El conde Lucanor trabajo

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13. EL REINADO DE Alfonso XIII

Introducción


En 1885 tras la muerte de Alfonso XII, su mujer María Cristina de Habsburgo será quien ejerza la regencia hasta el año 1902, año en el que se cumple la mayoría de edad de Alfonso XIII. El sistema de la Restauración se fue hundiendo poco a poco, debido a que su naturaleza oligárquica ya no respondía a las demandas de la sociedad española, que había registrado profundos cambios tras la crisis de 1898 e impulsó el deseo de cambios en el sistema político. Esto provocó la incapacidad de la corona para adaptarse al Siglo XX, a pesar del intento de los políticos regeneracionistas: Maura y Canalejas. Cabe destacar la figura de Alfonso XIII, su espíritu castrense le inclinaba a favorecer al ejército siempre que existía un conflicto entre el poder civil y el poder militar; por este motivo, la oposición al sistema derivó en gran medida en un rechazo a su persona, que acabaría arrastrando en su caída a la propia institución monárquica.

DESARROLLO


Los primeros años del reinado de Alfonso XIII coincidieron con una crisis de liderazgo dentro de los partidos políticos dinásticos al no existir un jefe de partido capaz de aglutinar a las distintas tendencias. El comienzo del Siglo XX está marcado por el Regeneracionismo, su mayor representante es Joaquín Costa, quien denunció el sistema oligárquico y caciquil reclamando su final.

En cuanto a partidos políticos, nos encontramos con Antonio Maura (conservador) y José Canalejas (liberal), para intentar reformar el Sistema de la Restauración desde dentro y adaptarlo a las nuevas demandas sociales, especialmente a los movimientos obreros moderados. Es la llamada “revolución desde arriba” para evitar la revolución desde abajo.

Dan los primeros pasos en política social, pero la oligarquía bloqueó sus proyectos abortando la renovación. Alfonso XIII quiere encabezarla y reclama más iniciativa política al límite permitido por la constitución. Destacamos la obra de los gobiernos de:

Silvela que impulsó leyes de trabajo infantil y sus continuadores:
Maura y Canalejas, audaces y renovadores, de gran valía, despiertan grandes esperanzas.

Se llevó a cabo una reforma electoral en 1907, con La Ley Electoral Maura quiso eliminar el caciquismo, gracias a esta se hizo más difícil el fraude electoral y se exigíó una mayor independencia del poder ejecutivo frente a la corona. Maura inició una política exterior nacionalista y expansionista en Marruecos que llevaría el inicio de una larga guerra colonial, también defendía incorporar otras fuerzas políticas al sistema, y Cambó ofrece como modelo a Cataluña con La Lliga.
La obra política de Maura, reformista y autoritaria, quedó paralizada por “La semana Trágica de Barcelona” (Julio de 1909).

La Semana Trágica:


Esta revuelta tuvo un marcado carácter antimilitarista y anticlerical. Se constituyó un comité de huelga, con la participación de socialistas, republicanos y anarquistas. Durante varios días, los incidentes en la calle fueron continuos: barricadas, enfrentamientos con la policía y el ejército, y quema de más de 80 establecimientos religiosos. El gobierno envió nuevas unidades militares e inició una fuerte represión, con una gran cantidad de muertos y heridos.

Se sucedieron las manifestaciones de protesta por toda Europa, Maura presentó su dimisión a Alfonso XIII como mera fórmula protocolaria, y se encontró con la sorpresa de que el monarca la aceptó al momento.

La caída de Maura dio lugar a la subida al poder de Canalejas (líder del partido liberal), entre sus medidas más destacadas figura: la supresión del impuesto de consumo, el planteamiento de una reforma agraria, leyes de seguros obreros y arbitraje, además creó la “Ley del Candado” que prohibía establecerse a nuevas órdenes religiosas. La acción de Canalejas se vio interrumpida por su asesinato en 1912 a manos de un anarquista.

Tras la caída de Maura y la muerte de Canalejas se suceden gobiernos de corta duración como los de Dato y el conde de Romanones.

España se declaró neutral en la I Guerra Mundial, lo que favorecíó las exportaciones y la acumulación de capital, la modernización tecnológica y el desarrollo de las infraestructuras, pero también un incremento de precios y no de los salarios, que motivará el descontento social y el incremento de la afiliación a los sindicatos.

La crisis de 1917 es conocida como la triple crisis porque fueron tres los grandes protagonistas de esta.

Crisis militar:


el ejército presentaba problemas internos como los bajos salarios y la dificultad de ascender debido a un número muy alto de oficiales. Crearon las Juntas de Defensa para conseguir mejoras económicas y profesionales, el gobierno se vería obligado a ceder, lo que provoca el cierre de las Cortes y la vuelta al protagonismo político del Ejército.

Crisis política:


ante el clima de tensión, el gobierno decretó la censura de prensa y la suspensión de de las Cortes, Cambó convocó en Barcelona una Asamblea de Parlamentarios para pedir otra constitución y un Estado con verdadera democracia, estas demandas escandalizaron a la burguésía progresista, que intentaba de nuevo la “revolución desde arriba”.

Crisis social:


la CNT y la UGT, apoyada por el PSOE y republicanos, convocaron una Huelga General con el fin de derrocar el régimen y abrir una asamblea constituyente, se extendíó por Asturias, Madrid, Barcelona y el País Vasco, pero tras cinco días, el ejército reprimíó duramente la huelga.

De esta forma, entre 1917 y 1023, se produce la quiebra de la monarquía parlamentaria, pues aunque hubo tentativas de revitalizar el sistema, ninguna pudo realizarse por la falta de entendimiento entre los grupos políticos que formaron diferentes gobiernos de concentración. El declive del sistema fue imparable, pues a la inoperancia de los gobiernos se sumó la creciente contestación política al régimen, la conflictividad social y el desastre militar en Marruecos (desastre de Annual)

CONCLUSIÓN


Mirando en conjunto el reinado, a pesar de sus momentos brillantes y avances innegables, se observa una decadencia progresiva del sistema que, incapaz de superar las lacras y regenerarse, tampoco permite una solución alternativa. Se salvó porque la oposición y los descontentos nunca se pusieron de acuerdo. Frente al miedo a la revolución, el ejército demuestra ser la fuerza que sostiene el orden establecido.

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