La crisis del sistema de la Restauración y la Dictadura de Primo de Rivera
En un contexto de crisis generalizada, el 13 de septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado que fue respaldado por el rey Alfonso XIII, poniendo fin al sistema de la Restauración. La dictadura surgió como respuesta al desprestigio del sistema político, la conflictividad social, el miedo a una revolución y el fracaso militar en Marruecos tras el Desastre de Annual, contando con el apoyo del ejército y de sectores empresariales.
El Directorio Militar (1923-1925)
Se instauró un régimen autoritario que suspendió la Constitución de 1876, disolvió las Cortes, impuso censura y reforzó el control centralista. Se reprimió a sindicatos y especialmente al anarquismo, mientras el PSOE mostró división interna. También se actuó contra los nacionalismos, prohibiendo el uso del catalán y suprimiendo instituciones como la Mancomunidad. El mayor éxito del régimen fue el fin de la guerra de Marruecos con el desembarco de Alhucemas en 1925, que derrotó a Abd-el-Krim y permitió concluir el conflicto en 1927.
El Directorio Civil (1925-1930)
Primo de Rivera intentó consolidar su poder creando la Unión Patriótica como partido único y promoviendo un proyecto de Constitución en 1929 basado en la representación corporativa, que no llegó a aplicarse. En el ámbito económico impulsó una política intervencionista con protección industrial, monopolios estatales y obras públicas, lo que generó crecimiento a corto plazo pero también déficit y desequilibrios agravados por la crisis de 1929. En lo social, creó la Organización Corporativa Nacional para controlar el movimiento obrero, permitiendo cierta participación de la UGT mientras CNT y comunistas permanecían en la clandestinidad.
El fin de la dictadura y la llegada de la República
A partir de 1926, la dictadura comenzó a perder apoyos debido a su autoritarismo, el anticatalanismo, la oposición de sectores del ejército, intelectuales como Miguel de Unamuno y la reorganización de republicanos, socialistas y nacionalistas. Se creó la Federación Anarquista Ibérica y aumentó la oposición política. Ante su aislamiento, Primo de Rivera dimitió en 1930. Tras su dimisión, el rey intentó restaurar el sistema con el gobierno de Berenguer, conocido como «Dictablanda», pero fracasó. En 1930, el Pacto de San Sebastián unió a republicanos, socialistas y nacionalistas contra la monarquía, y aunque la insurrección de Jaca fracasó, evidenció el avance republicano. Finalmente, tras las elecciones municipales de 1931 convocadas por el gobierno de Juan Bautista Aznar, la victoria republicana en la mayoría de capitales llevó a la proclamación de la Segunda República Española el 14 de abril de 1931, poniendo fin al reinado de Alfonso XIII.
Antecedentes: España entre 1902 y 1931
Entre 1902 y 1931, Europa vivió un periodo de gran inestabilidad marcado por tensiones sociales, políticas y territoriales que desembocaron en la Primera Guerra Mundial. Este conflicto no resolvió los problemas de fondo, y en las décadas siguientes el auge del socialismo, impulsado por la Revolución Rusa, fue contrarrestado por sectores conservadores mediante regímenes autoritarios, favoreciendo el ascenso del fascismo en Italia y Alemania en un contexto agravado por la crisis de 1929.
El conflicto en Marruecos y la crisis de 1917
En el marco del imperialismo europeo, España participó en el reparto de África tras la Conferencia de Berlín y consolidó su presencia en Marruecos tras la Conferencia de Algeciras. A España le correspondió la zona del Rif, cuya ocupación fue complicada por el terreno montañoso y la fuerte resistencia de las cabilas rifeñas. Este conflicto provocó numerosas bajas entre soldados de clases populares, como en la derrota del Barranco del Lobo en 1909, y generó tensiones dentro del ejército. En 1921, el Desastre de Annual causó unas 10.000 muertes y desacreditó profundamente al sistema político. La investigación posterior, el Expediente Picasso, señaló responsabilidades incluso del rey Alfonso XIII.
Durante la Primera Guerra Mundial, España se mantuvo neutral, lo que permitió un crecimiento económico basado en exportaciones y desarrollo industrial. Sin embargo, este crecimiento fue coyuntural y provocó inflación y pérdida de poder adquisitivo, aumentando la conflictividad social desde 1915. Esta situación desembocó en la crisis de 1917, que tuvo una triple dimensión: militar (Juntas de Defensa), política (Asamblea de Parlamentarios) y social (huelga general de UGT y CNT). En los años siguientes aumentó la conflictividad social, destacando la huelga de La Canadiense en 1919 y el Trienio Bolchevique (1918-1920).
El primer bienio republicano (1931-1933)
El gobierno provisional impulsó reformas urgentes: amnistía para presos políticos, libertad de partidos y sindicatos, reforma militar para reducir oficiales, inicio de negociaciones autonómicas con Cataluña y el País Vasco, y medidas de protección a campesinos. La quema de conventos deterioró las relaciones con los sectores católicos. Las elecciones a Cortes se celebraron el 28 de junio de 1931 con alta participación, donde la coalición republicano-socialista obtuvo mayoría.
La Constitución de 1931
Fue una de las constituciones más avanzadas y democráticas de la historia de España. Sus puntos clave fueron:
- Modelo de Estado: República democrática de trabajadores de toda clase, soberanía popular y Estado integral compatible con la autonomía regional.
- Derechos y libertades: Igualdad ante la ley, sufragio universal (desde los 23 años), derecho al divorcio, educación laica y derechos laborales.
- Relaciones Iglesia-Estado: Estado laico, libertad de culto, prohibición de subvencionar a la Iglesia y restricciones a la enseñanza religiosa.
Reformas principales
- Reforma militar: Azaña pretendía reducir la influencia del ejército mediante la Ley de Retiro, la reorganización de la Academia General Militar y la creación de la Guardia de Asalto.
- Reforma religiosa: Se disolvió la Compañía de Jesús, se nacionalizaron parte de sus bienes y se aprobó la Ley de Confesiones.
- Reforma educativa: Impulso a la construcción de escuelas y las Misiones Pedagógicas.
- Reforma territorial: Aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña y restablecimiento de la Generalitat.
- Reforma agraria: Creación del Instituto de Reforma Agraria para redistribuir tierras, aunque con resultados limitados por la falta de recursos.
- Reforma laboral: Impulsada por Francisco Largo Caballero para mejorar las condiciones de los trabajadores.
El bienio radical-cedista (1933-1935)
En las elecciones de noviembre de 1933 triunfaron las derechas. La CEDA, liderada por José María Gil Robles, fue la fuerza más votada, seguida del Partido Radical de Alejandro Lerroux. Aunque la CEDA ganó, el presidente Niceto Alcalá Zamora evitó inicialmente que gobernara directamente por su ambigüedad respecto a la República. Finalmente, en 1934, la entrada de ministros de la CEDA en el gobierno provocó una fuerte reacción de la izquierda.
La Revolución de 1934
La creciente influencia de la CEDA y el temor a un giro autoritario llevaron a sectores de izquierda, especialmente el PSOE, a plantear una insurrección. Bajo el liderazgo de Francisco Largo Caballero, socialistas y sindicatos promovieron una huelga general revolucionaria. La sublevación tuvo especial intensidad en Asturias (revolución social reprimida por el ejército) y Cataluña (proclamación del Estado Catalán). La represión fue muy dura y aumentó la polarización política.
Política del gobierno y caída de Lerroux
El gobierno radical-cedista desmontó gran parte de las reformas del bienio anterior: se paralizó la reforma agraria, se frenó el proceso autonómico y se intentó reformar la Constitución en sentido conservador. El gobierno se debilitó por escándalos de corrupción como el estraperlo, lo que llevó a Alcalá Zamora a disolver las Cortes y convocar elecciones en 1936.
Las elecciones de 1936 y el camino a la Guerra Civil
Para las elecciones de febrero de 1936, la izquierda se presentó unida en el Frente Popular, una coalición que incluía republicanos, socialistas, comunistas y contaba con el apoyo indirecto de los anarquistas. El Frente Popular ganó por mayoría absoluta. Azaña formó gobierno y posteriormente fue nombrado presidente de la República, siendo sustituido en la jefatura del gobierno por Santiago Casares Quiroga. El nuevo gobierno retomó las reformas del primer bienio.
Desórdenes públicos, violencia y crisis final
A pesar de las reformas, el clima político se deterioró rápidamente. La violencia se convirtió en un rasgo central, con enfrentamientos constantes entre grupos de extrema izquierda y extrema derecha, especialmente la Falange. Dos hechos fueron clave en el aumento de la tensión: el asesinato del teniente José Castillo y el asesinato como represalia de José Calvo Sotelo. Estos acontecimientos convencieron a sectores militares de la necesidad de intervenir. Generales como Emilio Mola y Francisco Franco organizaron un golpe de Estado que, tras su fracaso parcial en 1936, dio inicio a la Guerra Civil española.
