1. LA CRISIS DE 1808
1.1. El reinado de Carlos IV y el impacto de la Revolución francesa
El reinado de Carlos IV estuvo marcado por la crisis del Antiguo Régimen y el impacto de la Revolución francesa. España intentó mantenerse neutral, pero terminó enfrentándose a Francia en la Guerra de la Convención (1793-1795).
La influencia de Manuel Godoy fue decisiva y controvertida. Las derrotas navales, como la de Trafalgar, y los conflictos con Gran Bretaña afectaron gravemente el comercio con América, generando descontento y sentando las bases de los movimientos independentistas.
Otros hitos importantes:
- 1796 – Primer Tratado de San Ildefonso: alianza con Francia contra Gran Bretaña, iniciando conflictos navales y coloniales.
- 1798 – Medidas económicas: desamortización de bienes eclesiásticos, emisión de deuda pública, aumento de impuestos y liberación del comercio de cereales para financiar al Estado.
- 1800 – Segundo Tratado de San Ildefonso: España devuelve Luisiana a Francia a cambio de un principado en Toscana; Napoleón consolida su poder en Europa.
- 1802 – Tratado de Amiens: breve tregua entre España y Gran Bretaña.
- 1805 – Batalla de Trafalgar: derrota de la flota franco-española por Gran Bretaña, debilitando el poder naval español.
- 1807 – Tratado de Fontainebleau: Manuel Godoy permite el paso de tropas francesas por España para invadir Portugal.
Internamente, los ministros Floridablanca y Aranda intentaron frenar la propagación de ideas revolucionarias; el primero adoptó medidas estrictas, incluido el «Cordón sanitario», mientras que Aranda fue más moderado.
En 1808, tras el Motín de Aranjuez, Fernando VII asumió el trono. Poco después, Napoleón obligó a ambos a abdicar en favor de José Bonaparte, desencadenando la Guerra de la Independencia Española. Estos hechos marcaron el fin del Antiguo Régimen y el inicio del Régimen liberal.
1.2. El valimiento de Godoy y los conflictos políticos
Manuel Godoy, valido de Carlos IV, ejerció gran poder y tomó medidas económicas para enfrentar la deuda y financiar al Estado:
- Desamortización de bienes eclesiásticos.
- Emisión de deuda pública.
- Aumento de impuestos.
- Liberación del comercio de cereales.
Pese a estas reformas, los problemas económicos y las constantes guerras no se resolvieron. Su gobierno fue percibido como símbolo de corrupción y decadencia. El descontento social y la intervención de Napoleón provocaron su caída y posterior exilio.
2. LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA
La Guerra de la Independencia española (1808-1814) fue un conflicto dentro de las guerras napoleónicas, en el que el pueblo español se levantó contra la ocupación francesa y terminó con la retirada de las tropas y la restauración de Fernando VII.
2.1. Antecedentes de la guerra
Tras la derrota española en Trafalgar (1805), Napoleón abandonó sus planes de invadir Gran Bretaña y se centró en expandir su imperio a costa de Portugal y España. Para ello firmó el Tratado de Fontainebleau (1807), que permitió el paso de tropas francesas por territorio español para invadir Portugal, generando alarma y desconfianza en la población. Esto provocó tensiones internas, como el Proceso de El Escorial y el Motín de Aranjuez, una revuelta que llevó a la destitución de Godoy y a la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII. Posteriormente, Napoleón obligó a Fernando a devolver la corona a Carlos IV, quien se la cedió a Napoleón, y este a su vez la otorgó a su hermano, José Bonaparte, en lo que se conoce como las Abdicaciones de Bayona. Para consolidar su poder, Napoleón aprobó el Estatuto de Bayona de 1808, pero fue rechazado por los patriotas españoles y su aplicación fue muy limitada debido a la resistencia popular.
2.2. El estallido del conflicto de la Guerra de la Independencia
La Guerra de la Independencia comenzó el 2 de mayo de 1808, cuando el pueblo de Madrid se levantó contra las tropas francesas que ocupaban la ciudad. El malestar por la presencia francesa y la imposición de un nuevo rey provocaron la sublevación popular. Al día siguiente, el General Murat ordenó una dura represión y las tropas reprimieron brutalmente el levantamiento, fusilando a muchos participantes. Este hecho extendió la resistencia por toda España y dio inicio a la guerra, que duró hasta 1814.
Ante la falta de un gobierno legítimo, surgieron las juntas de defensa o juntas supremas, que asumieron el poder en distintas regiones y organizaron la resistencia en nombre de Fernando VII. En septiembre de 1808 se creó la Junta Central Suprema, que coordinó la dirección de la guerra y gobernó el país hasta el regreso del rey.
En los inicios de la guerra, la población española se dividió entre grupos ideológicos:
- Afrancesados: élites que buscaban la modernización y reformas inspiradas en la Ilustración; apoyaban a José Bonaparte.
- Patriotas:
- Absolutistas: nobles y clero que querían restaurar la monarquía absoluta de Fernando VII; presentaban una oposición total a la ocupación francesa y a las ideas ilustradas.
- Liberales: burgueses que querían establecer una monarquía constitucional y limitar el poder del rey; estaban en contra de la ocupación francesa, pero aprovecharon para impulsar reformas.
- Indiferentes: campesinos que querían sobrevivir sin involucrarse en conflictos y evitaban tomar partido claro en el conflicto.
2.3. Fases de la Guerra de la Independencia
La Guerra de la Independencia española (1808-1814) se desarrolló en cuatro fases y se caracterizó por la participación popular mediante guerrillas, además del apoyo británico y portugués.
- Primera fase (1808): Tras la ocupación francesa y el levantamiento del 2 de mayo en Madrid, España logra importantes victorias como Bailén y Zaragoza, lo que supone la primera gran derrota de Napoleón.
- Segunda fase (1808-1809): Napoleón interviene personalmente con la Grande Armée, recupera Madrid y domina gran parte del territorio, iniciándose un periodo de predominio francés.
- Tercera fase (1810-1812): Aunque los franceses controlan casi toda la Península, sufren el constante acoso de las guerrillas. Cádiz resiste gracias al apoyo británico.
- Cuarta fase (1812-1814): Con la intervención británica dirigida por Wellington, comienza la contraofensiva aliada. Las victorias de Arapiles, Vitoria y San Marcial obligan a los franceses a retirarse.
Además de las guerrillas, la resistencia incluyó batallas, sitios de ciudades, sabotajes, bloqueos económicos y levantamientos populares. La guerra terminó con el Tratado de Valençay (1813), por el que Napoleón reconoció a Fernando VII como rey y retiró sus tropas en 1814.
2.4. Consecuencias de la Guerra de la Independencia Española
La Guerra de la Independencia supuso una considerable pérdida demográfica, calculada en medio millón de muertos (la mayoría por las hambrunas y epidemias que se produjeron), cuantiosos daños materiales y económicos (ciudades arrasadas, como Zaragoza y Gerona, campos y fábricas destruidos, y ruina de la Hacienda) y repercusiones políticas negativas, pues la situación de España invadida por las tropas francesas fue aprovechada por los grupos criollos para iniciar el proceso de emancipación de las colonias hispanoamericanas.
3. LOS INICIOS DEL LIBERALISMO EN ESPAÑA
Durante la invasión francesa, España rechazó a José Bonaparte como rey y creó la Junta Central Suprema, que asumió la soberanía nacional y limitó el poder absoluto del monarca. Ante la imposibilidad de implantar reformas liberales, la Junta dio paso al Consejo de Regencia, que gobernó en nombre de Fernando VII y coordinó la resistencia.
3.1. Las Cortes de Cádiz
Las Cortes de Cádiz (1810) fueron asambleas legislativas con representación popular y territorial, encargadas de la creación de leyes y la supervisión del gobierno, actuando como gobierno legítimo frente a José I y promoviendo las ideas del liberalismo. Las Cortes de Cádiz (1810-1814) se formaron durante la Guerra de la Independencia para establecer un gobierno legítimo y reafirmar la soberanía nacional. Estaban compuestas por diputados de España y sus colonias, representando diversas tendencias políticas. Promulgaron importantes reformas, como la Constitución de 1812, la abolición de la Inquisición, la libertad de imprenta y los derechos civiles, siendo el primer intento de un régimen constitucional y liberal en España, hasta su disolución en 1814 con el regreso de Fernando VII.
3.2. La Constitución de 1812
Durante las Cortes de Cádiz se decidió redactar una nueva Constitución con el objetivo de establecer un sistema político liberal en España. Este documento debía garantizar derechos y libertades, implantar un gobierno representativo y limitar el poder del rey, siguiendo los principios básicos del sistema político liberal: soberanía nacional, separación de poderes, limitación del poder del monarca y reconocimiento de los derechos individuales.
La Constitución de 1812, conocida popularmente como «la Pepa», fue promulgada el 19 de marzo de 1812 en Cádiz. Representó un gran avance en la historia política española y europea, pero su aplicación fue limitada, ya que el rey Fernando VII la abolió en 1814 al restaurar el absolutismo.
A lo largo del siglo XIX, la Constitución de 1812 fue restaurada en algunos periodos, como el Trienio Liberal y durante la regencia de María Cristina. Además de la Constitución, las Cortes impulsaron una serie de reformas y decretos para eliminar las estructuras del Antiguo Régimen y modernizar el país. Aunque muchas de estas medidas fueron anuladas, sentaron un importante precedente y dejaron un legado duradero como modelo de liberalismo y gobierno constitucional.
