Movimiento Obrero, Sufragio y Crisis del Antiguo Régimen en la Historia de España

El Desarrollo del Movimiento Obrero Español

El movimiento obrero se desarrolló en estrecha relación con el proceso de industrialización y las transformaciones en la propiedad de la tierra. El ludismo, caracterizado por la oposición a la introducción de maquinaria moderna, fue una de las primeras manifestaciones de protesta, como los sucesos de Alcoy en 1821. En el siglo XIX surgieron las primeras asociaciones obreras, como la Asociación de Tejedores de Barcelona en 1840. Durante los gobiernos moderados del reinado de Isabel II, las pésimas condiciones laborales impulsaron el desarrollo del movimiento obrero, aunque de forma clandestina. En el Bienio Progresista tuvo lugar la primera huelga general en 1855 y en 1868 se creó la Sección Española de la AIT, consolidando la organización obrera en España.

Implantación Geográfica del Movimiento

La relación (implantación del movimiento) tuvo diferente desarrollo según zonas y sectores económicos:

  • Andalucía: Debido a la desigual distribución de la propiedad de la tierra, el anarquismo tuvo un fuerte arraigo.
  • Cataluña: Fuerte arraigo del anarquismo en las zonas industriales.
  • Otras Zonas: El socialismo destacó en las cuencas mineras de Asturias y León, en la industria vasca y catalana, y en Madrid. En Aragón, tanto el socialismo como el anarquismo fueron relevantes en Zaragoza.

Evolución del Sufragio en España

El voto refleja el proceso de avances y retrocesos mediante el cual el sufragio pasó de ser un derecho restringido a las élites a convertirse en una conquista que incluye a toda la ciudadanía.

Tipos de Sufragio

Con la excepción de la Constitución de 1812, que reconocía el sufragio universal masculino indirecto, las primeras constituciones establecieron el sufragio censitario, sistema que concedía el voto solo a una parte de la población con determinados requisitos económicos y sociales.

Se distingue entre:

  • Sufragio Censitario: Limita el derecho al voto a una parte de la población con determinado nivel económico y estatus social.
  • Sufragio Universal: Concede el derecho al voto a toda la ciudadanía del Estado, primero solo masculino y después también femenino.

La Ley Electoral progresista de 1837 amplió el sufragio censitario al reducir las exigencias económicas, permitiendo la participación de un sector más amplio de la población masculina, aunque aún minoritario.

El Movimiento Sufragista

Se desarrolló el movimiento sufragista como un movimiento social internacional durante el siglo XIX en Estados Unidos y Gran Bretaña. Tras numerosas campañas y reivindicaciones, logró el reconocimiento del voto femenino, considerado un paso fundamental en el avance hacia la igualdad entre hombres y mujeres.

El Reinado de Fernando VII y la Crisis del Antiguo Régimen

Crisis del Reinado de Carlos IV (1788-1808)

La crisis del reinado de Carlos IV coincidió con una profunda crisis económica (subida de precios, crisis de subsistencias y decadencia artesanal) y política, marcada por el miedo a la expansión de la Revolución Francesa. Manuel Godoy concentró gran poder y fue muy criticado por su alianza con Napoleón Bonaparte, lo que llevó a la derrota naval en Trafalgar (1805) y al Tratado de Fontainebleau (1807), permitiendo la entrada de tropas francesas en España. Las tensiones internas culminaron en el Motín de Aranjuez (1808).

Guerra de la Independencia (1808-1814)

El levantamiento de 1808 en Madrid inició la Guerra de la Independencia (1808-1814), conflicto que combinó la guerrilla, la resistencia urbana y los enfrentamientos. Destacó la victoria española en la batalla de Bailén (1808), la primera gran derrota napoleónica. La guerra enfrentó ideológicamente a afrancesados y absolutistas, y contó con apoyo británico dirigido por el duque de Wellington. El conflicto devastó la economía y fortaleció el sentimiento nacional. Ante el vacío de poder surgieron juntas que desembocaron en las Cortes de Cádiz, las cuales aprobaron la Constitución de 1812, “La Pepa”.

El Sexenio Absolutista y el Trienio Liberal

Tras la guerra, Fernando VII regresó a España y, apoyado en el Manifiesto de los Persas, anuló la Constitución mediante el Decreto de Valencia (1814), restaurando el absolutismo durante el Sexenio Absolutista (1814-1820). Se persiguió a liberales y afrancesados, mientras la crisis económica y la deuda pública se agravaban. En este contexto surgieron pronunciamientos militares liberales.

El pronunciamiento de Riego en 1820 dio paso al Trienio Liberal (1820-1823), durante el cual el rey juró la Constitución de 1812. Sin embargo, las divisiones entre liberales moderados y exaltados y la oposición absolutista debilitaron el régimen. La intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis, enviados por la Santa Alianza, restauró el absolutismo en 1823, iniciándose la Década Ominosa (1823-1833), caracterizada por la represión política.

Independencia Americana y Sucesión

Paralelamente, el proceso de independencia de las colonias americanas culminó con la derrota española en batallas decisivas. Destacaron líderes como Simón Bolívar y José de San Martín. Tras 1824, España conservó Cuba, Puerto Rico y Filipinas. El problema sucesorio surgió cuando Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción (1830), permitiendo reinar a su hija.

El Reinado de Isabel II (1844–1868)

El reinado de Isabel II consolidó el Estado liberal en España tras la etapa de guerras y conflictos previos. La economía creció de forma moderada gracias a la expansión del comercio, el desarrollo del ferrocarril —línea Barcelona–Mataró en 1848— y el avance industrial en Cataluña y País Vasco, aunque el país siguió siendo mayoritariamente agrario.

Década Moderada (1844–1854)

Dirigida por Narváez, esta década reforzó la centralización y el poder de la Corona. Se implementaron medidas clave:

  • Ley de Ayuntamientos: Permitió el control gubernamental de los municipios.
  • Reforma Fiscal de Mon: Reorganizó los impuestos.
  • Creación de la Guardia Civil: Aseguró el orden rural.
  • Concordato de 1851: Restableció las relaciones con la Iglesia.

La Constitución de 1845 estableció la soberanía compartida entre Cortes y Corona, un sufragio censitario muy restringido y la limitación de derechos. El sistema político se caracterizó por la manipulación electoral y el protagonismo militar, mientras crecían la oposición demócrata y carlista.

Bienio Progresista (1854–1856)

Iniciado por la Vicalvarada, este periodo impulsó reformas políticas y económicas:

  • Constitución de 1856 (non nata): Defendía la soberanía nacional y la ampliación de derechos.
  • Desamortización de Madoz, Ley de Ferrocarriles y reformas financieras: Favorecieron la modernización económica.

Los conflictos sociales aumentaron y en 1855 se produjo la primera huelga general.

Última Etapa y Caída

La última etapa (1856–1868) estuvo marcada por la alternancia política, la Ley Moyano de 1857 y una política exterior activa. La crisis económica, la oposición política y la represión de las protestas debilitaron el régimen. El Pacto de Ostende unió a las fuerzas contrarias a la reina y la Revolución de 1868, La Gloriosa, provocó el exilio de Isabel II y el fin de su reinado.


Nota sobre terminología económica (posiblemente relacionada con el contexto de producción):

rent = BAII/ACT | product trab = producción/n trabajad | product tot = valor producc/coste | tasa incremento productiv = pt - pt-1 | tasa variación = (vf - vi) / vi * 100

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