Crisis y Transformación Política en España: De la Restauración a la Segunda República

La Crisis del Sistema de la Restauración (1902-1923)

En 1902, Alfonso XIII inició la segunda etapa de la Restauración con esperanzas regeneracionistas tras el desastre del 98. Monarca de talante modernizador pero con soberanía compartida con las Cortes (Constitución de 1876), actuó como árbitro político constante y «rey soldado», favoreciendo al poder militar sobre el civil, lo que implicó a la monarquía en el rechazo al sistema y obstaculizó su democratización.

El Regeneracionismo y la inestabilidad

El Regeneracionismo, movimiento crítico con el caciquismo surgido tras 1898 (Joaquín Costa), propuso modernizar el país mediante una «revolución desde arriba» para evitar cambios radicales. La debilidad del sistema se evidenció en 1905 con el asalto militar a las imprentas de ¡Cu-Cut! y La Veu de Catalunya en Barcelona, motivado por chistes contra el ejército y el auge del catalanismo. El gobierno de Montero Ríos, incapaz de imponerse, apoyó la causa militar. En 1906, la Ley de Jurisdicciones (gobierno Moret) sometió a jurisdicción militar los delitos contra la patria y el ejército, coartando libertades y reforzando el poder militar.

El reformismo de Maura y la Semana Trágica

El gobierno conservador de Maura (1907-1909) protagonizó el mayor intento reformista:

  • Ley Electoral (1907): para purificar el sufragio.
  • Proyecto de Ley de Administración Local (no aprobado): contra el caciquismo.
  • Reformas económicas proteccionistas.
  • Legislación social: Instituto Nacional de Previsión (1908).
  • Defensa de la influencia de la Iglesia.

En política exterior, se centró en Marruecos tras la Conferencia de Algeciras (1906). La guerra marroquí provocó la Semana Trágica de Barcelona (julio 1909): reclutamiento forzoso de reservistas catalanes, anticlericalismo y tensión social desencadenaron huelga general e insurrección con quema de iglesias. La dura represión, incluida la ejecución de Ferrer Guardia, y la protesta internacional forzaron la dimisión de Maura, rompiendo la confianza entre conservadores y liberales.

El gobierno de Canalejas

Sucedió el gobierno liberal de Canalejas (1910-1912), quien intentó democratizar su partido y resolver problemas pendientes mediante una «revolución desde arriba». Enfrentó la agitación social y el terrorismo anarquista (CNT, 1910) con leyes sociales (jornada de 9 horas en minas) y abolición del impuesto de consumos. Su obra legislativa incluyó:

  • Ley del Candado (1910): prohibía nuevas órdenes religiosas sin autorización gubernamental.
  • Ley de Reclutamiento Obligatorio (1912): redujo parcialmente la redención en metálico.
  • Proyecto de Mancomunidades Provinciales.

El asesinato de Canalejas en noviembre de 1912 truncó estas reformas, interrumpiendo la democratización del sistema.

La quiebra del sistema (1914-1923)

El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 llevó al gobierno de Dato a mantener la neutralidad española. En 1917 confluyeron tres crisis:

  1. Crisis militar: formación de las Juntas de Defensa.
  2. Crisis política: Asamblea de Parlamentarios de Barcelona.
  3. Crisis social: huelga general del 13 de agosto.

Estas crisis evidenciaron la quiebra del sistema parlamentario. El desastre de Annual (1921) y el Expediente Picasso revelaron la corrupción e ineficacia militar, precipitando el golpe de Estado de Primo de Rivera en septiembre de 1923.

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

El 13 de septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera instauró un Directorio Militar. Suspendió la Constitución y actuó con dureza contra el catalanismo y la CNT. El mayor éxito fue la resolución de la guerra de Marruecos con el desembarco de Alhucemas (1925). En 1925, el régimen pasó a ser un Directorio Civil, intentando institucionalizarse mediante la Asamblea Nacional Consultiva, pero la falta de apoyos y la crisis económica forzaron su dimisión en 1930.

La Segunda República (1931)

Tras la «Dictablanda» de Berenguer y el Pacto de San Sebastián, las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 dieron la victoria a los republicanos. El 14 de abril se proclamó la Segunda República. El Bienio Reformista (1931-1933) impulsó reformas laborales, educativas, militares y agrarias, además de la aprobación del Estatuto de Cataluña, en un contexto de fuerte polarización política y social.

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