El Sexenio Democrático: Crisis, Revolución y el Fin del Reinado de Isabel II

La crisis del reinado de Isabel II

En el último periodo del reinado de Isabel II se produjo una crisis económica y política que evidenció las deficiencias del sistema liberal. A partir de 1860, se hizo patente una importante crisis económica y financiera, a raíz de la crisis de los ferrocarriles, la deuda pública y la disminución del rendimiento de los inversores. Esto coincidió con una crisis industrial, la falta de materias primas y una crisis de subsistencia provocada por las malas cosechas, lo que derivó en hambre y violencia social.

A mediados de 1860, el descontento contra el sistema isabelino era generalizado. Tras la revuelta de San Gil, se produjo una gran inestabilidad y O’Donnell fue sustituido por Narváez y González Bravo, quienes hicieron oídos sordos a las demandas sociales. El Partido Progresista, liderado por Prim, se apartó del juego político y firmó el Pacto de Ostende (1867), que proponía el fin de la monarquía isabelina. A la alianza de demócratas y progresistas se unieron los unionistas, con una ideología conservadora, preparando un pronunciamiento militar.

La Revolución de 1868 y el Gobierno Provisional

En septiembre se consumó un levantamiento militar contra la monarquía isabelina. El almirante Topete se sublevó en Cádiz, secundado por Prim y Serrano en Madrid, Almería y Cartagena. El gobierno envió un ejército para enfrentarse a los sublevados en la batalla del Puente de Alcolea, donde fueron derrotados. Esto provocó la dimisión del gobierno y el exilio de Isabel II a Francia.

Los rebeldes, con el apoyo de las clases populares urbanas, crearon juntas revolucionarias con reivindicaciones radicales. Mientras tanto, los dirigentes más moderados formaron un gobierno provisional: Serrano como regente y Prim como presidente del gobierno. Entre sus medidas destacaron el desarme de la milicia nacional, la convocatoria de elecciones y la disolución de las juntas.

La Constitución de 1869

En las Cortes Constituyentes de 1869, donde se reconoció el sufragio universal masculino, ganó la coalición de progresistas, unionistas y demócratas. Una comisión elaboró un texto constitucional que establecía:

  • Un amplio régimen de derechos: reunión, asociación y manifestación.
  • Libertad de enseñanza y de religión.
  • Soberanía nacional y Estado monárquico.
  • División de poderes: las Cortes (Congreso y Senado) elaboran las leyes, mientras que el rey solo las promulga.

A pesar de los avances, surgieron problemas: la búsqueda de un rey, el descontento de republicanos, carlistas, campesinos y obreros (con ideas vinculadas al anarquismo y socialismo). Se implementaron medidas como la defensa del librecambismo, impuestos personales según la renta, la creación de la peseta y la solución a la deuda pública mediante la Ley de Minas de 1871.

Fuerzas políticas en el Sexenio

La oposición política quedó polarizada en dos bloques:

  • Derecha: Carlistas (defensores de la monarquía tradicional) y moderados (partidarios de Isabel II, con Cánovas destacando).
  • Centro: Progresistas, unionistas y demócratas (en torno a Prim, Sagasta y Ruiz Zorrilla), defensores de la monarquía democrática.
  • Izquierda: Partido Republicano, dividido en federalistas (con dos alas: benévolos liderados por Pi y Margall, e intransigentes por José María de Orense) y unitarios (liderados por Castelar).

El reinado de Amadeo I (1871-1873)

La Constitución de 1869 estableció una monarquía democrática. En noviembre de 1870, las Cortes eligieron a Amadeo de Saboya como monarca. Sin embargo, su reinado contó con escasos apoyos: la aristocracia, el clero, el ejército y los moderados (que querían a Alfonso XII) se opusieron a él. Además, enfrentó la insurrección carlista y el inicio de la Guerra de los Diez Años en Cuba (Grito de Yara). Tras la desintegración de la coalición gubernamental, Amadeo renunció al trono el 11 de febrero de 1873.

La Primera República Española

Proclamada en 1873, la República enfrentó una grave inestabilidad. Tras el gobierno de Estanislao Figueras, las elecciones dieron la victoria a los republicanos federales con Pi y Margall, quien impulsó medidas como la abolición de la esclavitud y reformas laborales. El proyecto de constitución federal proponía un Estado dividido en 17 estados.

Principales problemas:

  • Insurrección carlista.
  • Guerra de Cuba.
  • Sublevación cantonal: aspiraciones autonomistas influenciadas por el anarquismo.

Tras la dimisión de Pi y Margall y el breve mandato de Salmerón, Emilio Castelar dio un giro a la derecha. Finalmente, el golpe del general Pavía el 3 de enero de 1874 disolvió las Cortes. El poder pasó a Serrano, hasta que el 29 de diciembre de 1874, Martínez Campos proclamó rey a Alfonso XII en Sagunto, tras el Manifiesto de Sandhurst.

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