Las políticas autárquicas y el colapso comercial
Durante la década de 1940, la evolución del comercio exterior español fue catastrófica. Los intercambios comerciales se hundieron después de la guerra y se mantuvieron muy deprimidos durante toda la década, alcanzando niveles excepcionalmente bajos. Valgan algunos ejemplos:
- En 1941, el comercio exterior, en volumen, había quedado reducido a menos del 30 % del comercio de 1929 y a algo más de un tercio del de 1935.
- Las importaciones se mantuvieron por debajo del 50 % del nivel de 1935 hasta 1948. La evolución de las exportaciones fue aún algo más reducida y, si la comparación es con 1929, la caída es todavía mayor.
- La contracción de entradas y salidas comerciales afectó, reduciéndolo, al grado de apertura, que se situó por debajo del 5 % durante la década.
Este fue un comportamiento completamente anormal. Desde mediados del siglo XIX, el comercio exterior nunca había pesado tan poco en la economía nacional. ¿A qué se debió tan intensa caída? ¿Cómo le afectó la deliberada política autárquica? ¿Qué repercusiones tuvo sobre la economía española?
Antes de nada, el autor compara la contracción del comercio exterior español con la evolución seguida por los otros países europeos, incluso en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, constatando una caída menos dramática en el resto del continente. Las repercusiones y los resultados de esta evolución fueron nefastos para la economía española.
Evolución de las importaciones y sus repercusiones
Importar menos que antes de la guerra (1936) significaba una grave carestía de productos energéticos, materias primas industriales, maquinaria e, incluso, piezas de recambio. En definitiva, existía una carestía de todos aquellos bienes imprescindibles para la reactivación económica.
Además, la importación de estos bienes se vio entorpecida por la necesidad imperiosa de comprar productos alimenticios y la prioridad concedida por el régimen a la compra de armas. En suma, las importaciones se redujeron bastante y las que se realizaron ayudaron poco a la recuperación. A tal reducción de las importaciones contribuyeron los siguientes factores:
- La escasez de las reservas de medios internacionales de pago (divisas): Dichas reservas se habían gastado durante la guerra (al final, el déficit exterior era de unos 1.500 millones de dólares) y el bando franquista mantenía deudas con las potencias del Eje. Por aquel entonces, no existían otras transferencias, de modo que las posibilidades de importar dependían de la financiación exterior y de la capacidad exportadora. Ambas fueron reducidas.
- La falta de financiación exterior: España apenas recibió capitales del exterior durante toda la década. En los primeros años del decenio por su alineamiento exterior con el Eje; después, por la política autárquica, que casi vetó la inversión extranjera hasta 1959. Es más, durante el conflicto bélico mundial, España fue un exportador neto de capital al ir saldando las deudas con Alemania e Italia.
- El aislamiento internacional: Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, el aislamiento reforzó la orientación autárquica. Dicho aislamiento marginó a España de la ayuda norteamericana y dificultó su apertura exterior, que quedó circunscrita a la Santa Sede, Portugal, Suiza y Argentina. Las relaciones comerciales con Argentina permitieron que España pudiera comprar trigo y carne, financiados por crédito argentino.
El estancamiento de las exportaciones
Las exportaciones también fueron reducidas, de manera que estas tampoco pudieron impulsar las compras. ¿Por qué las exportaciones se mantuvieron tan deprimidas? El autor se centra en tres posibles factores:
- España seguía siendo exportadora neta y especializada de productos agrarios, cuya demanda exterior crecía más lentamente que la de productos industriales y cuya producción se veía afectada por la escasez de inputs intermedios y por la propia política intervencionista.
- La política comercial también contribuyó a no reactivar las exportaciones, pues por un lado pretendía conseguir un estricto equilibrio bilateral (para ahorrar divisas) y por otro privilegiaba las relaciones comerciales con Alemania (hasta 1945).
- La política de cambio: Las autoridades españolas optaron por un tipo de cambio que sobrevaloraba exagerada y crecientemente la peseta. La excesiva cotización oficial obligó a un estricto control de las importaciones y al monopolio del cambio de divisas a través del Instituto Español de Moneda Extranjera (IEME).
Hacia el fin de la etapa más crítica
De 1948 a 1951, la parte más negra de la economía del primer franquismo y de la autarquía se fue acabando. Aunque aún quedarían años difíciles, estos serían diferentes a los calamitosos años cuarenta.
