Fases de la conquista romana
- Primera fase (218-197 a.C.): Conquista del sur y el este peninsulares, destacando la toma de Cartago Nova y Gades. Esta fase coincidió con la segunda guerra púnica.
- Segunda fase (197-154 a.C.): Llevó el dominio romano hasta el alto Ebro, la Meseta oriental y el sureste. Además, se inició la organización administrativa de Hispania.
- Tercera fase (154-29 a.C.): Roma tuvo que hacer frente a vigorosos movimientos de resistencia, primero con las guerras lusitanas y más tarde con las guerras celtíberas. Vencida la resistencia, Roma inició la ocupación de la zona oeste y noreste peninsular. Poco después, conquistaron las islas Baleares.
- Cuarta fase (29-19 a.C.): Las guerras cántabro-astures, en tiempos de Augusto, donde los romanos tuvieron que doblegar a cántabros y astures.
Economía en la Hispania romana
Agricultura, ganadería y pesca
Los territorios hispanos interesaban a Roma por sus posibilidades económicas. Hispania destacaba en el ámbito de la agricultura de secano por los cultivos de la trilogía mediterránea: trigo, vid y olivo, en el interior; y de regadío en el valle del Guadalquivir, el Ebro y la costa del litoral mediterráneo. La ganadería se desarrollaba en la dehesa con ganado como ovejas, caballos, cerdos y vacas. Además, destacaba la actividad pesquera en el Mediterráneo con el atún y en la costa andaluza con la industria de la salazón.
La minería
Roma fomentó la explotación minera en Hispania a través de la mano de obra esclava. Los principales metales eran el oro, la plata, el cobre, el plomo, el estaño y el cinabrio. Esta actividad destacó en Cartago Nova y Cástulo, así como en Las Médulas (León), donde se encontraba la mayor mina de oro del occidente del Imperio.
Artesanía y comercio
Las actividades más significativas de la artesanía de la Hispania romana eran la producción de objetos cerámicos, la orfebrería, el trabajo del vidrio y los mosaicos.
La economía hispana se vio integrada en el mercado universal que controlaba Roma. Desde Hispania se exportaban vinos, metales y, sobre todo, aceite, importándose a cambio objetos manufacturados y productos de lujo. Cabe destacar el aumento de la circulación monetaria y el impulso de una extensa red viaria, como la Vía Augusta y la Vía de la Plata.
Sociedad romana
Los hombres libres
En el sector de personas libres se distinguían dos grandes grupos en función de las diferencias jurídicas: quienes gozaban del derecho de ciudadanía romana y quienes no. Asimismo, la sociedad se dividía según su poderío económico:
- Honestiores: Grandes propietarios de tierras, hombres de negocios y oligarquías urbanas.
- Humiliores: Modestos campesinos y artesanos de las ciudades.
Esclavos y libertos
La esclavitud tuvo un gran desarrollo. Los esclavos carecían de personalidad jurídica y derechos. Por otro lado, los libertos eran esclavos liberados mediante la manumisión, quienes obtenían ciertos derechos, aunque mantenían vínculos con sus antiguos dueños.
Crisis del Imperio
Crisis económica, demográfica y social
El Imperio entró en una inestabilidad prolongada. La escasez de moneda, la inflación, el colapso comercial y la falta de mano de obra esclava (debida a la liberación y a la guerra) provocaron un declive imparable. El agotamiento de las minas de oro del noroeste peninsular agravó la situación, generando un clima de pesimismo, inseguridad y despoblamiento urbano.
Instrumentos de romanización
- El latín: Lengua común que reemplazó a las lenguas indígenas.
- El ejército: Aseguró el dominio del territorio y construyó calzadas.
- División administrativa: Funcionarios encargados de impuestos y administración.
- Comercio y ciudades: Centros de intercambio mercantil.
- Calzadas romanas: Vitales para la comunicación.
- Derecho romano: Base legal del Imperio.
- Cultura greco-romana: Cultura dominante.
- Religión politeísta: Integración de cultos indígenas y culto al emperador.
Religión y cristianismo
La religión romana coexistía con las creencias indígenas, destacando el culto al emperador como elemento de cohesión. Respecto al cristianismo, existen dos interpretaciones:
- El mito: Predicación del apóstol Santiago y aparición de la Virgen en Caesar Augusta.
- Realidad histórica: Difusión a través de legionarios provenientes de Oriente y comunidades judías dispersas (diáspora).
El reino visigodo
Entre los siglos VI y VII, los visigodos buscaron la homogeneización del territorio:
- Unificación religiosa: Tras el III Concilio de Toledo, el rey Recaredo aceptó el catolicismo, unificando a visigodos e hispanorromanos.
- Unificación política: Se consolidó un reino unitario en casi toda la península, salvo zonas montañosas del País Vasco.
- Unificación jurídica: Se promulgó el Fuero Juzgo, ley común para toda la población.
