Historia y consolidación del sistema democrático en España

El inicio de la Transición española

La Transición española es el proceso por el que España pasa de una dictadura franquista a un sistema democrático. Se inicia con la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975.

Tras este hecho, el 22 de noviembre de 1975 es proclamado rey Juan Carlos I, quien desde el inicio manifestó su voluntad de impulsar cambios políticos basados en la reconciliación y en la apertura. En un primer momento se mantuvo como presidente del gobierno Carlos Arias Navarro, representante del sector inmovilista, partidario de continuar con el franquismo introduciendo solo reformas limitadas.

El contexto sociopolítico

En los últimos años del franquismo existía una clara contradicción entre el inmovilismo político del régimen y el creciente dinamismo de la sociedad, que experimentaba una progresiva liberalización de las costumbres y una mayor demanda de libertades. Al mismo tiempo, la oposición democrática estaba organizada en plataformas como la Xunta Democrática (impulsada por el PCE) y la Plataforma Democrática (vinculada al PSOE), que acabarían uniéndose en la Coordinación Democrática o Plataxunta. Estas fuerzas reclamaban amnistía, libertades políticas, elecciones libres y, en muchos casos, la ruptura con el régimen franquista.

En el ámbito político existían diferentes proyectos:

  • El “búnker”: defendía la continuidad del franquismo.
  • Los reformistas continuistas: partidarios de cambios limitados.
  • Los reformistas democráticos: como Adolfo Suárez, que apostaban por una transición hacia la democracia desde la legalidad vigente.

La situación venía marcada también por una grave crisis económica iniciada en 1973, con alta inflación, aumento del paro y conflictividad laboral, así como por la actividad terrorista de grupos como ETA y GRAPO.

El camino hacia la reforma política

Durante los primeros meses de 1976 se produjeron numerosas movilizaciones sociales en demanda de libertades políticas y mejoras sociales, a las que el gobierno respondió con represión, destacando los sucesos de Vitoria. Este clima, unido al inmovilismo político, llevó a la dimisión de Arias Navarro el 1 de julio de 1976.

El rey nombró entonces como presidente del gobierno a Adolfo Suárez, quien inició un proceso de reforma política basado en el diálogo con la oposición y en la transformación legal del sistema franquista.

La Ley para la Reforma Política

La medida clave de este proceso fue la Ley para la Reforma Política, elaborada por Torcuato Fernández Miranda, presidente de las Cortes, y aprobada por las propias instituciones franquistas, lo que supuso su “suicidio político”. Esta ley fue sometida a referéndum el 15 de diciembre de 1976, con una participación del 77% del censo, de los cuales el 94% votó afirmativamente.

La ley reconocía la soberanía popular, establecía el sufragio universal y preveía la creación de un Parlamento bicameral (Congreso y Senado), abriendo así el camino hacia un sistema democrático.

Tras su aprobación se produjo un acercamiento entre los sectores reformistas del franquismo y la oposición democrática, dando lugar a lo que se conoce como una “reforma pactada”. Este proceso se basó en un acuerdo donde la oposición aceptó la monarquía y renunció a la ruptura, mientras que los sectores del régimen aceptaban la instauración de un sistema democrático para garantizar una transición pacífica.

Democratización y elecciones de 1977

Tras la aprobación de la Ley para la Reforma Política, el gobierno de Adolfo Suárez continuó avanzando en el proceso de democratización:

  • Legalización de partidos y sindicatos: El paso más delicado fue la legalización del Partido Comunista de España (PCE) en abril de 1977.
  • Medidas de gracia: Se llevaron a cabo indultos y, finalmente, la amnistía de octubre de 1977, que permitió la liberación de presos políticos y el retorno de los exiliados.

El 15 de junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas desde 1936. Los resultados mostraron el triunfo de las opciones moderadas:

  • UCD (Adolfo Suárez): Mayoría relativa.
  • PSOE (Felipe González): Principal fuerza de la oposición.
  • PCE (Santiago Carrillo): Tercera fuerza.
  • AP (Manuel Fraga): Representante de la derecha.

Consolidación: Pactos de la Moncloa y Constitución de 1978

Para hacer frente a la crisis económica, en octubre de 1977 se firmaron los Pactos de la Moncloa, acuerdos entre el gobierno, partidos, sindicatos y empresarios para reducir la inflación y estabilizar la economía.

El paso definitivo fue la elaboración de la Constitución de 1978, fruto de un amplio consenso entre las principales fuerzas políticas. Fue ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978.

La Constitución establece que España es un Estado social y democrático de derecho, define la forma política como una monarquía parlamentaria y organiza el territorio bajo el llamado Estado de las Autonomías.

Hacia la estabilidad democrática

Tras la Constitución, se celebraron elecciones en 1979. La inestabilidad política y la presión sobre el gobierno de Suárez culminaron con su dimisión en 1981. Durante la investidura de su sucesor, Leopoldo Calvo Sotelo, se produjo el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, que fracasó gracias a la intervención del rey Juan Carlos I.

Finalmente, en 1982, el PSOE obtuvo una amplia mayoría absoluta, iniciando una etapa de modernización. Durante este periodo, España se integró en la Comunidad Económica Europea (1986) y ratificó su permanencia en la OTAN, consolidando su posición en las estructuras occidentales.

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