Historia de España: De la Restauración a la Crisis de Fin de Siglo

1. Contexto e implantación de la Restauración (1874-1902)

Tras el Sexenio Revolucionario, el golpe de Estado de Martínez Campos (1874) permitió que Alfonso XII llegara al trono en 1875. El sistema fue ideado por Cánovas del Castillo con el objetivo de buscar la estabilidad política.

  • Pilares del sistema: Bipartidismo, turno pacífico y caciquismo.
  • Inspiración: Modelo liberal conservador inglés y la tradición española (Manifiesto de Sandhurst).
  • Objetivos: Integrar al liberalismo en la monarquía, alejar a los militares del poder y finalizar las guerras (Carlistas y Cuba).

Constitución de 1876

  • Monarquía constitucional: El rey y las Cortes comparten el poder.
  • Cortes bicamerales: Senado (control del rey) y Congreso (elegido por sufragio).
  • Estado: Católico, aunque con tolerancia hacia otros cultos.
  • Sufragio: Censitario inicialmente, universal desde 1890.
  • Carácter: Flexible, permitiendo la alternancia entre conservadores y progresistas.

Bipartidismo y Turno Pacífico

El sistema se basaba en dos grandes partidos:

  • Partido Conservador (Cánovas): Representaba a la nobleza y la alta burguesía.
  • Partido Liberal (Sagasta): Representaba a la clase media y pequeña burguesía.

El Pacto del Pardo (1885) institucionalizó la alternancia tras la muerte de Alfonso XII. Sin embargo, el sistema dependía del fraude electoral (pucherazo) orquestado por caciques y gobernadores.

Oligarquía y Caciquismo

El poder estaba controlado por la burguesía agraria e industrial. Los caciques, hombres influyentes en municipios y ayuntamientos, intercambiaban favores por votos, dejando a la clase obrera y campesina sin representación real.

2. El reinado de Alfonso XII y la Regencia

El reinado de Alfonso XII (1875-1885) consolidó la Restauración. Durante este periodo se puso fin a la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), eliminando el régimen foral (aunque manteniendo el Concierto Económico vasco), y se firmó la Paz de Zanjón (1878) en Cuba.

Tras la muerte del monarca, María Cristina de Habsburgo asumió la regencia. Bajo su mandato, el Gobierno Largo de Sagasta (1885-1890) impulsó medidas progresistas:

  • Ley de Asociaciones (1887): Legalización de sindicatos.
  • Sufragio universal (1890).
  • Abolición de la esclavitud y matrimonio civil.

3. Oposición al sistema

  • Republicanos: Divididos entre centralistas y federalistas.
  • Movimiento obrero: Surgimiento del PSOE (Pablo Iglesias) y la UGT, junto al anarquismo (CNT).
  • Nacionalismos: Reacción al centralismo. Destacan el catalanismo (Bases de Manresa), el nacionalismo vasco (Sabino Arana y el PNV) y el regionalismo cultural en Galicia y Andalucía.

4. Guerra colonial y crisis de 1898

La pérdida de las últimas colonias (Cuba, Puerto Rico y Filipinas) marcó el fin de una era. Tras el levantamiento de 1895 (Grito de Baire), la intervención de Estados Unidos tras el hundimiento del Maine precipitó la derrota española. El Tratado de París (1898) supuso la pérdida definitiva de los territorios.

La Crisis del 98 provocó un profundo pesimismo social y el surgimiento del regeneracionismo (Joaquín Costa y su lema «despensa y escuela»), además de influir en la Generación del 98.

5. Transformaciones económicas: Desamortizaciones e Industrialización

Las desamortizaciones

Procesos de expropiación y venta de tierras (Mendizábal y Madoz) con el fin de sanear la Hacienda y financiar guerras. Aunque introdujeron la propiedad privada, no mejoraron la productividad y acentuaron el latifundismo.

Industrialización y capitalismo

La industria española se caracterizó por el estancamiento inicial. Destacaron:

  • Textil catalán: Pionero en la mecanización.
  • Siderurgia vasca: Consolidada en la década de 1880 gracias al hierro y capitales extranjeros.
  • Ferrocarril: Fundamental para la creación de un mercado nacional, aunque marcado por un diseño radial y crisis de rentabilidad.

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