Texto 9: Ley de 21 de Julio de 1876

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con un gobierno liberal
aunque fue anulado por fraude y corrupción electoral.
Se reconocía el catolicismo como religión oficial. La iglesia controlaba la educación y se
garantizaba un presupuesto para el culto y el clero.
El sistema era centralista y ponía ayuntamientos y diputaciones bajo el control del
gobierno con vigencia de las mismas leyes en todo el país ya que se suprimieron los
fueros vascos.
1.3.-El final de los conflictos bélicos
La estabilidad del régimen se vio favorecida por el fin de la guerra carlista y cubana. En
1875 la intervención del ejército al mando de Martínez Campos forzó la rendición de
los carlistas en Cataluña, Aragón y Valencia. El conflicto en el País Vasco y Navarra
continuó hasta Febrero de 1876. Tras la derrota carlista se abolieron los fueros,
quedando los territorios vascos sujetos al pago de impuestos y servicio militar. En 1878
se crearon los conciertos económicos que otorgaba un cierto grado de autonomía
fiscal a las provincias vascas, a cambio de que estas pagarían anualmente a la
administración central una cantidad recaudada directamente por las diputaciones
provinciales.
El final de la guerra carlista acabó fácilmente con la insurrección cubana(Guerra de los
diez años 1868-1878) firmándose la Paz de Zanjón donde se incluía la abolición de la
esclavitud, reformas políticas y administrativas con las que Cuba tendría
representantes en las cortes españolas. El incumplimiento de estas reformas inició un
nuevo conflicto en 1879(Guerra Chiquita) y la insurrección en 1895.
2.-El bipartidismo y el turno pacífico
2.1.-Un sistema bipartidista
Cánovas concibió un sistema bipartidista en el que 2 partidos se turnasen en el
gobierno sin tener que recurrir al ejército en forma de Golpe de Estado. Los 2 partidos
dominantes o partidos dinásticos o del turno fueron: Partido liberal-conservador, o
simplemente conservador. Creado y liderado por Cánovas del Castillo y que sustituía al
partido moderado. Partido liberal-fusionista, o partido liberal, fundado por Sagasta
con programas más progresista que incluía algunos ideales del sexenio democrático.
No eran partidos de masas, sino notables con líderes políticos con clientelas, órganos
de prensa y apoyos locales. El líder manténía unidas a las diferentes facciones del
partido. Ambos coincidían en la defensa de la monarquía, Constitución y propiedad
privada, consolidación de un estado unitario y centralista.


con un gobierno liberal
aunque fue anulado por fraude y corrupción electoral.
Se reconocía el catolicismo como religión oficial. La iglesia controlaba la educación y se
garantizaba un presupuesto para el culto y el clero.
El sistema era centralista y ponía ayuntamientos y diputaciones bajo el control del
gobierno con vigencia de las mismas leyes en todo el país ya que se suprimieron los
fueros vascos.
1.3.-El final de los conflictos bélicos
La estabilidad del régimen se vio favorecida por el fin de la guerra carlista y cubana. En
1875 la intervención del ejército al mando de Martínez Campos forzó la rendición de
los carlistas en Cataluña, Aragón y Valencia. El conflicto en el País Vasco y Navarra
continuó hasta Febrero de 1876. Tras la derrota carlista se abolieron los fueros,
quedando los territorios vascos sujetos al pago de impuestos y servicio militar. En 1878
se crearon los conciertos económicos que otorgaba un cierto grado de autonomía
fiscal a las provincias vascas, a cambio de que estas pagarían anualmente a la
administración central una cantidad recaudada directamente por las diputaciones
provinciales.
El final de la guerra carlista acabó fácilmente con la insurrección cubana(Guerra de los
diez años 1868-1878) firmándose la Paz de Zanjón donde se incluía la abolición de la
esclavitud, reformas políticas y administrativas con las que Cuba tendría
representantes en las cortes españolas. El incumplimiento de estas reformas inició un
nuevo conflicto en 1879(Guerra Chiquita) y la insurrección en 1895.
2.-El bipartidismo y el turno pacífico
2.1.-Un sistema bipartidista
Cánovas concibió un sistema bipartidista en el que 2 partidos se turnasen en el
gobierno sin tener que recurrir al ejército en forma de Golpe de Estado. Los 2 partidos
dominantes o partidos dinásticos o del turno fueron: Partido liberal-conservador, o
simplemente conservador. Creado y liderado por Cánovas del Castillo y que sustituía al
partido moderado. Partido liberal-fusionista, o partido liberal, fundado por Sagasta
con programas más progresista que incluía algunos ideales del sexenio democrático.
No eran partidos de masas, sino notables con líderes políticos con clientelas, órganos
de prensa y apoyos locales. El líder manténía unidas a las diferentes facciones del
partido. Ambos coincidían en la defensa de la monarquía, Constitución y propiedad
privada, consolidación de un estado unitario y centralista.


2.2.-El funcionamiento del turno dinástico
Cuando un gobierno notaba el desgaste de su gestión o los lideres políticos
consideraban un relevo, se sugería al rey el nombramiento de un nuevo gobierno. ElE.
nuevo presidente era siempre el líder de la oposición y junto a su nombramiento
recibía un decreto para disolver las cortes y la convocatoria de nuevas elecciones con
el objetivo de conseguir el número de diputados suficiente para gobernar con mayoría.
PAÍS VASCO
2.-Carlismo, fueros y estado liberal
2.1.-Carlismo y liberalismo
El carlismo representaba el odio hacia el liberalismo y su proclama «Dios, Patria, Rey»
hizo que los sectores rurales de las provincias vascas se unieran a él. La burguésía
urbana apoyaba el liberalismo y la causa isabelina. Cuando muere Fernando VII, los
carlistas vascos defendieron la tradición y reivindicaron los fueros como parte
inseparable del absolutismo y el antiguo régimen. En 1836 el lema carlista introdujo el
término fueros. También existíó un liberalismo fuerista que buscaba la adaptación de
los fueros al estado liberal que se venía gestando desde las cortes de Cádiz y el trienio
liberal.
2.2.-La primera guerra carlista(1833-1840)
En Vizcaya en 1833 los campesinos alentados por el clero y la nobleza rural levantaron
partidas de paisanos armados a modo de ejercito con el comandante Tomás de
Zumalacárregui. En 1835 éste pasó a la ofensiva y se apoderó de las guarniciones
liberales. Los carlistas dominaban casi todo el territorio vasco salvo las capitales,
algunos pueblos costeros y la franja entre Salvatierra/Agurain y Vitoria. Entonces
propuso tomar Vitoria y proseguir hasta Madrid, pero Don Carlos le obligó a tomar
Bilbao. Fue un fracaso y Zumalacárregui fue herido mortalmente. Después la guerra
entró en un estancamiento beneficioso para los isabelinos. Bilbao fue liberada por
Espartero en 1836 y los carlistas no consiguieron tomar San Sebastián. Ni la expedición
del general Miguel Gómez a Andalucía para recabar adeptos ni la expedición que 1837
llego a puertas de Madrid, ni la victoria de Oriamendi y la toma de Hernani y Oiartzun
impidieron que la guerra la ganaran los liberales.


2.3.-El Convenio de Vergara
El gobierno contaba con un ejército numeroso y las tropas carlistas ya estaban
desanimadas. Surgieron propuestas para acabar la guerra como Paz y Fueros
promovida por Muñagorri que propónía dejar las reivindicaciones dinásticas a cambio
de conservar los fueros. Maroto el 31 de Agosto de 1839 firmaba el Convenio de
Vergara con Espartero que se comprometía a recomendar al gobierno que concediera
o modificara los fueros a las cortes. No se hablaba de confirmarlos por lo que se
quebraba el principio de legitimidad histórica. Era una salida para los miembros
carlistas del norte que se integrarían en el ejército real.
2.4.-La ley de Octubre de 1839
Fue una consecuencia del Convenio de Vergara. Confirmaba los fueros «sin perjuicio de
la unidad constitucional de la monarquía» intentando sumarlos a la Constitución liberal
de 1837. Cuando Espartero asumíó la regencia en 1840, las diputaciones forales
mostraron su lealtad a la anterior regente, María Cristina, obligada a exiliarse. En 1841
las diputaciones se sumaron a la sublevación moderada de O’Donnell cuyo epicentro
fueron las provincias forales. La conspiración fracasó y se dio el decreto de 29 de
Octubre de 1841 firmado en Vitoria por Espartero y que introdujo modificaciones a la ley de 1839 alterando los fueros,
pero no eliminándolos. Se eliminó la organización
judicial propia, se sustituyeron las juntas generales y las diputaciones vascas por
diputaciones provinciales, y el traslado de las aduanas del interior a la costa y a la
frontera, siendo el fin del territorio vasco como zona franca.
2.5.-La última etapa foral(1844-1875)
Los intentos por derrocar al gobierno progresista pusieron fin a la regencia de
Espartero y hubo una etapa con sucesivos gobiernos moderados de 1844-1854.
El decreto de 4 de Julio de 1844 restituyo parte de los fueros pero las aduanas
continuaron en la costa y en la frontera para satisfacción de la burguésía de Bilbao y
San Sebastián con intereses mineros, comerciales e industriales. Empezaba a haber
componentes de tradición foral con componentes liberales y constitucionales como
que junto a las diputaciones provinciales(libertad de prensa y elecciones), las
diputaciones forales se hicieron más fuertes aumentando sus competencias hasta
controlar los presupuestos municipales.


Las provincias vascas perdieron competencias políticas pero ampliaron su autonomía
administrativa y económica. Con el consenso de las élites industriales y políticas que
gobernaban se quiso integrar a las clases populares en el sistema a través de una
política desarrollista(carreteras, puertos, granjas, repoblaciones forestales…) y
asistencial(enseñanza, beneficencia, sanidad, gastos religiosos). No se contemplaba
una democratización del poder. El clero vasco quedó amparado por las autoridades
forales(ninguna provincia pagaba tributos estatales y se creó una diócesis en Vitoria).
En este periodo donde hubo 3 constituciones(1837, 1845 y 1869) y luchas entre
moderados y progresistas dio paso a una estabilidad en los fueros ya que el nuevo
régimen trato de compaginar el liberalismo y tradición foral. Cuando los progresistas
se alzaron con el poder entre 1854 y 1868 no lo alteraron. Hubo una evolución del
liberalismo vasco del progresismo hacia el conservadurismo(Fermín Lasala Collado).
2.6.-La segunda guerra carlista(1872-1876)
Durante el sexenio democrático la inestabilidad política dio alas al carlismo. En el país
vasco además había poca implantación de progresistas, demócratas y republicanos.
Asustada por el contenido democrático y laico del nuevo régimen, una parte de la
oligarquía vasca que acepto o moderado se inclínó por el Carlismo, liderado por Carlos
VIl, un nieto del primer pretendiente. Al principio éste optó por los cauces legales,
pero en 1869 ya hubo un intento de sublevación. La segunda guerra carlista comenzó
en Abril de 1872 pero fue un fracaso y el 24 de Mayo se firmó el Convenio de
Amorebieta, que aprovecharon los carlistas para reorganizarse. En Diciembre de 1872
se volvieron a sublevar y la renuncia al trono de Amadeo I, la primera república y el
levantamiento cantonal llevaron al caos al bando liberal y fueron derrotados por los
carlistas en Eraul, Udabe y Montejurra entre Mayo y Noviembre de 1873. Los carlistas
controlaban la zona rural y poblaciones como Tolosa. Se vinieron arriba y decidieron
atacar Bilbao, el gran símbolo del liberalismo. Así, tras tomar Portugalete en Enero de
1874, iniciaron el sitio de Bilbao, que resistíó los bombardeos hasta se liberada por el
General Concha el 2 de Mayo. Los carlistas aun controlaban territorio vasco y navarro y
lo organizaron como un estado con capital en Durango y nombrando un gobierno con
3 ministerios(guerra, estado e interior) y crearon un boletín oficial, un real tribunal de
justicia, una casa de moneda y la universidad de Oñati. La situación militar se estancó y
el sitio de Pamplona no avanzaba y el bloqueo de Irún fracasó.


Con la restauración de la monarquía borbónica, el gobierno centro sus esfuerzos en la
guerra carlista donde ya había habido desencantos y disensiones. Tras la batalla de
Zumelzu el 7 de Julio comenzó un repliegue y desintegración del ejército carlista. En
Enero de 1876 se dio la ofensiva final y el general Quesada echaba a los carlistas del
triangulo Durango-Elorrio-Oñati. Las tropas de Martínez Campos tomaron Estella y se
desplegaron por el noroeste navarro hasta San Sebastián. El 27 de Febrero de 1876,
Carlos VIl cruzo la frontera por Arnéguy y la guerra se dio por finalizada.
3.-La primera fase de la Restauración
La restauración de la monarquía Borbónica en Alfonso XII significó un cambio en el
modelo administrativo, negociado mediante leyes compendiadas en el sistema de
Concierto económico. La vida política vasca siguió polarizada entre el liberalismo y
tradicionalismo.
3.1.-Abolición foral y Concierto económico
La presión política sobre los fueros era muy grande ya que se consideraba q había sido
la causa del estallido de la sublevación carlista. La Constitución de 1876 no hablaba de
la foralidad. Los diputados vascos no pudieron impedir la aprobación de la ley de 21 de
Julio de 1876 que era la ley de abolición de los fueros. No se hablaba literalmente de
abolición, pero sí de suprimir quintas y contribuciones. La ley prevéía un régimen
donde el gobierno podía delegar en las diputaciones la forma de presentar los cupos
de hombres en las quintas, abríéndose la posibilidad de una autonomía fiscal t
administrativa. Más que una ley de abolición, fue de modificación. Debido a que no
hubo acuerdo entre los representantes vascos y Cánovas del Castillo, derivó en la
supresión de las instituciones forales. Ante el rechazo y resistencia a la ley por la
sociedad vasca, el gobierno y las diputaciones provinciales vascas llegaron a un
acuerdo que se plasmó en el Real decreto de 13 de Noviembre de 1877 antecedente
del sistema de concierto económico que se daría en el Real Decreto de 28 de Febrero
de 1878 que establecía que la mayor parte de los impuestos serian fijados por las
diputaciones en los siguientes 8 años. La diputación de cada provincia vasca sería
responsable de su recaudación con vistas a afrontar el pago al estado de un cupo
previamente establecido.
Los conciertos se prorrogaron variando los impuestos concertados y el montante del
cupo, aumentando las diputaciones las competencias administrativas.
El resultado de las elecciones era acordado de antemano por ambos partidos,
evitándose que solo uno de los partidos monopolizara el poder y que el otro se viera
tentado a recurrir al ejército para obtener el poder con un pronunciamiento militar. Al
mismo tiempo se impedía que los otros partidos (carlistas y republicanos) accedieran
al poder.


El resultado de las elecciones era acordado de antemano por ambos partidos,
evitándose que solo uno de los partidos monopolizara el poder y que el otro se viera
tentado a recurrir al ejército para obtener el poder con un pronunciamiento militar. Al
mismo tiempo se impedía que los otros partidos (carlistas y republicanos) accedieran
al poder.
4.-La semana trágica y sus consecuencias
4.1.-La política colonial en Marruecos
Tras el desastre del 98, en 1906 España empezó su penetración en el Norte de África.
La Conferencia de Algeciras y el Tratado Hispano-francés supusieron un protectorado
Franco-español en Marruecos. A España se le concedíó una franja en el Norte, el Rif, y
un enclave en la costa atlántica (Ifni y Río de oro) en la que tenía intereses económicos
y políticos para restaurar el prestigio del ejercito y convertir a España en una nueva
potencia colonial.
La presencia de España fue contestada por la tribus
bereberes(cabilas). A partir de 1909 la presencia militar se intensificó por los ataques
de los rifeños, pero cuando se intentó asegurar Melilla las tropas españolas fueron
derrotadas por éstos en el Barranco del lobo. Entonces se incrementó el número de
soldados reservistas casados para asegurar Melilla.
4.2.-La semana trágica de Barcelona
El envió de los reservistas casados de familias humildes provocó protestas en
Barcelona, conocido como la semana trágica, apoyado por anarquistas, socialistas y
republicanos. Empezó el 18 de Julio en el embarque de las tropas en el puerto
barcelonés. El sindicato anarquista Solidaridad obrera hizo un llamamiento a la huelga
general para el 26 de Julio, apoyado por UGT y republicanos. La revuelta duro una
semana con componente antimilitar, rechazo a la hegemonía social y cultural de la
iglesia. Se incendiaron más de 80 edificios religiosos. Se declaro el estado de guerra y
se enviaron refuerzos para reprimir las manifestaciones. Hubo 300 heridos y más de
100 muertos y se volvíó a la normalidad el 29 de Julio y centenares de personas fueron
detenidas y 1500 afectadas por consejos de guerra con 17 condenas de muerte de las
que se ejecutaron 5 como el del librepensador y fundador de la escuela moderna
Ferrer Guardia, que no participó directamente y cuyo proceso generó protestas tanto
dentro como fuera de España.


4.3.-Las consecuencias políticas
Se desestabilizaron los partidos políticos del turno dinástico y cayó el gobierno de
Maura. La dureza de la represión uníó a liberales y republicanos en la crítica al
gobierno, y el rey disolvíó las cortes y entregó el gobierno al liberal José Canalejas que
fue asesinado en 1912 e intentó volver a reformar el sistema de la restauración.
Los partidos dinásticos se fragmentaron al caer o desaparecer sus dirigentes y estaban
faltos de un líder. En el partido liberal se presentó a Santiago Alba y al conde de
Romanones que se alternaron en el poder durante la inestabilidad. En el partido
conservador fue Eduardo Dato que formó gobierno en 1913 y murió en un atentado en
1921. La nueva situación política hizo que se reorganizara también la oposición: los
republicanos se fortalecieron con la creación del partido reformista y el acercamiento
a las fuerzas de izquierdas con el crecimiento de la conjunción republicano-socialista.
El republicanismo lerrouxista cayó en descrédito y los obreros se pasaron al
anarcosindicalismo. Se reforzó un catalanismo republicano derivado del desprestigio
de la liga regionalista acusada de haber apoyado la represión del gobierno. 
5.-La crisis de 1917
A principios de 1917 en España existía un descontento social agravado por la primera
Guerra Mundial que supuso un empeoramiento en el nivel de vida de las clases
populares en un momento de grandes beneficios empresariales. La crisis estalla en
Marzo de 1917, cuando la CNT y la UGT convocan una huelga para protestar por el
encarecimiento de los productos de primera necesidad. El gobierno de Dato suspendíó
las garantías constitucionales, clausuró las cortes e impuso la censura de prensa.
Durante el verano de 1917 los sindicatos convocaron una huelga general(conflicto
obrero) y los militares en desacuerdo con el sistema de ascensos de los oficiales,
basados en méritos de guerra de los africanistas, se organizaron en una juntas de
defensa(conflicto militar). Los partidos opositores se reunieron en la asamblea de
parlamentarios convocada por la liga regionalista en la que reclamaron la formación de
un gobierno provisional, celebración de cortes constituyentes para elaborar una nueva
Constitución y la descentralización del estado(conflicto político).
La reacción del gobierno fue reprimir la huelga por el ejército y se encarceló y sometíó
a consejo de guerra a los miembros del comité de huelga. Las juntas de defensa
militares se disolvieron y el gobierno prohibíó la reuníón de diputados y senadores del


19 de Julio y disuelta por la guardia civil. La acción conjunta de los 3 conflictos podía
haber provocado la quiebra de la restauración, pero al no ir de la mano no fue así.
Ante el peligro de una revuelta el ejército apoyó a la monarquía y se opuso a la
burguésía representada en la asamblea de parlamentarios que también retrocedíó
ante el miedo a la revuelta. El fracaso del movimiento permitíó que el sistema se
mantuviera 5 años más. 
6.-La guerra contra EE.UU. Y la pérdida de las últimas colonias
La política española había intentado evitar un enfrentamiento contra EE.UU. Pero la
opinión pública y los políticos estadounidenses eran favorables a la intervención
militar en Cuba. La insurrección cubana mostró el apoyo que tenían los
independentistas cubanos de los estadounidenses. En 1897, McKinley que enviaba
armas a los rebeldes decidíó intervenir en el conflicto, utilizando como excusa el
hundimiento y explosión del buque Maine, anclado en la bahía de La Habana. La
negativa de España a renunciar a la isla inicio el enfrentamiento con España y
reanudándose además la insurrección en Filipinas. EE.UU. Destruyo la flota española en
los combates de Santiago de Cuba y Cavite, teniendo el gobierno de España que pedir
la paz. El Tratado de París se firmó el 10 de Diciembre, y España cedíó Cuba, Puerto
Rico y Filipinas a EE.UU. El resto de colonias que quedaban en el Pacifico se vendieron
a Alemania en 1899, perdíéndose los restos que quedaban del antiguo Imperio colonial
en América y Asía.
7.-Las consecuencias de la crisis de 1898
La derrota en la guerra contra EE.UU. Fue humillante para la sociedad española y
supuso una conmoción moral. Se llamó el «desastre del 98» porque mostró un Imperio
definitivamente derrotado y un país en crisis. Produjo un pesimismo que se plasmó en
la literatura y pensamiento y conocidos como la Generación del 98(Pío Baroja, Miguel
de Unamuno, Antonio Machado, Ramón del Valle-Inclán….). Intentaron analizar el
problema de España en un sentido crítico y se percataron que era hora de una
regeneración moral, social y cultural. Aunque la guerra tuvo pérdidas materiales en la
colonia ya que supusieron la pérdida de los ingresos y mercados preferentes, en la
metrópoli tuvo algún efecto beneficioso como la vuelta a España de capitales cubanos
que fue el origen de nuevos bancos y permitíó la recuperación de España al comienzo
del S.XX. El desastre del 98 puso en jaque la restauración y a los 2 partidos políticos del
turno, creciendo el nacionalismo en el País Vasco y Cataluña.


La corriente
regeneracionista denuncio los defectos de la restauración y definíó la necesidad de
Renovación y regeneración del sistema político y la sociedad española.
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