Transformaciones Agrarias, Crisis Política y el Desastre del 98 en la España del Siglo XIX

Transformaciones agrarias

Las transformaciones agrarias fueron lentas hasta el siglo XIX, cuando surgió una crisis inesperada similar a la del Antiguo Régimen: malas cosechas que provocaron un aumento de la mortalidad, afectando a los sectores más humildes, mientras que los grandes propietarios se beneficiaban de los precios. Se produjo un ligero crecimiento en el sector agrícola que no fue acompañado de una modernización técnica. La escasez de capitales en las grandes y pequeñas explotaciones familiares favorecía el inmovilismo de una agricultura que seguía siendo extensiva, manteniendo el nivel de vida estancado.

  • Trilogía mediterránea: El trigo aumentó su producción; la vid la multiplicó, convirtiéndose en el producto principal; y el olivo tuvo una alta demanda.
  • Cítricos: Fue el sector más aprovechado, mejorando los sistemas de riego y utilizando fertilizantes, lo que permitió triplicar las exportaciones.

La doble desamortización civil y eclesiástica

La tierra estaba mal repartida desde hacía mucho tiempo, concentrada en manos de la Iglesia, la nobleza rentista, el Estado o los municipios, lo que impedía su división hereditaria. El establecimiento de una economía capitalista era incompatible con el mantenimiento de privilegios que obstaculizaban el intercambio de bienes.

Antecedentes

No se planteó seriamente la desamortización hasta que el Estado necesitó cubrir los gastos de las guerras. El gobierno de Carlos IV, ante las necesidades de la Hacienda Real, recurrió en 1798 a la primera desamortización de bienes de la Iglesia, subastándolos públicamente. A esto se sumaron los bienes de la Compañía de Jesús y los Colegios Mayores. Sin embargo, la deuda siguió creciendo y las tierras fueron adquiridas principalmente por grandes propietarios. Las Cortes de Cádiz iniciaron una obra desamortizadora, y los decretos de 1812 y 1813 establecieron una tímida desamortización que fue paralizada en 1814 con el regreso de Fernando VII.

Desamortización de Mendizábal

Durante la regencia de María Cristina y Espartero, el proceso recibió su impulso definitivo. Con el triunfo del régimen liberal, Mendizábal lideró el proceso en el bienio 1836-1837, centrándose en los bienes del clero regular. Sus objetivos fueron:

  • Solucionar los apuros de la Hacienda y el problema de la deuda.
  • Realizar una reforma agraria y de la Iglesia.
  • Ampliar la base social del nuevo régimen liberal.

La ley de 1837 permitió el pago en efectivo (plazo de 16 años) o mediante títulos de deuda. Los beneficios para la Hacienda fueron menores de lo esperado, ya que la deuda pública no desapareció, sino que aumentó.

Desamortización de Espartero

Durante su regencia (1840-1843), se completó el proceso afectando a inmuebles y tierras del clero secular. Declarados como «bienes nacionales», fueron subastados, permitiendo a grupos financieros adquirir propiedades en un momento de alta demanda de vivienda. Esta ley fue paralizada durante la Década Moderada de Narváez.

Desamortización de Madoz (1855)

Durante el Bienio Progresista, se autorizó la venta de bienes propios y baldíos de los ayuntamientos para amortizar la deuda del Estado y financiar obras públicas. A pesar de la resistencia del Partido Moderado y de la reina Isabel II, la ley alcanzó un gran volumen de ventas, afectando gravemente a los municipios y sectores rurales al cerrar terrenos comunales de pasto y leña.

Consecuencias

  • Social: No se creó una clase media campesina; se impuso una mayor miseria al endurecerse las condiciones para los jornaleros.
  • Económico: Aumentó la extensión de tierras cultivadas, pero sin renovación técnica, manteniendo rendimientos bajos. Los ayuntamientos perdieron ingresos vitales.
  • Cultural: Se produjo la pérdida de bibliotecas y el abandono de edificios de interés artístico, aunque algunos fueron transformados en edificios públicos.

Revolución y gobierno provisional

Revolución

El sistema isabelino se agotó tras el Pacto de Ostende. En septiembre de 1868, el levantamiento militar en Cádiz dio paso a la Revolución de la Gloriosa, liderada por Prim, Serrano, Topete y Dulce. Tras la victoria en la batalla del puente de Alcolea, la reina se exilió a Francia y el poder pasó a una Junta Superior Revolucionaria.

El gobierno provisional

Liderado por Prim y Serrano, su objetivo fue restablecer el orden social y aplicar reformas: sufragio universal masculino, libertad religiosa, asociación y reunión, además de la creación de la peseta. En las elecciones de 1869, progresistas y unionistas obtuvieron la mayoría.

Constitución de 1869 y regencia de Espartero

Fue la constitución más democrática del siglo XIX, estableciendo la soberanía nacional, división de poderes y una amplia declaración de derechos. España se configuró como una monarquía parlamentaria sin rey, asumiendo Serrano la regencia y Prim el gobierno.

Búsqueda de un Rey

Tras la búsqueda de candidatos, las Cortes eligieron a Amadeo I de Saboya el 3 de noviembre de 1870, convirtiéndose en el primer rey elegido por un parlamento.

Reinado de Amadeo I

El reinado estuvo marcado por la inestabilidad política, el desprestigio por parte de la nobleza y el ejército, y la división entre los partidarios del rey. La agitación social y la represión debilitaron su figura, culminando en su abdicación el 10 de febrero de 1873, tras conflictos como la Guerra de Cuba y la Tercera Guerra Carlista.

Primera República

Proclamada el 11 de febrero de 1873, tuvo cuatro presidentes en un año (Figueras, Pi i Margall, Salmerón y Castelar). La inestabilidad, las guerras y la división interna llevaron al golpe de Estado del general Pavía el 3 de enero de 1874.

Regreso de los Borbones

El Manifiesto de Sandhurst

Cánovas del Castillo diseñó el retorno de los Borbones con Alfonso XII, proponiendo un sistema bipartidista (Partido Conservador y Partido Liberal) para evitar pronunciamientos militares y asegurar la estabilidad mediante el turno pacífico.

Constitución de 1876

Estableció la soberanía compartida entre Cortes y Rey, un sistema bicameral y el fortalecimiento del poder real como eje del Estado.

El reinado de Alfonso XII (1875-1885)

El sistema de turno se consolidó mediante el encasillado y el caciquismo, garantizando la alternancia pactada entre conservadores y liberales.

Oposición al sistema

Tras la muerte de Alfonso XII, la regencia de María Cristina mantuvo el sistema mediante el Pacto del Pardo, aunque creció la oposición de republicanos, nacionalistas y movimientos obreros.

La crisis del 98

La guerra de Cuba

Iniciada en 1895 con el Grito de Baire, la guerra culminó con la derrota española ante Estados Unidos tras la explosión del USS Maine. El Tratado de París (1898) supuso la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, marcando el fin del imperio colonial.

Consecuencias del 98

  • Regeneracionismo: Movimiento crítico liderado por Joaquín Costa y la Generación del 98.
  • Antimilitarismo: Creciente rechazo social a la intervención del ejército en la política.
  • Economía y Nacionalismos: La pérdida de mercados impulsó el auge de los nacionalismos periféricos ante la debilidad del Estado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *