Las Desamortizaciones de Mendizábal y Madoz
A lo largo del reinado de Isabel II se produjo la sustitución de la economía feudal, propia del Antiguo Régimen, por un sistema económico capitalista basado en la propiedad privada. Este cambio afectó profundamente al ámbito agrario.
El fin de las «manos muertas»
En el Antiguo Régimen, gran parte de las tierras eran inalienables debido a dos circunstancias:
- Propiedades de la Iglesia y municipios: Estaban en «manos muertas» (bienes que no podían ser enajenados por tener un destino específico o carecer de capacidad legal para su venta).
- Mayorazgos: Tierras vinculadas al linaje familiar que debían transmitirse íntegras de un titular a otro.
La eliminación de estas trabas legales fue una condición necesaria para liberalizar el mercado de la tierra. A partir de 1836, bajo el impulso de figuras como Espartero y los gobiernos progresistas, se adoptaron tres medidas fundamentales:
- Supresión de los mayorazgos (1836): Transformó los bienes vinculados en propiedades plenas y libres.
- Abolición del régimen señorial (1837): Convirtió las tierras de los señoríos en propiedades plenas de sus dueños.
- Las desamortizaciones: Proceso de expropiación forzosa y subasta pública de bienes de la Iglesia y municipios.
1. La desamortización eclesiástica de Mendizábal (1837-1849)
Iniciada tras la disolución de las órdenes religiosas en 1835, esta fase tuvo tres objetivos principales:
- Sanear la Hacienda: Mediante la amortización parcial de la deuda pública.
- Financiar la guerra: Obtener recursos para la Primera Guerra Carlista.
- Apoyo social: Crear una base de nuevos propietarios adeptos a la causa liberal.
2. La desamortización general de Madoz (1855-1867)
Iniciada durante el Bienio Progresista, esta fase fue más ambiciosa e incluyó:
- Tierras de la Iglesia aún no vendidas.
- Propiedades municipales (bienes de propios y comunales).
A diferencia de la anterior, el objetivo principal, además de reducir la deuda, fue financiar la construcción de infraestructuras, especialmente la red de ferrocarriles, para modernizar la economía nacional.
Balance y consecuencias
El alcance de las desamortizaciones fue masivo: se vendió una quinta parte del territorio nacional, equivalente a la mitad de la tierra cultivable. Sin embargo, es fundamental destacar que no fueron una reforma agraria de carácter social, sino una medida fiscal. No se modificó sustancialmente la estructura de la propiedad, limitándose a un cambio de manos que mantuvo, en gran medida, la estructura latifundista heredada de la Edad Media.
