El franquismo sin Franco: inmovilistas y reformistas
Tras la muerte de Franco, el régimen quedó dividido en dos corrientes principales: los inmovilistas y los aperturistas o reformistas.
- Inmovilistas: Defendían la continuidad del franquismo sin cambios significativos. Su figura clave fue Carrero Blanco, apoyado por sectores conservadores y parte del ejército.
- Reformistas: Proponían adaptar el sistema a las nuevas realidades sociales y económicas mediante una apertura progresiva sin ruptura brusca.
El tardofranquismo estuvo marcado por esta tensión, que finalmente permitió una vía reformista hacia la democracia.
La Reforma política y la oposición
Tras el gobierno de Arias Navarro, Adolfo Suárez fue nombrado presidente en 1976. Su mayor logro fue la Ley para la Reforma Política, que permitió desmontar el sistema desde dentro mediante las llamadas “Cortes harakiri”.
El proceso enfrentó resistencias de la extrema derecha y grupos radicales (GRAPO, ETA). Para gestionar la grave crisis económica, se firmaron los Pactos de la Moncloa, fundamentales para el consenso que culminaría en la Constitución de 1978.
Las primeras elecciones generales y la Ley de Amnistía de 1977
En 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas desde 1936, tras la legalización del Partido Comunista (PCE). La UCD de Adolfo Suárez obtuvo la victoria, consolidando al PSOE como principal fuerza de oposición.
La Ley de Amnistía de 1977 buscó la reconciliación nacional liberando a presos políticos, aunque su aplicación generó polémica al impedir el enjuiciamiento de crímenes de la dictadura.
La Constitución de 1978 y los Estatutos de Autonomía
La Constitución de 1978 es el pilar de la democracia española. Definida como una monarquía parlamentaria, establece la soberanía nacional, la separación de poderes y amplios derechos fundamentales.
Un aspecto crucial fue la organización territorial, que permitió la creación de las Comunidades Autónomas mediante los Estatutos de Autonomía, integrando la diversidad del Estado.
Los primeros pasos de la autonomía vasca: el Estatuto de Gernika de 1979
El País Vasco accedió a la autonomía como “nacionalidad histórica”. El Estatuto de Gernika estableció un sistema parlamentario con un lehendakari y reconoció los “derechos históricos”, permitiendo el Concierto Económico y la creación de la Ertzaintza.
Los años de plomo: el terrorismo y la violencia política
El periodo conocido como los “años de plomo” estuvo marcado por la violencia de grupos como ETA, GRAPO y sectores de extrema derecha. A pesar de los atentados y la inestabilidad, el sistema democrático demostró su capacidad de resistencia y consolidación frente a la amenaza terrorista.
Crisis económica, movimiento obrero y movimientos sociales
Crisis económica y conflictividad social
La crisis del petróleo de 1973 agravó la debilidad económica española, provocando inflación y paro. Los Pactos de la Moncloa fueron la herramienta clave para estabilizar la economía mediante el diálogo social.
El movimiento obrero y los movimientos sociales
Sindicatos como CCOO y UGT lideraron la lucha por derechos laborales. Paralelamente, surgieron movimientos feministas, ecologistas y vecinales que, junto a los partidos de izquierda, fueron decisivos para transformar la sociedad española.
El intento de golpe de Estado de 1981
El 23-F, liderado por Antonio Tejero y Milans del Bosch, intentó frenar la democracia. La intervención del rey Juan Carlos I y la respuesta ciudadana fueron determinantes para el fracaso de la intentona, reforzando la legitimidad del sistema constitucional.
Las elecciones generales y autonómicas
A inicios de los 80, la UCD se debilitó, permitiendo la victoria histórica del PSOE en 1982 con Felipe González. Este triunfo marcó el inicio de una etapa de estabilidad y modernización, consolidando definitivamente el sistema democrático y autonómico en España.
