El Ascenso del Fascismo en Italia y la Dictadura de Benito Mussolini

Fascismo italiano, Mussolini y el culto de la nación

Precedentes

Italia luchó del bando de los aliados a partir de 1915, debido a una promesa secreta de recuperar territorio a cambio. Sin embargo, tras los tratados de paz, Italia solo logró recuperar algunas zonas fronterizas, a pesar de su apoyo y de haber perdido 600.000 soldados. Los italianos se sintieron traicionados y humillados, y Mussolini aprovechó el contexto para convencer a la población de la debilidad de la democracia y la necesidad de recuperar el orgullo y la fuerza nacional, derivando en un fuerte nacionalismo extremista.

Entre 1919 y 1920, Italia sufrió una grave crisis económica que derivó en el Bienio Rosso, una etapa de gran conflictividad social inspirada por la Revolución Rusa. Los campesinos se sublevaron y los obreros tomaron las fábricas, por lo que las clases medias, los terratenientes y los empresarios entraron en pánico ante el temor de una revolución comunista.

El ascenso de Mussolini (1919 a 1922) y la dictadura fascista (1922 a 1945)

Mussolini era un líder y periodista del Partido Socialista Italiano, del cual fue expulsado por apoyar la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial. Tras combatir y resultar herido, regresó con un perfil ultranacionalista que odiaba el pacifismo en plena «victoria mutilada». Mussolini transformó su movimiento en el Partido Nacional Fascista en 1921. Los fascistas decidieron tomar el poder por la fuerza, contando con el apoyo de las clases altas y del ejército; además, obtuvieron suficiente apoyo popular gracias a las campañas de terror implantadas con ayuda de los Camisas Negras.

Hitos del ascenso al poder

  • Jefe de Gobierno: En octubre de 1922 tuvo lugar la Marcha sobre Roma, una concentración de militantes fascistas procedentes de toda Italia hacia la capital para intimidar al gobierno. El rey, Víctor Manuel III, temiendo una guerra civil, no declaró el estado de sitio y, a cambio, le entregó el poder a Mussolini.
  • Eliminación de la oposición: Mussolini gobernó respetando en parte el sistema parlamentario, pero tras convocar elecciones en 1924, el diputado socialista Giacomo Matteotti denunció la situación de violencia en el parlamento.
  • Dictadura totalitaria: Tras la crisis por el asesinato de Matteotti, Mussolini decidió acabar con cualquier atisbo de democracia. Entre 1925 y 1926 aprobó las Leyes Fascistísimas y asumió todos los poderes bajo el título de Il Duce.

Los principios del fascismo y el control del Estado

  • Estatismo absoluto: Control de todos los aspectos de la vida pública y privada por parte del Estado, eliminando las libertades individuales y prohibiendo el resto de partidos políticos.
  • Nacionalismo imperialista: El fascismo pretendía recuperar el esplendor del Imperio Romano, por lo que reclamaban el control absoluto del Mediterráneo y defendían la necesidad del espacio vital.
  • Corporativismo: Se creó un modelo económico y social en el que los trabajadores y empresarios debían agruparse en corporaciones controladas por el Estado para que el gobierno pudiese intervenir en la economía, fijar los salarios y eliminar los sindicatos.
  • Culto a la violencia: Mussolini exaltaba la guerra, el militarismo, la fuerza física y la juventud como valores supremos de la sociedad. Usaba grupos paramilitares para imponer su voluntad y atemorizar a la población, torturando o asesinando a sus rivales.
  • Antimarxismo y antiliberalismo: Los fascistas odiaban profundamente el comunismo y el socialismo, además de las democracias liberales y el parlamentarismo.
  • Racismo tardío: Aunque en sus orígenes el fascismo no contempló el racismo, a medida que Italia y Alemania se acercaron, sus políticas fueron similares. Se aprobaron leyes raciales que quitaron la nacionalidad a las personas judías italianas, se les prohibió ejercer profesiones públicas, se evitaron los matrimonios mixtos y fueron deportados más tarde durante la guerra.
  • Propaganda, política y adoctrinamiento: Mussolini instauró un culto a su personalidad sin precedentes, usando su rostro para empapelar las calles y las escuelas, donde los niños debían jurar lealtad al fascismo.
  • Terror y represión: Ejecutados por parte de la OVRA, que espiaba, perseguía y detenía a cualquier disidente político. La economía se basaba en la autarquía, ya que el Estado intervino mediante batallas propagandísticas como la del trigo y fomentó grandes obras públicas para reducir el paro y buscar la autosuficiencia. El papel de la mujer quedó relegado al cuidado del hogar y la crianza de hijos, ya que su función era proporcionar futuros soldados.

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