La Revolución de 1868 y el Sexenio Democrático: Historia y Transformación

1. La Revolución de 1868: «La Gloriosa»

La gran inestabilidad política y social que caracterizó los últimos años del reinado de Isabel II culminó en 1868. La crisis se manifestó en varios frentes:

  • Crisis política: El autoritarismo de los últimos gobiernos moderados, la exclusión de la oposición y la creciente impopularidad de la reina Isabel generaron un descontento generalizado.
  • Crisis económica: Una grave crisis financiera (paralización del ferrocarril, quiebra de bancos) se sumó a una crisis industrial (especialmente en Cataluña por la escasez de algodón) y una crisis de subsistencia debida a las malas cosechas.
  • Alianzas opositoras: El Pacto de Ostende (1866) unió a progresistas (con el general Prim a la cabeza) y demócratas con el objetivo de derrocar a la monarquía. Posteriormente se adhirieron los unionistas.
  • El levantamiento: En septiembre de 1868, la sublevación militar y popular se inició en Cádiz con el grito de «¡Viva España con Honra!». Se formaron juntas revolucionarias en diversas ciudades. Ante la falta de apoyo, Isabel II se vio forzada a exiliarse en Francia.

2. Gobierno Provisional (1868-1871)

Tras el triunfo de «La Gloriosa», se estableció un Gobierno Provisional presidido por el general Serrano (Unión Liberal), con el general Prim (Progresista) como figura clave en el Ministerio de la Guerra. Una de sus primeras medidas fue convocar elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal masculino, un hito democrático para la época.

Constitución de 1869

Esta Constitución se considera la más liberal del siglo XIX. Estableció la monarquía parlamentaria como forma de gobierno, la soberanía nacional y una clara división de poderes. Además, incluyó una amplia declaración de derechos y libertades, como la libertad de culto, de reunión y de asociación. El sufragio universal masculino permitió una mayor participación ciudadana.

Con la nueva Constitución aprobada, el general Serrano fue nombrado regente y Prim se encargó de formar gobierno, iniciando la compleja tarea de encontrar un nuevo monarca para España entre las distintas casas reales europeas.

3. Monarquía de Amadeo de Saboya (1871-1873)

Tras una intensa búsqueda, las Cortes eligieron a Amadeo de Saboya, hijo del rey Víctor Manuel II de Italia, como nuevo rey. Su reinado representó el primer intento de establecer una monarquía democrática en España, pero estuvo marcado por la adversidad desde el principio.

  • Un reinado sentenciado: El asesinato del general Prim, principal artífice de su elección, ocurrió el mismo día de la llegada de Amadeo a Madrid, dejándolo sin su más importante apoyo político y militar.
  • Oposición frontal: El nuevo rey tuvo que enfrentarse a la hostilidad de diversos sectores: los carlistas, que continuaban su guerra en el País Vasco y Navarra; los «alfonsinos», partidarios de la restauración borbónica con Alfonso, hijo de Isabel II; y los republicanos, que abogaban por un cambio de régimen más radical y mantenían una fuerte postura anticlerical.
  • Incapacidad de gobernar: La alianza entre unionistas, progresistas y demócratas se fracturó rápidamente, sumiendo al país en una profunda inestabilidad política. Ante la imposibilidad de gobernar eficazmente y la falta de apoyos, Amadeo I abdicó al trono a principios de febrero de 1873.

4. La Primera República (1873-1874)

La abdicación de Amadeo I llevó a la proclamación de la Primera República Española el 11 de febrero de 1873. Sin embargo, este régimen nació con escaso apoyo social y una profunda división política.

Caos político y reformas

La República se caracterizó por una gran inestabilidad, con cuatro presidentes diferentes en apenas un año: Francisco Pi y Margall, Nicolás Salmerón, Emilio Castelar y Estanislao Figueras. Se intentaron llevar a cabo reformas radicales, como la abolición del impuesto de consumos, la supresión de las quintas (servicio militar obligatorio), la rebaja de la edad de voto a los 21 años, la separación de la Iglesia y el Estado, y la abolición de la esclavitud en las colonias de Cuba y Puerto Rico.

Crisis múltiples y fin del régimen

El gobierno republicano tuvo que hacer frente a una compleja situación marcada por tres conflictos armados simultáneos: la Tercera Guerra Carlista, la Guerra de Cuba (conocida como la «Guerra Larga») y la sublevación cantonal (un movimiento federalista radical que buscaba la autonomía de las ciudades y regiones).

La crisis se agudizó con el golpe de Estado del general Pavía el 4 de enero de 1874, que disolvió las Cortes. Tras un breve periodo de dictadura del general Serrano, el pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto el 29 de diciembre de 1874 restauró la monarquía borbónica en la figura de Alfonso XII, dando inicio a la etapa de la Restauración.

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