El Imperio bizantino
El Imperio romano se dividió en dos: el Imperio romano de Occidente y el Imperio bizantino de Oriente.
Los pueblos germánicos invadieron el Imperio romano de Occidente y formaron reinos independientes.
Estos pueblos eran gobernados por reyes y tenían una sociedad basada en la nobleza y los conflictos sucesorios.
La ruralización hizo que la población se trasladara al campo y que las ciudades perdieran importancia.
La sociedad se organizó en pequeñas aldeas, donde se practicaba una economía de subsistencia basada en la agricultura y la ganadería.
2. La formación del Imperio bizantino
En el año 395, Teodosio dividió el Imperio romano en dos: el occidental, con capital en Roma, y el oriental, con capital en Constantinopla.
El Imperio romano de Oriente resistió las invasiones y dio origen al Imperio bizantino, cuyo nombre procede de Bizancio.
Duró durante toda la Edad Media gracias a su buena organización política. El emperador (basileus) era la máxima autoridad militar y religiosa, y contaba con funcionarios, diplomáticos y un poderoso ejército.
Su época de mayor esplendor fue durante el reinado de Justiniano y Teodora (527-565).
3. La evolución del Imperio bizantino
Justiniano intentó recuperar los territorios del antiguo Imperio romano y conquistó zonas del Mediterráneo, como parte de la península ibérica, el norte de África e Italia.
Constantinopla fue la capital del Imperio bizantino.
A finales del siglo XI, una nueva dinastía recuperó parte de los territorios perdidos gracias a la presión de los turcos y de los reinos cristianos occidentales.
En 1453, los turcos conquistaron Constantinopla y la convirtieron en su capital. Este acontecimiento marcó el final de la Edad Media y del Imperio bizantino.
4. Sociedad y economía
La sociedad bizantina tenía una estructura piramidal: una minoría de nobles y terratenientes dominaba al resto de la población. La mujer se dedicaba principalmente a las tareas domésticas y a la crianza. En las ciudades destacaban la artesanía y el comercio, favorecidos por la situación estratégica de Constantinopla y el dominio del mar Mediterráneo. Aun así, la mayoría de la población trabajaba en la agricultura, en grandes propiedades de la nobleza o del clero.
5. Cultura y arte
El Imperio bizantino mezcló la tradición latina con la griega y desarrolló una cultura propia. El griego sustituyó al latín como lengua y, en 1054, se produjo el Cisma de Oriente, que separó definitivamente la Iglesia bizantina de la romana. La Iglesia oriental pasó a llamarse ortodoxa y el patriarca de Constantinopla adquirió gran autoridad. Los misioneros ortodoxos evangelizaron a pueblos del este de Europa.
Por su situación geográfica, Bizancio estuvo en contacto con distintas culturas. Esto se reflejó en su arte, que recibió influencias romanas y orientales. Destacaron los iconos (imágenes religiosas) y la pintura. El mejor ejemplo del arte bizantino es la basílica de Santa Sofía, en Constantinopla.
El islam
6. ¿Qué es el islam?
El islam es una religión monoteísta: cree en un solo dios, Alá. Su libro sagrado es el Corán, que recoge las enseñanzas del profeta Mahoma. Está dividido en capítulos llamados suras y en versículos.
Las cinco obligaciones principales de los musulmanes son:
Profesión de fe: afirmar que Alá es el único dios y Mahoma su profeta.
Oración: rezar cinco veces al día mirando hacia La Meca.
Peregrinación: viajar a La Meca al menos una vez en la vida, si la salud y la economía lo permiten.
Ayuno: no comer ni beber desde el amanecer hasta la puesta de sol durante el Ramadán.
Limosna: ayudar económicamente a las personas necesitadas.
7. El origen del islam
En la península de Arabia vivían ganaderos nómadas y pequeños agricultores. Había pocas ciudades; una de las más importantes era La Meca, centro religioso donde se encontraba la Kaaba.
Mahoma nació en La Meca en el año 570. Según la tradición musulmana, el arcángel Gabriel le anunció que era profeta de Alá y debía predicar una nueva religión basada en someterse a la voluntad divina.
Mahoma pidió a los habitantes de La Meca que abandonaran el politeísmo y destruyeran los ídolos de la Kaaba. Algunos comerciantes lo persiguieron porque temían perder ingresos. Mahoma huyó a Medina en el año 622: esta emigración se llama Hégira y marca el inicio de la era musulmana.
8. La expansión del islam
Mahoma regresó a La Meca y, hacia el año 630, extendió su control por Arabia. Cuando murió, en el año 632, gran parte de la península arábiga estaba bajo el dominio musulmán.
La expansión islámica se desarrolló en tres etapas:
Califato ortodoxo (632-661): los califas, sucesores de Mahoma, dirigieron la expansión.
Califato omeya (661-750): la capital se estableció en Damasco y el territorio se extendió por el norte de África y la península ibérica, entre otras zonas.
Califato abasí (desde 750): la capital pasó a Bagdad. Con el tiempo, el califato se debilitó y algunas provincias se independizaron.
A partir del siglo XI, los turcos, un pueblo musulmán procedente de Asia central, consiguieron dominar buena parte del territorio del antiguo imperio.
9. La importancia de las ciudades
El mundo islámico tenía un carácter urbano: las ciudades eran centros económicos, religiosos y culturales.
Las rutas comerciales conectaban lugares lejanos e intercambiaban materias primas, productos artesanales y esclavos. El comercio utilizaba una moneda común: el dinar de oro y el dírham de plata.
Aunque la artesanía y el comercio eran importantes, la mayoría de la población trabajaba en la agricultura. Los árabes mejoraron los sistemas de regadío e introdujeron cultivos de Asia, como el arroz, la naranja y el algodón.
10. Cómo era una medina musulmana
Alcázar: recinto fortificado donde vivían las autoridades.
Medina: ciudad amurallada, con calles estrechas e irregulares.
Arrabales: barrios populares situados fuera de las murallas.
Zocos: mercados y espacios de actividad comercial.
Baños: espacios públicos para el aseo.
Alhóndigas: lugares para almacenar mercancías.
Mezquitas: lugares de oración.
Madrasas: escuelas donde se estudiaba el Corán.
11. La sociedad islámica medieval
Los musulmanes, entre ellos árabes y muladíes, eran el grupo dominante. También vivían cristianos y judíos, llamados dimmíes o gentes del libro, que podían practicar su religión pagando más impuestos.
La sociedad se dividía según la riqueza y el poder:
Aristocracia: principalmente árabes que poseían grandes tierras y tenían poder político y económico.
Grupos intermedios: comerciantes, artesanos y pequeños propietarios; tenían estabilidad económica, pero poca participación política.
Grupos populares: campesinos sin tierras, artesanos sin taller, pequeños comerciantes y criados.
Esclavos: personas capturadas en guerras o traídas por comerciantes; eran consideradas mercancía.
12. La familia y las mujeres
La sociedad musulmana era patriarcal: el hombre era el jefe de la familia
13. La importancia de la cultura
El mundo islámico reunió conocimientos de distintas culturas gracias al comercio, los viajes y las traducciones. Las ciudades fueron centros importantes de cultura y aprendizaje.
Los musulmanes conservaron y ampliaron conocimientos de la Antigüedad, especialmente de griegos, persas e indios. Las bibliotecas y los centros de estudio ayudaron a difundirlos.
14. La ciencia y los conocimientos
Matemáticas: difundieron el sistema de numeración indoarábigo y desarrollaron el álgebra.
Medicina: avanzaron en el estudio de las enfermedades, los tratamientos y la organización de hospitales.
Astronomía: observaron los astros y elaboraron tablas y calendarios.
Geografía: mejoraron los mapas gracias a los viajes y al comercio.
Química y otras ciencias: realizaron experimentos y desarrollaron técnicas útiles para distintos oficios.
15. La agricultura y las técnicas
Los musulmanes mejoraron los sistemas de riego y difundieron cultivos procedentes de Asia, como el arroz, los cítricos y el algodón. También impulsaron técnicas artesanales y comerciales.
16. La arquitectura
La arquitectura islámica utilizó patios, arcos, decoración geométrica y vegetal, azulejos y caligrafía. Las mezquitas eran lugares de oración y podían incluir patios, salas de oración y minaretes. También destacaron palacios, baños y madrasas.
