Guerra de Independencia Española, Cortes de Cádiz y Reinado de Fernando VII: Causas, Fases y Consecuencias

La Guerra de Independencia: Antecedentes, Causas, Bandos y Fases del Conflicto

La monarquía de Carlos IV se encontraba muy desprestigiada. Las razones residían en una crisis del sistema de gobierno, cuyas figuras más destacables eran el rey, su esposa María Luisa de Parma y Manuel Godoy. Las causas de esta crisis fueron:

  • La desamortización ordenada por Godoy a principios del siglo XVIII para hacer frente a la crisis financiera generada por las guerras que habían enemistado a la Iglesia con el valido.
  • La subordinación de la política exterior española a las necesidades de Francia. Una de sus consecuencias más graves fue la derrota en la batalla de Trafalgar, donde murió una gran parte de la armada española.
  • El Tratado de Fontainebleau (1807), que permitió la entrada de tropas francesas para ocupar Portugal y dividirlo en provincias, gobernadas por Godoy.

Actos de Crisis y el Inicio del Levantamiento

Debido a estas causas, se provocaron actos de crisis:

  1. Esta política errática levantó la oposición del “partido antigoyista” o “fernandino”, el cual preparó una conspiración contra el rey, conocido como el proceso de El Escorial (1807), que mostró las miserias de la monarquía española, por lo que Fernando pidió perdón a su padre.
  2. El segundo acto fue el motín de Aranjuez (1808), que provocó la destitución de Godoy. La caída de Carlos IV en favor de Fernando VII agravó la crisis existente en España.

Por otro lado, las tropas napoleónicas eran mal vistas en España, pues se percibía que la idea de conquistar Portugal era una excusa para ocupar toda la Península. A la vez, Napoleón convocó a la familia real española a Bayona el 2 de mayo de 1808. Ante su salida, el pueblo español se levantó contra las tropas francesas presentes en la ciudad, lo que provocó cientos de muertos. El pintor Goya reflejó tal crueldad en sus obras “La lucha con los mamelucos” y “Los fusilamientos del 3 de mayo”.

Mientras tanto, en Bayona, Napoleón obligó a Fernando VII y Carlos IV a renunciar al trono y entregárselo a su hermano José Bonaparte, futuro José I de España.

Organización de la Resistencia y el Gobierno de José I

Las localidades de España formaron juntas para organizar el gobierno y la defensa, destacando las palabras nación, patria, rey y religión. Los movimientos eran de origen popular, aunque también intervinieron cargos del Antiguo Régimen, que dirigieron y organizaron la defensa frente al ejército invasor. El ejército francés se sorprendió por no poder ocupar algunas ciudades, debido a que estos sitios fueron un ejemplo de heroísmo y resistencia frente al invasor.

Los franceses intentaron instaurar en España un gobierno basado en el liberalismo político, pero con un carácter autoritario y respetando ciertos aspectos tradicionales. Este sistema quedó plasmado en el Estatuto de Bayona (*), una carta otorgada redactada por los ilustrados españoles, siguiendo las directrices de Napoleón. Remarcaba que España era un país católico, cuyos poderes pertenecían al rey, aunque había órganos consultivos (Senado, Consejo de Estado y Cortes) y se declararon derechos y reformas de carácter liberal. Estas reformas se pusieron en marcha cuando llegó a España José I; sin embargo, todas las iniciativas estaban sometidas a Napoleón, por lo que el rey carecía de autonomía en el gobierno.

La victoria española en la batalla de Bailén obligó a José I a abandonar Madrid y las tropas francesas se retiraron al Norte de la Península. Por lo que Napoleón entró en Madrid acompañado de la Gran Armada, y finalmente, José I regresó a Madrid. Durante su estancia en España, el emperador francés suprimió la Inquisición, el régimen señorial y los conventos.

Desarrollo Militar y Fin de la Guerra

Mientras, el ejército inglés, al mando del duque Wellington, desembarcó en la Península para ayudar a los portugueses. El ejército español decidió colaborar con Wellington. Por otra parte, la victoria francesa en Ocaña y el avance hacia el Sur permitieron a Napoleón ocupar casi toda España, excepto Alicante y Cádiz (1809).

En 1812, el debilitamiento de las tropas francesas, porque estaban centradas en Rusia, fue aprovechado por las tropas angloespañolas de Wellington en las batallas de Ciudad Rodrigo y los Arapiles, por lo que Wellington fue nombrado jefe del ejército español. El avance de sus tropas obligó a José I y a los franceses a dirigirse a Valencia.

Tras esta decisión, el ejército francés se opuso al ejército de Wellington, sin embargo, supuso una nueva batalla triunfal en San Marcial, por lo que obligó al ejército josefino a cruzar la frontera hispanofrancesa.

Napoleón, al borde de la derrota en Europa, firmó con Fernando VII el Tratado de Valençay (1813), donde Fernando VII fue repuesto en el trono y concluía así la Guerra de la Independencia.

Bandos y Estructuras Políticas Paralelas

La evolución política generó una confrontación entre los afrancesados y patriotas, y dentro de este último, entre los liberales y absolutistas, lo que se vio reflejado en las Cortes de Cádiz. Este proceso revolucionario, que ocurrió paralelo a la guerra, tuvo como centro de acción:

  • La guerrilla: Fue un instrumento que canalizó la lucha del pueblo llano, es decir, los campesinos, contra el invasor, que pronto fue regulado por la Junta Central.
  • Las juntas: Se formaron ante el vacío de poder producido por la invasión. Estas juntas locales dieron lugar a las provinciales y estas, promovieron la Junta Central.
  • La convocatoria de las Cortes: Formadas a votación y en las que la representación fuera la de la nación y no la de los estamentos.

El pueblo español adoptó una actitud patriota y afrancesada ante el ejército invasor y la nueva dinastía.

Los Patriotas

Los patriotas eran defensores de la monarquía borbónica y contrarios a la dinastía de Napoleón. Ellos mismos adoptaron nuevas posturas:

  • Patriotas liberales: Defensores de los cambios emprendidos por las juntas y Cortes.
  • Patriotas absolutistas: Apoyaban la idea de mantener el sistema anterior, sin reformas.

Los Afrancesados

En el bando afrancesado, hubo quienes apoyaban la dinastía de José I y quienes adoptaron una actitud interesada, ya que querían mantener su estatus social. La obra más destacada de este grupo fue el Estatuto de Bayona. Contra ellos se desató una dura persecución, acusados de traidores.

Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

Durante la Guerra de Independencia se convocaron Cortes (1810) llevadas a cabo por la Junta Central y el Consejo de Regencia, que se reunían en Cádiz porque era un territorio libre de la ocupación francesa. Tras la expulsión de los franceses se trasladaron a Madrid (1814).

Debates y Composición de las Cortes

Entre los diputados existían grandes dificultades:

  • Los liberales proponían una cámara única de la soberanía nacional y una Constitución.
  • Un grupo, entre los que destacaba el ilustrado Jovellanos, que apoyaba la idea de un régimen intermedio, entre el absolutismo y el modelo constitucional.
  • Otro grupo pretendía no modificar nada del sistema político absolutista.

Triunfaron los liberales porque muchos diputados no acudieron a la convocatoria, por lo que fueron sustituidos por otros presentes en Cádiz. La composición social de los diputados (campesinos, abogados, periodistas…) mostraba la compleja situación de aquella sociedad. La burguesía, la nobleza y el clero (como el clero liberal Muñoz Torero) fueron los protagonistas de la revolución liberal.

En Cádiz, la sensación de una ciudad llena de refugiados alentó a los diputados, que vieron en su labor legislativa una ocasión para sacar a España del atraso, llevando así al nacimiento de la prensa política y la opinión pública, gracias al decreto de libertad aprobado en las Cortes de 1810. Poco después aparecieron dos grandes partidos: servil o absolutista y liberal.

Obra Legislativa y la Constitución de 1812

La obra legislativa llevada a cabo por las Cortes de Cádiz representó una ruptura radical con los principios del absolutismo. Entre sus reformas destacan:

  • Establecieron que la soberanía residía en la nación, actuando como un sujeto por encima del rey, así este dejaba de ser el soberano.
  • Se proclamó la igualdad ante la ley entre españoles y americanos, poniendo fin a la sociedad estamental, sin embargo, se excluyó de esta ley a los indígenas y la raza negra.
  • Se aprobó la libertad de imprenta, la abolición de la tortura, la Inquisición, los señoríos…

Tras este proceso de discusión en la comisión creada para redactar una constitución en 1810, se promulgó el 19 de marzo de 1812, coincidiendo con el reinado de Fernando VII. La nueva constitución se conoce como “La Pepa”, cuyos principios eran:

  1. Soberanía nacional: El poder reside en la nación.
  2. Igualdad ante la ley y reconocimiento de los derechos y libertades individuales.
  3. División de poderes: El poder legislativo correspondía a las Cortes; el poder ejecutivo en manos del rey y el gobierno; y el poder judicial era independiente.
  4. La religión católica como la única de la nación.
  5. Elección de los representantes en las Cortes por sufragio universal masculino.
  6. Creación de la Milicia Nacional para la defensa del sistema constitucional.
  7. Monarquía moderada: El rey tenía el derecho de veto transitorio.
  8. Libertad económica.

La Primera Constitución de la Historia de España apenas pudo aplicarse debido a la guerra. Pero su espíritu liberal y programa fueron una referencia del siglo XIX.

El Reinado de Fernando VII: Liberalismo frente a Absolutismo y la Independencia de las Colonias Americanas

El Sexenio Absolutista (1814-1820)

Tras el Tratado de Valençay, Fernando VII desembarcó en Valencia (1814), coincidiendo con la publicación del Manifiesto de los Persas (*), firmado por diputados absolutistas, en el que le pedían la abolición de las leyes de las Cortes de Cádiz. El decreto de Valencia (*)(mayo de 1814) supuso un golpe de Estado: restauró el poder absoluto y abolió toda la legislación de las Cortes de Cádiz. La política de Fernando VII consistió en la idea de la vuelta al pasado: restauración de los gremios, la Inquisición, el régimen señorial…

Con los líderes de la revolución liberal tomó medidas como la cárcel, destierro o pena de muerte, ya que se oponían a sus ideas. Como resultado de ello, fue el primer exilio de la España contemporánea. España debía enfrentarse a una guerra abierta por la independencia en las colonias americanas, ya que los continuos cambios de gobierno conllevaron a una inestabilidad política, a lo que se le sumó la quiebra de la Hacienda. El ministro Martín de Garay intentó remediar esta situación estableciendo un sistema fiscal de contribución única y proporcional a los ingresos, pero la oposición de los privilegiados hizo fracasar el proyecto.

La represión iniciada en 1814 no detuvo la acción de los liberales, por lo que iniciaron sucesivos pronunciamientos militares que fracasaron: Espoz y Mina (1814), Díaz Porlier (1815), Richart (1816)… Pero en enero de 1820 se sublevó el ejército en “Las Cabezas de San Juan” (Sevilla), dirigido por Rafael de Riego, que triunfó. Por ello, Fernando VII tuvo que jurar la Constitución de 1812.

El Trienio Liberal (1820-1823)

Comenzó así el primer gobierno liberal, formado por ilustrados como Argüelles. Fue un periodo de reformas políticas y económicas basadas en las Cortes de Cádiz, cuyo espíritu se encontró en la prensa y las sociedades patrióticas, que estaban vinculadas a las sociedades secretas.

Paralelamente surge un fenómeno juntero que dio lugar a la existencia de un doble poder: el del gobierno y el de las juntas. Las diferencias entre los liberales hicieron que se dividieran tendencias:

  • Liberales moderados: Deseaban un compromiso con el antiguo régimen y el rey para que aceptaran las reformas.
  • Liberales exaltados: Querían volver a la Constitución de 1812 y planteaban reformas radicales basadas en el liberalismo.

Las medidas tomadas por el gobierno destacaron por la ley de supresión de órdenes monacales y reforma de regulares, la abolición de los gremios y la desamortización de los bienes de la Iglesia. Además, estuvieron inmersos en una crisis constante, por la conspiración de los exaltados, las intrigas del rey y la acción de la guerrilla realista.

A la vez que se intentó el golpe de Estado de la Guardia Real, la Santa Alianza intervino y Francia envió al ejército de los Cien Mil Hijos de San Luis, invadiendo así España en 1823. A partir de esa fecha, Fernando VII restauró su poder absoluto y ordenó la persecución de todos los liberales. Días antes de regresar a Madrid como rey absoluto, ordenó ejecutar al general Rafael del Riego.

La Década Ominosa (1823-1833)

Comenzando así una década considerada como uno de los periodos más negros de España. Al principio fue una época de represión política, en el que muchos ilustrados y liberales abandonaron España (Argüelles). Aquellos que no pudieron huir, fueron encarcelados o ejecutados (Mariana Pineda). El aparato represivo absolutista se articuló en:

  • La Superintendencia General de la Policía.
  • El cuerpo de voluntarios realistas.
  • Los tribunales de justicia.
  • Las Juntas de Fe (herederas de la Inquisición).

Además, la pérdida de las colonias agravó la crisis de la Hacienda, que fue imprescindible para una reforma fiscal, realizada por Luis López Ballesteros. Esto dio lugar al diseño de los primeros presupuestos del Estado. Además de este cambio administrativo, se creó el Consejo de Ministros, el primer código de comercio, el Banco de San Fernando, la Bolsa de comercio y el Ministerio de Fomento.

Debido a estas reformas, se creyó que el rey estaba en manos de los liberales, por lo que los absolutistas decidieron organizarse en torno al hermano del rey, Carlos María Isidro. Fruto de este clima fueron las insurrecciones absolutistas de Cataluña y la guerra de los agraviados o malcontents.

Como el rey quería asegurar su sucesión por la Pragmática Sanción, derogó la Ley Sálica, lo que permitía a su hija, futura Isabel II, reinar. Tras unos sucesos en La Granja y el malestar de Fernando VII, le convencieron para que derogase la Pragmática Sanción. Tras recuperarse, el rey volvió a aplicarla y en 1833 nombró heredera a Isabel.

La Independencia de las Colonias Americanas

Mientras en España se luchaba en la Guerra de Independencia frente a Francia, el proceso de la Independencia Americana se prolongó hasta 1824. A comienzos del siglo XIX, el Imperio español de América dio lugar a movimientos independentistas debido a:

  • El reformismo borbónico del siglo XVIII, en el que los principales puestos de gobierno se concedieron a los peninsulares, dejando fuera a los criollos.
  • La liberalización del comercio peninsular con América.
  • La influencia de la Revolución Americana, que supuso el nacimiento de Estados Unidos.
  • La Revolución Francesa, cuyas ideas inspiraron al pensamiento independentista.
  • Los intereses del Reino Unido, que prefería países independientes en América con los que poder comerciar libremente.

Fases del Proceso Independentista

En el proceso de independencia de las colonias hubo dos fases:

Fase 1: De 1808 a 1815

En América se creó un vacío legal similar al de España y se formaron juntas leales a Fernando VII. Pero las juntas de Caracas, Buenos Aires y Bogotá quisieron separarse de España (proclamas de 1810). La vuelta de Fernando VII en 1814 cerró esta fase.

Fase 2: De 1816 a 1824

Destaca la figura de Bolívar y San Martín, quienes iniciaron campañas que culminaron en la Conferencia de Guayaquil. San Martín apoyó a los independentistas, derrotó a los ejércitos realistas en Chacabuco y Maipú, lo que llevó a la independencia de Chile. Por parte de Bolívar, venció a los españoles en Carabobo y Ayacucho. La intención de Bolívar era crear en la zona que su ejército liberó una confederación de los estados americanos: la Gran Colombia. Pero las rivalidades hicieron fracasar este proyecto, que finalmente dieron lugar a diversos Estados que forman actualmente Hispanoamérica, dominadas por la minoría criolla.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *