Los Austrias del Siglo XVI: Carlos I y Felipe II
3.1. Carlos I: El Proyecto Imperial
Al morir Isabel I, su hija Juana fue proclamada reina de Castilla, mientras que en Aragón continuó gobernando Fernando II. Tras la muerte de este, Carlos I, primogénito varón de Don Felipe y Doña Juana, fue proclamado rey en Bruselas y llegó a España en septiembre de 1517. Su herencia era inmensa: las coronas de Castilla y Aragón, con los territorios de Nápoles, Sicilia, Cerdeña, Rosellón, la Cerdanya y América.
Carlos I heredó el título de emperador en unas circunstancias sumamente difíciles: se acababa de producir la rebelión religiosa y política de los protestantes. Finalmente, el emperador abdicó en su hijo Felipe II, cediéndole la corona y todos sus territorios.
3.2. Conflictos Internos: Las Comunidades y las Germanías
Los conflictos entre la monarquía y los grupos políticos y sociales de los reinos hispánicos se manifestaron ya en los inicios del siglo XVI. Recién comenzado el reinado de Carlos I, se produjeron los levantamientos de las Comunidades y de las Germanías:
- Las Comunidades: Surgieron en Castilla, donde desde la muerte de Isabel I se habían registrado graves problemas sociales y políticos.
- Las Germanías: Estallaron paralelamente y afectaron a casi todos los territorios de la Corona de Aragón. Fueron revueltas de artesanos, de la pequeña burguesía y de campesinos contra la oligarquía ciudadana.
3.3. El Imperio Hispánico de Felipe II
El sucesor de Carlos I fue su hijo Felipe II, quien, aunque no recibió el título de emperador, fue monarca de un inmenso imperio y titular de una corona que era la primera potencia en Europa. Felipe II, si bien pudo concentrar su atención en los intereses exclusivos de la Monarquía Hispánica, siguió manteniendo el ideal de defensa del Catolicismo.
3.4. Intransigencia Religiosa y Autoritarismo
En la pugna entre la Reforma Protestante y la Contrarreforma Católica desarrollada en Europa durante el siglo XVI, la monarquía de Felipe II se situó de forma decidida como defensora de los principios del Concilio de Trento. De este modo, se promulgaron leyes para vetar la importación de libros y se impidió cursar estudios en el extranjero. Este periodo puso de manifiesto el conflicto entre la voluntad de los territorios de la Corona de Aragón de mantener sus leyes e instituciones y los deseos de la monarquía de aumentar su poder, imponer una mayor centralización y someter las instituciones al poder real.
La Expansión Imperial y los Conflictos Externos
4.1. La Lucha contra los Protestantes
La ruptura de la unidad católica como consecuencia de la Reforma religiosa (denominada protestante) fue el principal problema de la monarquía de Carlos I. El fraile agustino de origen alemán, Martín Lutero, había pedido la reforma de la Iglesia en las 95 Tesis, donde criticaba algunas de sus prácticas. Para hacer frente al problema, se convocó la Dieta de Worms.
El emperador Carlos, como defensor de la Iglesia, debía combatir el protestantismo, preservar la unidad religiosa y defender la autoridad del Papa, negada por los disidentes. El monarca derrotó a la liga de los principales protestantes en la Batalla de Mülhberg, pero no pudo acabar con el problema. Al fin, se llegaría a la Paz de Augsburgo (1555).
4.2. Enfrentamientos con Francia e Inglaterra
Carlos I y Francisco I de Francia se enfrentaron por el dominio de los reinos y ducados de Italia. En una primera fase, las tropas de Carlos I ganaron la Batalla de Pavía. Más tarde, la actitud profrancesa del Papa llevó al Saqueo de Roma por las tropas del emperador.
Inglaterra había sido, desde el reinado de los Reyes Católicos, aliada de la Corona Española frente a Francia. Sin embargo, Felipe II decidió enfrentarse a Inglaterra y preparó una gran flota para atacarla: la Armada Invencible. La expedición fue un desastre y la Armada regresó vencida.
4.3. El Dominio del Mediterráneo
El Imperio Otomano era una gran potencia en el Mediterráneo oriental desde la ocupación en 1452 de Constantinopla, convertida en su capital, Estambul. Los otomanos aspiraban a expandirse por el centro de Europa y el Mediterráneo occidental. El enfrentamiento crucial se dio en el Golfo de Lepanto y significó una gran victoria de los cristianos, que alejó el problema turco del Mediterráneo occidental durante años.
4.4. La Rebelión de los Países Bajos
La Guerra de los Países Bajos fue el mayor problema de Felipe II. Se originó por el descontento de los sectores burgueses ante los fuertes impuestos, por el surgimiento de un sentimiento nacionalista y por el conflicto religioso. Para combatirlos, Felipe II envió los Tercios con sus mejores generales al frente: el Duque de Alba, Luis de Requesens, Juan de Austria y Alejandro Farnesio.
Finalmente, el sur de los Países Bajos (de mayoría católica) aceptó la obediencia a Felipe II, pero el norte (las futuras Provincias Unidas de Holanda) acabó nombrando a su hija Isabel Clara Eugenia gobernadora con derecho a sucesión.
