Industria textil catalana Siglo XIX breve

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-Evolución demográfica y movimientos migratorios en el s. XIX. Desarrollo urbano
Durante la Restauración Borbónica, se produce una evolución en la población y cambios en la migración, además de un considerable desarrollo urbano en el s. XIX
Evolución demográfica y movimientos migratorios en el s.XIX.
Como principales características demográficas:
⦁Crecimiento sostenido de la población a lo largo del s. XIX. Se debió a la alta tasa de natalidad (37%) y a la reducción de la mortalidad por las mejoras médicas, higiénicas y alimenticias
⦁Alta tasa de mortalidad (27.2%). Debido a guerras del primer tercio del s. XIX; epidemias, tuberculosis, gripes, etc. Y frecuentes crisis de subsistencia.
⦁Importancia de los fenómenos migratorios. Rapidez del crecimiento demográfico en comparación con el crecimiento económico, produciendo un desequilibrio población-recursos. La emigración exterior se dirigía hacia América, norte de África. La emigración interna (campo-ciudad) aumento la población urbana.
⦁Desigual distribución espacial de la población, que supuso el retroceso del centro frente a la periferia.
Desarrollo urbano
El desarrollo urbano va unido al proceso de industrialización en España que marcara una nueva etapa en la historia de la ciudad. Así, las reformas urbanas iniciadas en el s. XVIII, mejoras en las condiciones higiénicas-sanitarias y mejores de la estética urbana, con avenidas, puentes e infraestructuras, alumbrado y saneamiento, junto a la creación de provincias, desamortizaciones y creación de infraestructuras varias.
En el desarrollo de la ciudad se caracterizó por su morfología de calles alineadas en trazado ortogonal. Destinados a acoger la vivienda burguesa, los ensanches eran zonas de una calidad medioambiental ata para favorecer a la segregación social de la ciudad
-Revolución industrial en la España del s. XIX. Sistema de comunicaciones: el ferrocarril. Proteccionismo y librecambismo. Aparición de la banca moderna
En el s. XIX se desencadena la revolución industrial en España, en consecuencia, se construyen los primeros ferrocarriles, aparece la banca moderna y se muestran los términos de proteccionismo y librecambismo.
Revolución Industrial en la España del Siglo XIX
El proceso de industrialización, español si se le compara con el de otros países europeos, es pésimo; las razones del fracaso de la revolución industrial española fueron las siguientes: el mínimo nivel de vida de la población española impedía la formación de un mercado que favoreciera la producción de artículos de consumo, el desarrollo de las industrias de bienes de un sector industrial básico: industria siderúrgica, la falta del mercado interno articulado, hasta tal punto que las mercancías en ocasiones era más barato comprarlas en el extranjero, la política expansionista que, a largo plazo hizo la industria española una de las menos competitivas de Europa, productos caros y escasa calidad de los mismos ,faltan materias primas y fuentes de energía como el carbón, el atraso tecnológico español, escasez de capital nacionales, ausencia de una mentalidad empresarial y el elevado índice de analfabetismo que dificultaba la formación de los trabajadores, la pérdida del mercado americano y la fuerte inestabilidad política. Hacia 1825 se inicia el desarrollo de la industria moderna con dos sectores básicos: industria textil y la industria siderúrgica se localizan en zonas periféricas del Norte, con intentos en el sur de fracaso. Los índices de producción industrial y experimentaron un lento crecimiento, duplicándose en 1860. A partir de 1856, se inicia una fase decisiva con la llegada de capitales extranjeros.
Industria textil
 Era el sector más importante en la industria de bienes de consumo, se localizaba en Cataluña, una industria tradicional que había sufrido una crisis tras la pérdida de las colonias americanas.
A partir de 1830 se inició una nueva fase expansionista porque se introdujeron procedimientos modernos de fabricación maquinaria de vapor que disminuyeron los costes y los precios permitiendo un aumento de las ventas; el resultado fue un crecimiento continuo Hasta 1863.
Industria siderúrgica
Su desarrollo es más lento y tardío que la industria textil las razones son diversas: faltas proceso de mecanización de la agricultura e industria, la posibilidad de importar productos extranjeros sin aranceles. Desde 1830, la producción siderúrgica se localizaba en Málaga, que utilizaba carbón vegetal lo que encarecía el precio de hierro. Hacia 1852, la industria asturiana desplazo a la andaluza gracias a la utilización de carbón mineral (coque) que permitió abaratar el precio del hierro casi a la mitad. En la década de los 60, se inició el despegue de la industria siderúrgica vizcaína por la utilización del coque, la calidad del hierro vasco y el proceso de concentración empresarial; en 1865 se crearon los Altos Hornos de Vizcaya y en 1880 la industria vasca, la más importante en España 
Minería
 España contaba con importantes yacimientos mineros de plomo, cobre, Mercurio y hierro; algunos eran básicos para la industria y escasos en Europa. La política de Estado de pedir préstamos en el extranjero supuso la entrega de las explotaciones mineras a acreedores extranjeros como garantía de cobro.
Ferrocarril
posteriormente la línea Gijón- Langreo. La promulgación de la Ley General de Ferrocarriles en 1855, dio un gran impulso a la construcción ferroviaria (1855). En 1858 se habían construido 850 km de líneas ferroviarias, y en 1866 eran ya 5145 km. La ley fijaba una serie de condiciones: regulaba la formación de compañías de construcción, garantizaba las inversiones extranjeras en caso de guerra, permite la importación de material ferroviario sin pagar aranceles, subvencionado hasta la tercera parte del coste de construcción, establecía un plano radial a escala con centro en Madrid, se optaba por un ancho de vía de 1,67 m frente al europeo de 1,44 metros cuyo motivo era evitar que fuera utilizado por un ejército invasor. Uno de los problemas principales era atraer inversiones para financiar la construcción ferroviaria. La aprobación de la Ley de Bancos y Sociedades de Crédito (1856) permitió la aparición de sociedades de crédito extranjero, sobre todo francés, dando lugar a considerables compañías ferroviarias surgidas entre 1856 y 1860: compañía Madrid-Zaragoza-Alicante, Compañía los Caminos de Hierro del Norte y Ferrocarriles Andaluces. Entre 1855 y 1865 se produjo el auge, se construyeron 430 km / año. Contribuyo a la consolidación de un mercado nacional articulado, porque permitió unir los centros productores con los centros de consumo, facilitando el abastecimiento en las grandes ciudades y el traslado de materias primas, alimentos, artículos industriales y pasajeros de un lugar a otro.
Proteccionismo y librecambismo
La Constitución de Cádiz abogaba por la libertad comercial que la relacionaban con la libertad política no obstante la vuelta al absolutismo de Fernando VII, significó la imposición de nuevos aranceles. Desde entonces la política española se dividió en dos: los que abogaban por la libertad comercial como forma de estimular la economía y los que consideraba necesario proteger la producción propia frente a los mercados extranjeros, especialmente los británicos.
Aparición de la banca moderna
El sector financiero español se caracterizaba por su retraso en comparación con el de otros países europeos. La s causas serán la inestabilidad política, la no generalización del sistema de Sociedades Anónimas hasta 1856, el caos monetario y la deuda pública. La aprobación de la Ley de Bancos y Sociedades de Crédito fue importante. En cuanto a la banca, la ley regulaba el derecho de emisión de moneda, un banco emisor por localidad. Se rebautizaba el Banco San Fernando como Banco de España (obtuvo el privilegio de emisión de moneda en 1874). La ley permite la creación de bancos como el Banco Santander y el Banco de Bilbao (1857). La ley regulaba la fundación de sociedades de crédito por acciones, que tenían una mayor libertad de actuación. La ley favoreció el surgimiento de numerosas sociedades financieras, cuyas operaciones eran para la inversión ferroviaria, el crédito público (deuda pública) y en menor medida la inversión industrial. El capital extranjero en España fue fundamentalmente francés y británico dedicado al tendido ferroviario y minero. El capital español se orientó a la compra de tierras e inversiones en industrias.

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