Organización política medieval
Las relaciones feudo-vasalláticas caracterizan las relaciones políticas de las monarquías medievales. Existen dos formas de monarquía:
- Modelo autoritario: El rey ejerce su poder ignorando las instituciones (Castilla).
- Modelo pactista: (Corona de Aragón), el rey tiene en cuenta la opinión de las Cortes del reino y sus leyes.
Las Cortes eran la reunión de los tres estamentos (nobleza, clero y burguesía) con el rey. En la Corona de Aragón se convocaban en cada uno de los tres reinos y tenían, además, la función legislativa y votación de impuestos. En Cataluña se creó la Generalitat.
Economía y sociedad
La economía tenía como base la agricultura autosuficiente, ya que tras las conquistas había nuevas tierras que cultivar, muchas de ellas muy fértiles. A partir del siglo XII, debido al auge de la ganadería en Castilla (oveja merina), se creó la Mesta (1273), provocando conflictos con los agricultores. La oveja merina se comenzó a vender con gran éxito en el norte de Europa, activando así el comercio y la vida en los puertos del Cantábrico, donde aparecieron ferias y mercados.
La Corona de Aragón, también de base agraria, impulsó su economía a partir del siglo XIII mediante el comercio por el Mediterráneo a través de los puertos de sus costas, apareciendo así una burguesía muy enriquecida en estas zonas. La sociedad se dividió en clases privilegiadas y clases no privilegiadas. Además, aparecen las relaciones señoriales donde las clases privilegiadas obtienen rentas de sus propiedades y ejercen derechos jurídicos sobre los campesinos que trabajan sus tierras.
Política de los Reyes Católicos
Política interior
Tuvo como principal objetivo el fortalecimiento del poder monárquico, por lo que se tomaron las siguientes medidas:
- Creación de un ejército mercenario al servicio del rey.
- Fundación de La Santa Hermandad para garantizar la seguridad interior.
- Mayor control sobre la Iglesia: el Papa reconoció la creación del Tribunal de la Inquisición (único organismo común a ambas coronas) para mantener la homogeneidad religiosa (expulsión de los judíos en 1492) y las regalías en el nombramiento de los obispos.
La crisis demográfica
La crisis se originó por diversas razones:
- Fin de la expansión territorial: A mediados del siglo XIII, las sociedades cuya economía se basaba en la conquista y en una nobleza guerrera quedaron estancadas.
- Paralización de la roturación: Desde el siglo X, debido a la siembra de cultivos comerciales por voluntad de los señores, en detrimento de los cultivos de subsistencia.
- Conflictos bélicos: La Guerra de los Cien Años, la Guerra de los Pedros, la guerra civil en Castilla y, cien años después, la guerra civil en Cataluña.
- Factores climáticos y sanitarios: Agotamiento del campo, presión señorial, empeoramiento climático y la Peste Negra, que provocó un gran descenso poblacional, ataques a juderías y la paralización del comercio.
La crisis social y el dominio de los señores
A mediados del siglo XIV, ante el temor de la reducción de rentas, los nobles comenzaron a tomar facultades jurisdiccionales, criminales y civiles. Adoptaron el mayorazgo para asegurar la continuidad de sus familias, un documento notarial donde se concede la parte más importante del patrimonio a un solo hijo, generalmente el primogénito. Los enfrentamientos entre bandos se dieron por la pérdida de rentas; en el campo, los nobles imponían su poder adscribiendo a los campesinos a las tierras, mientras que en las ciudades los linajes de la nobleza se disputaban con la burguesía el poder municipal.
Las Coronas y Reinos peninsulares
La Corona de Castilla
Se caracterizó por la lucha entre la monarquía y la nobleza. Tras la guerra civil entre Pedro I y Enrique de Trastámara, este último otorgó importantes privilegios a la nobleza. Para reforzar el poder real, se limitó el poder de las Cortes y se crearon instituciones como las Audiencias y el Consejo Real. Tras el reinado de Juan II y Enrique IV, Isabel accedió al trono tras vencer a Juana en una guerra civil. En política exterior, Castilla compitió con Portugal por las rutas atlánticas e inició la conquista de Canarias.
La Corona de Aragón
Alfonso V se apoyó en los payeses de remensa para frenar a la nobleza. Con Juan II se desencadenó una guerra civil, resuelta con la Sentencia Arbitral de Guadalupe. El conflicto se solucionó con un pactismo moderado. En política exterior, se expandió por el Mediterráneo (Baleares, Sicilia, Cerdeña, Nápoles y parte de Grecia).
Reino de Navarra y Portugal
Navarra se vinculó a dinastías francesas hasta su conquista por Fernando el Católico en 1512. Portugal, independiente desde el siglo XII, se expandió por África y, tras el Tratado de Alcaçovas, renunció a Castilla a cambio de derechos exclusivos de navegación.
Política exterior y matrimonial de los Reyes Católicos
Sus objetivos fueron la unificación peninsular (Granada, Navarra), la expansión atlántica y mediterránea, y el acercamiento a Inglaterra y el Sacro Imperio frente a Francia. Su política matrimonial buscó contener el empuje francés y la amenaza turca mediante alianzas con Portugal e Inglaterra.
El Imperio Hispánico: Felipe II
Felipe II, defensor del catolicismo, estableció la capital en Madrid y El Escorial. Su política interior se basó en el sistema de Consejos, la figura del corregidor y la imposición del espíritu de la Contrarreforma (Inquisición, limpieza de sangre y persecución de moriscos). En política exterior, mantuvo la hegemonía mediante guerras contra Francia (San Quintín), los turcos (Lepanto), Inglaterra y la rebelión en Flandes. Además, heredó la corona de Portugal hasta 1640.
