Potencias emergentes del Siglo XIX

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LOS NACIONALISMOS. LA UNIFICACIÓN DE Italia

Los movimientos nacionalistas — La creación de los Estados nacionales fue un proceso lento que comenzó en la época de las revoluciones liberales. En el siglo XIX, el término nacíón adquiríó una dimensión política y se empezó a reivindicar que las fronteras de los Estados coincidieran con tas fronteras religiosas, étnicas, lingüísticas, etc. Así nacía la ideología nacionalista. En unos casos, se trató de nacionalismos disgregadores, pues reclamaban la independencia de nacionalidades diferentes englobadas en grandes imperios, como el austrohúngaro o el otomano. El primero resistíó durante el Siglo XIX, pero el Imperio otomano fue fragmentándose lentamente. Primero se independizó Grecia (1829) y a esta le siguieron sucesivamente Serbia, Rumanía, Montenegro, Bulgaria y Albania. En 1830, Bélgica se separó de los Países Bajos y se convirtió en un Estado independiente un año después, en 1831. Otros movimientos nacionalistas fueron unificadores y dieron lugar a la integración de poblaciones divididas. Este fue el caso de Italia y Alemania. 

La unificación italiana — La península itálica estaba dividida en diversos Estados, algunos de ellos bajo la dominación extranjera: por ejemplo, el reino lombardovéneto estaba bajo el dominio austriaco. Pero la existencia de una lengua y una historia comunes forjaron un sentimiento de unidad entre los italianos. El proceso de unificación fue liderado por el reino de Piamonte. Los artífices de la unidad fueron el rey de Piamonte, Víctor Manuel II, su primer ministro, Cavour, y el revolucionario Garibaldi. La unificación se inició en 1859 y atravesó varias fases: **1859. Cavour logró que Francia apoyara las demandas italianas frente a los austriacos a cambio de que Piamonte le cediera Saboyá y Niza. En 1859, el ejército Franco-piamontés derrotó en Magenta y Solferino a los austriacos, que entregaron Lombardía a Piamonte. ** 1860 – 1861 El sur de Italia se vinculó a Piamonte tras la expedición de los «camisas rojas» de Garibaldi, que se apoderaron de Nápoles y Sicilia. En 1861, se reuníó en Turín el primer parlamento italiano.  Víctor Manuel II fue proclamado rey. **1866. Piamonte apoyó a Prusia en su guerra contra Austria, y a cambio se anexiónó Venecia. **1870. Los piamonteses aprovecharon la retirada de los franceses por la guerra Franco-prusiana para ocupar Roma. El papa no reconocíó esta ocupación, pero la ciudad se convirtió en la capital de Italia.


LA UNIFICACIÓN DE Alemania

Alemania antes de la unificación — En 1815, el territorio alemán estaba dividido en 39 Estados. El Congreso de Viena los agrupó en la denominada Confederación Germánica, que estaba presidida por Austria. Como en Italia, el Estado más poderoso se convirtió en el eje de la unificación. Fue el caso de Prusia, que en 1834 organizó una uníón aduanera, en la que no participaba Austria. El avance del nacionalismo quedó patente en la revolución de 1848, cuando un Parlamento reunido en la ciudad de Frankfurt ofrecíó la corona de una Alemania unificada al rey de Prusia. Este, sin embargo, la rechazó. A partir de 1862, Guillermo I, rey de Prusia, y su primer ministro Bismarck, aceleraron el proceso de unificación por la vía militar. 

Las fases de la unificación — La uníón de Alemania se desarrolló en pocos años. En este proceso se pueden distinguir tres fases diferentes. ** Primera fase (1864). Un problema sucesorio en dos ducados bajo la autoridad de Dinamarca, pero con mayoría de población alemana, permitíó a Prusia invadir y anexionarse estos territorios en 1864. **Segunda fase (1866 – 1869). Prusia se enfrentó a Austria, el otro gran Estado alemán. Aprovechando que Austria estaba inmersa en la rebelión de los Estados italianos bajo su dominio, Bismarck promovíó la invasión del ducado austriaco de Holstein por Prusia. La derrota austriaca en la batalla de Sadowa en 1866 hizo realidad la anexión y la creación de la Confederación de la Alemania del Norte. **Tercera fase (1870-1871). Bismarck firmó una alianza militar con los Estados alemanes del sur. Francia se opónía a su anexión a Prusia, pues una Alemania unificada sería peligrosa para ella. Para lograr la anexión de los Estados del sur de Alemania, Bismarck provocó el estallido de una guerra con Francia. El emperador francés Napoleón III fue derrotado por los prusianos en la batalla de Sedán en 1870 y se rindió en 1871. Como consecuencia de la derrota, ese mismo año Francia tuvo que ceder a Alemania los territorios de Alsacia y Lorena. Los Estados del sur se unieron al resto de Alemania. – La unificación de los territorios alemanes desembocó en 1871 en la proclamación del Segundo Imperio alemán o Segundo Reich, y Guillermo I fue coronado emperador. El nuevo país, regido por el canciller Bismarck, experimentó un notable crecimiento económico y un gran desarrollo de su capacidad militar, y se convirtió en una de las principales potencias europeas hasta la Primera Guerra Mundial. 

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