascenso de regímenes autoritarios como el nazismo en Alemania. También provocó una visión más pesimista entre artistas e intelectuales.

En Estados Unidos, Roosevelt intentó solucionar la crisis mediante el New Deal, un conjunto de medidas económicas y sociales que después influyeron en otros países.

Estados Unidos y el New Deal

Roosevelt aplicó el New Deal para recuperar la economía estadounidense. El Estado intervino más en la economía mediante reformas bancarias y el control de la bolsa. También se devaluó el dólar para favorecer las exportaciones y se creó un seguro federal para garantizar los ahorros bancarios. En agricultura se aprobó la Agriculture Adjustment Act para reducir la producción y recuperar los precios. En la industria se impulsaron las obras públicas y el empleo. Además, se aprobaron medidas sociales como la libertad sindical, la negociación colectiva y la Ley de Seguridad Social de 1935, que incluía seguros de desempleo y ayudas para la vejez e invalidez. Estas medidas ayudaron a mejorar la situación económica. En Europa, muchos gobiernos aplicaron políticas deflacionistas basadas en reducir el gasto público y limitar las importaciones, aunque esto aumentó el paro y la recesión.

Características generales de los fascismos

Los fascismos surgieron después de la Primera Guerra Mundial, primero en Italia y después en Alemania. Defendían un nacionalismo extremo, el rechazo a la democracia y un Estado totalitario en el que el individuo debía obedecer completamente al Estado. Eliminaban partidos políticos, sindicatos y oposición, y daban gran importancia al militarismo, la disciplina y la violencia.

Los regímenes fascistas desarrollaron un culto al líder, presentado mediante la propaganda como el salvador de la nación. En Alemania, el nazismo añadió el racismo y el antisemitismo, defendiendo la superioridad de la raza aria y persiguiendo a los judíos. El fascismo recibió apoyo de excombatientes, jóvenes nacionalistas, clases medias afectadas por la crisis, parados y grandes empresarios que temían una revolución comunista.

Hitler y el nazismo

Hitler y la ideología nazi

Hitler ingresó en el Partido Nazi y defendió el pangermanismo, el antisemitismo y la revisión del Tratado de Versalles.

La llegada al poder

La crisis de 1929 favoreció el crecimiento nazi debido al paro y la crisis económica. Hitler utilizó la propaganda y atacó a comunistas, socialistas y judíos. Finalmente, fue nombrado canciller el 30 de enero de 1933.

El Estado nazi

Hitler transformó Alemania en un Estado totalitario. Se eliminaron partidos y sindicatos, se creó la Gestapo y comenzaron los campos de concentración. La propaganda nazi controló la sociedad y difundió el culto al Führer. El antisemitismo se convirtió en política oficial con las Leyes de Nuremberg de 1935, que quitaron derechos a los judíos. En 1938, la “noche de los cristales rotos” marcó el inicio de una persecución más violenta contra ellos.

El fascismo italiano

Italia de posguerra

Después de la guerra, Italia sufrió una grave crisis económica y social. Muchos italianos hablaban de “victoria mutilada” porque el país no recibió todos los territorios prometidos. Hubo huelgas, violencia social y gobiernos débiles, lo que favoreció el crecimiento del fascismo.

Ascenso de Mussolini

Mussolini creó los Fasci di Combattimento, grupos violentos que actuaban contra obreros y socialistas. En 1921 fundó el Partido Nacional Fascista y en 1922 organizó la “marcha sobre Roma”. El rey Víctor Manuel III le entregó el gobierno.

La Italia fascista

Mussolini eliminó la oposición y convirtió Italia en un Estado totalitario. Se prohibieron huelgas y sindicatos y el Estado controló la educación y la sociedad. En 1929 firmó el Pacto de Letrán con el Vaticano.

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