La Oposición Política y Social en la España de la Restauración (1876-1923)

La Oposición al Sistema de la Restauración

Tras la promulgación de la Constitución de 1876, el gobierno de Cánovas del Castillo estableció la distinción entre los partidos políticos que estaban dentro o fuera del sistema, dependiendo de si aceptaban o no la monarquía restaurada y la legalidad constitucional. Esta política llevó a la marginalidad y a la oposición activa contra el sistema a carlistas y republicanos, junto con la aparición de nuevas tendencias políticas: anarquistas, marxistas y nacionalistas.

2.1. El Carlismo

Tras la Tercera Guerra Carlista, se prohibió la estancia en España de Carlos VII y el carlismo entró en una profunda crisis cuando diversos miembros de sus filas reconocieron a Alfonso XII como rey legítimo. Los principales focos del carlismo se mantuvieron en Navarra, el País Vasco y Cataluña.

El carlismo vivió una escisión interna entre aquellos que decidieron adaptarse a la nueva situación y participar del juego político para obtener representación en las Cortes, y los católicos intransigentes que, liderados por Ramón Nocedal, fundaron el Partido Integrista. En general, el carlismo tuvo poca representación parlamentaria e intentó diversos levantamientos armados sin éxito.

2.2. Los Republicanos

Tras la experiencia frustrada del Sexenio Democrático, el republicanismo español quedó debilitado y dividido, aunque su ideario mantenía puntos en común: consideraban que el régimen republicano era más democrático que la monarquía constitucional, defendían un Estado laico, estaban a favor del sufragio universal masculino y mostraban una creciente preocupación por los problemas de las clases populares.

Los diferentes partidos que se configuraron fueron:

  • Partido Posibilista: liderado por Emilio Castelar, era un partido moderado que consideraba posible que la monarquía asumiese principios democráticos. Terminará integrándose en el Partido Liberal de Sagasta.
  • Republicanismo Radical: vivió una escisión por sus diferentes estrategias para llegar a la República:
    • Partido Republicano Progresista: de Ruiz Zorrilla, que apoyaba pronunciamientos militares y levantamientos populares en favor de la República.
    • Partido Republicano Centralista: liderado por Nicolás Salmerón, quienes preferían la vía electoral y legal.
  • Partido Federal: encabezado por Pi y Margall, defendía un modelo de Estado descentralizado y eran los más cercanos a las asociaciones obreras.

La implantación definitiva del sufragio universal masculino supuso una revitalización del republicanismo y estimuló la formación de alianzas electorales entre las diversas familias republicanas, aunque su representación en las Cortes fue escasa. Su base social fue disminuyendo progresivamente al enfrentarse con el nuevo obrerismo representado por el PSOE.

2.3. El Movimiento Obrero

Este movimiento adquirió madurez y extensión a partir del Sexenio Democrático. El anarquismo y el socialismo buscaban mejorar la situación de los obreros y campesinos proponiendo modelos políticos y sociales que chocaban frontalmente con el modelo burgués liberal. Giuseppe Fanelli creó en Madrid y Barcelona la sección española de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores): la Federación Regional Española. Por otro lado, Paul Lafargue llegó para formar dentro de la AIT la sección marxista.

El segundo congreso de la Federación Regional Española de la Primera Internacional se realizó en la clandestinidad. La represión estatal llevó al movimiento obrero hacia posturas más revolucionarias contra el Estado burgués.

Los Anarquistas

En el segundo congreso de la AIT, la mayoría de los congresistas escogieron la corriente anarquista. El gobierno declaró ilegales las asociaciones obreras vinculadas a la Primera Internacional, ejerciendo una dura represión contra los líderes más destacados. Los anarquistas se dividieron en dos tendencias: una que se replegaba a la espera de tiempos mejores y otra partidaria de la acción directa.

La legislación del gobierno de Sagasta permitió que el anarquismo retornara a la legalidad, pero acciones terroristas de la organización secreta Mano Negra, el asesinato de Cánovas del Castillo, el atentado contra Martínez Campos o los atentados en la procesión del Corpus en Barcelona, provocaron una represión feroz sobre el movimiento. El anarquismo perdió fuerza por la represión y sus divisiones internas, aunque mantendrá un gran peso en Cataluña, donde más tarde se fundaría el sindicato Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

Los Marxistas o Socialistas

La corriente marxista comenzó a organizarse a partir de un pequeño grupo de tipógrafos madrileños liderados por Pablo Iglesias, quien fundó el PSOE y el periódico El Socialista. Para defender a la clase trabajadora, combinó su ideario revolucionario marxista de la conquista del poder por medio de una revolución obrera (que culminaría en una sociedad sin clases y con medios de producción colectivizados) con reivindicaciones más realistas obtenidas por medio de la participación política.

La Ley de Asociaciones aprobada por el gobierno de Sagasta llevó al PSOE a la legalidad, permitiéndole salir de la clandestinidad y difundir su programa. En el congreso de Barcelona se creó el sindicato socialista UGT (Unión General de Trabajadores) con el fin de coordinar el movimiento socialista a nivel nacional y alcanzar sus reivindicaciones utilizando la huelga y la negociación política. Las zonas de influencia del PSOE y la UGT fueron principalmente Madrid y los núcleos mineros de Vizcaya y Asturias. En 1910 obtuvieron su primer diputado en el Congreso: Pablo Iglesias.

2.4. Las Fuerzas Nacionalistas

El Nacionalismo Catalán

Tiene su origen en la Renaixença, un movimiento cultural de carácter burgués iniciado en los años 30 con el propósito de recuperar y difundir elementos tradicionales de la cultura catalana, especialmente la lengua. En los años 80, Valentí Almirall creará el Centre Català, entidad cívica defensora de los intereses culturales, económicos y políticos catalanes desde un planteamiento moderno, progresista y federalista.

Prat de la Riba aunó los intereses del catalanismo con la fundación de la organización Unió Catalanista, en cuya primera asamblea sentó las bases de una constitución regional catalana (Bases de Manresa). El impacto de la crisis del 98 fue decisivo para la maduración y expansión social del catalanismo. Se fundó la Lliga Regionalista de Cataluña, el segundo gran partido del nacionalismo catalán, liderado por Francesc Cambó. Fue un partido autonomista, conservador y posibilista que defendía los intereses económicos de Cataluña.

El Nacionalismo Vasco

Surgió tras la derrota del carlismo, que llevó a la eliminación de los fueros, y el intenso proceso de industrialización que vivía el País Vasco. Ambos factores provocaron una reacción tradicionalista que defendía la recuperación de los fueros históricos, la religión católica, el euskera, e idealizaba el mundo rural y la pureza del pueblo vasco. Rechazaba el liberalismo, el urbanismo, la industrialización y la llegada de inmigrantes de otras zonas de España, elementos que consideraban que pervertían lo auténticamente vasco.

Sabino Arana fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV). El PNV encontró sus principales apoyos sociales entre la burguesía tradicionalista vasca y en el mundo rural. Más tarde, amplió sus bases con la incorporación de la rica burguesía industrial. Cuando el partido adquirió peso político, se produjo una división entre los tradicionalistas (defensores de la independencia) y la burguesía industrial (defensores de la autonomía dentro del Estado español). Estos últimos terminaron imponiéndose en el control del PNV.

Otros Nacionalismos y Regionalismos

Surgieron otros movimientos como el gallego, valenciano y andaluz. Todos estaban interesados en la formación de una conciencia propia por medio de la recuperación de la cultura y la tradición; sin embargo, en este periodo no consiguieron articular una fuerza política de amplia base social que canalizase sus demandas autonomistas de forma tan efectiva como en Cataluña o el País Vasco.

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