1. ¿Qué es el imperialismo?
El imperialismo fue el proceso por el que las potencias europeas, Estados Unidos y Japón intentaron ampliar su poder político, económico y territorial durante el último tercio del siglo XIX y principios del XX, conquistando y controlando otros territorios.
A diferencia del colonialismo de la Edad Moderna, que buscaba principalmente metales preciosos, especias, sedas y esclavos, el nuevo imperialismo buscaba dominar territorios y aumentar el poder de las potencias.
2. Causas del imperialismo
Causas económicas
Antes de 1870 predominaba el libre comercio, pero después de la crisis de 1873 aumentó el proteccionismo. Las potencias buscaban nuevos mercados donde vender sus productos y conseguir materias primas.
Causas políticas
Los países querían aumentar su prestigio y poder, controlar rutas comerciales importantes y evitar que sus rivales se hicieran más fuertes.
Causas ideológicas
El nacionalismo exagerado y el racismo defendían la supuesta superioridad de la población blanca. El darwinismo social utilizaba de forma interesada las ideas de Darwin para justificar que unos pueblos dominaran a otros.
Causas religiosas
Los misioneros querían extender el cristianismo y realizar labores humanitarias, pero las misiones también sirvieron para justificar el imperialismo y extender la cultura occidental.
Causas científicas
Los exploradores y las sociedades geográficas investigaban territorios desconocidos para los europeos, especialmente en África. Sus descubrimientos ayudaron a despertar el interés por colonizar esos lugares.
3. Formas de dominación colonial
Colonias: territorios gobernados directamente por la potencia extranjera mediante sus representantes.
Dominios: colonias de poblamiento europeo que tenían autonomía en asuntos internos, pero cuya política exterior dependía de la metrópoli.
Protectorados: territorios que conservaban su Estado y sus estructuras políticas y culturales, aunque quedaban bajo la influencia de una potencia extranjera.
Concesiones: territorios cedidos temporalmente a una potencia para controlar determinadas actividades económicas.
La administración colonial comenzó en algunos lugares mediante compañías y después pasó a estar controlada directamente por los Estados.
4. La división de África
Francia y Reino Unido fueron las primeras potencias en comenzar la colonización de África. Los misioneros, exploradores y aventureros facilitaron la entrada de los europeos en el continente.
En la Conferencia de Berlín de 1884, las potencias establecieron las reglas para repartirse y colonizar África.
Reino Unido quería crear un imperio de norte a sur.
Francia quería extender sus territorios de oeste a este.
Ambos países chocaron en Fashoda en 1898, pero resolvieron el conflicto diplomáticamente.
En el sur de África había territorios portugueses, británicos, alemanes y colonos neerlandeses conocidos como bóeres o afrikáners. La presencia de oro y diamantes provocó la guerra anglo-bóer de 1899-1902. Los bóeres perdieron y sus repúblicas fueron anexionadas por Reino Unido, aunque conservaron autonomía dentro de la Unión Sudafricana de 1910.
A comienzos del siglo XX también hubo disputas entre potencias por Marruecos.
5. Consecuencias del imperialismo
Económicas
Las potencias se apropiaron de tierras indígenas y las repartieron entre colonos. Implantaron plantaciones, explotaron recursos naturales y materias primas y construyeron ferrocarriles, carreteras, puertos y líneas telegráficas para controlar los territorios y sus mercados.
Políticas y sociales
La violencia y la explotación provocaron pérdidas demográficas. Además, las potencias establecieron fronteras artificiales que separaron pueblos o juntaron grupos enfrentados, generando conflictos sociales, políticos y étnicos que continuaron después.
1. El origen de la clase obrera
Con la industrialización apareció el proletariado, formado por los obreros de las fábricas.
Procedía principalmente de tres grupos:
Campesinos que perdieron tierras comunales o trabajo por la mecanización del campo.
Trabajadores a domicilio que no podían competir con las fábricas.
Artesanos que cerraron sus talleres porque las máquinas producían más rápidamente y a menor coste.
2. Las condiciones de vida y trabajo
Los obreros vivían y trabajaban en condiciones muy duras porque las empresas buscaban obtener el máximo beneficio.
Jornadas de 14 a 16 horas.
Disciplina estricta y castigos físicos o económicos.
Ausencia de descansos los domingos y festivos.
Despido libre y falta de salario en caso de enfermedad o accidente.
Falta de derechos laborales y de sindicatos efectivos.
Las fábricas tenían temperaturas elevadas, humedad, polvo y poca luz, lo que favorecía enfermedades como el raquitismo y la tuberculosis. Además, el trabajo era repetitivo y mecánico, y los obreros debían obedecer al jefe sin apenas posibilidades de progresar.
3. El trabajo femenino e infantil
Las mujeres trabajaban en el servicio doméstico, la industria textil y la minería, pero cobraban menos que los hombres, incluso cuando realizaban el mismo trabajo.
Los niños también trabajaban muchas horas por salarios bajos. Algunos comenzaban con 7 u 8 años y podían trabajar jornadas muy largas.
En Reino Unido, la Factory Act de 1833 prohibió el trabajo de los menores de 9 años, aunque la ley no se respetaba demasiado.
3.1. Socialismo utópico
El socialismo utópico criticaba la miseria de los obreros y proponía crear una sociedad más justa, igualitaria y solidaria mediante la cooperación.
Sus principales representantes fueron:
Saint-Simon: defendía que la industria era la base de la riqueza y que el país debía organizarse como un gran taller.
Fourier: proponía los falansterios, comunidades donde las personas compartían el trabajo y los beneficios. También defendía la igualdad entre hombres y mujeres.
Robert Owen: mejoró las condiciones de sus trabajadores en New Lanark, redujo la jornada laboral, prohibió el trabajo infantil y creó una escuela.
Idea clave: querían una sociedad más justa mediante la cooperación y las mejoras sociales.
3.2. Socialismo marxista
El marxismo, desarrollado por Karl Marx y Friedrich Engels, defendía que la historia avanza mediante la lucha de clases, es decir, el enfrentamiento entre los grupos dominantes y los dominados.
En el capitalismo había dos clases principales:
Burguesía: poseía los medios de producción, como las fábricas.
Proletariado: solo podía vender su trabajo a cambio de un salario.
Marx explicó en El capital el concepto de plusvalía, que es la diferencia entre el valor que produce el trabajador y el salario que recibe. Según Marx, esa diferencia era la base de la riqueza capitalista y de la explotación obrera.
Marx pensaba que el capitalismo acabaría destruyéndose por sus propias contradicciones. Por eso defendía que el proletariado conquistara el poder mediante una revolución, eliminara el capitalismo y construyera una sociedad sin clases ni propiedad privada de los medios de producción.
Idea clave: lucha de clases, plusvalía y revolución obrera.
3.3. Anarquismo
El anarquismo defendía destruir inmediatamente el sistema burgués y eliminar el Estado, el ejército y las leyes impuestas.
Su objetivo era crear una sociedad libre e igualitaria, sin clases sociales ni Estado, organizada voluntariamente por las personas.
Diferencia entre marxismo y anarquismo
Marxismo: los trabajadores conquistan temporalmente el poder del Estado para transformar la sociedad.
Anarquismo: quiere eliminar el Estado inmediatamente.
Los dos criticaban el sistema capitalista, pero no estaban de acuerdo en cómo actuar frente al Estado.
4. Los orígenes y el desarrollo del movimiento obrero
El movimiento obrero fue el movimiento de los trabajadores que se organizaron para luchar contra los abusos y mejorar sus condiciones de vida y trabajo.
4.1. Las primeras asociaciones y el ludismo
Desde el siglo XVIII existían las friendly societies o sociedades fraternales, que ayudaban a proteger a los trabajadores y evolucionaron hacia los sindicatos.
Las Combination Laws de 1799-1800 prohibieron las asociaciones obreras por miedo a los motines. En 1824 volvieron a permitirse, aunque los sindicatos no fueron legales hasta 1871-1875.
Durante la prohibición se extendió el ludismo, un movimiento que destruía máquinas porque sus participantes creían que les quitaban el trabajo.
4.2. El sindicalismo en Reino Unido
1819, masacre de Peterloo: el ejército mató a 11 manifestantes pacíficos que protestaban por el alto precio del pan.
1834, sindicato de Robert Owen: fundó el Grand National Consolidated Trades Union, que proponía que los sindicatos gestionaran directamente las industrias. Desapareció pronto por falta de fondos y represión.
Cartismo: movimiento político que pedía sufragio universal, jornadas de ocho horas y que se pagara a los diputados. Fracasó y se disolvió después de la gran manifestación de Londres de 1848.
5. La Primera Internacional (AIT)
La Primera Internacional, también llamada Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), se fundó oficialmente el 28 de septiembre de 1864 para unir a los trabajadores de diferentes países.
Karl Marx redactó su manifiesto y sus normas. Su lema era: «¡Proletarios de todos los países, uníos!».
Sus objetivos eran mejorar las condiciones laborales, apoyar las huelgas y fomentar la unidad y solidaridad obrera.
5.1. El conflicto entre Marx y Bakunin
Dentro de la Internacional había diferencias:
Marx y Engels: defendían una dirección fuerte, la participación política y el control obrero de la tierra y las fábricas.
Bakunin: defendía la autonomía de cada grupo y rechazaba la participación política.
La Comuna de París de 1871 aumentó las diferencias: Marx la veía como un intento de revolución obrera, mientras que Bakunin la consideraba un movimiento popular y anarquista.
En el Congreso de La Haya de 1872, Bakunin fue expulsado y la dirección se trasladó a Nueva York.
Después, la organización perdió fuerza por sus divisiones internas y el crecimiento de los movimientos obreros nacionales. Finalmente, se disolvió en 1876.
6. La Segunda Internacional
La Segunda Internacional se fundó en París en 1889 para coordinar a los partidos socialistas de distintos países.
Sus objetivos eran conseguir mejoras laborales, como la jornada de ocho horas, la prohibición del trabajo infantil y el derecho a la huelga. También estableció el 1 de mayo como Día Internacional de los Trabajadores.
6.1. La expansión del movimiento obrero
A finales del siglo XIX crecieron los sindicatos y los partidos socialistas.
El Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) se fundó en 1875 y adoptó un programa marxista en 1891, aunque también participaba en el Parlamento para conseguir reformas y mejoras.
También surgieron partidos socialistas en España en 1879, Bélgica en 1885 e Italia en 1892. En Francia, dos partidos se unieron en 1905 para formar la SFIO.
6.2. Las tres tendencias socialistas
Revisionistas, como Bernstein: defendían conseguir el socialismo mediante leyes y reformas, sin necesidad de una revolución.
Izquierdistas, como Lenin: defendían la lucha de clases y la revolución.
Centristas: mantenían las ideas marxistas, pero aceptaban las reformas.
La Segunda Internacional entró en crisis tras el triunfo de la Revolución bolchevique en Rusia. En 1919, los comunistas soviéticos fundaron la Tercera Internacional o Internacional Comunista.
