Revolución Industrial, liberalismo y transformación del trabajo en el siglo XIX

Definición, factores y efectos de la Revolución Industrial: nacimiento del proletariado

La Revolución Industrial (finales del siglo XVIII – principios del XIX) transformó la economía y la sociedad, pasando de un modelo agrario y artesanal a uno capitalista basado en la producción a gran escala mediante fábricas y nuevas tecnologías. Supuso un cambio profundo en las formas de trabajo, la organización productiva y las relaciones sociales.

Factores clave

  • Superación de antiguas formas de trabajo: desaparecen los gremios y se modifican las relaciones de servidumbre y esclavitud.
  • Libertad de agentes y no intervención del Estado: se promueve la libertad de empresa y de contratación.
  • Innovación tecnológica: introducción de máquinas, nuevas fuentes de energía y procesos de manufactura.

Consecuencias

  • Nacimiento del proletariado: surge una nueva clase social cuyos miembros carecen de medios de producción y solo pueden subsistir vendiendo su fuerza de trabajo.
  • Transformación del modelo de producción: paso de la producción artesanal a la producción industrial, con exceso de oferta y necesidad de publicidad y mercados.
  • Cambios demográficos y sociales: urbanización y movilidad laboral.
  • Economía y capital: predominio del capital financiero y de la acumulación a gran escala.
  • Trabajo mecanizado y flexible: sustitución de herramientas por máquinas y división del trabajo en tareas simples.

Liberalismo y mundo laboral: bases ideológicas y manifestaciones

El liberalismo transformó la sociedad y el mundo laboral al situar al individuo como sujeto autónomo, no determinado por linajes, familia o religión. Se consolidaron principios políticos y económicos que cambiaron la organización social e institucional.

Principios fundamentales

  • Libertad económica: libertad de industria, comercio y establecimiento; el Estado protege la propiedad privada.
  • Igualdad formal: todos son sujetos de las mismas leyes; surge el concepto del ciudadano con derechos y responsabilidades.
  • Tolerancia religiosa y reconocimiento de la nación: avance de la libertad de culto y del concepto de ciudadanía nacional.

Organización institucional

  1. Declaraciones de derechos: garantías como la libertad de imprenta, la inviolabilidad del domicilio y otros derechos individuales.
  2. División de poderes: separación entre ejecutivo, legislativo y judicial, con independencia.
  3. Estado de derecho: todos los poderes y ciudadanos sujetos a la ley.

Liberalismo económico

Basado en el laissez-faire y en la idea de la «mano invisible» de Adam Smith: el beneficio individual favorece indirectamente a la sociedad. Surgió la burguesía propietaria como nueva clase social. Se eliminaron gremios y corporaciones intermedias, promoviendo la libertad de mercado y el fin del corporativismo.

Abolición de la esclavitud, de los gremios y de los señoríos

Durante este periodo se produjeron cambios jurídicos y sociales importantes orientados a la libertad personal y la eliminación de privilegios tradicionales.

Los señoríos

Existía la obligación legal de trabajar la tierra de otra persona sin poder marcharse. En España, las Cortes de Cádiz (1811) abolieron algunos derechos señoriales, aunque Fernando VII los revocó posteriormente. Las desamortizaciones expropiaron tierras que fueron vendidas a ricos y caciques, dejando a muchos campesinos como jornaleros sin tierra. Además, se desvinculó el mayorazgo mediante leyes en 1820 y 1836.

Los gremios

Los gremios regulaban el trabajo por estatus y limitaban la libertad individual. Su abolición fue impulsada por el liberalismo económico. Entre las medidas que fomentaron la libertad laboral figuran el edicto de Turgot, la Ley Chapelier y las disposiciones surgidas en las Cortes de Cádiz.

La esclavitud

La abolición de la esclavitud fue progresiva e desigual según los países:

  • Francia: medidas parciales en 1794 y abolición definitiva en 1848.
  • Inglaterra: legislación para la supresión del comercio de esclavos y medidas posteriores contra la trata.
  • España: el problema se concentró en Cuba y Puerto Rico, donde persistió la mano de obra esclava en plantaciones.
  • Cuba: fue un centro clave del comercio de esclavos, con importaciones desde África realizadas por potencias como Francia, Portugal y España.

Desregulación laboral y prohibición del asociacionismo obrero

En este periodo, el trabajo se concibió a menudo como un derecho y una obligación individual, regulado por contratos civiles más que por normas laborales específicas.

Principales rasgos

  • Libertad de contratación: decretos como los promovidos bajo Carlos III permitieron contratar a cualquier persona.
  • Arrendamiento de servicios u obra: los contratos de trabajo solían considerarse arrendamientos de servicio bajo el derecho civil.

Características del contrato

  1. Temporalidad: los contratos no vinculaban de por vida a los trabajadores.
  2. Tipos de trabajo: doméstico, agrícola e industrial.
  3. Retribución: fijada libremente por las partes.
  4. Despido: se exigía, en general, una indemnización.
  5. Accidentes de trabajo: la responsabilidad recaía mayoritariamente en el trabajador hasta bien entrado el siglo XX.
  6. Asociacionismo: inicialmente prohibido; en 1839 se permitieron sociedades de socorro mutuo para proteger a trabajadores accidentados o enfermos mediante pensiones o ayudas.

Cuestión social en el siglo XIX

Con la industrialización y el auge del capitalismo surgió la «cuestión social»: un conjunto de problemas económicos y laborales que afectaron profundamente a los trabajadores, que carecían de derechos laborales y vivían en condiciones precarias.

  • Jornadas extensas: podían alcanzar hasta 14 horas diarias, incluidos sábados y domingos.
  • Salarios bajos: con una marcada desigualdad entre hombres, mujeres y niños.
  • Trabajo infantil y femenino: explotados y peor remunerados, aunque realizaran tareas similares.
  • Inmigración: la llegada de trabajadores, como los irlandeses, permitió a los empleadores contratar mano de obra más barata.
  • Sistema de pago en especie: vales o fichas que obligaban a los trabajadores a adquirir productos del propio empleador.
  • Condiciones peligrosas en las fábricas: falta de medidas de seguridad e higiene que provocaban numerosos accidentes graves.
  • Urbanismo y salud pública: el aumento poblacional urbano concentró a los trabajadores en barrios pobres con pésimas condiciones de vida e higiene.

La industrialización del siglo XIX trajo progreso económico, pero también explotación extrema y precariedad para amplias capas de la población.

Trabajo de mujeres y niños

Durante la Revolución Industrial, los empresarios fomentaron la incorporación de mujeres y niños debido a sus salarios más bajos, para cubrir la creciente demanda de mano de obra en fábricas, talleres, hogares y la agricultura.

  • Mujeres: trabajaban principalmente en la industria textil, en el trabajo a domicilio, en los servicios domésticos y, en menor medida, en la minería. Sus condiciones eran muy duras: salarios bajos, doble jornada y ausencia de protección legal. No podían votar ni afiliarse con facilidad a los sindicatos, aunque algunas podían gestionar negocios propios.
  • Niños: el trabajo infantil era habitual; niños de entre seis y nueve años trabajaban en fábricas, molinos y el campo realizando tareas duras y peligrosas sin protección legal.

Las primeras leyes protectoras surgieron en el Reino Unido y en Francia. Entre ellas se encuentran:

  • Mines and Collieries Act: prohibió el trabajo de mujeres en minas de carbón.
  • Factory Acts: serie de leyes que limitaron progresivamente la jornada laboral (primeras limitaciones a 12 horas y posteriores reducciones, incluida la reducción de la jornada en la industria textil).
  • Factory Act de 1833: introdujo restricciones para el trabajo de menores, prohibiendo el empleo de niños menores de nueve años y estableciendo límites a la jornada de los menores.
  • Ley Guizot: estableció restricciones sobre el trabajo de los menores en determinadas circunstancias y grandes fábricas.

Estas reformas fueron los primeros pasos hacia la protección laboral, aunque tardaron en extenderse y aplicarse plenamente.

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