El Sistema Político de la Restauración y las Grandes Reformas Liberales en la España del Siglo XIX

El Régimen de la Restauración (1874-1931): El Sistema Político Ideado por Cánovas

El sistema político ideado por Antonio Cánovas del Castillo se inició en 1874 con el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto, que proclamó Rey de España a Alfonso XII. El Régimen de la Restauración se consolidó gracias a que gran parte de la burguesía de los negocios y los grandes propietarios de tierras, cansados de la experiencia revolucionaria del Sexenio Democrático, buscaron estabilidad frente a las convulsiones sociales y políticas anteriores.

Etapas de la Restauración

La Restauración se extiende por un periodo prolongado, pasando por tres etapas principales:

  1. Reinado de Alfonso XII: 1875 a 1885.
  2. Regencia de María Cristina: 1885 a 1902.
  3. Reinado de Alfonso XIII: 1902 a 1931 (aunque en 1923 la Constitución de 1876 quedó suspendida).

La Constitución de 1876: Base del Sistema Canovista

El carácter liberal de la Constitución de 1876 permitió que el sistema ideado por Cánovas fuera factible durante un periodo de tiempo bastante extenso, convirtiéndose en uno de los elementos básicos del sostén del sistema. Algunas de sus características principales son:

  • Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
  • La Corona es la clave del sistema, actuando como una fuerza real y efectiva, decisiva, moderadora y directora del juego político.
  • El Rey puede vetar leyes y tiene competencias legislativas junto con el Parlamento.
  • El Poder Legislativo corresponde a las Cortes y al Rey. La Corona puede vetar leyes y disolver las Cámaras. Las Cortes están compuestas por el Congreso y el Senado (sistema bicameral).
  • El Poder Judicial es independiente.

El Bipartidismo y los Partidos Dinásticos

El sistema se basó en el Bipartidismo, es decir, la existencia de dos grandes partidos que se alternaban en el poder, conocidos como partidos dinásticos:

  • El Partido Conservador, liderado por Cánovas, favorecía a los sectores más conservadores de la vida política y social del país.
  • El Partido Liberal, liderado por Práxedes Mateo Sagasta, integró a la antigua izquierda liberal progresista.

Fuera de este sistema quedaban los llamados partidos antidinásticos: a la extrema derecha, los Carlistas (junto a Carlos VII); y a la izquierda, la oposición republicana, los nacionalismos, los intelectuales, el anarquismo y el socialismo.

El Fraude Electoral: Caciquismo y Pucherazo

Los dos partidos del sistema se alternaban en el poder mediante un mecanismo de fraude. El Rey era el encargado de administrar el poder, nombrando un nuevo presidente de gobierno e inmediatamente convocando elecciones para que saliera la mayoría parlamentaria deseada. Las elecciones eran un fraude político, diseñado para mantener apartadas del poder a las fuerzas que quedaban fuera del estrecho sistema de Cánovas (fuerzas de izquierda, movimiento obrero, etc.). La voluntad de los electores no contaba, sino que los dirigentes acordaban y pactaban previamente el resultado mediante el siguiente mecanismo electoral:

  1. El Rey nombraba un nuevo Jefe de Gobierno, quien tenía permitido la disolución de las Cortes.
  2. El nuevo gobierno convocaba unas elecciones adulteradas, “fabricando” los resultados mediante el “encasillado”.

La clave de la adulteración electoral estaba en los “caciques”, personajes ricos e influyentes en la España rural (terratenientes, prestamistas, notarios). Estos, siguiendo las instrucciones del Gobernador Civil de cada provincia, amañaban las elecciones. Se encargaban de llevar a la práctica los resultados electorales acordados por las élites de los partidos, manipulando a la población con violencia, amenazas, cambio de votos por favores, o simplemente mediante trampas directas en las elecciones, un proceso conocido popularmente como “pucherazo”.

Las Desamortizaciones en el Siglo XIX: Mendizábal y Madoz

Las desamortizaciones fueron esenciales para iniciar un proceso capitalista y modernizador en España, afectando a bienes de la Iglesia, baldíos y tierras comunales. Si nos fijamos en la gráfica (mencionada en el texto original), podemos distinguir dos grandes fases:

La Desamortización Eclesiástica de Juan Álvarez Mendizábal (1836)

Esta fase se produjo durante la Regencia de María Cristina. Recibió el nombre de desamortización eclesiástica porque la mayoría de los bienes desamortizados pertenecían a la Iglesia. Sus objetivos principales fueron:

  • Obtener recursos para abastecer al ejército liberal.
  • Disminuir el déficit de Hacienda y mejorar las finanzas reales.
  • Formar una clase de propietarios defensores del liberalismo.

A pesar de que se pusieron en producción nuevas tierras para el cultivo, al ser estas vendidas en grandes lotes, la situación de los campesinos solo empeoró debido a los elevados alquileres impuestos por los nuevos dueños. Además, no se logró pagar la deuda pública y los liberales abrieron un conflicto con la Iglesia Católica.

La Desamortización General de Pascual Madoz (1855)

La desamortización de Pascual Madoz se inició en el Bienio Progresista (durante el reinado de Isabel II) y continuó a lo largo del siglo XIX. En este caso, los objetivos eran:

  • Pagar la deuda pública.
  • Recaudar fondos para la industrialización.

Como se observa en la gráfica, en 1855 y 1856 se recaudaron unos 500 millones de reales de vellón en concepto de bienes civiles y 400 millones de bienes eclesiásticos. Aunque se lograron los objetivos de recaudación, esta desamortización arruinó a los ayuntamientos y perjudicó a la población más pobre que tenía las tierras libres municipales como único medio de subsistencia. En general, el resultado de ambas partes del proceso fue muy negativo para el país, ya que no cumplió las expectativas de mejora para la población agraria.

El Sexenio Democrático: La Constitución de 1869

Para entender la Constitución de 1869, debemos situarnos en el contexto de la crisis económica y política que, unida, provocó una situación de inestabilidad y el fin de la etapa de prosperidad. Para 1868, una gran parte de la población se oponía al sistema isabelino. Ante la inacción del Partido Moderado, la Unión Liberal, el Partido Demócrata y el Partido Progresista se unieron para derrocar a Isabel II. El levantamiento militar impulsado por estos partidos causó el exilio de la reina.

El Proceso Constituyente

Tras la Revolución de 1868, se instaló un Gobierno Provisional. Para legitimar este proceso revolucionario, se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes, en las cuales venció el Partido Progresista. Las Cortes se reunieron en febrero de 1869 para redactar una Constitución, que fue aprobada con la abstención de carlistas y algunos republicanos. En ella se proponía un amplio régimen de derechos y libertades que la convirtieron en la más liberal de todas las promulgadas hasta entonces.

Características de la Constitución de 1869

Esta Constitución, apoyada por una amplísima mayoría de diputados, se caracterizó por:

  • Establecer como forma de Estado la Monarquía Parlamentaria. El poder de redactar leyes correspondía a las Cortes; el monarca no tenía derecho a veto, pero podía interferir en las decisiones del ejecutivo y en la designación de los ministros.
  • Afirmar el principio básico de la Soberanía Nacional.
  • Establecer una clara división de poderes:

División de Poderes

  • El Poder Legislativo recaía en las Cortes bicamerales (Congreso y Senado).
  • El Poder Ejecutivo recaía en la Corona.
  • El Poder Judicial recaía en los tribunales de justicia, introduciendo la figura del jurado popular.

Sistema Electoral y Derechos

La elección de diputados y senadores se realizaba por Sufragio Universal Masculino, directo para el Congreso e indirecto para el Senado (a través de compromisarios). Los candidatos al Senado debían pertenecer a una sociedad privilegiada.

El apartado de los derechos fue el más amplio de todas las constituciones aprobadas, incluyendo los derechos naturales individuales reconocidos hasta entonces y todos los derechos colectivos y sociales. Entre ellos se incluían:

  • La libertad de opinión e imprenta.
  • La propiedad privada y la seguridad personal.
  • La libertad de cultos.
  • La inviolabilidad del domicilio y la correspondencia.
  • Los derechos de reunión y asociación.

La Constitución de 1869 está considerada como la primera constitución democrática de España, ya que otorgaba un gran papel a las Cortes, máxima representación de la nación. También se anticipó varias décadas a otros países europeos en cuanto a los logros políticos y sociales alcanzados. Sin embargo, la inestabilidad política del Sexenio impidió que su vigencia fuese larga, aunque influyó notablemente en Constituciones posteriores como la de 1876 y la de 1931.

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