Crisis del Sistema de la Restauración y el Fin de la Monarquía (1902-1931)

1. Alfonso XIII y los intentos de regeneración del sistema político (1902-1917)

1.1. Los grandes problemas del país

El reinado de Alfonso XIII se enfrentó a seis problemas principales:

  • Descomposición de los partidos: Tras la muerte de Cánovas y Sagasta, los partidos Conservador y Liberal sufrieron luchas internas. Desde 1917, ningún partido pudo gobernar en solitario.
  • Conflictividad social: Aumento de las huelgas y crecimiento de la afiliación sindical.
  • Cuestión religiosa: Auge del anticlericalismo en las ciudades; las izquierdas buscaban limitar el poder de las congregaciones católicas.
  • Problema militar: Tras el Desastre del 98, el Ejército presentaba exceso de oficiales y falta de recursos, culpando a los políticos de la derrota.
  • Nacionalismos: Crecimiento de los movimientos autonómicos, especialmente en Cataluña, vistos como separatismo por Madrid y los militares.
  • Guerra de Marruecos: Tras el reparto de 1912, España ocupó el Rif, una zona montañosa de difícil control que provocó crisis políticas constantes.

1.2. Evolución política entre 1902 y 1914: La “revolución desde arriba”

Hasta 1912 se intentaron reformas regeneracionistas en un contexto de gran inestabilidad (10 gobiernos en 5 años):

  • Crisis de 1905-1906: El auge de la Lliga Regionalista y un chiste antimilitarista llevaron a la aprobación de la Ley de Jurisdicciones (1906), que sometía los delitos contra el Ejército a la justicia militar.
  • Regeneracionismo de Maura (1907-1909): Antonio Maura impulsó una «revolución desde arriba». Destacan la Ley de Protección de la Industria, la creación del Instituto Nacional de Previsión (1908) y reformas laborales, aunque no logró erradicar el caciquismo.
  • Semana Trágica de Barcelona (1909): El envío de reservistas a Marruecos desató una revuelta popular, huelgas y quema de conventos. La ejecución del pedagogo Ferrer i Guardia provocó una crisis internacional y la caída de Maura.
  • Gobierno Canalejas (1910-1912): José Canalejas estableció el servicio militar obligatorio y la «ley del candado» para limitar las órdenes religiosas. Tras su asesinato, Eduardo Dato aprobó la Ley de Mancomunidades (1914).

1.3. Evolución de los movimientos sociales

  • UGT (Socialista): Predominante en Madrid, Asturias y Vizcaya; apostaba por la negociación.
  • CNT (Anarquista, 1910): Fuerte en Cataluña; defendía la acción directa, el rechazo al Estado y la huelga general.

2. La revolución de 1917 y la crisis del sistema

2.1. Impacto de la Primera Guerra Mundial

La neutralidad española provocó un boom económico por la exportación, pero generó desabastecimiento interno, inflación y un aumento de la pobreza obrera.

2.2. La crisis de 1917

Tres focos de protesta coincidieron:

  1. Juntas de Defensa: Militares que exigían ascensos por antigüedad y mejoras salariales.
  2. Asamblea de Parlamentarios: Oposición que exigía cambios en el régimen, disuelta por la Guardia Civil.
  3. Huelga general: Convocada por UGT y CNT en agosto; fracasó ante la represión militar y el miedo de la burguesía a una revolución.

2.3. Hundimiento del régimen (1918-1923)

La inestabilidad política, la influencia de la Revolución Rusa y la guerra social en Barcelona (pistolerismo y lock-out) marcaron el periodo. El Desastre de Annual (1921), con 13.000 bajas, supuso el golpe definitivo al prestigio del Ejército y la Monarquía.

3. La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

3.1. Directorio Militar (1923-1925)

Tras el golpe de Estado, se suspendió la Constitución y se creó la Unión Patriótica. El éxito militar en el Desembarco de Alhucemas (1925) puso fin a la guerra de Marruecos.

3.2. Directorio Civil (1925-1930)

Se impulsaron grandes obras públicas y las Confederaciones Hidrográficas. Sin embargo, la falta de libertades y la oposición de intelectuales y estudiantes forzaron la dimisión de Primo de Rivera en 1930.

4. El fin de la monarquía (1930-1931)

Tras la «dictablanda» de Berenguer, el Pacto de San Sebastián unió a la oposición republicana. Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, ganadas por las candidaturas republicano-socialistas en las ciudades, precipitaron la proclamación de la Segunda República el 14 de abril y el exilio de Alfonso XIII.

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