Evolución histórica y política de la Península Ibérica

Tartessos y la Antigüedad

Tartessos fue el primer estado de la Península Ibérica, consolidado en la primera mitad del primer milenio a.C. Su centro se situaba en el suroeste peninsular y su área de influencia se extendía hasta Cartagena. Era también el nombre con el que los griegos designaban a un río y a una ciudad. Sus grandes riquezas agrícolas, ganaderas y minerales propiciaron un activo comercio con las Islas Británicas, los fenicios y los griegos establecidos en la Península. Su época de esplendor se sitúa en los siglos VII y VI a.C., bajo el reinado de Argantonio. En el siglo V a.C., el nombre de Tartessos desaparece y comienza a denominarse Turdetania.

La Romanización

La Romanización fue el proceso mediante el cual los pueblos prerromanos adoptaron la lengua, cultura, formas de organización y modelos de vida romanos:

  • El latín sustituyó a las lenguas indígenas, excepto al vasco.
  • En el área ibérica, más urbanizada, la romanización fue más fácil y rápida.
  • En el centro y oeste fue más lenta, y en el norte nunca se completó.
  • Factores clave: extensión de la vida urbana, fundación de colonias, papel del ejército y la concesión de la ciudadanía romana a los indígenas.

Invasiones Bárbaras

Las migraciones masivas de pueblos bárbaros hacia el Imperio Romano, ya fuera de forma violenta o mediante acuerdos políticos, fueron la causa directa de la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476:

  • 405: Pueblos germanos cruzan el Rin, la frontera del Imperio.
  • 409: Suevos, vándalos y alanos cruzan los Pirineos e invaden Hispania.
  • Los suevos se asentaron en Gallecia y fundaron un reino.
  • Los vándalos asdingos se dirigieron al norte de África en el 429.
  • Vándalos y alanos se repartieron la Bética, la Cartaginense y la Lusitania.

Al-Andalus y el Legado Musulmán

Emirato de Córdoba

Con el asentamiento de los musulmanes en Al-Andalus, la Península Ibérica se integró como una provincia del califato de Damasco, gobernada por un emir delegado del califa. Abderramán I, miembro de los Omeyas superviviente de la rebelión abasí en Oriente Medio, llegó a la península, tomó el poder y se proclamó emir independiente en el 756. Esta etapa se limitó al ámbito político, manteniendo la supremacía espiritual del califa de Bagdad, y fue un periodo de consolidación y reorganización, destacando la construcción de la Mezquita de Córdoba.

Abderramán III y el Califato

En el año 929, Abderramán III se autoproclamó califa, logrando la independencia política y espiritual. Este periodo constituyó el momento culminante del poder musulmán en España, a pesar de la derrota en la batalla de Simancas frente a Ramiro II de León. Fue una etapa de esplendor cultural y artístico donde se amplió la Mezquita de Córdoba y se construyó la ciudad palatina de Medina Azahara. Tras su declive, el califato se desintegró en numerosos reinos de taifas.

La Reconquista y la Expansión Cristiana

Jaime I y la Corona de Aragón

Jaime I impulsó la Reconquista en la Corona de Aragón con la anexión de Mallorca, Ibiza y el reino de Valencia. Menorca quedó bajo vasallaje hasta su incorporación en 1287. Al morir, dividió sus dominios entre sus hijos, aunque en 1343 el reino de Mallorca fue absorbido definitivamente por la Corona de Aragón.

Alfonso VI y la Unificación

Alfonso VI, heredero de Fernando I, unificó los reinos de León y Castilla tras la muerte de su hermano Sancho II en 1072. Mantuvo una conflictiva relación con Rodrigo Díaz de Vivar, “el Cid”. En 1085 conquistó el reino de Toledo, enclave fundamental junto al río Tajo. Repobló las Extremaduras del Duero concediendo fueros a los concejos para favorecer el asentamiento, aunque su reinado finalizó con derrotas frente a los almorávides.

Batalla de las Navas de Tolosa

En 1212, en Sierra Morena, los cristianos derrotaron a los almohades. Alfonso VIII de Castilla recibió ayuda de los reinos de Navarra y Aragón, además del apoyo del Papa Inocencio III, quien concedió la cruzada. La victoria marcó el declive almohade y abrió el camino hacia el valle del Guadalquivir.

La Mesta

La ganadería ovina (oveja merina) experimentó un gran desarrollo en Castilla. La escasez de pastos y la trashumancia provocaron constantes conflictos entre ganaderos y agricultores. Los ganaderos se organizaron en mestas para asegurar el paso por las cañadas. En 1273, Alfonso X instituyó el Honrado Concejo de la Mesta, otorgando privilegios a los ganaderos en perjuicio de los agricultores. Esta institución fue criticada por los ilustrados y finalmente abolida en 1836.

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