La planificación económica y la industrialización
Stalin defendía que la URSS exigía un gran desarrollo económico basado en una rápida industrialización; por ello, apostó por una economía planificada, centrada en la colectivización, la industrialización y el uso de la violencia.
En 1928 se procedió a la colectivización forzosa como instrumento de control del campesinado y de la producción. Se eliminó la propiedad privada y se forzó a los campesinos a integrarse en granjas colectivas (koljós) o estatales (sovjós). En ese sentido, se procedió a la destrucción de los kulaks como clase y a la presión y deportación de los campesinos que no querían integrarse en las granjas. Además, el Estado controlaba la producción, la comercialización, los precios y los bajísimos salarios de los campesinos.
Con estos métodos, el ritmo de colectivización fue rápido, pero provocó enormes sacrificios en la población campesina y una reducción constante de las cosechas. La hambruna que se vivió en 1932 obligó a establecer un racionamiento.
Para organizar la economía, se establecieron los Planes Quinquenales, que fijaron los objetivos y los medios para transformar la economía sobre la base de la socialización y de un enorme esfuerzo de los trabajadores. El objetivo era impulsar la industria pesada y las construcciones mecánicas, así como la producción de energía y las infraestructuras. En 1939, la URSS se convirtió en la 3.ª economía mundial.
Centralización política y control social
La nueva Constitución de 1936 definía a la URSS como un Estado socialista de obreros y campesinos que se fundamentaba en la representatividad de los sóviets. Formalmente era un Estado federal y democrático, pero en realidad esa legislación era una ficción: los derechos y libertades eran inexistentes y el control de todas las instituciones del Estado por parte del PCUS era absoluto.
Además, Stalin concentró la secretaría del PCUS y la presidencia del Sóviet Supremo. La URSS se convirtió en un Estado policial que practicaba la represión y la violencia con total impunidad, con el objetivo de ahogar la disidencia y mantener el poder de Stalin y la nomenklatura.
Las causas de la Segunda Guerra Mundial
Una paz ficticia
Los escasos veinte años que separaban la Primera de la Segunda Guerra Mundial estuvieron llenos de conflictos. La tensión internacional fue enorme por los problemas derivados de la posguerra y los acuerdos adoptados en Versalles. La crisis económica de 1929 y, sobre todo, el auge del fascismo, acrecentaron esta inestabilidad.
El expansionismo nazi en Europa, favorecido por la debilidad de las democracias ante Hitler y por el aislacionismo de la naciente URSS, condujo a un conflicto previsible en la década de 1930. Japón profundizó en su política imperialista en Asia y buscó el dominio del área del Pacífico.
La política expansionista de Alemania
La primera consecuencia del ascenso de Hitler al poder fue el abandono de la Sociedad de Naciones (SDN), aunque poco después Italia y Japón seguirían sus pasos. De este modo, emergía una actitud de desafío a la SDN y defensa de la fuerza como instrumento de la acción exterior.
- 1935: Alemania procedió a la anexión del Sarre y estableció el servicio militar obligatorio.
- 1936: Alemania tomó Renania, territorio cuya remilitarización había sido prohibida por el Tratado de Versalles.
La formación del Eje
En octubre de 1936 se formalizó el Eje Roma-Berlín, que consolidó la cooperación entre Mussolini y Hitler en su apoyo a Franco en la Guerra Civil española. Japón firmó con Alemania el Pacto Antikomintern contra la URSS, al que se adhirieron distintos países poco después.
El fracaso de la política de apaciguamiento
Defendida especialmente por el primer ministro de Gran Bretaña y aceptada por Francia, tuvo una de sus principales expresiones en la decisión de no intervenir en la Guerra Civil española. Desde 1938, Hitler, con la convicción de que las demás democracias no se atreverían a enfrentarse a él, lanzó una agresiva política exterior:
- Marzo de 1938: Invasión de Austria y anexión de la región checa de los Sudetes.
- 1939: Ocupación de toda Checoslovaquia tras la Conferencia de Berlín.
- Agosto de 1939: Firma del pacto de no agresión con la URSS (Pacto Ribbentrop-Mólotov), que acordaba repartirse Polonia y otorgar poder a la URSS sobre Finlandia.
- 1 de septiembre de 1939: Alemania invadió Polonia, dando inicio al conflicto mundial.
