Las instituciones del gobierno del Imperio
El monarca contaba con el asesoramiento de diversos consejos, tanto territoriales (Castilla, Aragón, Flandes, Indias, etc.) como temáticos (Consejo de Estado, Hacienda, Inquisición). Cada territorio tenía un virrey o gobernador que representaba al rey y ejercía poderes políticos, militares y judiciales. Había tribunales supremos de justicia (chancillerías y audiencias) que dictaminaban en nombre del monarca. En algunas regiones había instituciones como el Justicia Mayor de Aragón que vigilaban que el rey no vulnerara las leyes propias de esos territorios.
La estructura social
La sociedad se dividía en estamentos privilegiados (nobleza y clero) y no privilegiados (pueblo):
- Nobleza: Se clasificaba en alta nobleza (con gran poder económico y social) y baja nobleza (hidalgos sin apenas bienes).
- Clero: El alto clero tenía mucha influencia en la corte, mientras que el bajo clero contaba con recursos más modestos.
- Pueblo: Incluía a campesinos, artesanos, comerciantes, criados, etc., así como a la población marginada que vivía en la pobreza.
Las mujeres ocupaban un lugar secundario, con algunas excepciones como Francisca de Nebrija o Catalina de Aragón.
El gobierno y la administración de las colonias
Las colonias americanas fueron administradas de forma compartida por las Coronas de Castilla y Aragón. Se crearon instituciones como el Consejo de Indias y se promulgaron leyes para regular el trato a la población indígena, aunque su cumplimiento fue escaso. La administración territorial se organizó en virreinatos, gobernaciones y corregimientos, con virreyes, gobernadores y corregidores al frente. También se establecieron audiencias en las principales ciudades para aplicar las leyes e impartir justicia.
La sociedad colonial
La sociedad se organizó siguiendo criterios étnicos:
- Criollos: Españoles y descendientes, situados en la cúspide; controlaban el comercio, la propiedad de la tierra y los cargos de gobierno.
- Mestizos: En una posición intermedia.
- Indígenas y esclavos negros: En los estratos más bajos. Los indígenas sufrieron abusos y servidumbre, mientras que los esclavos negros fueron traídos de África para realizar los trabajos más duros.
Crisis demográfica y agraria
Durante el siglo XVII, Europa sufrió una importante crisis demográfica, económica y social. El crecimiento de la población se frenó debido a:
- Aumento de la mortalidad: Hambrunas por malas cosechas, guerras, saqueos y epidemias (peste, tifus, viruela, sarampión y cólera).
- Migraciones: Forzadas (expulsión de 200.000 protestantes franceses) y voluntarias hacia las colonias americanas.
Paralelamente, la agricultura atravesó una profunda crisis por el agotamiento de suelos y el empeoramiento climático. No obstante, en regiones como Inglaterra y los Países Bajos, la introducción de nuevas técnicas como la rotación de cultivos permitió incrementar la productividad.
Los reyes reinan, los validos gobiernan
Durante el siglo XVII, los monarcas dejaron en manos de sus validos (hombres de confianza) las principales tareas de gobierno. Figuras clave fueron:
- Duque de Lerma (Felipe III): Enfrentó la crisis financiera mediante acuerdos de paz (Pax Hispánica).
- Conde-duque de Olivares (Felipe IV): Reanudó las guerras para restablecer la hegemonía española e introdujo reformas como la Unión de Armas.
El fin de la hegemonía española
La monarquía hispánica pasó de una política pacifista a una etapa de constantes conflictos. Tras la intervención en la Guerra de los Treinta Años y la Paz de Westfalia (1648), España reconoció la independencia de las Provincias Unidas. Aunque conservó su imperio americano, perdió su primacía en Europa frente a Francia.
La monarquía absoluta de Luis XIV y el parlamentarismo en Inglaterra
El absolutismo francés
Luis XIV, el Rey Sol, concentró todos los poderes del Estado, centralizó la administración y sometió a la nobleza en Versalles. En el ámbito exterior, expandió sus dominios y fomentó un imperio colonial, mientras que en el religioso impuso el catolicismo, expulsando a 300.000 hugonotes.
El parlamentarismo inglés
A diferencia de Francia, Inglaterra desarrolló un modelo parlamentario. Tras la Revolución de 1640, la ejecución de Carlos I y la dictadura de Oliver Cromwell, la posterior Revolución Gloriosa de 1688 y la Declaración de Derechos limitaron el poder real, sentando las bases de la monarquía parlamentaria.
