Primo de Rivera, la Segunda República y la Guerra Civil Española (1923-1939): causas, fases y consecuencias

La dictadura de Primo de Rivera. El final del reinado de Alfonso XIII

Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

En 1923 se produce el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera en Barcelona, que contó con el apoyo del rey Alfonso XIII. El golpe triunfa con el respaldo de la oligarquía (que busca poner fin al conflicto social), del ejército (por el descalabro de Annual), y por la pasividad de buena parte de la población. Primo de Rivera asume el poder y, apoyado por militares, se centra en crear un nuevo orden político y administrativo:

  • Suspende la Constitución y clausura las Cortes.
  • Establece censura y militariza la administración pública.
  • Reestablece el orden público mediante la persecución de anarquistas y grupos radicales.
  • Actúa para dar por concluida la guerra en Marruecos.

En 1925 atraviesa un periodo de mayor esplendor y adopta el Directorio civil. Forma la Unión Patriótica, un partido conservador y católico para sostener el régimen, y crea la Asamblea Nacional Consultiva que sustituye a las Cortes. A partir de estas medidas se generan oposiciones: nacionalistas catalanes, obreros, clases medias y parte del estamento militar. Finalmente, en 1930 Primo de Rivera dimite.

Dictablanda (1930 – abril 1931)

Tras la dimisión de Primo de Rivera se inicia la llamada Dictablanda, un periodo con rasgos autoritarios pero con ciertas aperturas, en el que el gobierno pretende restaurar la vida constitucional sin que el público ni las fuerzas políticas confíen en esa restauración.

  • Dámaso Berenguer trata de restaurar libertades de forma gradual; simultáneamente crecen los apoyos a los republicanos.
  • En 1930 nacionalistas, republicanos y socialistas firman el Pacto de San Sebastián para preparar la restauración republicana; la conspiración queda mal coordinada y no logra sus objetivos inmediatos.
  • El almirante Juan Bautista Aznar-Cabañas (Admirante Aznar) convoca elecciones municipales para intentar restablecer el régimen constitucional. En abril de 1931 triunfan candidaturas republicanas en las zonas urbanas, lo que provoca manifestaciones a favor de la República y la abdicación de Alfonso XIII. Se proclama la Segunda República.

Proclamación de la Segunda República. La Constitución de 1931. El bienio reformista (1931-1933)

Significado de la Segunda República y su proclamación

La República supone una transformación política que propone reformas sociales y económicas con el objetivo de modernizar el país. Contexto: crisis del sistema monárquico frente al avance de los totalitarismos (fascismo y comunismo) y una población con una débil cultura democrática en algunos sectores.

Bienio reformista o social-azañista (1931-1933)

Por los problemas de la restauración monárquica y el apoyo de partes de la Corona a la dictadura, los partidos no monárquicos ganan protagonismo. Tras el Pacto de San Sebastián se forma un Comité Revolucionario de republicanos, nacionalistas y socialistas, que funciona en la etapa final de la monarquía.

Cuando se proclama la República en Madrid, Francesc Macià proclama la República catalana; finalmente se alcanza un acuerdo para respetar el marco constitucional y el estatuto autonómico catalán.

En las Cortes Constituyentes de 1931 triunfa la coalición de centro-izquierda, con fuerte representación del PSOE y republicanos. La nueva Constitución, influida por el pensamiento laico y reformista, consagra ideas de tipo social: España se declara República con soberanía nacional, amplia declaración de derechos y libertades, Estado laico, Cortes unicamerales, separación entre jefe de Estado y gobierno, derecho de autonomía y la creación de un tribunal de garantías constitucionales. Tras la aprobación, se nombra presidente a Niceto Alcalá-Zamora, que designa a Manuel Azaña como presidente del Consejo de Ministros.

Reformas tomadas durante la República

Se inicia un ambicioso programa de reformas para modernizar la sociedad:

  • Militares: reorganización del ejército, cierre de la Academia Militar de Zaragoza (según decisiones de la época) y creación de la Guardia de Asalto, leal al nuevo régimen.
  • Religiosas: separación Iglesia–Estado, laicización del Estado, reconocimiento del matrimonio civil y el divorcio, cambios en la regulación de enterramientos y pérdida de privilegios eclesiásticos.
  • Autonómicas: reconocimiento de la autonomía catalana y promoción del derecho de autonomía para otras regiones.
  • Educativas y culturales: impulso de la enseñanza pública, construcción de escuelas rurales y secularización parcial de la educación (la enseñanza religiosa pasa a ser voluntaria en la escuela pública).
  • Laborales: regulación de convenios colectivos y protección del trabajador.
  • Agrarias: intentos de reforma agraria para paliar la injusticia en la distribución de la tierra y favorecer al jornalero.
  • Condición femenina: ampliación de derechos civiles para la mujer, incluido el sufragio (derecho al voto) y reformas en el régimen matrimonial.

Oposición al gobierno

La oposición procede de distintos frentes:

  • Por la derecha: la burguesía y los terratenientes se sienten amenazados por la reforma agraria, el jurado mixto y los convenios colectivos. La Iglesia se opone a la pérdida de influencia. Algunos militares se pronuncian, como en la sublevación de Sanjurjo (1932), que fracasa. Surgen fuerzas conservadoras y autoritarias como la CEDA dirigida por José María Gil-Robles y la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera.
  • Por la izquierda: los anarquistas consideran que las reformas son lentas y protagonizan huelgas y movilizaciones. El incidente de Casas Viejas (Cádiz) provoca una crisis política que acaba con la dimisión de Azaña y conduce a la convocatoria de elecciones en noviembre de 1933.

Gobierno radical-cedista (1933-1935). La revolución de Asturias. El Frente Popular, las elecciones de 1936 y el nuevo gobierno

Bienio conservador o radical-cedista (1933-1935)

Tras la dimisión de Azaña tras los sucesos de Casas Viejas, Alcalá-Zamora convoca elecciones en noviembre de 1933. Votan las mujeres según lo establecido en la Constitución. Ganan las fuerzas de centro-derecha: la CEDA y el Partido Radical, que forman gobierno con Alejandro Lerroux como jefe del Ejecutivo, dando inicio al conocido como bienio radical-cedista.

Medidas conservadoras adoptadas:

  • Paralización de la reforma agraria y devolución de tierras a propietarios en algunos casos.
  • Reformas constitucionales y suspensión temporal de aspectos de la autonomía (se replantea la autonomía para el País Vasco y Galicia y se suspenden ciertos acuerdos, incluida la aplicación del Estatuto catalán en algunos momentos).
  • Revisión del funcionamiento de los jurados mixtos y de los convenios laborales.

Revolución de octubre de 1934

La entrada de tres ministros de la CEDA en el gobierno provoca una insurrección convocada por el PSOE y la UGT. La huelga revolucionaria y la insurrección tienen distintos grados de intensidad según las regiones; en Asturias la revuelta se organiza con mayor fuerza:

  • En Asturias se crea un comité revolucionario que llega a controlar Oviedo y se proclama la república socialista; la revuelta es reprimida con dureza por tropas enviadas, entre ellas la Legión.
  • En Cataluña, Lluís Companys proclama el estado catalán, lo que es reprimido y lleva a la suspensión de la autonomía.

Crisis política y ascenso del Frente Popular

La represión tras octubre de 1934 y la crisis política favorecen la unidad de las fuerzas de izquierda. A finales de 1935, por el escándalo del estraperlo, el gobierno de Lerroux entra en crisis y dimite. Alcalá-Zamora convoca nuevas elecciones para febrero de 1936.

En esas elecciones se presenta un bloque unificado de centro-izquierda, el Frente Popular, mientras que las fuerzas de derechas concurren fragmentadas. El Frente Popular gana y conforma gobierno.

Gobierno del Frente Popular (febrero 1936 – julio 1936)

El gobierno presidido en diversas fases por líderes republicanos recupera muchas piezas del programa reformista del primer bienio: amnistía para presos políticos, restauración de la autonomía catalana y reinicio de la reforma agraria con mayor celeridad.

Hechos y tensiones:

  • Alcalá-Zamora es finalmente destituido; Manuel Azaña gana peso político y designa a Casares Quiroga como jefe del gobierno.
  • Aparece una intensa conflictividad social: huelgas convocadas por UGT y CNT, confrontaciones callejeras y temores empresariales al cierre de fábricas.
  • El 12 de julio de 1936 es asesinado el teniente José Castillo por extrema derecha; como represalia se asesina a José Calvo Sotelo, lo que aumenta la tensión política.
  • Desde el triunfo del Frente Popular, sectores del ejército y de la oligarquía conspiran para dar un golpe militar. El general Emilio Mola coordina el pronunciamiento desde Pamplona con apoyos carlistas (requetés) y otros mandos militares. Tras el asesinato de Calvo Sotelo, parte de los militares se subleva el 17 de julio en Marruecos, extendiéndose a la península el 18 de julio de 1936 y comenzando la Guerra Civil.

Guerra civil: sublevación militar y estallido de la guerra. La dimensión internacional del conflicto (1936-1939)

Causas

La Guerra Civil representa el final trágico de un proceso de modernización interrumpido por conflictos sociales, religiosos y nacional-regionalistas, por los problemas económicos de los años treinta y por la crisis de la democracia frente al crecimiento de totalitarismos y a una mentalidad golpista en determinados sectores.

Sublevación y estallido de la guerra

Tras la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, sectores conservadores preparan un golpe. Destaca la conspiración del general Emilio Mola, que organiza el pronunciamiento desde Pamplona con apoyo de otros mandos. El golpe, previsto para el 20 de julio, se adelanta tras los asesinatos de julio y parte desde Melilla y Ceuta (17-18 de julio), extendiéndose por la península entre el 18 y el 20. España queda dividida en dos zonas:

  • Zona republicana: leal al gobierno legítimo; ocupa mayor parte del territorio más poblado (costa cantábrica, submeseta sur, Cataluña, Levante y parte de Andalucía).
  • Zona sublevada (nacional): cuenta con apoyo de mandos militares y ocupa territorios como Galicia, la submeseta norte, Álava, Canarias y amplias zonas del sur y oeste.

El gobierno republicano, inicialmente inestable, cambia: dimite Casares Quiroga y se suceden gobiernos que intentan organizar la defensa; el 19 de julio el gobierno de José Giral decide entregar armas a las milicias populares para defender la República.

Dimensión política de la guerra

La Guerra Civil es, además de un enfrentamiento militar, un conflicto ideológico entre defensores de la democracia liberal y fuerzas conservadoras que se aproximan a los modelos totalitarios. El avance del fascismo en Europa construye alianzas y tensiones que influyen en el conflicto español.

Dimensión internacional: tres posturas

  • Apoyo a la España franquista: Alemania (Hitler) e Italia (Mussolini) prestan apoyo militar y material: envío de tropas, aviones y tecnología; la Legión Cóndor alemana emplea tácticas de bombardeo, como en Guernica. Portugal facilita apoyo diplomático y logística. El Vaticano muestra simpatías por el bando sublevado al denunciarse la represión religiosa en la zona republicana.
  • Apoyo a la República: la Unión Soviética envía armas y asesores, a menudo a cambio de oro; México presta apoyo diplomático y material; llegan además voluntarios de las Brigadas Internacionales (según la fuente indicada, unas 65 000 personas se organizaron y muchas fueron a Albacete para su formación; en 1937 el gobierno de Negrín ordena la retirada progresiva de las brigadas).
  • Actitud de las democracias occidentales: Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos adoptan inicialmente una postura de no intervención: se promueve un Comité de No Intervención que limita la ayuda oficial. No obstante, algunos apoyos logísticos o comerciales siguen produciéndose en distinto grado.

Fases militares de la Guerra civil. Evolución política y económica en las dos zonas. Consecuencias económicas y sociales. Los costes humanos

Fases militares (1936-1939)

La guerra dura casi tres años y suele dividirse en seis grandes fases militares:

  • Guerra de columnas (julio – noviembre 1936): los sublevados intentan avanzar hacia Madrid; las tropas de Mola son detenidas en la sierra de Somosierra. La sublevación habría fracasado sin la ayuda de Alemania e Italia que permiten el traslado de tropas desde África. El asedio y el cerco marcan los primeros meses.
  • La batalla de Madrid (noviembre 1936 – marzo 1937): el gobierno traslada la capital a Valencia por el peligro sobre Madrid. En febrero se libra la batalla del Jarama para frenar un avance sobre la capital; Málaga cae ante las tropas sublevadas; en marzo las fuerzas italianas intentan tomar Madrid en la batalla de Guadalajara, pero son frenadas.
  • La campaña del Norte y primeras ofensivas republicanas (abril – octubre 1937): los nacionales atacan la cornisa cantábrica; la Legión Cóndor bombardea Guernica; en junio cae Bilbao. Las fuerzas republicanas lanzan ofensivas como Brunete y Belchite para aliviar la presión, pero solo logran ralentizar el avance nacional; en octubre cae Gijón y se consolida el dominio nacional en el norte.
  • Batalla de Teruel y campaña del Este (noviembre 1937 – marzo 1938): los republicanos conquistan Teruel tras intensos combates en invierno; Franco contraataca y recupera terreno, avanzando hacia Lérida y consolidando posiciones en el este.
  • Batalla del Ebro y caída de Cataluña (julio 1938 – febrero 1939): en julio de 1938 los republicanos lanzan una ofensiva en el Ebro para aliviar la presión sobre Cataluña y recuperar el Levante; la larga batalla se salda con el desgaste de las fuerzas republicanas y la posterior ofensiva nacional que culmina con la caída de Cataluña.
  • Final de la guerra (marzo – abril 1939): en marzo de 1939 se produce la sublevación dirigida por el coronel Segismundo Casado que crea un Comité de Defensa para negociar la rendición; la resistencia republicana se rinde ante Franco el 28 de marzo y el 1 de abril se firma el parte final de la guerra.

Evolución política en la zona republicana

Mientras se desarrollan las operaciones militares, el régimen republicano evoluciona en distintas fases:

  • Desarticulación del estado republicano (julio – septiembre 1936): surgimiento de comités y milicias populares que toman protagonismo en la defensa y en la organización social con fuertes tensiones revolucionarias.
  • Gobierno de Largo Caballero (septiembre 1936 – mayo 1937): se intenta unificar las fuerzas políticas y militares en un ejecutivo con amplio apoyo obrero; en noviembre se incorporan ministros de la CNT.
  • Crisis interna y sucesos de Barcelona (mayo 1937): enfrentamientos entre CNT-FAI, el POUM y el PCE provocan choques por el control de Telefónica y otros centros estratégicos; la unidad interna se resiente.
  • Gobierno de Juan Negrín (mayo 1937 – marzo 1939): nuevo gobierno socialista que busca centralizar el poder, controlar la economía de guerra y obtener apoyo internacional; promueve una política de resistencia continua.
  • Crisis final (marzo 1939): tras la caída de Cataluña, Azaña renuncia y se produce la sublevación de Casado en Madrid; Negrín intenta mantener la resistencia pero al final la guerra concluye con la victoria nacional.

Sistema político en la zona sublevada y consolidación del franquismo

En la zona controlada por los militares sublevados surge un sistema político que deriva en dictadura. Se crea una Junta de Defensa Nacional para coordinar a los mandos sublevados; Franco se erige progresivamente como jefe de Estado y generalísimo. En abril de 1937 se publica el decreto de unificación que da lugar a la formación del único partido oficial, la FET y de las JONS. El régimen se apoya en el catolicismo y, en enero de 1938, se constituyen instituciones para institucionalizar el nuevo régimen.

Consecuencias económicas, sociales y costos humanos

La Guerra Civil fue un episodio traumático con efectos duraderos:

  • Represión: duras represalias en ambas zonas: en la zona republicana hubo víctimas por la violencia contra religiosos y por expulsiones; en la zona nacional se persiguió a simpatizantes del Frente Popular, líderes obreros, maestros y opositores políticos.
  • Víctimas humanas: se estiman cientos de miles de muertos (las cifras varían según las fuentes; en el texto original se menciona medio millón), además de desaparecidos, exiliados y pérdidas demográficas.
  • Destrucción material: infraestructuras destrozadas, industrias y comunicaciones afectadas, retroceso económico y empobrecimiento generalizado.
  • Regresión social y agraria: pérdida de las esperanzas de modernización y retorno a estructuras agrarias tradicionales en muchas zonas.
  • Impacto cultural: fin de un periodo de esplendor (la llamada Edad de Plata) y pérdida de capital intelectual y artístico debido al exilio y la represión.

La Guerra Civil dejó una profunda huella política, social y económica que perduró durante décadas en España.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *