Los moderados y los progresistas

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1.-LA FORMACIÓN DEL ESTADO LIBERAL

 Tras el desarrollo de los acontecimientos de las Regencias podemos afirmar que cuando Isabel empieza su reinado existe un sistema político que ya podemos definir como liberal.
Sin embargo, y dada la debilidad del mismo, este se tuvo que articular en torno a dos grandes fuerzas que aceptaban la monarquía constitucional: partidos políticos y ejército.

Partidos políticos: El pluralismo ideológico expresado en los partidos políticos fue un instrumento imprescindible para el funcionamiento del sistema liberal parlamentario. La ideología de los partidos políticos reflejaba concepciones diferentes sobre modo de gobernar la nacíón. En principio hablaremos de dos partidos que  posteriormente se ampliarían:

El MODERADO: formado por grandes terratenientes y comerciantes, burguésía industrial y financiera, altos cargos del ejército y funcionariado. Son de clase media alta y cuenta con el apoyo decidido de la Corona. Su ideología defendía: la – Soberanía compartida (liberalismo doctrinario) entre Cortes y Corona; la defensa del orden público, en la idea de un estado fuerte; un sufragio censitario muy restrictivo; el nombramiento de alcaldes por gobernador civil o ministro, en la idea de un estado centralizado; el bicameralismo con un senado que limite los “excesos” del congreso.

 Po otro lado nos encontramos al PROGRESISTA, con predominio de la mediana y pequeña burguésía, oficialidad media del ejército y profesionales liberales. Propónían la defensa soberanía nacional con predominio de las Cortes sobre la Corona, aunque en ocasiones aceptarán la compartida; el sufragio censitario menos restrictivo que el de los moderados; la defensa de la libertad y derechos individuales amplios; un fuerte poder local apoyado en Milicia Nacional y alcaldes por elección popular, en la idea de un estado descentralizado. A partir de estos dos surgirán posteriormente surgirán otros como la Uníón Liberal de O’donell como primer intento de partido de centro; el Partido Demócrata que defendía el sufragio universal y ampliación de libertades públicas y políticas. Pero fuera del sistema surgen otros partidos como los carlistas, los republicanos y el nacimiento de primeras organizaciones obreras. El ejercito ya que la Guerra de la Independencia y sobre todo la Guerra Carlista convirtió al ejército en la institución más sólida del estado liberal, sus jefes se convirtieron en principales líderes políticos e intervinieron en la vida política como jefes de los partidos políticos y mediante pronunciamientos militares será un mal endémico de la historia contemporánea de España. Se consolida la monarquía parlamentaria que establece la división de poderes, el reconocimiento de los derechos individuales, la afirmación del principio de la soberanía nacional, el sufragio, el pluralismo político, … Todo ello reflejado en las diferentes constituciones del periodo. Al mismo tiempo se acometerán reformas que transformarán la sociedad, la economía y la administración territorial española.

 REGENCIA DE M. Cristina 1833-43

Al morir Fernando VII en 1833, pasa a ocupar la regencia la reina
M. Cristina como Reina Gobernadora. Como acontecimiento fundamental tenemos que hablar de LAS GUERRAS CARLISTAS, que enfrentaron por el trono al hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro, con su hija. Fue una lucha dinástica, pero también enfrentó a absolutistas contra liberales, al campo con la ciudad, al mismo tiempo que era un movimiento que proclamaba la defensa de los fueros del País Vasco y Navarra frente al creciente centralismo.El origen de esta guerra surge por la confusa anulación de Fernando VII de la Ley Sálica, que impedía gobernar a las mujeres, por una nueva norma, la Pragmática Sanción que autorizaba dicha posibilidad. La Primera Guerra (habrá varias posteriores) estalló en 1833 cuando el hermano de Fernando VII no reconocíó como Princesa de Asturias a Isabel y terminó en 1839 con el abrazo de Vergara. Se desarrolló en el territorio del País Vasco, Navarra, Aragón Cataluña y Valencia. Como hitos importantes tenemos los éxitos iniciales del general carlista
Zumalacarregui (que murió en el sitio de Bilbao), los intentos fallidos de expediciones a Andalucía y Madrid y, una vez que el general isabelino Espartero pudo contar con tropas suficientes que garantizaban su triunfo, el general carlista Maroto negoció el Convenio de Vergara que incorporaba al ejército a los oficiales carlistas y respetaba los fueros vasconavarros. Este problema solo quedará latente y volverá a surgir en momentos de crisis posteriores. Dividimos la Regencia de María Cristina en varias etapas a nivel político:

 1.- Gobierno Cea Bermúdez, absolutista moderado y, por tanto, partidario del inmovilismo político. Sólo se realizan algunas reformas administrativas. Los liberales, llegados del exilio, empezaron a exigir auténticas reformas políticas: convocatoria de Cortes y reforma constitucional. La reina tuvo que ceder ante la situación de la guerra contra los carlistas.

2.- En 1834 es nombrado presidente de gobierno
Martínez de la Rosa, liberal moderado que inicia un ligero cambio político. Se promulga el ESTATUTO REAL. Carta otorgada por la Corona, que establecía un sistema bicameral: Cámara alta o Estamento de Próceres formado por personalidades nombrados por la reina y la Cámara baja o Estamento de Procuradores elegidos por sufragio censitario. Estas Cortes sólo tenían carácter consultivo. En 1835 se produce un movimiento revolucionario de los grupos más radicales que no aceptan el Estatuto y exigían cambios más profundos. Ante esta situación, agravada por la guerra, la regente se vio obligada a hacer cambios sustanciales.

3.- Conde de Toreno que nombra ministro a Juan Álvarez de Mendizábal. En Septiembre de 1835 Mendizábal ocupa la jefatura de gobierno. Sus objetivos prioritarios de gobierno fueron: reformar el Estatuto Real, acabar con la Guerra Carlista y sanear la economía. Para hacer posible lo anterior propuso la desamortización de los bienes de los monasterios y conventos que quedaron expropiadas y pasaron a ser consideradas bienes de la nacíón siendo vendidas a particulares en subasta pública. Esta medida permitíó movilizar la «Quinta de los cien mil hombres» que fue vital para acabar con la guerra y mejoró la situación fiscal pero estos bienes expropiados no llegaron nunca a manos de los campesinos porque no pudieron pujar en la subasta, se perdieron muchas obras de arte al pasar a manos de particulares y, además, se hicieron enormemente tensas las relaciones con la jerarquía de la Iglesia. La tensión política entre los distintos grupos liberales se fue acentuando: los moderados, querían mantener el Estatuto Real mientras que los progresistas pedían la convocatoria de unas Cortes constituyentes. Ante la situación tan delicada Mendizábal se ve obligado a dimitir en 1836.

4.- Es sustituido por el moderado Isturiz lo que provocó un pronunciamiento militar de un grupo de sargentos de La Granja de S. Ildefonso en 1836.

5.- El pronunciamiento de la Granja obligó a la Reina regente a reimplantar la Constitución de 1812 se formó un nuevo gobierno progresista con Calatrava y como ministro de Hacienda de nuevo a Mendizábal que, continuaron con el proceso desamortizador y redactaron la Constitución de 1837. Se convocan elecciones a Cortes Constituyentes, salieron elegidos una mayoría de diputados progresistas que serán los encargados de elaborar una nueva constitución. Entre sus carácterísticas destacan:

– Aunque era progresista intentó dar cabida a las distintas tendencias liberales y, en algunos aspectos, fue más moderada que la de Cádiz.

– Principio de soberanía nacional pero reconocíó a la Corona un papel mucho mayor que en la C-12.

– Sistema legislativo bicameral: Senado o Cámara Alta que combina la elección con el nombramiento regio, Congreso o Cámara Baja cuyos miembros eran elegidos por sufragio censitario aunque más amplio que el del Estatuto Real.

– Se recogen numerosos derechos y libertades: libertad de expresión, reuníón….

 Una vez disueltas las Cortes Constituyentes, a finales de 1837, los moderados, con el apoyo de la reina, triunfan en las siguientes elecciones e intentarán paralizar la aplicación de las leyes de los progresistas, esto provocó nuevos pronunciamientos. La reina acudíó al general victorioso contra los carlistas, Espartero para estabilizar la situación. Espartero presentó un programa de gobierno en el que M. Cristina estaba en total desacuerdo, en el enfrentamiento entre ambos la regente renunció y se exilió a Francia.

LA REGENCIA DE Espartero: 1840-1843

Durante tres años Espartero fue un regente que gobernó autoritariamente y fue perdiendo apoyo incluso de los propios progresistas que al final se encontraron solos y divididos. Frente a estos se organizan pronunciamientos moderados. En el año 1842, estalla una revuelta en Barcelona provocada por crisis industrial, el miedo a un nuevo tratado comercial con Inglaterra provocó una sublevación popular, ante la que Espartero reacciónó bombardeando la ciudad. Esta actuación le quitó bastante apoyo entre la clase obrera. Así en 1843 se organizó una conspiración contra Espartero en la que participaron, incluso, sectores del progresismo. Derrotado por tropas del general Narváez se exilió a Londres.

 LA Década MODERADA (1844-54)

En Noviembre 1843 Isabel II es proclamada reina. Espontánea y vital pero de escasa formación y muy influenciada por la camarilla cortesana. Opto por dar su apoyo al sector más reaccionario del moderantismo. El General Narváez sube al poder, controlándolo de manera directa o indirecta en otros gobiernos. Esto supone por un lado el triunfo de la burguésía terrateniente y financiera; la subida al poder de militares jóvenes forjado en las guerras carlistas, y que el ejército y la corona se convierten en garantes del sistema. La principal obra política de este periodo es la Constitución 1845 que plasmaba el modelo político de los moderados:

  • Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, pero ampliando el poder ejecutivo. Con dos cámaras, el Congreso elegido por sufragio censitario y un Senado vitalicio nombrado por la Corona.
  • El poder del rey es muy fuerte, ya que tiene iniciativa legal, nombra ministros y disuelve las Cámaras. 
  • Religión católica única del territorio nacional.
  • Ayuntamientos y Diputaciones sometidos al poder central.
  • Se suprimíó la Milicia Nacional.
  • Derechos muy restrictivos.

Además, destacar la obra política de los moderados: La obra política de los moderados posee una serie de carácterística copiadas del moderantismo liberal francés como el centralismo muy acusado, y la consideración de la administración como medula del estado y un acentuado carácter censitario y oligárquico. Otras de sus reformas políticas destacadas son:

  • El Concordato con la Santa Sede que intenta normalizar las relaciones con la Iglesia. A cambio de los bienes desamortizados, el Estado financia al culto y el clero recupera el campo de la enseñanza. A partir de aquí la Iglesia respalda a Isabel.
  • La reforma fiscal y de la hacienda es obra de Pidal y Mon que racionalizó el sistema impositivo y recaudatorio mediante centralización de los impuestos. El gran fallo es que no se elaboró un buen catastro lo que permitíó el fraude y fue necesario recurrir a los impopulares impuestos indirectos (consumos).
  •  La reorganización de la administración que reforzó poder central, fortaleciendo gobernadores civiles y militares.
  •  En educación se fijaron los 3 niveles de enseñanza y se elaboraron nuevos planes de estudios.
  • Se creó Guardia Civil para el mantenimiento del orden público y vigilancia de la propiedad privada en el medio rural.
  •  Amplia política de obras públicas con construcción de ferrocarriles.

BIENIO PROGRESISTA (1854-56)

En 1854 los moderados estaban muy desgastados por diversos motivos, destacando la corrupción interna por negocios de ferrocarriles, el descontento social por subida de precios, sobre todo el trigo, y el intento del ministro Bravo Murillo por controlar prensa.

 Un grupo de generales moderados encabezados por O’Donnell se pronunció en Vicálvaro. Al principio el pronunciamiento contó con pocos apoyos pero tras la publicación del «Manifiesto del Manzanares», redactado por Antonio Cánovas, de base ideológica moderada pero recogiendo reivindicaciones progresistas como autonomía de municipios, el restablecimiento de milicia y una nueva ley electoral, propició el apoyo de progresistas y demócratas ES MONTEVIVES. Las Gabias. Departamento de Geografía e Historia.
Domingo Cortes Couso de todo el territorio. Con amplio apoyo social por escasez de trabajo y crisis económica, la Reina entrego el poder a Espartero que lo compartíó con O’Donnell.

 En la labor política, destacan los siguientes aspectos: elaboración de nueva Constitución de 1856 que no fue promulgada; desamortización civil de Pascual Madoz que puso en venta los bienes municipales de propios y comunes. Esta desamortización duplicó el valor de la de Mendizábal. En tercer lugar la Ley de ferrocarriles: fundamental para el posterior desarrollo económico y Ley de Sociedades Anónimas, facilito el funcionamiento de banca moderna, creando el Banco de España.

Las reformas del bienio no repercutieron en calidad de vida de las clases populares solo en libertad de prensa. Junto a un ciclo de malas cosechas que hizo que aumentar el clima de conflictividad social, hubo también sublevaciones carlistas. Antes esta situación Espartero dimitíó y la reina encargo el gobierno a O’Donnell.

 NUEVOS GOBIERNOS CONSERVADORES (1856-1868)

De 1856 a 1863 es un periodo de estabilidad dominada por la figura de O’Donnell y su partido la Uníón Liberal. En una primera etapa O’Donnell establecíó la constitución de 1845 añadiendo un acta adicional para darle un aire más progresista. Pero las manipulaciones electorales de Posada Herrera rompieron la imagen de honradez que acabo con O’Donnell y volvíó Narváez con políticas muy conservadora del sector neocatólico. Entre 1858 y 1863 se produjo el gobierno largo de O’Donnell, coincidíó con exaltación patriótica por participación de España en conflictos internacionales como la expedición a la Conchinchina donde el asesinato de unos misioneros franceses llevo a España a intervenir desde las Islas Filipinas. Francia se expandíó por la zona y nosotros ganamos sólo prestigio. En Méjico se intervino apoyando al emperador Maximiliano. En África para proteger Ceuta, España entro en guerra con Marruecos donde interviene el General Prim. Estas guerras de prestigio contentaron al ejército, crearon un clima de patriotismo y desviaron la atención de los problemas sociales internos, que tuvieron mucha incidencia en Andalucía (revueltas demócratas y republicanas en Utrera, el Arahal y Loja).

CRISIS DEL REINADO EN LOS Últimos AÑOS DE Isabel II

Entre 1863 y 1868 se alternaron gobiernos moderados y unionistas, pero el sistema estaba agotado. También se produjo una radicalización de progresistas y demócratas que aprovecharon la descomposición del régimen isabelino. Los acontecimientos más destacados y que llevaron a esta situación son:

  • el desprestigio de la corte y de la figura de la reina por su vida privada.
  • Las protestas estudiantiles y sublevación del cuartel de San Gil, «la sargentada».
  •  La desaparición de los grandes líderes políticos de monarquía isabelina: O’Donnell y Narváez.
  • La unidad de todos los partidos políticos incluida la uníón liberal en el pacto de Ostende cuyo objetivo es acabar con el reinado de Isabel II bajo el lema de una “España con honra” y convocar elecciones por sufragio universal, las cuales dieran lugar unas Cortes constituyentes para decidir el futuro de España..
  •  Una fuerte crisis financiera, industrial y de subsistencia en 1866.

Todos estas causas provocaron «La Gloriosa» en 1868, el exilio de Isabel II a París y el inició de «el Sexenio Revolucionario».

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