El Franquismo: Orígenes y Consolidación (1939-1959)
Con el final de la Guerra Civil en abril de 1939, España inició una nueva etapa histórica: la dictadura del general Francisco Franco. Este régimen autoritario se prolongó durante 36 años, hasta la muerte del dictador en 1975, aunque la plena democracia no se alcanzó hasta junio de 1977. El periodo franquista se divide generalmente en dos grandes fases: la primera, que abarca desde 1939 hasta 1959, y la segunda, que comprende desde 1960 hasta 1975.
Características de la Dictadura Franquista
La dictadura de Franco fue un régimen militarista, inspirado, especialmente en sus primeros años, en los regímenes totalitarios de Mussolini y Hitler, quienes habían apoyado a Franco durante la Guerra Civil. La sociedad española se dividió entre aquellos que aplaudieron y apoyaron el golpe de Estado, y quienes lo sufrieron, particularmente durante la etapa inicial del régimen.
El franquismo se configuró como un régimen totalitario en el que Franco acumulaba todos los poderes: el legislativo, el judicial y el ejecutivo. Era, por tanto, el Jefe del Estado, Presidente del Gobierno, Generalísimo de los tres ejércitos y Jefe Nacional del partido único, la Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Además, adoptó el título de Caudillo.
Franco aplicó a toda España las medidas que había implementado en la zona nacional durante la Guerra Civil: suprimió la Constitución de 1931 y, con ella, todas las libertades y derechos. También prohibió todos los sindicatos y partidos políticos, a excepción de FET y de las JONS. Anuló las autonomías establecidas durante la Segunda República para Cataluña y Euskadi, marginando sus lenguas y tradiciones.
La Represión Franquista
La represión y el castigo fueron constantes a lo largo de toda la dictadura. Fue una represión sistemática, dirigida a infundir terror y humillación a los vencidos, ya que el régimen nunca buscó la conciliación entre las «dos Españas». La España vencida sufrió enormemente durante esos años. Quienes pudieron, escaparon del país, iniciando un exilio que, en algunos casos, duraría toda la dictadura. Generalmente huían a Francia, pero con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, muchos emigraron a Sudamérica.
Pilares del Régimen Franquista y Control Social
Los medios de comunicación de la época —prensa, cine y, más tarde, televisión— estuvieron siempre sometidos a una estricta censura, siendo utilizados como herramientas de propaganda para el régimen.
Los Tres Pilares Fundamentales
La dictadura se sustentó en tres pilares principales:
La Falange Española Tradicionalista y de las JONS
La Falange fue el instrumento de difusión de la ideología y del discurso oficial de la dictadura, además de ser un órgano de represión política. Estuvo presente en todos los niveles educativos, incluido el universitario, estableciendo clases de lo que se conoció como Espíritu Nacional, que promovía el odio hacia el comunismo y la exaltación del Caudillo.
Además, la Falange creó asociaciones juveniles de asistencia casi obligatoria:
- El Frente de Juventudes para los chicos, que organizaba, sobre todo, torneos deportivos.
- La Sección Femenina para las chicas, dirigida por Pilar Primo de Rivera, hermana de José Antonio. Su objetivo exclusivo era que las mujeres asumieran su papel de amas de casa y complemento de los hombres, a quienes debían obediencia.
En la universidad, la Falange estuvo presente a través del SEU (Sindicato Español Universitario), que se dedicó a observar y controlar que ningún estudiante se atreviera a pensar por cuenta propia y se desviara del pensamiento del régimen.
También en el ámbito laboral, la Falange actuó con la Central Nacional Sindicalista, muy similar al sindicato vertical de Mussolini, que incluía tanto a trabajadores como a patrones, todos sometidos a las directrices de Franco.
La Mujer en el Franquismo
Respecto a la mujer, la dictadura siempre las consideró seres inferiores, tanto jurídica como legalmente. El Código Civil franquista retiró la capacidad legal de las mujeres, y el marido se convirtió en su representante legal. Se trató de alejar a la mujer del ámbito laboral, se aceptó la desigualdad salarial entre sexos y el despido de las mujeres si se casaban. El adulterio volvió a ser delito y se aplicó, generalmente, a las mujeres.
El Ejército
El ejército fue un pilar inquebrantable del franquismo y el principal instrumento de represión política del régimen. Solo muy al final de la dictadura, algunos militares jóvenes, que no habían vivido la guerra, crearon asociaciones secretas a favor de la democracia.
La Iglesia Católica
La Iglesia católica fue el otro pilar fundamental, desempeñando un papel destacado durante la dictadura, ya que Franco la utilizó como base ideológica. El régimen se autodenominaba Estado nacionalcatólico. A cambio, la Iglesia Católica recibió financiación, pues Franco restableció el presupuesto de culto y clero que la Segunda República había suprimido. La Iglesia, además, obtuvo el control de la educación, pasando los colegios a ser controlados por curas (para chicos) o monjas (para chicas).
La religión estuvo presente durante toda la dictadura, pero fue durante sus primeros veinte años cuando logró controlar y dictar la moral cristiana. En los años cuarenta y cincuenta, fueron muy estrictos con todo lo relacionado con el sexo y dictaban que el hombre fue creado por Dios y la mujer a partir de una costilla de Adán. Por lo tanto, la Iglesia reforzó el machismo, y no ir a misa en aquellos tiempos no estaba bien visto e incluso podía acarrear la acusación de comunista.
También hubo asociaciones católicas, como el Opus Dei y la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, que trataron de influir en la vida política del régimen.
Apoyos Sociales al Franquismo
Las clases altas, en general, apoyaron la dictadura. Personas con una posición elevada, como grandes propietarios o grandes empresarios, no tuvieron mayores problemas en respaldar el régimen, puesto que se beneficiaron de él. También los pequeños y medianos propietarios agrícolas del norte de España, así como muchos campesinos, dieron su apoyo a Franco. El respaldo de los campesinos de Castilla y León, que ya se lo habían dado durante la Guerra Civil, se debió, sobre todo, a las reformas eclesiásticas que había hecho la Segunda República. Para ellos, fue como volver a los tiempos de Cánovas del Castillo.
Represión y Aislamiento Internacional (1939-1953)
Para el resto de la población, incluidas las clases medias, fueron tiempos de represión. Para todos aquellos que habían apoyado a la República, los años estuvieron marcados por la cárcel o el exilio. Por la Ley de Responsabilidades Políticas, muchos fueron fusilados o perdieron sus puestos de trabajo. De hecho, los cinco primeros años de dictadura estuvieron llenos de muertes, y muchos presos del franquismo fueron utilizados como mano de obra esclava.
La Postura de España ante la Segunda Guerra Mundial
Tras la Guerra Civil, España estaba devastada. Franco no podía permitirse entrar en una guerra internacional que consumiría por completo al país, poniendo en riesgo incluso su propia dictadura. De ahí que la postura oficial de Franco respecto a la Segunda Guerra Mundial fuera oscilando en función de cómo les iba a Hitler y Mussolini.
Nada más declararse el conflicto en septiembre de 1939, Franco se declaró neutral. Sin embargo, en junio de 1940, se declaró no beligerante, debido a que Hitler y Mussolini habían ocupado casi toda Europa. Alemania e Italia propusieron encuentros con Franco para ver si España podía entrar en la guerra. La entrevista más importante fue con Hitler en octubre de 1940.
En la reunión, Franco expuso sus condiciones para entrar en el conflicto. A Hitler le parecieron demasiadas exigencias, sobre todo la de recuperar Gibraltar y ocupar el Marruecos Francés. Finalmente, llegaron al acuerdo de que España no entraría en la guerra, pero ayudaría a Hitler de algún modo. Por lo tanto, Franco pasó buena parte de la guerra exportando wolframio a Alemania. También se formó la División Azul, un cuerpo de voluntarios españoles que se alistaron para luchar en el frente ruso. La cantidad de jóvenes españoles que se alistaron fue considerable, al igual que el número de los que murieron.
El Aislamiento Internacional de la Posguerra
Cabe destacar que, durante esos años, España fue más fascista que nunca. A Estados Unidos, líder de los Aliados contra Hitler, esto no le gustó, por lo que Roosevelt ordenó embargar el envío de combustibles a España, empeorando aún más la economía española. No obstante, a finales de 1943, la guerra empezó a ser favorable a los Aliados, así que Franco dejó de dar su apoyo a Hitler y volvió a declararse neutral.
Pero al terminar la guerra, los Aliados recordaron que Franco había ayudado al enemigo y actuaron en consecuencia. Justo después de la Segunda Guerra Mundial, se formó la ONU, y desde esa institución se empezó a denunciar a los países que habían colaborado con Hitler y Mussolini. España no escapó a esta condena. Francia cerró su frontera con nuestro país, y la Asamblea General de la ONU recomendó la retirada de los embajadores de Madrid. Incluso España se quedó sin poder beneficiarse del Plan Marshall, un plan estadounidense de reconstrucción de la economía europea tras la SGM, que supuso miles de millones regalados por Estados Unidos a los países afectados por el conflicto en Europa, a los que España no tuvo acceso.
Tampoco se permitió a España entrar en la OTAN. La idea de la ONU y de Estados Unidos era que el régimen de Franco acabara cayendo debido a este aislamiento. Incluso la ONU, en su resolución, llegó a amenazar a Franco con una intervención si no se instauraba la democracia.
El Fin del Aislamiento: La Guerra Fría
Para contrarrestar este aislamiento, Franco puso en marcha un movimiento propagandístico, machacando a los españoles con el discurso de que todo era una conspiración de los comunistas contra España. En realidad, decía que todo era una conspiración judeo-masónica-marxista. Pero este aislamiento no duró mucho, ya que en 1947, a raíz de que un científico estadounidense pasara en secreto los planos de la bomba atómica a Stalin, el presidente de Estados Unidos, Harry Truman, anunció que el enemigo ahora era el comunismo. Y Franco era, por encima de todo, anticomunista.
Por lo tanto, con la Guerra Fría, Franco pudo beneficiarse, ya que Estados Unidos lo sacó del aislamiento. A cambio de establecer bases militares en España, EE. UU. le proporcionó millones y se le permitió entrar en la ONU.
La Economía Franquista: Autarquía y Apertura (1939-1959)
En cuanto a la economía, el objetivo inicial de Franco fue alcanzar la autosuficiencia económica. Esta política de los primeros años del franquismo fue conocida como autarquía. Para conseguirla, Franco intervino en la economía. Aunque siempre fue una dictadura que apoyó al capitalismo y a los grandes industriales españoles y extranjeros, Franco se limitó a regular la economía sin perjudicar al capitalismo.
Se adoptó una política proteccionista, que tuvo consecuencias bastante negativas, dado que los productos esenciales aumentaron de precio y la población no estaba preparada económicamente. Tanto los combustibles como los bienes de consumo escasearon hasta el punto del desabastecimiento.
Para evitar el desastre, Franco reguló los precios, es decir, estableció un precio único no sujeto a la ley de la oferta y la demanda. Además, obligó a los grandes y medianos propietarios de tierras a entregar su cosecha al Estado. Esto provocó que los terratenientes guardaran parte de la cosecha para generar desabastecimiento y que la gente acudiera al mercado negro (estraperlo), donde encontraría esos productos más caros. Debido a esto, Franco tuvo que implementar cartillas de racionamiento para la población.
Así, mientras la corrupción no salpicara a Franco, este la permitió entre sus altos cargos militares y civiles. Y, como no había inversión privada debido a la gran escasez de bienes de consumo y a que muy pocos invertían, el Estado tuvo que invertir en la industria, creando para ello el Instituto Nacional de Industria (INI). Es la época, los años 40, en la que nacen empresas estatales como Iberia o Renfe. La consecuencia de esto se reflejó en la vida de la población: los precios eran altos y los salarios bajos, la gente trabajaba más de diez horas diarias, la natalidad tardó mucho en recuperarse y la mortalidad aumentó, sobre todo la infantil.
Hacia la Apertura Económica
Ya en los años cincuenta, tras los acuerdos económicos y militares con Estados Unidos, la situación fue mejorando, pero no lo suficiente, ya que no es hasta 1952 que se eliminaron las cartillas de racionamiento.
Organización Política del Franquismo
La organización política se basaba en una democracia orgánica. Existían unas Cortes, denominadas «órgano superior de participación del pueblo español en las tareas del Estado», pero sus diputados, llamados procuradores, eran elegidos por Franco de entre la jerarquía militar, la jerarquía eclesiástica y la Falange. Más tarde, se añadió lo que se conoció como el tercio familiar, el tercio sindical y el tercio municipal, que incluían a algunos miembros de las familias más ricas de España o de la jerarquía del Sindicato Vertical.
Además, las leyes se denominaban Leyes Fundamentales, eran elaboradas por Franco y siempre salían aprobadas.
Ley de Referéndum Nacional
El Jefe del Estado podía someter a referéndum los proyectos de leyes elaborados por las Cortes cuando el interés público lo demandara. El Jefe del Estado continuaba teniendo plena libertad para seguir dictando leyes fundamentales sin necesidad de referéndum.
Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado
Franco estableció que, mientras él viviera, sería dictador y declaró a España un reino. Además, sería él quien designaría al rey como su sucesor.