Constitución del ferrocarril en el gobierno liberal

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11.1.1 Isabel II (1843-1868): el reinado efectivo

En 1843 se hace efectivo el reinado de Isabel II, a su vez divisible en:
1844-1854: Década moderada
1854-1856: Bienio progresista
1856-1868: Alternancia en el poder. Moderados y Uníón liberal.
La década moderada
fue una década de relativa estabilidad. Se consolidó el modelo liberal, se crearon las primeras líneas de FFCC (Barcelona-Mataró y Madrid-Aranjuez) y como líderes destacan el General Narváez y Bravo

Murillo.
En 1844 se creó la Guardia Civil
, fundada por el Duque de Ahumada, un cuerpo de policía que actúa en toda España como brazo del gobierno, y cuyo objetivo es mantener el orden. Es una institución fiel al gobierno, en oposición a por ejemplo la milicia nacional, de orientación no sólo liberal sino también progresista.
Se creó otra constitución, la Constitución de 1845, que fue claramente doctrinaria.

Bicameral
, con poder moderador, con una cámara (el senado) de integrantes por derecho propio, no elegidos, y sufragio muy censitario, sobre un 1% del total de los españoles.
En 1845 también, se llevó a cabo una reforma tributaria, la reforma de Mon-Santillán. Buscó mayor proporcionalidad fiscal, la obligatoriedad de tributar, establecíó como norma legal el que todos los años se creara un presupuesto anual del Estado, y establecíó los consumos, un sistema de impuestos indirectos (aplicados sobre el consumo), Este impuesto provocó protestas entre las capas populares ya que en la práctica el Estado se abastecía principalmente de los consumos, ya que los nobles en muchos casos defraudaban.
En este mismo año se creó un nuevo plan de instrucción pública (de educación
)
.
En 1848 se introdujo un nuevo Código Penal, y en 1851 hubo un proyecto de Código de Derecho Civil. Además se establecíó oficialmente el sistema métrico decimal (por la necesidad de una unidad de medida uniforme para mejorar la recaudación y administración).
Además se firmó un concordato en 1851 (acuerdo entre la Iglesia católica y un país católico que establece una relación entre la Iglesia y el Estado) que deslegitimó a los carlistas, establecíó la religión católica como oficial y protegida, y comprometíó al Estado a no seguir con la desamortización a cambio de que la Iglesia no reclamara lo ya vendido. Además el Estado mantendría a la Iglesia mediante los impuestos.
Sobre las alcaldías, los progresistas preferían que fuesen elegidos por elección, pero el sistema moderado establecía que el ministerio de gobernación designaba a los gobernadores civiles (gobernadores de las provincias)

Como ampliación, cabe investigar sobre los poderes que residen bajo la política en España en el S. XIX. En España, la alta nobleza está del lado isabelino, ya que mediante las desamortizaciones los que de verdad comprarían serían la aristocracia y la burguésía agrícola terrateniente, es decir, la oligarquía dominante, el bloque de poder, con intereses comunes. Por otro lado, la burguésía industrial, que corresponde sólo a Cataluña al menos durante la primera mitad del siglo, no supone un bloque tan grande como para influir tanto en la política como por ejemplo sí pasaba en Inglaterra, donde el poder de la burguésía industrial era impresionante.
¿Cómo se produjo la caída de los moderados
?
Por la constitución de 1845, la reina siempre eligió moderados para el poder (especialmente a Narváez y Bravo Murillo), encerrándose cada vez más en las cabezas poderosas. Pero entre los años 1840 y 1850, se produjeron una serie de cambios.
Se produjo la segunda guerra carlista (1846-1849) y una revolución en Europa en el 1848, revolución que llevó el sufragio universal a Francia. Esto provocó que en España se disgregara del grupo liberal progresista el partido demócrata. Este partido defendía el sufragio universal, la intervención del Estado en economía, la libertad sindical, la abolición de los consumos, y eran partidarios del sistema monocameral.
Como los progresistas nunca llegaron al poder, y además Narváez (moderado en el gobierno) abusaba del poder, prescindiendo por ejemplo de convocar las cortes, surgieron los puritanos, entre los que destaca el General O’Donnell.
En 1854 se produjo el Pronunciamiento militar del General O’Donnell en Vicálvaro (la Vicalvarada) aunque el General Narváez los vence. Los pronunciados se rinden y se retiran hacia el sur.
En Manzanares publican el Manifiesto de Manzanares, cuyo autor es Cánovas del Castillo. En el contenido de este texto, cuyo objetivo es derribar a Narváez, destaca: un proyecto de constitución más abierta, más democrática. El apoyo a protestas a nivel popular en Madrid. El apoyo a los progresistas, el apoyo a otras ciudades como por ejemplo Barcelona. Este manifiesto llevó a la reina a llamar al General Espartero al gobierno, comenzando así el bienio progresista (1854-1856). O’Donnell ocupó un cargo como ministro del ejército.


En la segunda etapa del reinado de Isabel
II, el bienio progresista (1854-1856) se redactó una constitución, la Constitución de 1856, que nunca llegó a entrar en vigor (constitución non nata) en respuesta a la anterior del 1845, que no era nada democrática. La del 56 sí que lo era, ampliando el derecho al voto, declarando la soberanía nacional y el equilibrio entre los poderes ejecutivo y legislativo.
En este periodo se produjo la desamortización de Madoz, que no sólo afectó a la Iglesia, sino también a todos los sectores de propiedad comunal (los terrenos comunales de los pueblos).
También se creó la Ley de Ferrocarriles, que permitíó la entrada de capital extranjero, especialmente desde Gran Bretaña y Francia. Esto liberalizó el mercado para las entradas extranjeras en el ferrocarril, dando un impulso a la construcción de éste.
Entre los años 1855 y 1856 se dieron revueltas en Barcelona porque los empresarios redujeron un 50% los salarios. El General Espartero llevó contra estas prácticas una política de represión, que provocó que los progresistas le dieran la espalda, debilidad que aprovechó Narváez (moderado) para dar otro pronunciamiento. Así volvieron de nuevo los moderados al poder, comenzando el tercer periodo del reinado de Isabel II.

En esta tercera etapa, la alternancia de partidos (1856-1868) comienzan en el poder los moderados, con el General Narváez. Por su parte, O’Donnell crea otro partido, la Uníón Liberal, formada por los sectores de los moderados más descontentos con Narváez pero que no llegan a ser progresistas, y por algunos progresistas que no son tan democráticos. Es decir, se trata de un partido entre los moderados y los progresistas democráticos.
Se turnarían en el poder la Uníón Liberal y los moderados. Siguió en vigor la constitución de 1845.
Los progresistas se colocaron en la oposición. Ahora la alternancia se producía entre la Uníón Liberal y los moderados, no dando ni opción a los progresistas. Por ello se colocan como oposición al régimen en general, oposición a la corona.
En este periodo, entre 1856 y 1866, se dio un buen crecimiento económico, se remodelaron las ciudades (ensanche de Barcelona, barrio de Salamanca en Madrid), se construyó el Canal de Isabel II, se hicieron numerosas construcciones de ferrocarril, y se buscó, por parte tanto de Narváez como de O’Donnell, poder político en Europa.
Se intervendría en una guerra en México
.
Se colaboró con Francia y Gran Bretaña contra México, en un conflicto motivado a las deudas del país de Benito Juárez. España se retiró con GB. También se colaboró con Francia en Indochina, empresa de la que España también se retiró. Se mantuvo una guerra con Chile y Perú que se perdíó, y en Marruecos se llevó a cabo una guerra de expansión, en la que se derrotó a los rifeños, y se consolidó el poder en el norte de África.
Los progresistas y los demócratas entraron en conspiración para llegar al poder, ya que nunca serían elegidos por Isabel. Por ello, el General Prim aprovechó las condiciones que se dieron a partir de 1866, año de fuertes problemas económicos, causados por que la guerra de Secesión de EEUU de principios de los años 1860. La guerra bloqueó la exportación de algodón, por lo que el precio mundial del algodón subíó. Esto fue un duro golpe para la industria textil española, en especial la de Barcelona, que a su vez provocó la caída de las acciones del ferrocarril. Esta crisis económica se juntó con unas malas cosechas de entre los años 1866 y 1868.
Además de contar con el apoyo de las ciudades, apoyo que los progresistas y demócratas obtuvieron también tras la noche de San Daniel (

1865) cuando tras el llamado »el gesto» un catedrático fue explusado por quejarse de la reina, provocando esta expulsión una revuelta de estudiantes.
Ya en 1866, los sargentos del cuartel de San Gil se sublevan esperando que Juan Prim se ponga al frente de la revolución contra la reina. El desenlace se dió entre 1867 y 1868, cuando la oposición a Isabel firma el Pacto de Ostende, en el cual progresistas y demócratas se ponen de acuerdo para derribar a la reina. Piensan prescindir de Isabel II, traer el sufragio universal, usando el método de pronunciamientos militares (ayuda del ejército) y contando con la ayuda de los civiles organizados en Juntas.
En 1868, esta oposición organizada, comandada por el General Prim, mueve la sublevación por el litoral. Comenzando por la sublevación del Almirante de la flota en Cádiz, según se extiende el pronunciamiento se van organizando las juntas. En las juntas además, el partido demócrata siempre había tenido más peso.
Isabel cruzó la frontera Francesa y se exilió. El ejército isabelino luchó contra los sublevados en la batalla del Puente de Alcolea, que enfrentó a los ejércitos de Novaliches (isabelino) y Serrano (el sublevado
)
. Tras los enfrentamientos, se formó el gobierno provisional según se había acordado por demócratas y progresistas en el Pacto de Ostende. Así se puso fin al reinado de Isabel II.

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