Evolución Política de España: Del Carlismo a la Primera República

La Primera Guerra Carlista

Tras la muerte de Fernando VII, Isabel II heredó el trono bajo la regencia de María Cristina. La proclamación de la reina, siguiendo la Pragmática Sanción, fue rechazada por Carlos María Isidro, desencadenando una guerra civil.

Bandos en conflicto

  • Los Carlistas: Movimiento político contrarrevolucionario que defendía el Antiguo Régimen. Tras el exilio de Carlos a Portugal, el bando atrajo a realistas, pequeña nobleza, campesinos y parte del clero.
  • Los Isabelinos: Bando liberal apoyado por el ejército, la burguesía, los trabajadores y la nobleza.

Desarrollo del conflicto

Los carlistas, sin un ejército regular, optaron por la táctica de guerrilla en el Norte con apoyo de Rusia, Prusia y Austria, mientras que los isabelinos contaron con Francia, Gran Bretaña y Portugal. Tras el avance carlista (1833-1836) y la muerte del líder Zumalacárregui, el bando liberal tomó la iniciativa. En 1839, el general Maroto firmó la paz con Espartero, preservando los fueros, aunque los sectores más radicales (ultras) continuaron luchando hasta su derrota.

La Minoría de Edad de Isabel II y el Liberalismo

La transición del Antiguo Régimen al Estado liberal involucró a moderados y progresistas. Martínez de la Rosa lideró a los moderados con el Estatuto Real, mientras que Mendizábal impulsó reformas y la desamortización. En 1837 se promulgó una nueva Constitución que establecía dos cámaras y amplios poderes reales.

Alternancia en el poder

  • Moderados: Respaldados por Isabel II, impulsaron leyes como la de Ayuntamientos y la devolución de bienes al clero, provocando la dimisión de María Cristina.
  • Progresistas: En 1840, Espartero dio un golpe de Estado asumiendo la regencia. Su autoritarismo provocó su caída en 1843, liderada por Narváez y O’Donnell.

Grupos Políticos del Siglo XIX

  • Moderados: Defensores de la propiedad, el sufragio censitario y la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
  • Progresistas: Compuestos por la burguesía, militares y clases urbanas; defendían la soberanía nacional y reformas agrarias.
  • Demócratas y Republicanos: Luchaban por el sufragio universal y la soberanía popular.

El Reinado de Isabel II: Gobierno de Narváez

Se estableció un fuerte centralismo con la Constitución de 1845, que reforzó el poder real y limitó los derechos. El Concordato de 1851 fortaleció la relación con la Santa Sede. Reformas clave incluyeron la creación de la Guardia Civil (1844) y la reforma fiscal de Mon-Santillán.

El Bienio Progresista (1854-1856)

Iniciado por el pronunciamiento de O’Donnell en Vicálvaro, el periodo estuvo marcado por el Manifiesto de Manzanares. Se impulsó la desamortización de 1856 para financiar el ferrocarril, pero las tensiones sociales y las diferencias internas llevaron a la dimisión de Espartero.

El Fin del Reinado de Isabel II

Tras la etapa de la Unión Liberal de O’Donnell, el gobierno de Narváez marginó a la oposición. La crisis económica de 1864 y el descontento social culminaron en la Revolución de 1868 (La Gloriosa), liderada por Serrano, Prim y Topete, que forzó el exilio de la reina.

El Sexenio Democrático

La Constitución de 1869 introdujo el sufragio universal masculino. El reinado de Amadeo de Saboya fracasó debido a la falta de apoyos y la inestabilidad política, culminando en su abdicación en 1873.

La Primera República

Proclamada en febrero de 1873, la República enfrentó graves problemas: revueltas cantonalistas, conflictos carlistas y divisiones internas. Tras los mandatos de Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar, el pronunciamiento de Martínez Campos en 1874 dio paso a la Restauración borbónica de Alfonso XII.

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