1. Cambios agrarios durante el siglo XIX: Las desamortizaciones
1.1. El marco de la reforma agraria liberal
La agricultura era el sector más importante de España, siendo el principal motor de empleo y riqueza. Los gobiernos liberales buscaron desmantelar el modelo del Antiguo Régimen, caracterizado por tierras amortizadas en manos de la nobleza (mayorazgos), la Iglesia y los municipios (denominadas «manos muertas»). Para convertir la tierra en una mercancía libre, se aplicaron tres medidas fundamentales: la abolición del régimen señorial, la desvinculación de las propiedades y las desamortizaciones. Asimismo, se eliminaron los privilegios de la Mesta y se estableció la libertad de precios y alquileres.
1.2. La abolición de los señoríos y la desvinculación
- Abolición de los señoríos: Iniciada en las Cortes de Cádiz y consolidada en 1837. Los nobles perdieron sus facultades jurisdiccionales (juzgar y cobrar impuestos), pero la ley les otorgó la propiedad privada de la mayoría de las tierras. Los campesinos, aunque libres, perdieron el derecho de uso, convirtiéndose en jornaleros o arrendatarios.
- Desvinculación de los mayorazgos: Se eliminó la ley que obligaba a mantener las tierras unidas en el linaje. Al poder fragmentarlas, muchos nobles las vendieron para saldar deudas, facilitando que la burguesía adquiriera grandes extensiones.
Resultado: No hubo un reparto equitativo; se benefició a las clases altas y se consolidó el latifundismo en el sur de España.
1.3. La desamortización eclesiástica de Juan Álvarez Mendizábal (1836)
Realizada durante la regencia de María Cristina en plena Primera Guerra Carlista, el progresista Mendizábal expropió las tierras del clero regular. Sus objetivos fueron: financiar al ejército, reducir la deuda pública, debilitar a la Iglesia y crear una base social de burgueses propietarios defensores del liberalismo. Las tierras se subastaron, pero los campesinos, sin capital, quedaron excluidos, beneficiando únicamente a especuladores y ricos.
1.4. La desamortización general de Pascual Madoz (1855)
Aprobada durante el Bienio Progresista, fue la más ambiciosa. Afectó al clero secular y a los bienes municipales (propios y comunes). Sus consecuencias fueron devastadoras para los ayuntamientos y los campesinos pobres, quienes, al perder los montes comunales, sufrieron un proceso de proletarización o emigración. El capital obtenido se destinó principalmente a la red ferroviaria.
1.5. Consecuencias y balance de los cambios agrarios
- Más producción: Aumento de la superficie cultivada (trigo, vid, olivo), permitiendo alimentar a una población que creció de 11 a 18 millones.
- Poca tecnología: Los nuevos propietarios priorizaron el uso de mano de obra barata sobre la inversión en maquinaria o abonos.
- Fracaso del mercado interno: La pobreza campesina impidió el consumo de productos industriales, frenando el desarrollo fabril.
- Estructura ineficiente: Persistencia del latifundio en el sur y el minifundio en el norte.
2. La transición al capitalismo: Industrialización y movimiento obrero
2.1. Los obstáculos de la industrialización española
La Revolución Industrial en España fue tardía y desigual debido a:
- Falta de capital: El ahorro nacional se destinó a la tierra o deuda pública, dependiendo de capital extranjero.
- Geografía y energía: Carbón de baja calidad y una orografía difícil que encarecía el transporte.
- Proteccionismo: El arancel excesivo evitó la competencia, pero desincentivó la modernización tecnológica.
2.2. Sectores industriales y minería
- Textil catalán: Sector pionero, concentrado en Barcelona y las cuencas del Llobregat y Ter. Utilizó máquinas de vapor y telares mecánicos.
- Siderurgia vasca: Consolidada en Vizcaya mediante el intercambio de hierro de alta calidad por carbón británico barato.
- Minería de exportación: Tras la Ley de Minas de 1868, el Estado vendió yacimientos a empresas extranjeras (ej. Río Tinto), convirtiendo a España en proveedora de materias primas para Europa.
2.3. El ferrocarril y la articulación del mercado
La Ley de Ferrocarriles de 1855 impulsó una red radial con centro en Madrid y un ancho de vía superior al europeo. Aunque integró el mercado nacional, la importación de materiales sin aranceles impidió que la siderurgia española se beneficiara de su construcción.
2.4. Unificación monetaria y sistema financiero
En 1868 se adoptó la Peseta. El Banco de España obtuvo el monopolio de emisión en 1876, mientras que la Hacienda pública dependió crónicamente de préstamos de banqueros extranjeros.
2.5. El origen y desarrollo del movimiento obrero
Con jornadas laborales extenuantes y condiciones insalubres, el movimiento obrero evolucionó en varias etapas:
- Ludismo: Destrucción de maquinaria (ej. Fábrica Bonaplata, 1835).
- Sociedades de socorros mutuos: Cajas de resistencia para huelgas y enfermedades.
- La AIT: Tras 1868, la llegada de la Asociación Internacional de Trabajadores introdujo la división entre marxistas y anarquistas.
El anarquismo
Introducido por Giuseppe Fanelli, arraigó en el campesinado andaluz y el proletariado catalán. Defendía el rechazo a toda autoridad, la acción directa y la propiedad colectiva.
El marxismo
Impulsado por Paul Lafargue, se centró en la lucha de clases y la conquista del poder político. Pablo Iglesias fundó el PSOE (1879) y la UGT (1888), apostando por la vía parlamentaria y la reforma social.
