Insurrección de los españoles contra el Imperio napoleónico

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32) Isabel II… A la muerte de Fernando VII, se proclama regente a María Cristina debido a la minoría de edad de Isabel II. El reinado de Isabel II se caracterizó por la alternancia en el Gobierno de progresistas y moderados, en un clima de inestabilidad política acentuado por los continuos pronunciamientos militares. Su reinado se divide políticamente en los siguientes periodos:

1-REGENCIA DE MARÍA Cristina: (1833 hasta 1840)

Al principio, Mª Cristina  se apoya en absolutistas moderados, quienes  solo llevan a cabo reformas administrativas (división en provincias). Pero, La necesidad de buscar más apoyos para la guerra le obliga a llamar a Martínez de la Rosa.  Este para ganarse el apoyo de los liberales redacta el Estatuto Real en 1834, una especie de ley fundamental sobre el funcionamiento de las Cortes, diferentes de las del Antiguo Régimen pero tampoco representativas de la nacíón. El Estatuto provoca la división de los liberales en moderados (antiguos doceañistas) y progresistas (antiguos exaltados). Tras una serie de revueltas urbanas, los progresistas acceden al gobierno en 1835. Estos tratan de acabar con el AR. Para ello: Emprenden una reforma agraria que va a suponer la consolidación de la propiedad privada (Desamortización de Mendizábal, abolición del régimen señorial…)  Redactaron una nueva constitución, la Constitución de 1837, en la que se hace alguna concesión a los moderados (Cortes bicamerales, poder legislativo en las Cortes con el rey) Una vez aprobada la Constitución se convocaron elecciones ganadas por los moderados Estos gobiernan con la Constitución de 1837, pero limitando aquellos aspectos más  progresistas:  limita libertades, restringe el sufrago e introduce la ley de Ayuntamientos.  La aprobación de esta ley provocó una serie de revueltas urbanas tras las cuales Mª Cristina se vio obligada a renunciar, asumiendo entonces la Regencia el general Espartero. De esta forma, los progresistas se hacen con el poder, pero se crea un importante precedente por vez primera los destinos de España pasan a manos de un militar.

REGENCIA DE Espartero (1840-1843)

Espartero continúa con las reformas: prosiguió con la desamortización, con el desarrollo de la Constitución, y promulgó la libertad arancelaria. Este último hecho supónía una amenaza para los tejidos catalanes en favor de los ingleses, lo que llevó al levantamiento de Barcelona. Pero tras el bombardeo de la ciudad solo se quedó con el apoyo de los Ayacuchos.  En esta situación en 1843 una coalición formada por moderados y progresistas acaban con la regencia. Las Cortes para evitar una nueva regencia adelantan la mayoría de edad de Isabel II.

2-EL REINADO PERSONAL DE Isabel II (1843-1868)

Se divide a su vez en las siguientes fases:

2.1- LA Década MODERADA (1844-1854)

Fue una época de predominio absoluto de los moderados con Narváez al frente. En este periodo el régimen dio un giro notable hacia posiciones conservadoras, que quedaron fijadas en la Constitución de 1845. Al hacerse con el poder los moderados van a partir de un objetivo fundamental: acabar con la inestabilidad política ejerciendo para ello un férreo control que garantizase el orden (aparición de la censura en la prensa, creación de la Guardia Civil, se trata de cuerpo militar con funciones civiles que garantice el orden público; política centralizadora, así aparecen: la Ley de Enjuiciamiento Civil, un nuevo Código Penal, etc.); asimismo se crea el Banco de España que centraliza las finanzas españolas.  En estos años el gobierno tuvo que enfrentarse a la Segunda Guerra carlista y a la oposición de progresistas y demócratas. Por lo demás, los 10 años de gobierno moderado se caracterizan por un progresivo giro hacia posiciones más conservadoras. Así desde 1850 asume la presidencia de gobierno Bravo Murillo, quien firma el Concordato de 1851, por el que reestablece las relaciones con la Iglesia tras la Desamortización de Mendizábal; además pretende establecer un Proyecto de reforma constitucional en 1852 que no llegó a prosperar. En 1854 Los progresistas y una parte de los moderados se sublevan en Vicálvaro y redactan el Manifiesto de Manzanares. Los levantamientos se extienden por diversas ciudades y en esta situación la reina llama a Espartero.

2.2- BIENIO PROGRESISTA (1854-56)

Presidido por Espartero y con O´Donnell como ministro de Guerra. Se redacta una nueva Constitución, la de 1856 que no llego a promulgarse (Lo más destacado es la tolerancia religiosa). Además, se llevan a cabo una serie de reformas económicas destinadas a fomentar la industrialización y que  para algunos autores significan el triunfo del capitalismo (Ley General de Ferrocarriles, Desamortización de Madoz) La crisis económica produce levantamientos obreros en Barcelona en 1855. La situación provocó una crisis en el gobierno: Espartero dimitíó y la Reina nombró a O’ Donnell que reprimíó duramente las protestas.

2.3- LA ERA O’DONELL Y LA CRISIS DEL RÉGIMEN (1856-1868)

Se van a alternar moderados y unionistas, pero cada vez la reina cuenta con menos apoyos. Tras unos años de gobierno moderado, en 1858 comienza el Gobierno largo de O´Donnell (1858-63). Es una época de estabilidad y prosperidad económica, en la que se introducen reformas parlamentarias El rasgo más sobresaliente de este periodo fue la activa política exterior con que O’Donnell pretendíó devolver a España el prestigio internacional que había perdido. Sin embargo, estas misiones obtuvieron pobres resultados y cuantiosas pérdidas económicas y humanas.El gobierno cae por la descomposición interna del partido. La última etapa de Gobierno moderado va a evidenciar la descomposición del sistema. A partir de 1865 se enfrenta a una triple crisis: universitaria o estudiantil, económica acompañada de revueltas sociales y política. En 1866 se firma el Pacto de Ostende, un acuerdo entre progresistas y demócratas, al que se unirán los unionistas tras la muerte de O`Donnell, de carácter antidinástico, que procedería a la celebración de elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal para decidir la forma de gobierno: monarquía o república. En esta situación en Septiembre de 1868 estalla una revolución “la Gloriosa” que acabó con el gobierno y el exilio de la reina. En definitiva, durante su reinado se asiste al definitivo establecimiento del régimen liberal en España, pero su apoyo casi exclusivo en los moderados explica por un lado su caída al verse desprovista del apoyo de la mayor parte de la población y por otro, el importante papel del ejército en la vida política del país.

FALTA EL PAPEL DEL EJERCITO EN LA VIDA POLÍTICA

En la vida política está en las guerras (Guerra de la Independencia y Guerras Carlistas). A partir de este  momento el ejército se convierte en un elemento indispensable para mantener el orden frente a las amenazas carlistas y las frecuentes revueltas sociales. Por otra parte, la incapacidad de los partidos políticos y de la Corona para establecer una alternancia política pacifica por vía parlamentaria, obligó al resto de las fuerzas políticas a tener que recurrir a los pronunciamientos para poder efectuar cambios en el gobierno. No solo los líderes de los partidos eran militares, sino que también lo eran los ejecutivos como Espartero, Narváez, etc. Ya que se pensaba que su presencia garantizaría el mantenimiento del orden liberal. En definitiva, los militares seguirán jugando un papel fundamental durante el Siglo XX hasta culminar con la dictadura de Primo de Rivera.  

CARLOS MºISIDRO: Hermano de Fernando VII y legítimo heredero al trono hasta la aprobación, por parte del monarca, de la Pragmática Sanción que abolía la Ley sálica, permitiendo reinar a su hija Isabel. Este hecho le llevará a enfrentarse con su hermano, marchando al exilio, desde donde hace público el Manifiesto de Abrantes, reivindicando su derecho histórico al trono. Su actitud dará lugar a la primera Guerra Carlista, entre 1833 y 1839. Sus herederos seguirán reivindicando sus derechos dinásticos hasta el Siglo XX. 


36) CONFLICTOS DEL SEXENIO… El Sexenio Revolucionario se extendíó entre 1868 y 1874, se inició tras el triunfo de la Revolución de la Gloriosa y terminó con un pronunciamiento militar de Martínez Campos en Diciembre de 1874, con el que se restauraba la monarquía borbónica a través de un procedimiento llamado la ‘Restauración’. Fue un largo período de gobierno progresista que supuso el triunfo del liberalismo democrático. Se caracterizó por su gran inestabilidad política y social, con numerosos cambios políticos, movimientos sociales, guerras y proyectos de reforma que no pudieron llevarse a la práctica. En estos seis años se sucedieron diferentes fórmulas políticas: primero, la monarquía y desde 1873, la república. Los grandes conflictos del Sexenio fueron:

Guerra de Cuba o Guerra de los Diez Años (1868-78)

tuvo un carácter antiesclavista y anticolonialista y ayudó a que el sentimiento nacionalista se afianzara en la isla. En el estallido del conflicto influyeron causas políticas (España no permitía a los cubanos ocupar cargos públicos y les estaba prohibido el derecho de reuníón), pero también económicas: la grave situación económica de esos años había provocado una caída del precio del azúcar, pero el Gobierno veía en la isla una fuente de financiación de sus empresas, por lo que aumentó la presión fiscal sobre los habitantes agravando aún más la situación de la isla. A esto hay que añadir la persistencia de la esclavitud y la existencia de grandes diferencias entre la parte occidental y oriental de la isla. El Gobierno provisional intentó acabar con la insurrección introduciendo ciertas reformas en la isla, pero chocó con la radical oposición de la burguésía de la Habana que controlaba el comercio y la producción, y que conformaba el llamado “partido peninsular o español”. Este logró echar a todos los militares y funcionarios mandados por los Gobiernos del Sexenio, e incluso parece que promovíó la Restauración borbónica. Para poner fin al conflicto habrá que esperar a la Restauración con la firma de la Paz de Zanjón (1898). Pero el incumplimiento de las promesas adquiridas por parte de los españoles llevó a la reanudación del conflicto. En cualquier caso, esta guerra produjo una constante inestabilidad tanto política, como económica y social en España.

3º Guerra carlista (1872-76)

El triunfo de la Gloriosa y el establecimiento de la monarquía democrática llevó a algunos de los moderados a apoyar las pretensiones del pretendiente carlista ante el incipiente anticlericalismo que empezaba a preocupar a los sectores más católicos. Durante el reinado de Amadeo de Saboyá la insurrección se saldó de forma favorable a las fuerzas gubernamentales, pero el pretendiente carlista volvíó a sublevarse y el gobierno de la 1ª República tuvo más dificultades para poner fin al conflicto dada la coincidencia con la Guerra de Cuba y la insurrección cantonal. Habrá que esperar a la Restauración para que el gobierno de Cánovas acabe con él. La guerra se saldó con la derrota carlista y la ley de 1876 que supónía la abolición de los fueros. Ello incrementó el sentimiento fuerista vasco, dando lugar años después al Partido Nacionalista Vasco (1895). La insurrección cubana y la tercera guerra carlista desgastaron la Hacienda pública retrasando cualquier progreso del programa democrático. Esto unido a la falta de apoyos sociales y a la división de la coalición gubernamental obligó a Amadeo de Saboyá a dimitir en Febrero de 1873.

Rebelión cantona (1873-74):

fue un movimiento insurreccional que tuvo lugar durante la Primera República sobre todo en la periferia del país (Levante y Andalucía). Fue llevada a cabo por los republicanos federales que rechazaban que la estructura federal del Estado pudiera ser determinada desde el Gobierno o las Cortes, sino que defendían que la estructura debía establecerse desde abajo hacia arriba. La insurrección cantonal empujó a la República a la derecha: obligó a Pi y Margall a dimitir, su sucesor Salmerón tuvo que recurrir al Ejército, y así pudo acabar con la resistencia cantonalista, salvo en Málaga y Cartagena, donde contaban con el apoyo de las fuerzas militares. Salmerón fue sustituido por otro unitario, Castelar. Este representaba el triunfo de la República conservadora. Poco después se produce el Golpe de Estado de Pavía. Era el fin de la República, aunque esta se mantuvo nominalmente con Serrano hasta el mes de Diciembre. 

Conflictividad social

Además, de estos grandes conflictos los distintos gobiernos tuvieron que enfrentarse a un creciente incremento de la conflictividad social. Las clases populares que en principio habían acogido con entusiasmo la revolución, pronto se vieron defraudadas al no ver satisfechas sus reivindicaciones, por lo que optaron por las corrientes internacionalistas. En 1868 llegó a Madrid el seguidor de Bakunin Giuseppe Fanelli con el objetivo de organizar la sección española de la Internacional, denominada Federación Regional Española (F.R.E.), sobre la base de las tesis anarquistas. En 1871, ya bajo el reinado de Amadeo de Saboyá, llegó a Madrid Paúl LAFARGUE, yerno de Marx, con la intención de reconducir hacia el marxismo a los internacionalistas españoles. El enfrentamiento entre ambas corrientes tiene lugar en el 2º Congreso celebrado en Zaragoza, en él se produce la escisión, imponiéndose las tesis anarquistas, mientras los marxistas fundan la Nueva Federación Madrileña. A continuación, la participación de algunos sectores anarquistas en el movimiento cantonal fue utilizado por los sectores más conservadores para acabar con la sección española de la 1ª AIT. Así, en 1874 el gobierno del general Serrano decretó la ilegalidad de la 1ª Internacional y de todas las asociaciones obreras, que tuvieron que pasar a la clandestinidad hasta 1881, año en el que el gobierno liberal de la Restauración volvíó a legalizarlas. En conjunto, el Sexenio significó una etapa de clara conciencia política y organizativa para el movimiento obrero español, así como el momento de asimilación de las principales corrientes ideológicas que existían en el mundo obrero europeo. Sobre todo, trajo consigo la introducción del anarquismo y del marxismo y su implantación en España El sexenio democrático, entre 1868 y 1874, supuso, por su parte, el intento de los sectores más progresistas de la burguésía por avanzar hacia un régimen parlamentario democrático moderno. Desde un ángulo histórico, hay que valorar sus anticipos: creencia en la igualdad de todos los hombres y en el valor de cada vida humana, pacifismo, etc. En resumen, podemos concluir, el sexenio no acertó a edificar un Estado, porque las estructuras socioeconómicas del país no consentían a la larga otra forma de Estado que el moderado; este desfase entre utopía política y realidad socioeconómica establecida basta a explicar la extrema inestabilidad política del Sexenio.

Espartero: General del ejército isabelino, vencedor en la primera guerra carlista y firmante del Convenio de Vergara que pone fin a este conflicto. Su prestigio como vencedor le permite ser nombrado Duque de la Victoria y Príncipe de Vergara, así como regente de España entre los años 1840 al 43. Su talante autoritario le granjeó numerosos enemigos dentro del partido progresista , que le forzarán a renunciar a la regencia en 1843.  CONVENIO DE VERGARA: fue el tratado firmado en esta localidad guipuzcoana entre el general Espartero, jefe de las tropas liberales, y el general Maroto, jefe de las fuerzas carlistas, el 31 de Agosto de 1839. Puso fin a la Primera Guerra Carlista en el Norte, aunque no fue aceptado por el pretendiente Carlos María Isidro, y los combates continuaron en zonas del Levante (Maestrazgo). El acuerdo dejaba abierta la cuestión de los Fueros vascos y prevéía la incorporación de los militares carlistas al Ejército de Isabel II.  Revolución GLORIOSA: Levantamiento armado, organizado por los generales Prim y Serrano en 1868. Fue apoyado por casi todos los partidos, frente a un sistema que había derivado en autoritarismo, y frente a la propia monarquía. Tras la derrota del ejército de Isabel en Alcolea, la victoria de los sublevados supuso el derrocamiento de la dinastía de los Borbones y el inicio del sexenio democrático. 


29) Ámbito Geográfico CARLISMO… Fernando VII quiero garantizar la descendencia a su heredero y hace publicar la Pragmática Sanción. Carlos se ha tenido que exiliar cuando comienza la regencia de María Cristina y publica el manifiesto de Abrantes que anima a la insurrección. Comienza entonces la 1º Guerra Carlista que enfrenta a carlistas e isabelinos. Los carlistas tienen una ideología que involucra la vuelta al Antiguo Régimen, respeto a los fueros y tradiciones, defienden una monarquía absoluta, rechazan a los extranjeros y defienden la superioridad del poder religioso frente al político. Los isabelinos van a tener el apoyo de los absolutistas moderados y buscan el respaldo del liberalismo. Desde el punto de vista social, apoyarán a los carlistas la mayor parte del clero y los campesinos; y los isabelinos serán apoyados por las clases medias, parte de la nobleza y oficiales del ejército. Desde el punto de vista geográfico, el carlismo se extiende por Cataluña, País Vasco, Navarra, Aragón y el campo castellano, y los isabelinos por las ciudades. Desde el exterior, el carlismo es apoyado por los países de la Santa alianza y los isabelinos por Gran Bretaña y Francia. La 1º fase (1833-1836) queda restringida a la zona del norte, como los carlistas no cuentan con el ejército, tienen que actuar por las guerrillas, pero la falta de respuesta de los isabelinos les da paso a la creación de un pequeño ejército carlista, que intenta extender la guerra al ámbito urbano pero va a fracasar como lo demuestra la muerte de Zumalacárregui. En la 2º fase, los carlistas intentan extender la guerra por toda la península, lanzan las expediciones, esta es una casa ni provoca la división dentro de los carlistas de los partidarios de firmar la paz y de seguir con la guerra. En 1839 se imponen los partidarios de firmar la paz y se firma el Abrazo de Vergara, pero aún así la guerra continúa hasta 1840. Este convenio firmado por Espartero y Maroto supone la supresión de los fueros, pero siguen conservando cierta autonomía a nivel fiscal y administrativo. Don Carlos se exilia, pero el carlismo va a seguir siendo una gran fuerza de oposición. La guerra carlista es importante porque además de suponer el triunfo del liberalismo en España explica la importancia del ejército.

34) ESTATUTO REAL Y CONSTI….Durante la Regencia de María Cristina, está manda redactar el estatuto real, esta es una ley fundamental sobre el funcionamiento de las cortes, se manda escribir en 1834. En 1837 se dan una serie de revueltas o levantamientos donde la regente María Cristina se ve obligada a formar un gobierno progresista, durante este gobierno se escribirá la Constitución de 1837, se hará una serie de concesiones a los moderados. En la década moderada, en el reinado de Isabel II, se llevará a cabo un cambio de gobierno de la mano de Narváez y nos lleva a una nueva Constitución, a la de 1845, de carácter moderado. En cuanto a su naturaleza, el Estatuto Real es una especie de carta otorgada, en realidad, es una ley fundamental sobre el funcionamiento de las Cortes. EN cambio, las otras dos son constituciones. En lo referente a la soberanía, en el Estatuto Real es real, el soberano es el monarca, en este caso la regente María Cristina. En la Constitución de 1837 nos encontramos una soberanía nacional, pero en la práctica es compartida, como en la del 45, pues en su articulado dice que la potestad de hacer las leyes reside conjuntamente en las Cortes junto con el rey. En lo que respecta a la composición de las Cortes, en los tres eran bicamerales. Lo que varía es el nombre de las dos cámaras: en el Estatuto Real, Estamento de Próceres y Estamento de Procuradores (lo que denota su raigambre medieval). En cambio, en los otros dos textos, Congreso de los Diputados y Senado de elección real. La Constitución de 1837 tenían unas Cortes con Senado de elección real y amplios poderes del rey. Las Cortes de la Constitución de 1845 tenían Senado vitalicio y de elección real. En el Estatuto Real, las funciones de estas cortes serán aprobar impuestos y recibir quejas. Se trata pues, de Cortes meramente consultivas, a diferencia de las del 37 y 45 4n las que recae el poder legislativo. Respecto al poder del rey en el Estatuto Real encontramos que recae sobre esté el poder legislativo, además será quien pueda convocar y disolver las Cortes a su antojo.. El rey, en la constitución de 1845, no solamente compartirá el poder legislativo, sino que también podrá elegir ministros, disolver y reunir las cortes libremente y los senadores son de elección real, por tanto, al igual que en el estatuto real no existe división de poderes. En cambio, en la Constitución del 37 se establece una colaboración de poderes: el poder ejecutivo reside en el rey, aunque se admite su derecho de veto y su capacidad para disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones. El sufrago de los tres es restringido, la diferencia está en el grado: en el Estatuto Real es muy restringido e indirecto, en la Constitución del 37 sigue siendo indirecto, pero se amplía a un 4% de la población; en cambio, en la del 45, aunque es directo, vuelve a restringirse a un 1%. En lo referente a declaración de los derechos en el Estatuto Real al no ser una verdadera constitución no existe ni se dice nada acerca de la confesionalidad del Estado. En cambio, tanto la Constitución del 37 y del 45 establecen una declaración de derechos y libertades, aunque todavía bastante limitada. La diferencia entre ambas radica en que en la del 45 estos pueden ser restringidos por leyes posteriores. En lo referente a las relaciones Iglesia-Estado, aunque en el Estatuto Real no se dice nada, si que se afirma que la religión principal es el catolicismo. En los otros dos se establece la confesionalidad del Estado, aunque en la del 37 de forma mucho menos tajante, pues no prohíbe la existencia legal de otras religiones . La vigencia de las tres declaraciones de poder es corta. En el caso del Estatuto Real fue de dos años. EN cambio, las otras dos constituciones tienen una vigencia algo mayor: La Constitución de 1837 de 8 años (1837-1845) durante parte de la minoría de edad de la reina Isabel II y dos años de su mayoría de edad. Por último, la Constitución de 1845 es la de mayor vigencia: 9 años (1845-1854) durante la Década moderada, y otros 12 en los últimos años del reinado de Isabel II (1856-1868). En el Estatuto Real ambas cámaras tenían una función más consultiva (propia del Antiguo Régimen) eran convocadas, suspendidas y disueltas por el monarca, y solo podían deliberar sobre asuntos planteados por él mismo, era evidente que el Estatuto sólo favorecía a los estamentos privilegiados de la sociedad: burguésía y nobleza, terratenientes, etc. Por su parte, la Constitución de 1837 presentaba carácterísticas del ideario progresista: (el principio de la soberanía nacional, el reconocimiento de un amplio repertorio de derechos de los ciudadanos, la división de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), el importante papel de las Cortes o la limitación del poder de la monarquía.) Pero, para atraerse el apoyo de los moderados, recogía también aspectos fundamentales defendidos por el moderantismo, Finalmente, la Constitución de 1845 establecíó el modelo de Constitución conservadora y consolidó el poder de los moderados, que garantizaban el control del país por parte de la oligarquía agraria y financiera. 

CANTALONISMO: Levantamiento armado de los federales intransigentes, en 1873,  ante la tardanza de las Cortes republicanas en definir constitucionalmente la República Federal. El levantamiento se produjo en diversas ciudades y pueblos de España, proclamándose cantones independientes, lo que llevó al Gobierno republicano a ordenar la intervención del Ejército para controlar la situación. Tras varios enfrentamientos armados, los cantones fueron cayendo. Este conflicto terminó con la República. 


43)
REV INDUSTR ESP Y Europa España accede al proceso industrializador mal y tarde porque llegar a un proceso de revolución industrial, al menos en su primera fase, supónía el desarrollo de una revolución agraria que nunca se dio en el país. Teóricamente los beneficios obtenidos del sector primario financiarían la industrialización pero, al estar el campo controlado por una burguésía poco emprendedora y una nobleza todavía de mentalidad rentista, será el Estado el que deba financiar el proceso industrializador, bien con sus escasos fondos o bien legislando a favor de la entrada de capitales extranjeros. Sin duda, el fracaso del Revolución industrial española se basó en la escasa capacidad productiva de las manufacturas tradicionales; en la inexistencia de un mercado nacional con buenas comunicaciones y en la escasez de capitales españoles que, en una gran parte, se destinaron a comprar las tierras desamortizadas. Así en España se produce un desarrollo industrial inferior al de otros países con mayor tradición industrial. De esta manera España quedó relegada como potencia industrial a uno de los puestos más bajos de Europa. En el “fracaso de la Revolución Industrial en España” incidieron numerosos factores, tanto heredados como nuevos, entre los que destacan los siguientes: -La escasa capacidad productiva de las manufacturas tradicionales (con la excepción de Cataluña), que abastecían mercados locales de bajo consumo -La inexistencia de un mercado nacional, con buenas comunicaciones y unificado, que facilitara los intercambios comerciales -La escasez de capitales españoles, que en gran parte se destinaron a la compra de tierras desamortizadas y no a la creación de nuevas industrias. Pero, además, los nuevos propietarios de esas tierras tampoco invirtieron en su mejora, por lo que el negocio de la tierra no generó un volumen suficiente de beneficios para invertir en la industria. El resultado de todo ello fue un desarrollo industrial limitado y con graves deficiencias debido a: -La escasez de capitales nacionales que fue la causa de que la industria española se originara con predominio de capital extranjero. -La industria se limitó a dos focos periféricos: la industria textil catalana y, desde finales de siglo, la industria siderúrgica vasca. Pero ambas eran poco competitivas en el exterior, lo que obligaba a seguir una política proteccionista para que pudieran abastecer al menos al mercado nacional. -Un obstáculo fundamental, derivado indirectamente del escaso desarrollo agrario, fue el escaso poder adquisitivo de la población, que se tradujo en una débil demanda la cual elevó los costes y no estimuló la competitividad. -Escasez de fuentes de energía provocada por la falta de cursos de agua aptos para la energía hidráulica y por la mala calidad del carbón. -Otro obstáculo lo constituyó la distancia al núcleo central de la industrialización debido a la posición excéntrica de España y que supuso una desventaja manifestada en la dificultad para comerciar, por los elevados costes del transporte en aquella época. -También destaca el hecho de que elEstado absorbiese gran cantidad de recursos para hacer frente al déficit público (ya que los impuestos eran insuficientes), elevando de ese modo los tipos de interés, que desincentivaron las iniciativas empresariales al encarecer su financiamiento. Sin embargo, el caso español no fue aislado, pues los países de la cuenca mediterránea presentan una evolución similar o inferior. 

35)

Constitución 1869…  El deterioro del régimen isabelino, deslegitimado y sumido en una deriva autoritaria desde 1864, se había visto agudizado por la crisis económica de 1866. La oposición comenzó a unirse para derribar a la reina. Los progresistas, con Juan Prim, y los demócratas suscribieron con este fin el Pacto de Ostende en 1866. Más tarde, los republicanos y los unionistas, liderados por Serrano tras la muerte de O’Donnell, se incorporaron a este bloque, que se vio así reforzado con la incorporación de un gran número de mandos militares. El 18 de Septiembre de 1868 estalló la Revolución conocida como “La Gloriosa”. El almirante Topete levantó la escuadra fondeada en la bahía de Cádiz. Poco después se forzó el exilio de la reina. Comenzó así el Sexenio Democrático. Tras la marcha de Isabel II se formó un Gobierno provisional presidido por Serrano que convocó elecciones a Cortes constituyentes, en las que se debía de decidir el sistema político que se quería para España. En las elecciones, con plena libertad de opinión y prensa, la mayoría de los electores optaron por la monarquía. Las nuevas Cortes elaboraron la Constitución de 1869. Es una Constitución rígida y de mayor extensión que las tres anteriores. Sus carácterísticas son: -Soberanía nacional y establece como forma de gobierno una monarquía constitucional con estricta separación de poderes. – El poder legislativo reside en exclusiva en las Cortes bicamerales, pero ambas electivas; el ejecutivo en el rey, pero con poderes muy limitados y el judicial en los Tribunales de justicia -Sufragio universal masculino, directo en la elección de los diputados e indirecto en la de los senadores -Amplia y detallada declaración de derechos a los individuales se añaden otros de tipo colectivo y social como libertad de enseñanza, reuníón y asociación. En cuanto a la cuestión religiosa, se establecíó la libertad de cultos. En suma, el texto elaborado por las Cortes de 1869 y vigente hasta la 1ª República es considerado como la primera Constitución democrática¡, que se anticipó en varias décadas a otros países de Europa en cuanto a conquistas políticas y sociales. LEY FERROCARRILES: Norma aprobada en 1855, durante el bienio progresista, en la que se garantizaba un interés mínimo del 6% a los inversores en el ferrocarril, además de dar a las compañías constructoras grandes ventajas  como la importación sin pagar aranceles o la gratuidad de las tierras comunales por donde pasase la línea férrea. PROTECCIONISMO: Práctica económica consistente en la protección de la producción y del mercado interno de en Estado, mediante la imposición de aranceles a los productos provenientes de otros países, o mediante la prohibición de importarlos. Se busca con ello desarrollar el mercado interno y aumentar así la riqueza del país. Fue propia de la economía mercantilista en el Antiguo Régimen, y siguió practicándose durante el Siglo XIX en España, incluso por parte de los liberales, favoreciendo así a la industria textil catalana, la siderurgia vasca y la agricultura cerealista castellana. LIBRECAMBISMO: Práctica económica definida por Adam Smith en el Siglo XVIII, que constituye la base del liberalismo económico. Planteaba la libertad de mercado, bajo el lema «dejar hacer, dejar pasar», sin ningún tipo de intervención del Estado. Los intercambios quedarían regulados únicamente por la Ley de la Oferta y la Demanda. Se trató de imponer en España, por el gobierno del partido progresista, a finales del S. XIX, provocando el rechazo de la burguésía industrial catalana.  SOC CLASES: Forma de organización social propia del sistema liberal, basada en la división de la sociedad en grupos abiertos, a los que se pertenece según la capacidad económica.  La sociedad de clases tiene como fundamento jurídico el principio de igualdad ante la ley.  NARVAEZ: General  que participó en la I Guerra Carlista y miembro del partido liberal moderado, llegará al gobierno tras la caída de Espartero en 1843.  Durante su gobierno se aprobará la constitución de 1845 y la reforma fiscal de Mon. Tras el bienio progresista se alternó en el gobierno con el también general O´Donell, en una sucesión de gobiernos autoritarios y corruptos que desencadenarán el Golpe de Estado que pone fin al reinado de Isabel II. 
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