Historia de España: La Dictadura de Primo de Rivera y el Proceso de Industrialización

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

En septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera, destinado en Barcelona, da un golpe de Estado y establece una dictadura, pasando el poder a los militares. Este movimiento responde a varias causas:

  • El sistema constitucional estaba agotado.
  • La dictadura pretendía acabar con el caciquismo, la indisciplina y las amenazas a la unidad nacional que representaban los nacionalistas.
  • El rey Alfonso XIII apoyó al general y le encomendó formar Gobierno; al nombrarlo presidente del Gobierno, estaba dando amparo legal a la dictadura.
  • La burguesía y gran parte del Ejército se pusieron de su lado, mientras que las organizaciones obreras no protestaron.

Organización del Estado y el Directorio Militar

En cuanto a la organización del Estado, se estableció un Directorio Militar formado por militares en el Gobierno que funcionaban como asesores de Primo de Rivera. El dictador suspendió la Constitución, disolvió las Cortes y prohibió las actividades de partidos y sindicatos, persiguiendo sobre todo a la CNT y al PSOE.

Durante esta etapa, llevó a cabo una política de restablecimiento del orden público, persecución a los nacionalismos y la creación de un nuevo partido, la Unión Patriótica (UP), con el objeto de apoyar al régimen; este se nutría de personas del catolicismo y «gente de orden». Asimismo, se puso fin a la Guerra de Marruecos.

El Directorio Civil y la Política Económica

Posteriormente, el Directorio Militar se transforma en un Directorio Civil. Los ministros son, en este caso, civiles, pero el funcionamiento del Gobierno no varía: se gobierna por decreto. Se creó una Asamblea Nacional Consultiva para presentar una legislación general que asesorara al Gobierno y presentara un anteproyecto de Constitución.

La política económica no tenía un modelo definido, basándose principalmente en el intervencionismo del Estado en la economía. Para articular las relaciones sociales, se creó una estructura corporativa cuyo objetivo era acabar con los conflictos sociales.

El Fin de la Dictadura y la Proclamación de la República

A partir de 1928, el régimen comienza a resquebrajarse y pierde todos los apoyos que había tenido hasta entonces. Los sectores opositores fueron:

  • Los viejos partidos del turno.
  • Los republicanos, que se organizaron y llevaron a cabo una gran propaganda identificándose con la democracia.
  • Los catalanes, debido a la política anticatalanista.
  • El movimiento obrero.
  • El Ejército, sobre todo el sector destinado en la península.
  • Los intelectuales.

En 1930, Alfonso XIII acepta la dimisión de Primo de Rivera. Se formó un Gobierno provisional que intentó volver a la normalidad convocando elecciones municipales para, después, celebrar elecciones a Cortes. Las elecciones se celebraron el 12 de abril de 1931. Al día siguiente, la gente salió a la calle a manifestarse a favor de la República y Alfonso XIII abandonó el país.


La Revolución Industrial en España y en los Países Avanzados

El proceso de industrialización en España en el siglo XIX sufrió un notable retraso con respecto a los países que lideraban la Revolución Industrial. Aunque se pretendía impulsar este proceso con el objeto de transformar la estructura económica agraria en otra basada en el desarrollo de la industria y el comercio, el ritmo fue tan lento que España quedó relegada como potencia industrial a los puestos más bajos de Europa.

Comparativa con las Potencias Europeas

Son numerosas las comparaciones que podemos hacer con respecto a los países más avanzados de Europa. En dichos países, la Revolución Industrial fue precedida de una revolución agrícola que en España no se produjo, lo que derivó en:

  • Excedentes de la agricultura insuficientes para garantizar el crecimiento de la población.
  • Demanda de bienes industriales por parte de los campesinos muy pequeña.
  • Transferencia de población de la agricultura a la industria insignificante.

El desarrollo del sector de la siderurgia en España fue más accidentado que en otros países europeos. El carbón español era escaso, de mala calidad y caro, por lo que no producía buen coque.

El Transporte y la Ley de Ferrocarriles de 1855

En cuanto a las condiciones del transporte, España también se encontraba en desventaja debido a unas condiciones geográficas poco favorables que dificultaban las comunicaciones en el interior. Sin embargo, la auténtica revolución sería el ferrocarril con la Ley de Ferrocarriles de 1855, promulgada durante el Bienio Progresista.

Esta ley permitió la entrada de capitales extranjeros con los que fue posible realizar el tendido de la red ferroviaria, propiciando la formación de sociedades anónimas para su construcción y explotación. Además, permitía importar material ferroviario libre de aranceles y preveía el pago de subvenciones. No obstante, esta ley tuvo consecuencias diversas:

  • Las principales concesiones se dieron a compañías extranjeras, por lo que las ventajas otorgadas no estimularon la industria siderúrgica nacional.
  • Apenas se transportaban mercancías, ya que gran parte del país estaba sin industrializar, generando pocos beneficios y escasa demanda.
  • Se consolidó una estructura radial con centro en Madrid, dificultando la comunicación entre las zonas más industriales y dinámicas.
  • Se fijó un ancho de vía mayor que en el resto de Europa, obstaculizando los intercambios internacionales.

A pesar de todo, el ferrocarril resultó un instrumento indispensable para dotar a España de un sistema de transporte masivo, barato y rápido que favoreciera el intercambio de personas y mercancías. Finalmente, la inexistencia de un mercado nacional sólido y la escasez de capitales españoles (que no se dedicaron a la creación de nuevas industrias, salvo en Cataluña) marcaron el devenir económico del periodo.

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