Las Desamortizaciones en el Reinado de Isabel II: Impacto Económico y Social

Contexto Histórico: Las Desamortizaciones (1833-1868)

Nos encontramos ante cuatro documentos de carácter económico-social que hacen referencia a las tres desamortizaciones más importantes llevadas a cabo durante el reinado de Isabel II (1833-1868).

Ya los diputados de las Cortes de Cádiz iniciaron la labor de convertir en libre la propiedad del inmueble del Antiguo Régimen (fincas rústicas y urbanas) en 1811, pero debido a los vaivenes políticos, este proceso se ralentizaría y estancaría.

Objetivos y Mecanismos

El objetivo de las desamortizaciones era sacar al mercado libre bienes que el Antiguo Régimen había dejado al margen de este, permitiendo su compra y venta. Con este acto, pretendían aumentar el número de propietarios particulares de tierras y acabar con los señoríos. Durante el Trienio Liberal en 1820, se tomó la medida de la supresión de los mayorazgos, que no se pudo culminar hasta 1841.

El proceso de desamortizar suponía dos momentos diferenciados:

  • Incautación: El Estado tomaba los bienes en «manos muertas», convirtiéndolos en bienes nacionales.
  • Venta: Puesta en subasta pública al mejor postor, aplicando el dinero obtenido a las necesidades del Estado.

Principales Procesos Desamortizadores

La Desamortización de Mendizábal (1836)

En el documento 1 se menciona la desamortización de Juan Álvarez Mendizábal, político liberal progresista, llevada a cabo en 1836 durante la regencia de María Cristina. España estaba sumida en las Guerras Carlistas, lo que generó una gran deuda pública. Ante la imposibilidad de garantizar los pagos, el Estado recurrió a los bienes eclesiásticos. Mendizábal argumentaba que la venta de dichas propiedades «vivificaría una riqueza muerta» y garantizaría el pago de la deuda nacional.

En un principio, se pusieron a subasta los bienes del clero regular, pero esto se amplió hasta incluir bienes del clero secular, cuya ejecución no se llevó a cabo hasta la regencia de Espartero en 1841, como se indica en el documento 2.

La Desamortización de Madoz (Bienio Progresista)

La desamortización del ministro de Hacienda Pascual Madoz, a diferencia de las anteriores, se centró en los bienes municipales, colectivos y públicos, además de los bienes eclesiásticos restantes (documento 3). El dinero recaudado se destinó a la industrialización y a la expansión del ferrocarril. En este caso, la propiedad del capital no residía en el Estado, sino en los ayuntamientos, transformándose en Bonos del Estado. Este proceso benefició principalmente a la alta burguesía, que poseía la capacidad económica para adquirir estas tierras.

Perspectivas Historiográficas

Críticas de Francisco Tomás y Valiente

El historiador Francisco Tomás y Valiente (documento 4) sostiene que la desamortización municipal fue perjudicial, ya que empeoró las condiciones de vida del pequeño campesinado al privarlo del uso de bienes comunales, además de provocar la pérdida de patrimonio cultural. Valiente, aunque a favor de la venta de bienes eclesiásticos, criticaba la forma de ejecución de Mendizábal y Madoz. Prefería la propuesta de Flórez Estrada, quien abogaba por crear una clase rural media de pequeños propietarios mediante la venta de tierras a precios asequibles para el campesinado.

El Análisis de Josep Fontana

Por último, el historiador Josep Fontana (documento 5) cuestiona la utilidad real de estos procesos más allá de cubrir deudas y financiar el ferrocarril. Considera que los efectos negativos fueron superiores, destacando la creación de una masa de campesinos sin tierras y jornaleros sometidos a condiciones de vida precarias.

Impacto Regional: El Caso de Galicia

En Galicia, las tierras se desamortizaron fundamentalmente en A Coruña, donde el Monasterio de Sobrado (Cabeiro) fue uno de los afectados por la desamortización de Mendizábal, seguido por Lugo y, en menor medida, Pontevedra y Ourense. A pesar de estos procesos, Galicia fue una de las comunidades menos afectadas debido a la menor presencia de latifundios en la zona.

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