La Segunda República Española: Historia, Reformas y Etapas Políticas

1. Instauración de la República

1.1. Organización del Gobierno Provisional

El Comité Revolucionario se convirtió en Gobierno Provisional, presidido por Niceto Alcalá-Zamora como representante de la derecha del poder. En él tuvieron cabida casi todas las opciones políticas:

  • El centro lo representaban los radicales de Lerroux y los radicales-socialistas de Marcelino Domingo.
  • La izquierda estaba representada por los socialistas Indalecio Prieto, Largo Caballero y Fernando de los Ríos, y por la Alianza Republicana de Manuel Azaña.
  • Los regionalismos estaban representados por Nicolau d’Olwer y Casares Quiroga, catalán y gallego respectivamente.

Fuera del poder quedaban los comunistas, anarquistas, la derecha monárquica, los tradicionalistas, La Lliga catalana y el Partido Nacionalista Vasco (PNV).

El cambio de régimen significaba el paso del poder de la aristocracia terrateniente y la alta burguesía a los representantes de las clases medias y la clase obrera. Sin embargo, no supuso una pérdida inmediata de poder de las clases altas, ya que no se produjo un cambio radical de las estructuras socioeconómicas. La alta burguesía mantenía su hegemonía social, dominando la diplomacia, el ejército, la política y los negocios. Tras la caída de la monarquía, este sector se convirtió en enemigo de la República.

La pequeña burguesía incrementó su importancia; los profesionales liberales y funcionarios adquirieron gran relevancia. En estos grupos (especialmente intelectuales y universitarios) destacó el rechazo a la dictadura y la defensa del republicanismo. Sin embargo, la pequeña burguesía rural apoyaría mayoritariamente a los partidos de derecha. Por otro lado, los obreros urbanos y el campesinado, que sufrían el paro y la carestía de precios, eran los grandes defensores de la República.

1.2. Constitución de 1931

El gobierno provisional se planteó reunir unas Cortes que elaboraran una Constitución. Se celebraron las primeras elecciones en junio de 1931, que dieron la mayoría a republicanos y socialistas, poniendo de manifiesto el fracaso de Alcalá-Zamora y Miguel Maura en su intento de crear una derecha republicana importante.

El proyecto de Constitución fue encargado a una comisión presidida por el socialista Jiménez de Asúa. El texto fue aprobado el 9 de diciembre de 1931. Se trata de una Constitución de gran extensión y con muchos detalles; se divide en 125 artículos agrupados en IX títulos, a los que se añaden disposiciones transitorias. Sus rasgos más significativos son:

  1. Carácter socializante: Subrayado al definir el régimen como una «República de trabajadores de toda clase». Se expresa así como medida dada por Alcalá-Zamora para suavizar el debate planteado por una enmienda socialista.
  2. Exaltación republicana: Evidente en la definición laica del Estado (art. 3), el establecimiento de una Cámara única, la responsabilidad del gobierno y el sufragio universal (incluyendo a las mujeres y mayores de 23 años).
  3. Signo liberal: Salvaguarda la propiedad privada (art. 44), aunque establece su subordinación a los intereses de la economía nacional y la posibilidad de expropiación y nacionalización.
  4. Estado integral: Se reconocía el derecho a solicitar estatutos de autonomía (art. 1), solucionando el problema de la proclamación de la República catalana. Alcalá-Zamora introdujo el concepto de «Estado integral» para salvar la soberanía nacional y el Estado central.
  5. Progresismo: Destaca la aprobación del matrimonio civil y el divorcio.

Se crearon órganos como el Tribunal de Garantías Constitucionales y la Diputación Permanente de las Cortes. El presidente de la República se elegía mediante un sistema intermedio entre el parlamentario y el sufragio popular. Como aspectos negativos, destacan su excesiva extensión y que remitía a leyes posteriores, lo que impidió madurar aspectos conflictivos.

El artículo más problemático fue el 26, que regulaba las relaciones entre la Iglesia y el Estado. El anticlericalismo republicano se manifestó en la prohibición de impartir enseñanza a las órdenes religiosas, la anulación de ayudas económicas al clero y la expulsión de los jesuitas.

2. Realizaciones de la República

2.1. Política de Reformas

Los gobiernos republicanos intentaron abordar los problemas de la sociedad empezando por desterrar el caciquismo mediante diversas reformas:

  • Reformas sociales: Impulsadas por Largo Caballero. Destaca la Ley de Términos Municipales y la creación de los Jurados Mixtos.
  • Reforma de la enseñanza: Se potenció la enseñanza pública y se crearon las Misiones Pedagógicas para llevar la cultura al medio rural.
  • El problema del nacionalismo: En Cataluña se aprobó un estatuto de autonomía y se creó la Generalitat, presidida por Francesc Macià. El nacionalismo vasco (PNV) tuvo más dificultades por su carácter conservador.
  • Reforma del ejército: Manuel Azaña buscó reducir el número de mandos y someter el ejército al poder civil, lo que generó malestar entre los militares «africanistas».
  • Reforma agraria: En 1932 se aprobó la Ley de Bases de la Reforma Agraria para redistribuir tierras mal explotadas. Se creó el Instituto de Reforma Agraria (IRA).

La reforma agraria pretendía eliminar el latifundismo y el absentismo, pero fue un fracaso debido a la falta de presupuesto, la lentitud burocrática del IRA y las presiones políticas de ambos bandos.

3. Etapas de Gobierno

3.1. Bienio Progresista (1931-1933)

Con Manuel Azaña como jefe de gobierno, se inició un «reformismo acelerado». Sin embargo, surgieron graves problemas:

  1. Relaciones con la Iglesia: El anticlericalismo y la quema de conventos produjeron rupturas sociales.
  2. Conflictividad social: Huelgas y sucesos como los de Casas Viejas, donde la dura represión policial dañó el prestigio de Azaña.
  3. Oposición de derecha: El general Sanjurjo intentó un golpe de Estado (la Sanjurjada) y se fundó la CEDA de José María Gil-Robles.

3.2. Bienio Conservador (1933-1936)

Las elecciones de 1933 dieron el triunfo a la CEDA y a los radicales de Lerroux. Este periodo se caracterizó por la revisión de las reformas anteriores. El momento más crítico fue la Revolución de Octubre de 1934, con especial gravedad en Asturias, donde la represión del ejército fue sangrienta.

El final de este periodo estuvo marcado por el escándalo de corrupción del «estraperlo» (ruletas amañadas de Strauss y Perlowitz), que hundió al Partido Radical y forzó nuevas elecciones.

3.3. Frente Popular (1936)

En febrero de 1936, la izquierda unida en el Frente Popular ganó las elecciones. Azaña asumió la presidencia de la República y Casares Quiroga la jefatura del gobierno. La situación social se radicalizó (Primavera Trágica), con choques violentos entre falangistas y milicias obreras.

La conspiración militar liderada por el general Mola (el «Director») se aceleró. Los asesinatos del teniente Castillo y de José Calvo Sotelo en julio de 1936 fueron el pretexto definitivo para la insurrección militar que daría inicio a la Guerra Civil.

4. Andalucía

El andalucismo alcanzó su mayor desarrollo con Blas Infante. Aunque sus raíces están en el siglo XIX con la Constitución Federalista de Antequera (1883), fue en el siglo XX cuando tomó fuerza. En 1916 se publicó un Manifiesto y Programa Regionalista que abogaba por la socialización del suelo, el reparto de tierras y la descentralización administrativa. A diferencia de otros nacionalismos, el andaluz carecía de una burguesía urbana fuerte que lo sustentara.

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