Liberalismo moderado definición

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3.- EL BIENIO PROGRESISTA Y LA VUELTA AL MODERANTISMO (1854-1868)


3.1- EL BIENIO PROGRESISTA (1854-1856).•


La Revolución de 1854


En el ambiente de crisis de los gobiernos del partido moderado tiene lugar la Revolución de 1854, que permite la vuelta al poder del partido progresista.
Se inicia con el pronunciamiento de los generales Domingo Dulce y Leopoldo O ́Donnell. Su enfrentamiento con las tropas del Gobierno en Vicálvaro no dejó un claro vencedor. Los sublevados se retiran a Manzanares donde encargan a Cánovas del Castillo la elaboración del Manifiesto de Manzanares, en el que reclaman reformas políticas, unas Cortes Constituyentes y la eliminación de las camarillas palaciegas.
El Manifiesto fue difundido a toda la nacíón, con el objetivo de convertir la sublevación militar en una revolución civil más amplia.  Aparecen también reivindicaciones más avanzadas, de carácter democrático e incluso republicano. La Reina no tuvo más remedio que encargar la formación de gobierno al Partido progresista, quienes consiguen la vuelta de Espartero desde el exilio.

• La labor del Bienio Progresista:


Entre 1854-1856 el gobierno estuvo presidido por Espartero, con O ́Donnell como ministro. Se reinstauró provisionalmente la Constitución de 1837 y se convocó elecciones a Cortes Constituyentes, en las que obtuvieron mayoría los progresistas. Su labor legislativa fue muy amplia y entre ella podemos destacar:

-Una nueva Constitución (1856. Non nata)

Recuperaba ideas de la de 1837. Pero era más avanzada: la iniciativa legislativa correspondía sólo a las Cortes; elección de alcaldes por los habitantes de los municipios, aunque con sufragio censitario… Esta Constitución, sin embargo, no entró en vigor.

– Cambios económicos

Se reforma el sistema bancario, para facilitar la concesión de créditos y se aprueba la Ley de ferrocarriles (1855), para fomentar su construcción. Además, se produce una nueva desamortización de bienes religiosos. Es la Desamortización de Madoz (1855), que se aprobó con la oposición frontal de la reina. Una de sus consecuencias fue la ruptura de relaciones con la Santa Sede y un nuevo levantamiento carlista, animado por el clero.


El fin del Bienio Progresista:


A pesar de la intensa actividad legislativa del Bienio progresista  la situación general seguía siendo negativa en muchos aspectos. Así, la crisis de la deuda pública, impedía al Estado pagar a veces a funcionarios y militares, lo que generaba un fuerte malestar entre éstos. Por otra parte, crece el enfrentamiento con las clases trabajadoras, por las crisis de subsistencias, las malas condiciones de vida y de trabajo y la prohibición de crear asociaciones obreras, lo que provoca motines y huelgas, como la huelga general de Barcelona de 1855, la primera en España. En este ambiente se produjo un nuevo pronunciamiento, esta vez protagonizado por O ́Donnell, quien con sus tropas rodéó el Congreso y lo disolvíó.

3.2 LA VUELTA AL MODERANTISMO (1856-1868)


•Los gobiernos de la Unión Liberal (1856-1863)

O ́Donnell había creado en 1854 un nuevo partido, la Uníón Liberal, con el objetivo de superar la división entre progresistas y moderados y hacer frente tanto a las tendencias conservadoras de la Reina. El gobierno de O ́Donnnell anuló parcialmente la legislación del Bienio progresista, no aprobó la Constitución de 1856 y restablecíó la moderada de 1845 La reina consideró insuficientes estas medidas y sustituyó a O ́Donnell por el moderado Narváez. Éste aplicó una política más conservadora. Continuó la política de modernización del país, y la promulgación de la Ley de Instrucción Pública (1857). 
Continuaban los problemas sociales y las revueltas. Como consecuencia, en 1857 Narváez dimite y la reina llama de nuevo a O ́Donnell. Reformas:-Nuevos cuerpos funcionarios-Fomento de la economía-Intervencionismo militar en el exterior. • La crisis del liberalismo y el fin del reinado (1863-1868):
El sistema político seguía sometido a las injerencias de la reina. La reina destituyó a O ́Donnell y llamó de nuevo a los moderados. Los gobiernos moderados se caracterizarán por su inestabilidad; su incapacidad para conseguir el apoyo de otros partidos; la defensa de los intereses de la Iglesia; y la represión de cualquier movimiento crítico. A la crisis política se sumó, en 1866, una nueva crisis de subsistencias entre las clases populares. Pero esta crisis, afectó también, a los sectores capitalistas. En este ambiente comenzaron las conspiraciones por parte de Progresistas, Uníón Liberal, Demócratas y Republicanos. En Agosto de 1866 se firmaba el Pacto de Ostende. La muerte de O ́Donnell (1867) y Narváez (1868) eliminó las últimas resistencias en el Ejército y el 18 de Septiembre de 1868 tenía lugar el pronunciamiento definitivo.
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