La Guerra Civil Española: Causas, Desarrollo y Consecuencias

LA GUERRA CIVIL

1. DE LA SUBLEVACIÓN MILITAR A LA GUERRA CIVIL

El levantamiento militar contó con el respaldo de un heterogéneo conjunto que incluía militares conservadores, monárquicos alfonsinos, carlistas y falangistas. El fracaso de la sublevación militar y la incapacidad de gobierno, que se vio superado por los acontecimientos, dieron paso a una sangrienta guerra civil en casi tres años.

1.1 La sublevación militar

Lanzamiento militar contra la república, previsto para el 18 de julio, se inició de modo imprevisto en Melilla 17 de julio, inmediato se extendió al resto de las tropas del Protectorado español en Marruecos.

Entre los días 18 y 20 de julio en el alzamiento militar se extendió al resto del territorio español con sus resultados muy diversos. Triunfo en parte de Andalucía. También se sublevaron las guarniciones de Cádiz, Córdoba y Granada. General Mola ocupó Navarra. En Zaragoza, el general Cabanellas logró dominar la mayor parte de Aragón. La rebelión militar ha metido con el poder en Castilla y León, La Rioja, Galicia, Canarias, Mallorca y parte de Extremadura.

En las grandes ciudades, Madrid, Barcelona, Valencia y el puerto clave de Cartagena, y en las zonas industriales de Asturias, País Vasco y Cataluña se abortó la sublevación militar. En estos sitios se mantuvieron fieles a la república.

1.2 La división de España en dos zonas

Desde el 20 de julio el país queda dividido en dos trozos enfrentadas. Las principales ciudades y las zonas industriales quedaron en poder del gobierno (republicano) y las zonas más agrarias más conservadoras y de mayoría católica, no lo de los militares sublevados.

Las tropas del ejército de tierra, mejor de todas y preparadas para el combate, las del Protectorado de Marruecos, el Tercio de la Legión y los regulares como los oficiales más jóvenes inclinaron a favor de la sublevación. La superioridad iniciada en el gobierno medios aéreos y navales pronto fue superada por los rebeldes gracias a la llegada de aviones italianos y alemanes mucho más modernos.

Además, las primeras medidas del gobierno republicano para contrarrestar la rebelión militar fueron contraproducentes. El decreto destituyendo a los militares sublevados y ordenando la desmovilización de los soldados y la distribución de armas a los miembros las milicias populares de los partidos y sindicatos de izquierda tuvieron un efecto contrario al esperado.

El ejército republicano que ha desarticulado, lo que debilitó mucho a la república. Se propició de esta manera una situación revolucionaria que se subió a muchos territorios en el caos.

A finales de julio 2936 la sublevación había derivado en una auténtica guerra civil, que dividió el país en dos bandos:

  • Por un lado, los sublevados, que se llamarán a sí mismos los “nacionales”:

Justificaron su acción como único medio para acabar con la anarquía cómo restablecer el orden y exterminar a los “enemigos de la patria”, anarquistas, comunistas, socialistas y separatistas cómo califica dos todos ellos de “rojo”. Contaron con el apoyo de las oligarquías tradicionales como de los pequeños propietarios agrarios y los de las clases medias católicas, de partidos de derechas como la CEDA y de la organización organización es de extrema derecha y de la Iglesia católica.

  • En el otro lado estaban los republicanos que contaban con la legitimidad de estar defendiendo el sistema legal y la democracia frente fascismo que se extendió por toda Europa. Dentro de este bando había tremendas diferencias ideológicas. Desde los republicanos reformistas y revolucionarios.

2. LA DIMENSIÓN INTERNACIONAL DE LA GUERRA CIVIL

La guerra civil pronto se convirtió en un conflicto internacional a causa de la intervención extranjera y la situación política mundial.

2.1 El contexto internacional

La guerra civil española, está yo en un momento sumamente crítico en las relaciones internacionales. Desde 1936 la tensión entre las grandes democracias europeas Francia y el Reino Unido y los regímenes totalitarios fascistas y nazi el calzón. Tal que cualquier crisis hacía temer el desenlace de una nueva guerra mundial. De ahí que la guerra de España provocaste divisiones y la opinión pública y despiertas inquietud de los gobiernos británicos y franceses.

Los sectores conservadores y la mayoría de los católicos la percibieron como una contienda entre la civilización occidental y el comunismo ateo, mientras que para los sectores populares intelectuales de la izquierda era una lucha por la libertad y contra el fascismo totalitario.

2.2 El Comité de No Intervención

La reacción inicial del gobierno francés de prestar ayuda a la República no se puso en práctica para afrontar oposición de aliado británico, que temía que cualquier intervención en el conflicto español pondría en peligro la política de apaciguamiento con la Alemania nazi.

Ante esta situación, Francia impulsó, con el apoyo del reino unido, la política de No Intervención en España. A finales de agosto 1936 27 países, incluidos Alemania, Italia y la URSS, suscribieron el acuerdo de no intervención en España, por el que se prohibió la exportación España y sus posesiones en el norte de Marruecos de armas, municiones y de todo tipo de material de guerra.

Después se constituyó el Comité de No Intervención, un organismo formado por representantes de los Estados firmantes del acuerdo: su misión era vigilar el embargo de armas.

Pero en la práctica dicho acuerdo fue una falsa, que dejó al gobierno de la república en clara desventaja frente a los militares sublevados porque mientras las democracias se excusaron en el acuerdo para apoyar a la república, Alemania e Italia se lo saltaron desde el primer momento.

2.3 Ayuda e intervención extranjera

De nuevo casi simultáneo, el gobierno republicano y el bando sublevado de liderado por el general Franco solicitaron ayuda militar a las potencias europeas.

-La ayuda a la república-

La República se lo puedo contar con el apoyo y la ayuda militar de la URSS de Stalin, y, de menor envergadura, de Francia y México.

La ayuda de la URSS en material bélico, pilotos, técnicos y consejeros políticos fue importantísima para sostener la república y evitar su derrumbe inmediato.

La decisión de Stalin de intervenir en la Guerra Civil española respondió, sobre todo, a razones políticas y estratégicas. Una derrota de la república debilitaría a Francia y fortalecería al eje nazi-fascista.

De la intervención extranjera en favor de la República sobresalen las Brigadas Internacionales. Estuvieron formadas por voluntarios de un amplio abanico ideológico todos ellos movidos por un sentimiento de solidaridad en defensa de la causa republicana frente a la amenaza internacional del fascismo.

-La ayuda a los militares sublevados-

Razones políticas y estratégicas impulsaron a Hitler y Mussolini a ayudar a los militares insurrectos, una vez comprobado que Francia y el Reino Unido no iban a intervenir.

Para Hitler, la guerra española iba a ser el campo de pruebas para su material militar y para las nuevas tácticas de guerra. A Mussolini una victoria los militares rebeldes le proporcionaría una aliado en el Mediterráneo occidental.

Hitler y Mussolini accedieron a las demandas de ayuda militar solicitadas por Franco.

Alemania envió unidades de carros de combate, fuerzas de defensa aérea y aviación organizadas en la llamada Legión del cóndor.

La ayuda militar de nazis y fascistas fue regular, muy considerable y decisiva para la victoria del ejército de Franco.

3. Las operaciones militares

La sublevación militar provocó la revolución social la desintegración del ejército regular republicano, dejando la República prácticamente sin tropas para defenderse. Así, en los inicios de la guerra, de Defensa quedó en manos de las milicias armadas y organizadas por los partidos y sindicatos obreros.

Nos encontramos ante cuatro mapas sobre la guerra civil española que representan las distintas fases que tienen lugar a lo largo de los casi tres años que dura el conflicto civil. Se trata de una fuente secundaria, aunque desconocemos la procedencia, y de temática militar. Los sucesos que representan los 4 mapas tienen lugar entre julio de 1936 y febrero de 1939.

La batalla de Madrid (agosto 1936-marzo 1937)

En España estalló la guerra civil en julio de 1936. Los territorios que se sublevaron aparecen en color azul y son el Protectorado marroquí, Galicia, Meseta Norte, Álava, Navarra, el oeste de Aragón, Baleares menos Menorca. y en el sur las ciudades de Sevilla y Córdoba y el oeste de la provincia gaditana. Estos territorios del sur fueron fundamentales para que las tropas sublevadas pudieran pasar el estrecho y desembarcar en la península, a pesar de que la armada española había quedado en gran parte en poder de la República.

Los territorios nacionales estaban poco poblados, agrarios, atrasados y poco industrializados. Esto suponía una grave desventaja en principio a la hora de ganar una guerra a largo plazo. Por contra, las regiones bajo el control de la República eran las más pobladas, avanzadas e industrializadas. A pesar de esto, el gobierno legítimo no pudo o supo aprovechar esa ventaja de partida para ganar la guerra.

Los territorios republicanos comprendían la cornisa cantábrica, el este de Aragón, Cataluña, el levante español, Madrid, Meseta sur y casi toda Andalucía.

Las flechas azules representan los movimientos de las tropas franquistas. Cabe distinguir dos movimientos: en el sur destaca el que desplaza a las tropas marroquíes hasta Sevilla para proseguir por Extremadura y llegar a Toledo, que la terminarán liberando del cerco al que la sometían los republicanos. Al norte, las tropas del general Mola se mueven hacia Madrid y Extremadura. Ambos desplazamientos tiene una doble finalidad: conseguir unificar los territorios sublevados, y cercar Madrid para finalmente tomarla y acabar rápidamente la guerra.

Las líneas rojas indican los movimientos de las milicias republicanas; una se dirige a Mallorca para intentar tomarla, fracasando; las otras dos van hasta Aragón, deteniendo el avance de los nacionales.

La caída del norte (abril-octubre 1937)

Ha fracasado la toma de Madrid, ante la dura resistencia de los milicianos de izquierdas, y se destacan dos batallas que tienen lugar en los alrededores de la capital: la del Jarama, en la que los franquistas quieren tomar la carretera de Valencia, fracasando en el intento; y la de Guadalajara, en la que las tropas italianas que apoyan al Generalísimo son derrotadas por los republicanos.

Al no poder tomar Madrid, Franco cambia su estrategia. En lugar de una guerra corta, piensa en alargar el conflicto para así acabar con el mayor número posible de enemigos. Dirige sus tropas hacia el norte, atacando en Guipúzcoa y Vizcaya. Las tropas republicanas apoyadas por los gudaris vascos del PNV apenas podrán oponer una dura resistencia, aislados como están del resto del territorio de la República. Destaca la ciudad de Guernica, que tuvo que soportar un duro bombardeo llevado a cabo por la Legión Cóndor alemana que apoyaba a los nacionales. En el sur, los franquistas han tomado toda Andalucía Occidental y Extremadura, destacando en este caso la toma de Málaga, por su carácter sangriento y la fuerte represión desarrollada en ella.

De la ofensiva sobre Teruel a la batalla del Ebro (diciembre de 1937- noviembre de 1938)

Franco ha tomado finalmente el País Vasco, Santander y Asturias, centrando su atención ahora en el frente aragonés. Las tropas nacionales consiguen vencer a los republicanos en la batalla de Teruel, y finalmente a través del Maestrazgo llegan hasta el Mediterráneo por Vinaroz. Consiguen así romper de nuevo el territorio republicano quedando aislada Cataluña del resto. La reacción gubernamental no se hace esperar, iniciando una ofensiva en el verano de 1938 en el Ebro, con el objetivo de alargar la guerra a la espera de que estallara un conflicto en Europa. El desgaste de las tropas republicanas en esta batalla fue enorme, y tras su fracaso, Cataluña se mostraba vencida ante las tropas nacionales.

El fin de la guerra (diciembre 1938-abril 1939)

Cataluña ha sido controlada por los franquistas, que avanzando desde Lérida y desde Castellón dominarán toda la región. Las últimas tropas republicanas junto a personas civiles cruzan la frontera francesa para ponerse a salvo de las represalias nacionales. También en marzo de 1939 los franquistas toman la isla de Menorca, hasta entonces republicana. El único territorio fiel a la República es el centro, este y sur peninsular. La guerra está decidida, a pesar del intento de Negrín de prolongarla lo máximo posible. El golpe de estado del coronel Casado precipitará la rendición de las últimas tropas republicanas. El 1 de abril de 1939 la guerra civil ha terminado. Las tropas nacionales entran en Madrid y en pocos días controlarán todo el territorio gubernamental, deteniendo a gran número de soldados republicanos.

4. LA ESPAÑA REPUBLICANA

4.1 La desintegración del poder republicano: represión y revolución

Nada más producirse la sublevación militar el 18 de julio, el jefe del gobierno, Casares Quiroga, ordenó disolver las guarniciones rebeldes y eximir a los soldados de la obediencia de sus jefes. Capaz de controlar la situación, dimitió, y Diego Martínez barrio asumió la jefatura del gobierno. Trató de llegar a un compromiso con Mola para detener la guerra, pero éste se negó en redondo.

Fracasado el intento de negociación, Azaña encargó formar gobierno a José Giral, que al no disponer de ejército para sofocar la sublevación, dió orden de repartir armas a los militantes de las organizaciones obreras.

Con este paso, el Estado republicano se desplomó y el poder en el territorio de la España republicana se fragmentó y cayó en manos de las milicias armadas de los partidos y sindicatos obreros. Estas trataron de organizarse formando comités, juntas y consejos en los que estaban representados todos los partidos y organizaciones obreras sin control del gobierno. Organizaron de forma autónoma la lucha y la represión contra

los sublevados, y comenzaron una revolución.

– El terror “rojo”-

Desde ese momento y hasta los primeros meses de 1937, se desató un terror “incontrolado” a manos de los comités, de las milicias y de los “tribunales populares”. Empezó con la eliminación de quienes habían participado en la sublevación o bien de personas de significación ideológica derechista.

En las primeras semanas hubo incendios de iglesias y conventos, y asesinatos de militares y políticos derechistas. Las primeras víctimas de esta violencia fueron militares y, sobre todo, el clero y, junto a ellos, terratenientes, pequeños propietarios, empresarios calificados de fascistas, sin que el gobierno republicano pudiese impedirlo.

Esta oleada de terror y violencia alcanzó su punto álgido en Madrid, entre el verano y el otoño de 1936, con el asalto a la cárcel Modelo por un grupo de milicianos que asesinaron allí mismo a militares y políticos derechistas.

Las imágenes de esta violencia fueron muy negativas para la República en el momento en que trataba de conseguir el apoyo internacional. 


-La revolución social-

Cuando estalló la guerra civil fruto del golpe de estado fracasado pero no derrotado, muchos creyeron que había llegado la hora de la revolución obrera, buscando semejanzas con la revolución rusa y se dispusieron a compatibilizar guerra con revolución. Liderados por los anarquistas y con cierto apoyo del sector radical del PSOE se dedicaron a colectivizar fábricas, propiedades agrarias y todos los medios de producción.

Paralelamente, los anarquistas de la CNT y gran parte de la UGT emprendieron una profunda revolución social, cuya mejor expresión fueron las colectivizaciones. Buena parte de las industrias y los servicios esenciales del territorio republicano fueron incautados y colectivizados. La. Colectivización agraria fue importante en las zonas latifundistas de Andalucía y Castilla-La Mancha, y en la mitad oriental de Aragón.

Republicanos, socialistas incluso los comunistas se opusieron a la revolución ante el caos, la improvisación y la caída de la producción. Para todos ellos lo prioritario era lograr la victoria contra los sublevados.

4.2 Las luchas internas en la España republicana

A finales de agosto de 1936, el rápido avance de los sublevados hacia Madrid y la política de no intervención de Francia y el Reino Unido provocaron la dimisión del gobierno de Giral. Hubo que formar un gobierno de coalición para reconstruir el Estado y ganar la guerra.

-Los gobiernos de Largo Caballero-

En septiembre, Largo Caballero formó un gobierno al que se incorporaron socialistas, republicanos, comunistas y nacionalistas catalanes.

Los objetivos de estos gobiernos eran reconstruir los poderes del Estado republicano, encauzar y frenar la revolución y transmitir una imagen de la República aceptable a los ojos de las democracias europeas. 

Pero lo prioritario era formar un ejército regular como el Ejército Popular de la república, y construir un mando centralizado. Para ello se militarizaron la milicias. 

También se reorganizaron las fuerzas de seguridad y se restableció el orden público hasta casi desaparecer el terror y la represión y controlada. 

Sin embargo, en la reconstrucción de un poder centrar es eficaz se avanza poco. El gobierno central no pudo impedir que Cataluña y País Vasco francés en su autonomía, crea su propio ejército y así me das en un control absoluto de la economía y del orden público. 


Las tensiones se acrecentaron en el seno del gobierno de Largo caballero. 

Tanto para los republicanos como para los socialistas de Indalecio Prieto y los comunistas había que acabar con el poder sindical y formar un nuevo Gobierno fuerte, cuyo principal objetivo fuera ganar la guerra.

4.3 Reconstrucción del Estado republicano: los gobiernos de Negrín

En mayo de 1937 se formó el gobierno del socialista Juan Negrín. Era un gabinete de concentración con representantes de todos los partidos del frente popular. 

Éste gobierno reforzó el ejército y unificó los planes militares bajo un solo mando. Intentó organizar una industria de guerra y acabó con la etapa revolucionaria, desmantelando las colectividades y restituyeron las tierras a los propietarios. 

Ante el rumbo desfavorable de la guerra, estallaron las tensiones entre los partidarios de negociar la paz con franco y los de resistir a ultranza. 

La crisis de abril de 1938 provocó la ruptura de los socialistas y republicanos con los comunistas. Negrín formó un nuevo gobierno y expuso su programa en los llamados “Trece puntos” para poner fin a la guerra.

A principios de 1939, tras la caída de Cataluña, se produjo el reconocimiento del gobierno de franco por Francia y el Reino Unido. La dimisión de Azaña, presidente de la República en febrero de 1939, la difícil situación de la retaguardia y la falta de alimentos básicos aceleraron la desmoralización de la población y de los jefes militares y dirigentes socialistas y republicanos. 

Solo Negrín, con su lema “resistir es vencer” y los comunistas defendían la necesidad de resistir hasta el final.

En estas circunstancias se produjo el golpe de estado del coronel Casado, que aceleró el fin de la República.

5. LA ESPAÑA “NACIONAL”

Los militares sublevados de 1936 esperaban una toma del poder inmediata, pero la resistencia del régimen republicano les obligó a replantearse la situación ya que se enfrentaban a una larga guerra civil.


5.1. Los primeros momentos tras la sublevación

Los territorios bajo el poder de los militares rebeldes y crea un órgano provisional de gobierno para coordinar las operaciones militares.

Tras la muerte en accidente de aviación, del general Sanjurjo, que debía encabezar la sublevación, se constituyó en Burgos una Junta de Defensa Nacional, degrada solo por militares y presidida por el general Cabanellas.

Esta Junta proclamó el estado de guerra y todo el territorio quedó bajo control militar.

– El terror “blanco” –

Desde el primer momento, los militares sublevados practicaron una brutal, sistemática y selectiva represión. 

Sus objetivos eran sembrar el terror para eliminar toda resistencia y aniquilar a sus enemigos políticos. 

Las primeras víctimas fueron los militares y miembros de las fuerzas del orden político que se negaron a secundar la rebelión y que fueron inmediatamente fusilados. 

A continuación, políticos y cargos públicos de los partidos y sindicatos del frente popular, intelectuales, profesionales y funcionarios, principalmente maestros.

5.2 El ascenso al poder de Franco

El paso siguiente de la Junta de Defensa fue establecer una dirección militar y política unificada. Los posibles candidatos sobresalía al general franco porque dije al ejército de África con las tropas mejor preparadas y porque había conseguido el reconocimiento y la ayuda militar de Hitler y de Mussolini.

El 1 de octubre de 1936 la Junta publicó el decreto que nombraba a franco “generalísimo de los ejércitos” y “jefe del gobierno del Estado español”. La Junta de Defensa fue disuelta y franco constituyó una Junta Técnica del Estado como órgano consultivo del dictador, formada por militares.

A partir de este momento adoptó el título de caudillo, como se le empezó a conocer gracias a la maquinaria propagandística del bando nacional, e indicó el camino hacia una dictadura personal.


5.3 La unificación política

En esta tarea de unificación política fue esencial la labor de Ramón Serrano Suñer. Convenció franco, que no tenía un proyecto político propio para crear un régimen de partido único similar al de los Estados fascistas, mediante la fusión de Falange Española y la Comunión Tradicionalista.

El 19 de de abril de 1937 se dio conocer el Decreto de Unificación por el que se crea un partido único, Falange Española Tradicionalista y de las JONS. El nuevo partido adoptó el saludo fascista de brazo en alto, el uniforme de camisa azul de los falangistas y la boina roja de los requetés carlistas, y como emblema de la Nueva España, el yugo y las flechas de los Reyes Católicos.

5.4 El papel de la Iglesia católica

Dirección participó directamente en la conspiración, pero manifestó desde el principio se apoyó la rebelión militar.

A finales de septiembre de 1936, una carta pastoral del obispo de Salamanca, justificó la rebelión militar por la minoría del consumismo. Un mes después tres obispos españoles calificaron la guerra civil de “cruzada religiosa”. Pero la alianza definitiva entre la jerarquía eclesiástica española y franco llegó con la “Carta colectiva del Episcopado español a los obispos del mundo”.

En ella se respaldó el banco revele y manifestó que la iglesia fue “víctima inocente e indefensa” de la guerra y que el alzamiento militar había evitado una revolución comunista.

5.5 La creación del nuevo Estado franquista

En 1938 se formó el primer gobierno de Franco. Franco reunión en su persona los poderes ejecutivo, legislativo y judicial y consolidó su poder personal. En los meses siguientes, Franco:

  • Derogó toda la obra reformista de la República.

  • Abolió los estatutos de autonomía impuso el castellano como única lengua oficial. 

  • Anuló la legislación laica. 

  • La Iglesia, identificada con el nuevo Estado, recuperó todos los bienes y privilegios.


Una de las principales preocupaciones del régimen fue el control ideológico. Para lograrlo:

  • Se suprimieron las libertades de reunión y de asociación. 

  • Se implantó la censura previa, y todos los medios de comunicación y producción cultural se pusieron al servicio del Estado. 

En el ámbito exterior el régimen franquista fue reconocido oficialmente por la Alemania nazi y la Italia fascista.

6. LAS CONSECUENCIAS DE LA GUERRA CIVIL

6.1 Consecuencias humanas: muerte, represión y exilio

Entre 500.000 y 600.000 los muertos en la guerra. 

Otra de las consecuencias de la guerra civil fue el exilio republicano.

6.2 Consecuencias económicas

Efectos económicos desastrosos. 

La destrucción fue muy intensa en los sectores más relacionados con las operaciones militares, como las comunicaciones. 

Las comunicaciones por carretera se hicieron difíciles debido a la falta de conservación y a la sistemática destrucción de los puentes. 

La producción industrial descendió y la agrícola en una cuarta parte debido a la marcha de los hombres al frente, la falta de abonos…

La Hacienda Pública estaba arruinada y sin reservas financieras.

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