En 1789, la Revolución Francesa inició el proceso de destrucción del Antiguo Régimen y de edificación de una nueva sociedad basada en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, la división de poderes y la soberanía nacional. Fue un proceso largo y complejo. En esta lucha, se compuso un himno de combate revolucionario que cantaban los voluntarios marselleses que fueron a defender la capital francesa, y que hicieron suyo las clases populares de París. Con el tiempo, La Marsellesa devino el himno nacional de Francia.
1. La crisis del Antiguo Régimen
A finales del siglo XVIII, la Europa del Antiguo Régimen estaba en crisis.
a. Estamentos y privilegios
La sociedad del Antiguo Régimen se organizaba en estamentos configurados desde la Edad Media: el clero, la nobleza y el Tercer Estado. Los dos primeros estamentos eran los privilegiados: gozaban de derechos, estaban exentos de impuestos y habían acumulado riqueza y poder. Poseían la mayoría de las tierras, ejercían la jurisdicción en ellas y cobraban impuestos a los campesinos. Además, formaban parte de la Corte y tenían reservados los más altos cargos del Gobierno. La poderosa nobleza de la Corte estaba por encima de la pequeña nobleza de provincias.
Los no privilegiados constituían el Tercer Estado. Sobre ellos recaía el pago de impuestos. El grupo mayoritario era el campesinado, al que se añadían las clases populares urbanas y los burgueses.
b. Sociedad agraria y economía señorial
A principios del siglo XVIII, la agricultura era la fuente de riqueza más importante, pero resultaba muy poco productiva y muy atrasada. El mayor problema para aumentar la productividad residía en la forma de propiedad y explotación. La mayor parte de la tierra estaba vinculada a la Iglesia o a la Corona. Los señores vivían de los derechos que pagaban los campesinos, quienes también estaban obligados a entregar a la Iglesia la décima parte de sus cosechas (diezmo) y a pagar impuestos al Estado.
c. Una población estancada
La subalimentación, la falta de higiene y los escasos recursos médicos provocaban una mortalidad muy elevada, especialmente en los recién nacidos. La esperanza de vida era baja y, aunque la natalidad también era muy alta, el crecimiento demográfico era escaso o nulo. La producción de alimentos no crecía al ritmo de la población. En los periodos de grave escasez de alimentos, debido a varios años de malas cosechas, las enfermedades y epidemias se ensañaban con una población mal alimentada. Eran las llamadas crisis de subsistencia, que provocaban una mortalidad catastrófica y diezmaban los efectivos de población.
d. El impulso de la burguesía urbana
El impulso de nuevas técnicas y cultivos aumentó la productividad agrícola, mejoró las condiciones de explotación y fomentó la expansión de la propiedad privada de la tierra. Sus impulsores fueron un nuevo grupo de propietarios agrarios que buscaban el beneficio: cultivaban lo que se vendía mejor y apostaban por la especialización en los productos. El aumento de la producción agrícola permitió reducir la mortalidad y estimuló el crecimiento de la población. Por otro lado, el desarrollo del comercio, las manufacturas y las finanzas impulsó la expansión de las ciudades. A finales del siglo XVIII, Londres y París eran las principales urbes de un continente agrario que se iba urbanizando. En estos núcleos urbanos se expandía una burguesía emprendedora.
e. El absolutismo y sus límites
El sistema político propio del Antiguo Régimen era la monarquía absoluta de derecho divino. El rey gobernaba el reino, dirigía la política exterior, dictaba leyes y administraba justicia. El principal órgano de gobierno era el Consejo de Estado, cuyos miembros eran designados por el rey. Además, estaba asesorado por ministros y secretarios. La arbitrariedad era la norma y ninguna ley protegía a los súbditos del despotismo. Cualquier desobediencia era sofocada por el ejército. Los límites a la autoridad real los fijaban los privilegios tradicionales de la nobleza y el clero, así como las Cortes o parlamentos formados por los tres estamentos, que podían crear impuestos y ratificar a los nuevos monarcas, pero no ejercían ningún control real sobre el rey.
f. La Ilustración: una crítica al absolutismo
El filósofo inglés John Locke hizo una primera formulación teórica de lo que sería el liberalismo. Defendía que el Estado había de garantizar los derechos del individuo y daba entidad a un poder legislativo separado del ejecutivo, con el cometido de hacer las leyes y controlar al Gobierno. Por otra parte, el empirismo contrastaba con el conocimiento religioso basado en la fe.
Los planteamientos de Locke adquirieron un nuevo relieve con la Ilustración, el movimiento cultural que tomó fuerza en Europa en la segunda mitad del siglo XVIII y que alimentó intelectualmente la Revolución en Francia. Sus pensadores defendían la libertad y la igualdad de todos los hombres. También sostenían que la razón era el único medio para entender el mundo, rechazaban la religión y defendían la libertad de pensamiento. Dos pensadores ilustrados pusieron en marcha la Enciclopedia, cuyo objetivo era publicar una gran obra que reuniera todos los conocimientos de la época.
g. El despotismo ilustrado
El pensamiento ilustrado llegó a influir en algunas monarquías europeas que, sin dejar el absolutismo, vieron la necesidad de introducir cambios en el sistema para hacerlo más operativo y garantizar su continuidad: fue el despotismo ilustrado. Los déspotas ilustrados propusieron reformas administrativas para conseguir una mayor eficacia y racionalidad en la gestión del Estado y reformas económicas.
2. Los inicios del parlamentarismo: Inglaterra y Estados Unidos
a. El fin del absolutismo
El poder real en Inglaterra estaba limitado por las dos cámaras del Parlamento: la de los nobles y los clérigos (Lores) y la de los burgueses (Comunes). Los monarcas necesitaban su autorización para la aprobación de nuevos impuestos o para declarar la guerra. Este funcionamiento se vio alterado en el siglo XVII, cuando los Estuardo pretendieron gobernar sin el control del Parlamento y procedieron a detener a quienes se les opusieron.
b. La consolidación del parlamentarismo
Carlos II tuvo que reconocer una ley que garantizaba que nadie podía ser detenido ni inculpado sin ser puesto a disposición de un juez al cabo de 72 horas de la retención. Se acababa con las detenciones arbitrarias y se institucionalizaba una justicia que debía actuar de forma independiente y tenía que proporcionar un abogado al detenido. El Parlamento ofreció la Corona al príncipe holandés Guillermo de Orange, yerno del rey, de fe protestante y dispuesto a jurar la Declaración de Derechos. Inglaterra fue el primer país con una monarquía de poder limitado. Los poderes ejecutivo y legislativo estaban separados y se creó un tercer poder judicial. La monarquía parlamentaria británica no representaba a toda la población; tan solo una minoría tenía derecho a voto.
c. La guerra de Independencia americana
Las trece colonias inglesas de América del Norte protagonizaron la primera insurrección colonial contra una metrópolis y constituyeron el primer ejemplo de gobierno fundado sobre los principios de igualdad y libertad. Los colonos decidieron enfrentarse a su metrópolis oponiéndose a las tasas e impuestos y al monopolio comercial que Gran Bretaña ejercía. Como la ley no les otorgaba ninguna representación en el Parlamento de Londres, declararon su intención de no obedecer leyes que no habían sido votadas por sus representantes. El 4 de julio de 1776, delegados de las trece colonias, reunidos en Filadelfia, redactaron la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América.
d. La formación de Estados Unidos
Los insurgentes americanos contaron con la ayuda de voluntarios europeos entusiasmados por sus ideas de libertad. Tras una larga guerra, Gran Bretaña reconoció la independencia del territorio americano. El nuevo Estado adoptó el nombre de Estados Unidos de América y George Washington, general del ejército insurgente, fue proclamado primer presidente. El nuevo Estado redactó la primera Constitución escrita de la Historia. Por encima de los Estados se situaba el Gobierno federal, responsable de los asuntos exteriores, la defensa, las finanzas y la moneda. La Constitución se completaba con una Declaración de Derechos que garantizaba la libertad de religión, prensa y expresión.
3. El estallido de la Revolución
b. La toma de la Bastilla (1789)
El rey Luis XVI aceptó la propuesta de los privilegiados y convocó los Estados Generales para mayo de 1789. La elección de representantes conllevó una amplia movilización social para redactar los cuadernos de quejas. Finalmente, se reunieron en Versalles. Luis XVI y su ministro Necker pretendían discutir solo sobre finanzas, descartando las reformas sociales y políticas del Tercer Estado. Los representantes de este estamento exigieron la reunión conjunta y el voto por cabeza. Al declararse representantes de la mayoría de la población, se constituyeron en Asamblea Nacional.
c. La monarquía constitucional (1790-1792)
La Asamblea procedió a abolir el feudalismo, los estamentos y los privilegios. Se suprimieron la servidumbre, los diezmos y la justicia señorial. Después, se aprobaron los Derechos del Hombre y del Ciudadano. La Asamblea emprendió reformas como la supresión de impuestos indirectos y la venta de bienes de la Iglesia. Finalmente, se aprobó la Constitución, que definía una monarquía constitucional con división de poderes. Sin embargo, la familia real fue detenida en Varennes al intentar huir, lo que deterioró su relación con la nación.
d. La caída de la monarquía
En la ciudad, el alza de precios y la escasez estimularon el movimiento sans-culotte. En la Asamblea Legislativa, los diputados se agruparon en clubes patrióticos, surgiendo la división entre moderados y radicales (jacobinos). Tras declarar la guerra a Austria, el 10 de agosto de 1792, el pueblo asaltó el palacio de las Tullerías y detuvo a Luis XVI, convocándose nuevas elecciones por sufragio universal masculino.
4. La Revolución francesa: La República
Una nueva asamblea constituyente se reunió el mismo día de la victoria en la batalla de Valmy. Se abolió la monarquía y se proclamó la república. La Convención estaba dividida en:
- Los girondinos: Moderados, liderados por Brissot.
- Los jacobinos (la Montaña): Liderados por Robespierre, Danton y Marat, vinculados a los sans-culottes.
- La Llanura: Diputados de centro.
a. La república girondina (1792-1793)
Los girondinos dirigieron la primera etapa. La presión popular obligó a ejecutar a Luis XVI en enero de 1793 y a María Antonieta en octubre. Esto provocó una coalición europea contra Francia y levantamientos internos contrarrevolucionarios.
b. La república jacobina (1793-1794)
Los sans-culottes asaltaron la Convención y detuvieron a los girondinos. Los jacobinos elaboraron la Constitución de 1793, de carácter democrático social. Impulsaron reformas como el precio máximo de artículos básicos, la enseñanza obligatoria gratuita y un nuevo calendario revolucionario.
c. El Comité de Salvación Pública: el Terror
Se estableció un Gobierno revolucionario dictatorial liderado por Robespierre. Se inició la política del Terror y la Ley de sospechosos, donde miles fueron juzgados y ejecutados. La violencia extrema llevó a sus enemigos a unirse y dar un golpe de Estado; Robespierre fue guillotinado en 1794.
d. La república conservadora (1794-1799)
La Convención pasó a manos burguesas, imponiendo el «terror blanco». Se creó el Directorio y se restableció el sufragio censitario. Ante la inestabilidad, las clases acomodadas buscaron apoyo en el ejército. Napoleón Bonaparte, con el apoyo de la burguesía, protagonizó un golpe de Estado y concentró el poder.
5. Napoleón Bonaparte (1799-1814)
a. Napoleón: del Consulado al Imperio
Se estableció el Consulado, con Napoleón como primer cónsul, luego vitalicio (1802) y finalmente emperador (1804). Aunque eliminó la soberanía nacional, consolidó conquistas revolucionarias moderadas mediante un Estado sólido, el Código Civil y un sistema educativo nacional.
b. El dominio de Europa
Napoleón emprendió una política de conquistas para crear un imperio con centro en Francia, expandiendo las instituciones revolucionarias y terminando con el absolutismo. Su máxima expansión fue en 1812, pero la invasión de Rusia y las dificultades en España debilitaron su poder. Una gran coalición europea ocupó París, provocando su destitución y la restauración de los Borbones.
