La Primera Guerra Mundial: causas, desarrollo, Revolución rusa y consecuencias

Las rivalidades entre las potencias

Una nueva potencia industrial, Alemania, que había llegado con retraso a la carrera colonial, quiso expandirse en Marruecos y se enfrentó a Francia, principal potencia imperialista de la zona. Francia reivindicaba como propias Alsacia y Lorena, incorporadas a Alemania tras la guerra franco-prusiana de 1871.

También existía una fuerte rivalidad entre Reino Unido y Alemania por la hegemonía política y económica de Europa y por el control de las rutas comerciales.

En los Balcanes se disputaban distintos intereses. Algunos pueblos eslavos, como Serbia, Bulgaria, Bosnia y Albania, querían liberarse de los viejos imperios (austrohúngaro, otomano y ruso) y consolidarse como Estados independientes. Austria-Hungría quería aumentar su influencia en los Balcanes. Para ello debía frenar las ambiciones de Serbia y del Imperio ruso, que también quería expandirse en la zona, y ocupar los estrechos del Bósforo y los Dardanelos, que daban acceso al mar Mediterráneo.

La formación de alianzas rivales

Las potencias crearon un complejo sistema de alianzas:

  • Alemania, Austria-Hungría e Italia firmaron la Triple Alianza (1882).
  • Francia, temerosa del poder militar y del expansionismo alemán, se alió con Rusia y mejoró sus relaciones con Reino Unido. Los tres países formaron la Triple Entente (1907).

El aumento de las tensiones provocó una carrera armamentística. Los Estados invirtieron grandes cantidades de dinero en fabricar armas, construir barcos de guerra y entrenar a sus tropas. A comienzos del siglo XX, todos se preparaban para la guerra y cualquier incidente podía desencadenar el conflicto.

El estallido de la guerra

El detonante fue el asesinato en Sarajevo, capital de Bosnia, del heredero de la corona austríaca, el archiduque Francisco Fernando, en junio de 1914. Animada por Alemania, Austria declaró la guerra a Serbia, a quien acusó de organizar el atentado.

Entonces comenzó el juego de alianzas: Rusia apoyó a Serbia y declaró la guerra a Austria. Alemania, aliada de Austria, declaró la guerra a Rusia y Francia. La invasión de Bélgica, país neutral, por el ejército alemán hizo que Reino Unido declarase la guerra a Austria y Alemania. Solo Italia se mantuvo neutral al principio. El enfrentamiento austro-serbio se convirtió así en una guerra europea.

La Gran Guerra: un nuevo tipo de conflicto

La Primera Guerra Mundial movilizó muchos recursos económicos y humanos e implicó a gran parte de la población. Los ejércitos incorporaron a los hombres en edad militar y la población civil se vio afectada como nunca antes.

El uso de modernas técnicas de propaganda permitió movilizar a la opinión pública y comprometerla con la causa bélica. Los contendientes reconvirtieron sus industrias para fabricar armamento, pidieron préstamos y sustituyeron la mano de obra masculina que había marchado al frente por la femenina. Las mujeres trabajaron en las fábricas de armamento, hospitales y en la conducción de tranvías. Al final del conflicto constituían el 35 % de la mano de obra industrial de Alemania y Gran Bretaña. Su acceso al mundo laboral aumentó su deseo de independencia y supuso un paso más en la lucha por los derechos de la mujer.

Con armas destructivas y mortíferas

El desarrollo tecnológico del siglo XIX, especialmente de la Segunda Revolución Industrial, se aplicó a la guerra para buscar medios más efectivos de destrucción. El empleo de nuevas armas más mortíferas hizo que el número de víctimas fuera muy superior al de guerras anteriores. Se fabricaron cañones más poderosos y ametralladoras, se utilizaron los primeros tanques y aviones, se bombardearon pueblos y ciudades y se emplearon gases que aterrorizaron a los contendientes.

La destrucción de pueblos, fábricas y cosechas provocó una gran penuria para la población de la retaguardia.

La guerra de movimientos

Al inicio de la guerra, el objetivo era obtener una victoria rápida mediante el movimiento de tropas. El plan alemán preveía atacar Francia entrando por Bélgica, esperando que Francia capitulase pronto, para después dirigir el avance contra Rusia. En septiembre de 1914, los alemanes fueron detenidos en la batalla del Marne.

En el frente oriental, los alemanes derrotaron a los rusos en la batalla de Tannenberg, pero estos reaccionaron y llegaron a los frentes del Imperio austrohúngaro. En los Balcanes, la ofensiva austríaca contra Serbia fue detenida.

La guerra de trincheras

Tras la batalla del Marne, los frentes se inmovilizaron y los ejércitos se protegieron mediante trincheras para impedir el avance enemigo. En 1915 entraron en guerra nuevos contendientes: Italia (1915), Bulgaria (1915) y Rumanía (1916). En 1916, los alemanes lanzaron una ofensiva en el frente occidental, pero fueron detenidos en la batalla de Verdún por franceses, británicos y aliados. En julio, los franceses atacaron en la batalla del Somme, con escaso éxito.

La crisis de 1917 y final de la guerra

El año 1917 fue decisivo. Rusia, tras una revolución, abandonó el conflicto y Estados Unidos se unió a la guerra, lo que favoreció a los aliados. En 1918, los italianos derrotaron a los austrohúngaros y sus aliados. Los imperios austrohúngaro y turco firmaron el armisticio y los combates cesaron.

En el frente occidental, los alemanes fueron derrotados en la segunda batalla del Marne y hubo revoluciones en Alemania. El alto mando revolucionario se rindió el 11 de noviembre de 1918 y Alemania firmó el armisticio.

La Revolución rusa

Rusia antes de la Revolución

A comienzos del siglo XX, el Imperio ruso estaba regido por Nicolás II, un zar con poder absoluto: gobernaba por decreto, no estaba sometido a una Constitución ni tenía que responder ante un Parlamento. El régimen autocrático se sostenía sobre una fiel burocracia, un poderoso ejército y la Iglesia ortodoxa, que tenía gran influencia sobre la sociedad rusa.

En 1905 estalló un movimiento revolucionario contra la opresión zarista y las injusticias sociales, que reclamaba mejoras en las condiciones de vida. Tras la revolución, Nicolás II prometió elecciones por sufragio universal al Parlamento (Duma) y una reforma agraria. Sin embargo, las promesas no se cumplieron y el zar cerró la Duma y volvió a gobernar de forma autocrática.

Una economía débil y una sociedad desigual

Rusia era fundamentalmente una economía agraria, técnicamente atrasada y con baja producción. La nobleza era propietaria de gran parte de las tierras y disfrutaba de grandes riquezas. La mayoría de la población eran campesinos, sometidos a un régimen casi feudal. Vivían en extrema pobreza, tenían un duro ritmo de trabajo y la mayoría eran analfabetos.

La industrialización y el capitalismo solo penetraron en la parte occidental del Imperio (San Petersburgo, Moscú, Ucrania…) y se caracterizaron por el predominio de la industria pesada y las grandes empresas.

Las consecuencias de la guerra

En 1914, cuando Rusia entró en la Primera Guerra Mundial, se evidenció que no estaba preparada. Muchas fábricas se transformaron en industrias de guerra y el reclutamiento de campesinos hizo disminuir la producción agraria. La falta de productos de primera necesidad hizo aumentar los precios y disminuyó la capacidad adquisitiva de los asalariados. La escasez y el hambre se extendieron.

A esto se sumaron las derrotas militares ante Alemania y las elevadas bajas entre los combatientes. El ejército ruso estaba poco equipado, deficientemente armado y mal dirigido. Todo ello desacreditó al zar Nicolás II y su gobierno.

La Revolución de Febrero de 1917

Los opositores al zarismo vieron la guerra como una oportunidad para acabar con el régimen. Se produjeron protestas que exigían la retirada de la guerra, alimentos y el fin del zarismo. El racionamiento del pan provocó el descontento popular y el 23 de febrero de 1917 hubo una gran manifestación en Petrogrado. Las huelgas se extendieron y muchos soldados se amotinaron en los cuarteles.

El zar abdicó y se proclamó una república dirigida por un Gobierno provisional, que prometió convocar elecciones constituyentes para convertir Rusia en una democracia parlamentaria.

La Revolución de Octubre

El nuevo Gobierno provisional, dominado por los partidos burgueses, inició reformas políticas y sociales, pero decidió mantener los compromisos con sus aliados en la guerra. Esto impidió mejorar las condiciones de vida y realizar la reforma agraria.

El descontento aumentó y los sóviets, organizaciones de trabajadores, exigieron la retirada de la guerra y la destitución del Gobierno. Se produjo una dualidad de poderes entre el Gobierno provisional y los sóviets.

Los bolcheviques fueron ganando el apoyo de los sóviets y su líder, Lenin, propuso derrocar al Gobierno provisional, instaurar un gobierno de sóviets obreros y campesinos, firmar la paz con Alemania, repartir las tierras entre los campesinos y ceder las fábricas a los obreros. Los bolcheviques, apoyados por los sóviets y la Guardia Roja, prepararon una insurrección para el 25 de octubre de 1917.

Los sublevados ocuparon Petrogrado, tomaron el Palacio de Invierno y destituyeron al Gobierno provisional. La revolución se extendió rápidamente por Moscú y los núcleos industriales. El II Congreso de los Sóviets de Rusia proclamó un gobierno obrero, presidido por Lenin, con León Trotski y Joseph Stalin.

El nuevo gobierno decretó las primeras medidas revolucionarias: se expropiaron las tierras para repartirlas entre los campesinos y las fábricas quedaron bajo el control de comités obreros. En 1918 se firmó el Tratado de Brest-Litovsk con Alemania, por el que Rusia tuvo que aceptar importantes pérdidas territoriales.

La guerra civil

A principios de 1918, los partidarios del zarismo y de la democracia liberal se levantaron en armas contra el gobierno de los sóviets. El Ejército Blanco, ayudado por franceses, británicos, japoneses y norteamericanos, se enfrentó al Ejército Rojo, formado por los bolcheviques y dirigido por Trotski.

Los tres años de guerra civil fueron muy duros para la población por la escasez de alimentos, los muertos en combate y la represión de ambos bandos. En el verano de 1918, el zar y su familia fueron ejecutados por los bolcheviques, mientras los contrarrevolucionarios atentaron sin éxito contra Lenin. En 1921, el Ejército Rojo se impuso militarmente, pero la guerra contribuyó al endurecimiento del régimen soviético.

Creación de la URSS

Finalizada la guerra civil, en 1922 se creó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que agrupaba las nacionalidades del antiguo Imperio zarista. La Constitución soviética de 1923 estableció un modelo de Estado basado en los sóviets, sin elecciones libres ni parlamentarismo.

El Partido Comunista de la Unión Soviética se convirtió en el centro del poder del nuevo Estado soviético. Partido y Estado quedaron identificados, los opositores fueron eliminados o neutralizados y se organizó una policía política para perseguir a los contrarrevolucionarios.

Consecuencias de la Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial tuvo un elevado coste humano. Murieron casi diez millones de personas, sobre todo alemanes, franceses y rusos, y dejó seis millones de inválidos y un elevado número de mutilados y heridos.

La guerra empobreció a los países beligerantes. Ciudades, campos de cultivo, industrias y vías de comunicación quedaron destruidas. La guerra supuso la pérdida de la hegemonía europea en la economía mundial. El potencial industrial de Europa se redujo un 40 % y el agrícola un 30 %. Las finanzas públicas quedaron muy endeudadas por los empréstitos de guerra.

Estados Unidos fue el gran beneficiario del conflicto y se convirtió en líder de las finanzas mundiales. También se benefició Japón, que aumentó su producción industrial. Los años posteriores fueron de penurias para gran parte de la población, debido a la subida de precios. Aumentó el malestar social y las manifestaciones y huelgas se extendieron por Europa. En 1919 hubo revueltas comunistas en Alemania y Hungría, que fueron sofocadas violentamente.

Una paz impuesta

En enero de 1919 se inauguró en París una conferencia para establecer las condiciones de paz, impuestas por las cuatro grandes potencias vencedoras: Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña e Italia. El presidente estadounidense Thomas Wilson defendió una paz basada en la concordia y la ausencia de revancha contra Alemania en sus 14 puntos. Sin embargo, las potencias europeas, especialmente Francia, querían fuertes compensaciones de los alemanes por las destrucciones y costes de la guerra.

El tratado más importante fue el de Versalles con Alemania. Se declaró a Alemania única culpable del conflicto y se le exigió el pago de fuertes reparaciones de guerra. Además, debía desarmarse, desmantelar su ejército, ceder territorios y renunciar a su imperio colonial. Para los alemanes fue una imposición humillante (diktat), que aumentó su nacionalismo y deseo de revancha.

La Sociedad de Naciones

En 1919 se creó la Sociedad de Naciones (SDN), una organización internacional que debía garantizar la paz y la cooperación entre Estados. Las condiciones impuestas por los vencedores hicieron que los vencidos no se integraran en la SDN. Tampoco lo hizo la URSS ni, finalmente, Estados Unidos. La nueva organización no tuvo medios ni fuerza moral para imponer sus decisiones y acabó sin influencia en la política internacional.