Historia de la Guerra Civil Española: Desarrollo y Consecuencias

El inicio de la Guerra Civil

El golpe de Estado contra la República

La organización de la conspiración militar se planificó tras el triunfo del Frente Popular. El gobierno republicano trató de desarticularla realizando cambios y traslados de los altos mandos sospechosos.

La sublevación se inició el 17 de julio de 1936 en las guarniciones del protectorado de Marruecos. Al día siguiente se sumaron otras guarniciones de la Península.

El golpe, protagonizado por los generales José Sanjurjo, Francisco Franco y Emilio Mola, fue apoyado por una parte del ejército, así como por carlistas, monárquicos, conservadores, falangistas y por la Iglesia.

El fracaso de la rebelión militar en la mayor parte de las grandes ciudades condujo a una guerra civil que duró tres años. Como consecuencia del golpe de Estado, España quedó dividida en dos zonas.

Zona republicana

  • Controlaba gran parte de Aragón, el norte de España (excepto Navarra), Cataluña, la zona levantina, Madrid y casi toda Andalucía.
  • Incluía las regiones más industrializadas y las principales cuencas mineras, pero sus recursos agrarios eran escasos. El gobierno republicano controlaba las finanzas estatales.
  • Al estallar la guerra, la autoridad del gobierno se redujo. Sindicatos y organizaciones populares emprendieron una revolución social y expropiaron tierras y fábricas.
  • Se formaron milicias populares, pero la división y la falta de coordinación las enfrentaron entre sí.
  • Meses después se creó el ejército popular, en el que se integraron las milicias, pero la desobediencia al gobierno de algunos grupos debilitó al bando republicano.

Zona sublevada

  • Dominaba el norte de Castilla, Galicia, el noroeste de Extremadura, algunas ciudades de Andalucía occidental, Navarra, Baleares (excepto Menorca) y Canarias.
  • Apenas contaba con el 20 % de la producción industrial de España, pero disponía, en cambio, del 70 % de la producción agrícola y ganadera del país.
  • El mando se unificó en la Junta de Defensa Nacional, instalada en Burgos.
  • En el otoño de 1936, la Junta nombró al general Franco jefe de todos los ejércitos con el título de Generalísimo y Jefe del Gobierno y del Estado con plenos poderes.
  • También se unificaron todas las fuerzas políticas que habían apoyado la sublevación en un único partido: Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS).


El desarrollo de la Guerra Civil

La batalla de Madrid (julio de 1936-marzo de 1937)

En agosto de 1936, las tropas de Marruecos llegaron a Cádiz. Pasaron a Extremadura y Toledo, y quedaron a las puertas de Madrid a finales de octubre.

El gobierno de la República se estableció en Valencia y encomendó la defensa de Madrid a una junta militar.

La llegada de las Brigadas Internacionales y de aviones y tanques soviéticos impidió la conquista de la capital. Además, los ejércitos sublevados fueron derrotados en las batallas del Jarama (febrero de 1937) y de Guadalajara (marzo de 1937).

El frente norte (abril-octubre de 1937)

Tras fracasar en Madrid, las tropas de Franco se dirigieron al norte.

El 26 de abril de 1937, la aviación alemana (Legión Cóndor) bombardeó la ciudad vasca de Gernika.

Los sublevados atacaron después el «cinturón de hierro de Bilbao» y ocuparon la ciudad en el verano de 1937. Entre agosto y octubre cayeron Santander y Asturias.

Así, el bando sublevado se hizo con los recursos industriales y mineros del norte y pudo concentrarse en el frente oriental.

Al terminar el año, el territorio controlado por el gobierno republicano se había reducido a un tercio del país.

El camino hacia el final de la guerra (octubre de 1937-abril de 1939)

En octubre de 1937, el gobierno republicano se trasladó a Barcelona.

A finales de ese año, Franco se dirigió al frente oriental y en febrero de 1938 tomó Teruel. Después, avanzó hacia el Mediterráneo y aisló el territorio catalán del resto de la zona republicana.

El gobierno republicano intentó alargar el conflicto a la espera de que estallara la guerra en Europa, algo que permitiría a la República encontrar aliados.

En julio de 1938, las tropas republicanas cruzaron el río Ebro y atacaron al ejército franquista desde la retaguardia en la batalla del Ebro, pero sin éxito.

La derrota republicana en el Ebro facilitó el avance de los sublevados hacia Cataluña. Barcelona fue tomada en enero de 1939 y Madrid en marzo.

Después, los sublevados ocuparon los últimos territorios republicanos (Valencia, Alicante, Cartagena, etc.).

La guerra acabó el 1 de abril de 1939.


Vivir en tiempos de la Guerra Civil

La vida cotidiana durante la Guerra Civil española, como en todas las guerras, fue muy dura para la población civil, que sufrió los bombardeos, el hambre y las represalias.

Los bombardeos

Los habitantes de las ciudades situadas en la zona republicana vivieron bajo el terror constante de resultar heridos o muertos en un bombardeo.

Madrid y Barcelona fueron las ciudades más afectadas, al ser sedes del gobierno republicano durante parte de la guerra y concentrar importantes industrias e infraestructuras.

La población buscaba refugio en los sótanos de los edificios y en las estaciones de metro. También se construyeron refugios nuevos, algunos de los cuales contaban con servicios y enfermería.

El hambre

La guerra fue un tiempo de hambre debido al desabastecimiento de alimentos.

Esta situación afectó más a la zona republicana debido al control de los precios que impuso el gobierno. Además, parte del campesinado guardó sus cosechas y dejó de producir debido a las expropiaciones de tierras, las requisas y el escaso valor de la moneda republicana.

Ante esta situación, el gobierno impuso el racionamiento de los productos básicos, pero pronto se desarrolló un mercado negro ilegal donde se podían adquirir productos a precios más elevados.

También se organizaron comedores para las personas más necesitadas, promovidos por algunas embajadas.

En la zona sublevada, con mayor producción agraria, la situación fue diferente. No obstante, también se recurrió al racionamiento.

Los lugares más afectados fueron las ciudades, donde se comía lo que se podía y se recurría incluso a cultivar productos en los espacios públicos.

Las represalias

Mientras se luchaba en el frente, en la retaguardia se represaliaba a los del bando contrario y se llevaban a cabo venganzas personales.

La forma más común de represalia fue el «paseo», que acababa con el fusilamiento de la persona elegida.

Los represaliados por el bando sublevado fueron líderes sindicales, militares republicanos, miembros de partidos de izquierda e intelectuales.

En el bando republicano se persiguió sobre todo a terratenientes, empresarios, miembros del clero y burgueses.

El odio ideológico se adueñó de los dos bandos, que asesinaron a quienes tenían concepciones políticas diferentes o simplemente pensaban de forma distinta.


Consecuencias de la guerra

Las cuantiosas pérdidas humanas

No se sabe con exactitud cuántas personas murieron durante la guerra, pero los cálculos más aceptados estiman que hubo entre 500.000 y 600.000 víctimas mortales.

De ellas, unas 160.000 murieron en combate; alrededor de 150.000 fueron víctimas de la represión en ambos bandos y el resto murió por los bombardeos, el hambre y las enfermedades.

A estas cifras se añaden entre 40.000 y 50.000 personas ejecutadas en la posguerra.

Los movimientos de población

La guerra produjo una gran oleada de personas exiliadas.

En 1939, tras la caída de Barcelona, unas 450.000 personas afines a la República cruzaron la frontera francesa por miedo a las represalias franquistas, convirtiéndose en refugiados y refugiadas.

La mayoría fue confinada, en durísimas condiciones, en campos de internamiento en playas del sudeste de Francia; el resto se dispersó por toda Francia en centros de acogida.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, algunas combatieron en el bando aliado o en la resistencia.

También hubo muchas personas refugiadas acogidas en países latinoamericanos, donde desarrollaron una gran actividad cultural y científica. Entre ellos destacó México, donde se exiliaron unas 22.000 personas.

La destrucción económica

Durante la contienda fueron destruidas numerosas infraestructuras de comunicaciones, como carreteras, puentes y puertos, lo que dificultó el transporte.

Además, los bombardeos sobre poblaciones destruyeron o dañaron unas 500.000 viviendas.

Todos los sectores de la economía redujeron su actividad:

  • La producción industrial descendió un tercio por la falta de materias primas y energía.
  • La producción agrícola disminuyó un 25 % debido a las tierras sin cultivar y a la falta de abonos, semillas y animales de tiro.
  • La producción ganadera se redujo a la mitad.

Además, disminuyeron las inversiones, el consumo y el comercio exterior.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *