Dinámicas de Poder y Legado Colonial en Oriente Próximo

1. La competencia geopolítica entre grandes potencias

La competencia geopolítica entre grandes potencias es una dinámica estructural del sistema internacional. Una gran potencia no es solo un Estado con muchos recursos, sino un actor que reúne tres condiciones: capacidades excepcionales, comportamiento propio de gran potencia y reconocimiento por parte de otros Estados relevantes.

Sus capacidades son materiales e inmateriales: territorio, población, recursos naturales, riqueza, fuerza militar, tecnología, infraestructura, diplomacia, prestigio, influencia y capacidad de proyectarse más allá de su entorno inmediato. La competencia consiste en intentar obtener ventaja frente a otros actores percibidos como rivales o amenazas, disputando bienes como poder, seguridad, riqueza, influencia y estatus.

Características fundamentales de la competencia

  • Permanencia: Es una constante del sistema internacional moderno. Lo que cambia es su intensidad, oscilando entre fases de cooperación relativa y tensión extrema.
  • Obligatoriedad: Una gran potencia no puede renunciar a competir sin pagar un coste; la pasividad implica una pérdida relativa de poder.
  • Comprensión global: La competencia abarca ámbitos diplomáticos, económicos, tecnológicos, energéticos, informacionales y culturales.
  • Exclusividad: Las grandes potencias compiten principalmente entre sí, ya que solo otra gran potencia puede limitar seriamente su autonomía o estatus.
  • Magnitud de las apuestas: Se disputa la estructura del equilibrio internacional y la capacidad de proyectar poder a nivel global.

2. Por qué Oriente Próximo importa para las grandes potencias

Oriente Próximo concentra un valor geoestratégico, energético, militar y político inigualable:

  • Conectividad: Conecta Europa, Asia y África, albergando rutas esenciales como el estrecho de Ormuz, Bab el-Mandeb y el canal de Suez.
  • Recursos energéticos: La región concentra petróleo y gas, fundamentales para la economía mundial.
  • Valor militar: Estados Unidos mantiene su primacía mediante bases y alianzas, mientras que Rusia busca estatus y proyección hacia el Mediterráneo y África.

La región es un sistema penetrado, donde los conflictos internos están condicionados por actores externos que utilizan Estados frágiles y rivalidades sectarias para expandir su influencia.

3. Guerras por delegación (Proxy Forces)

Las guerras por delegación son una forma central de competencia. Consisten en apoyar a un Estado, milicia o grupo armado sin intervenir directamente. Esto permite:

  • Influir en conflictos locales sin asumir los costes de una intervención directa.
  • Reducir el desgaste político, económico y humano.
  • Minimizar el riesgo de escalada directa entre grandes potencias.

Ejemplos claros incluyen el uso de contratistas militares privados por parte de Rusia (como el grupo Wagner) o la red de milicias aliadas de Irán.

4. Competencia actual en Oriente Medio

La rivalidad actual entre Estados Unidos, China y Rusia no se organiza en bloques ideológicos rígidos, sino en una competencia flexible y pragmática. Mientras Estados Unidos busca mantener la estabilidad y contener a Irán, China expande su influencia mediante inversiones tecnológicas y comerciales, y Rusia utiliza la diplomacia flexible y operaciones en la «zona gris» para compensar sus limitaciones materiales.

5. Del Imperio otomano al sistema de Estados modernos

El sistema de Estados modernos en Oriente Próximo surgió tras el colapso del Imperio otomano y el arreglo internacional posterior a la Primera Guerra Mundial. Este proceso estuvo marcado por la tensión entre las aspiraciones nacionalistas árabes y los intereses coloniales de Francia y Reino Unido.

Hitos del reparto colonial

  • Correspondencia Husayn-McMahon (1915-1916): Promesas británicas de independencia árabe a cambio de rebelión contra los otomanos.
  • Acuerdo Sykes-Picot (1916): Reparto secreto de territorios otomanos entre Francia y Reino Unido, símbolo de la traición colonial.
  • Declaración Balfour (1917): Apoyo británico al establecimiento de un «hogar nacional judío» en Palestina, sembrando las bases del conflicto árabe-israelí.
  • Conferencia de San Remo (1920): Consolidación de los mandatos coloniales bajo la Sociedad de Naciones.

6. Marco colonial: formas de dominio y trayectorias regionales

El dominio colonial no fue uniforme. Mientras el Reino Unido prefirió gobernar mediante élites locales aliadas (como los hachemitas en Iraq y Transjordania), Francia ejerció un control más directo y fragmentador en Siria y Líbano. Palestina, por su parte, se convirtió en el mandato más complejo debido a la incompatibilidad de los compromisos británicos. En conjunto, el mapa moderno de la región nació de intereses imperiales que ignoraron las dinámicas locales, generando una tensión duradera entre el ideal de unidad árabe y la realidad de Estados territoriales con legitimidad cuestionada.

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