La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
En 1923, la sociedad española y la vida política se encontraban en una situación de crisis que se arrastraba desde 1917. Primo de Rivera proclamó el estado de guerra y el rey entregó el poder a los sublevados, consumándose el golpe de Estado. En el manifiesto que Primo de Rivera dirigió a la nación, anunciaba la llegada de un nuevo régimen. A diferencia de la tradición golpista del siglo XIX, pretendía construir un régimen estable, una dictadura, puesto que acusaba a los políticos de los partidos liberales y proclamaba su decisión de eliminar las elecciones y el Parlamento. Sin embargo, no pretendía crear un nuevo orden fascista; sus ideas sobre los problemas sociales y políticos eran muy simples.
Estructura del Régimen
- Directorio Militar: Tras la disolución de las Cortes, se formó un Directorio Militar presidido por Primo de Rivera.
- Unión Patriótica: Creada en 1924, buscaba agrupar a los políticos que apoyaban al nuevo régimen para devolver el poder a los civiles.
- Directorio Civil: Sustituyó al militar en una fase posterior.
- Asamblea Nacional: Convocada en 1927 para preparar el gobierno y regular la vuelta a la normalidad, aunque nunca logró un consenso institucional.
Gestión de Conflictos y Política Exterior
La dictadura se centró en afrontar los problemas graves del momento:
- Desastre de Annual y Marruecos: Primo de Rivera, partidario de retirar las tropas, inició la retirada en 1924. Tras una acción conjunta con Francia, se produjo el desembarco en la bahía de Alhucemas. La paz llegó en 1926, siendo este el mayor éxito del régimen.
Política Social y Económica
Ámbito Social
Primo de Rivera logró una relativa paz social al no ejercer una represión extrema y conseguir la colaboración inicial de sectores socialistas. El PSOE y la UGT consideraban la dictadura como algo provisional. En 1926 se creó el Consejo de Trabajo con representación de obreros y empresarios, aunque la CNT se negó a participar.
Ámbito Económico
La política económica fue intervencionista, destacando la nacionalización de la industria y el impulso a las obras públicas (como la construcción de carreteras). A corto plazo, estas medidas favorecieron el desarrollo industrial, eliminaron el paro y ayudaron a la paz social.
El Fin de la Dictadura y la Caída de la Monarquía
Ante la falta de apoyo de diversos sectores sociales, Primo de Rivera presentó su dimisión en 1930, la cual fue aceptada por el rey. Le sucedió el general Berenguer, cuyo gobierno fue calificado de error por Ortega y Gasset al intentar volver al régimen constitucional de 1876 sin éxito.
El republicanismo avanzó posiciones entre políticos tradicionales, intelectuales y el ejército. En 1930 se firmó un pacto revolucionario. Tras la dimisión de Berenguer en 1931, el almirante Aznar convocó elecciones municipales. Aunque los monárquicos obtuvieron más concejales en zonas rurales, los republicanos ganaron en todas las capitales de provincia. Ante este resultado, Alfonso XIII lanzó un manifiesto en 1931 comunicando que abandonaba el trono.
