1.2 Pueblos Prerromanos y Colonizaciones en la Antigüedad
En primer lugar, surgió Tartessos entre los siglos IX y VI a.C. en el Bajo Guadalquivir. Fue un pueblo autóctono muy influido por los fenicios. Su economía se basó en la agricultura, ganadería y minería. Sin embargo, entró en decadencia en el siglo VI a.C. Los fenicios llegaron en el siglo IX a.C. desde la costa sirio-palestina y fundaron colonias como Gadir y Malaka. Introdujeron avances técnicos y culturales como:
- El torno alfarero.
- La metalurgia avanzada.
- Nueva iconografía impulsada por las ganancias del comercio de plata y productos.
Posteriormente llegaron los griegos desde el siglo VI a.C. cuando fundaron Emporion y Rhode desde Masalia. Su influencia fue notable en los pueblos íberos. Más tarde, los cartagineses se expandieron desde el siglo IV a.C. con la familia de los Barca y su imperialismo en el sur peninsular. El ataque a Sagunto en 219 a.C. inició la Segunda Guerra Púnica.
En la franja mediterránea se desarrollaron los pueblos íberos, organizados en ciudades-estado, con escritura, moneda y escultura propia gracias a la influencia griega. En el interior predominaban los pueblos hispanoceltas y celtíberos, con economía agropecuaria y una organización guerrera. Finalmente, en el norte peninsular se asentaron cántabros, astures y galaicos, con menor influencia mediterránea y una sociedad castreña.
1.3 La Hispania Romana: Conquista y Proceso de Romanización
La conquista romana comenzó en 218 a.C. con el desembarco en Ampurias (II Guerra Púnica). Tras la derrota de Cartago (202 a.C.), Roma dominó la costa mediterránea. Posteriormente, durante el siglo II a.C., se produjo la conquista del interior con las Guerras Celtíberas (155-133 a.C.), que culminaron con la caída de Numancia en 133 a.C., y las Guerras Lusitanas (150-139 a.C.), que finalizaron con la derrota de Viriato. Finalmente, la tercera fase bajo Augusto, con las Guerras Cántabras (29-19 a.C.), supuso la conquista del norte peninsular.
Con las conquistas se iniciaba el proceso de romanización, que implicó la adopción de las costumbres y usos romanos:
- Se adoptó el latín y el derecho romano.
- Se consolidó el urbanismo y se desarrollaron infraestructuras (calzadas, puentes).
- Se integró a la península en el comercio mediterráneo.
- Se instaló una sociedad jerarquizada con una economía esclavista y se facilitó el sincretismo religioso.
Al mismo tiempo, se organizó Hispania en distintas provincias: en época republicana (Citerior y Ulterior), en época de Augusto (Tarraconensis, Baetica y Lusitania) o bajoimperial (Tarraconensis, Carthaginensis, Baetica, Lusitania, Gallaecia y Balearica junto con Mauritania Tingitana). En el 212, Caracalla concedió la ciudadanía romana a todos los habitantes y se inició la difusión del cristianismo.
1.4 El Reino Visigodo: De las Invasiones Germánicas a la Caída de Toledo
La crisis romana facilitó la entrada de pueblos germánicos. En 411 llegaron vándalos, suevos y alanos. Roma firmó un foedus con los visigodos, que se instalaron en el reino de Tolosa (418-507). Tras su derrota en la batalla de Vouillé contra los francos (507), se asentaron en Hispania. El reino visigodo de Toledo (507-711) fue inestable debido a las crisis sucesorias, con una monarquía electiva y división social y religiosa.
El siglo VI supuso un periodo de crisis en la monarquía visigoda acompañada con una ruralización de la economía y una pérdida de peso de las ciudades romanas. El monarca se apoyaba en el Officium Palatinum. A finales del siglo VI, Leovigildo y posteriormente Suintila unificaron territorialmente el reino con la derrota de la sublevación vascona, la caída del reino suevo y la expulsión de los bizantinos del sureste. La Corona intentó apoyarse en la Iglesia para reforzar el poder en los Concilios de Toledo gracias a la conversión de Recaredo al catolicismo en 589 (III Concilio de Toledo). Ya en el siglo VII, Recesvinto promulgó el Liber Iudiciorum, que supuso la unificación legal al unir el Código Teodosiano con el de Alarico. Sin embargo, la crisis política se agudizó a finales del siglo VII e inicios del VIII con la lucha entre Rodrigo y Witiza. Esta crisis interna facilitó la invasión musulmana en 711.
2.1 Al-Ándalus: Conquista y Evolución Política
La conquista musulmana comenzó en 711 aprovechando la crisis visigoda. Tariq cruzó el Estrecho y derrotó a Rodrigo en la batalla de Guadalete. La rápida conquista finalizó en 716, favorecida por la política de pactos con la nobleza hispanovisigoda. Se estableció el Emirato dependiente (716-756), integrado en el Califato de Damasco, marcado por la inestabilidad y las luchas entre árabes y bereberes (fitnas). Tras la caída de los Omeyas, Abderramán I fundó el Emirato independiente (756-929) en Córdoba, independiente políticamente pero subordinado religiosamente al califa abasí. En esta etapa se inició la islamización y la creación de un Estado andalusí.
En 929, tras la crisis del siglo IX, se instauró el Califato de Córdoba (929-1031) con Abderramán III y Al-Hakam II, iniciándose el apogeo político, económico y cultural. Durante el final del califato, el poder real pasó a manos de Almanzor y sus hijos, cuyo gobierno autoritario se basó en razias contra los reinos cristianos. A partir del 1002, la crisis califal culminó con la disolución del califato en 1031 y la aparición de los reinos de taifas.
La debilidad de las taifas facilitó la intervención de los almorávides (1086-1147) y posteriormente de los almohades, que fueron derrotados por una coalición cristiana en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212). Finalmente, el reino nazarí de Granada (1248-1492) fue el último estado musulmán hasta su conquista por los Reyes Católicos.
2.2 Economía y Sociedad en Al-Ándalus
La economía de Al-Ándalus se basó fundamentalmente en una agricultura avanzada, combinando el secano cerealista con un regadío muy desarrollado gracias a técnicas orientales como acequias y norias. Se introdujeron nuevos cultivos, como el arroz, el algodón, la caña de azúcar y los cítricos, junto con una ganadería diversificada. La artesanía urbana alcanzó un notable desarrollo, destacando la industria textil, la cerámica, el cuero, la orfebrería y el vidrio. Las ciudades se revitalizaron como centros de producción y comercio, siendo Al-Ándalus un importante puente comercial entre Europa, África y Asia.
Desde el punto de vista social, Al-Ándalus fue una sociedad heterogénea y jerarquizada:
- Árabes: Minoría dominante en la cúspide.
- Bereberes: Más numerosos pero frecuentemente marginados.
- Muladíes: Hispanovisigodos convertidos al Islam.
- Mozárabes: Cristianos que mantenían su religión pagando impuestos especiales.
- Judíos: Protegidos por el Islam, gozaron de autonomía en aljamas y destacaron en actividades económicas, científicas y políticas (visires y escribas), dejando un legado esencial (Maimónides o Averroes).
2.3 La Reconquista y la Organización de los Reinos Cristianos
La Reconquista fue un proceso de expansión territorial cristiana entre 722 y 1492, legitimado como recuperación del reino visigodo. Entre los siglos VIII y X, los reinos cristianos avanzaron lentamente hasta el Duero y Llobregat. En los siglos XI y XII, aprovechando la crisis del califato, León y Castilla conquistaron el Tajo (Toledo 1085) y Aragón avanzó hasta el Ebro (Zaragoza 1118, Tortosa 1148 y Lérida 1149).
El avance se frenó con los almohades hasta la batalla de Las Navas de Tolosa (1212), abriendo la conquista de Andalucía para Castilla (Córdoba 1236 y Sevilla 1248), mientras que Aragón ocupó Valencia (1238) y Baleares (1229-1235). Granada permaneció musulmana hasta 1492.
Los reinos cristianos mantuvieron una monarquía electiva heredada del modelo visigodo, pero a partir del siglo X se impuso el principio hereditario. El poder real quedó limitado por la nobleza mediante relaciones de vasallaje y concesión de feudos. La Iglesia legitimó la monarquía otorgándole carácter sagrado. El principal órgano de gobierno fue la Curia Regia. Desde 1188 en León y durante el siglo XIII en el resto de reinos, se incorporaron representantes urbanos, dando lugar a las Cortes.
En Castilla surgieron instituciones centralizadoras como los corregidores, el condestable, las audiencias y los concejos. La unión definitiva se produjo en 1230 con Fernando III el Santo. La Corona de Aragón se formó en 1137-1147 con el matrimonio de Ramón Berenguer IV y Petronila de Aragón, manteniendo instituciones propias en cada reino.
2.4 Modelos de Repoblación y Estructura Social Medieval
A medida que avanzaba la Reconquista, se emplearon distintos modelos de repoblación:
- Presura o aprisio (ss. VIII-X): En el Duero y plana de Vic, originó una sociedad de campesinos libres y pequeña propiedad.
- Repoblación concejil (ss. XI-XII): En el Tajo y el Ebro, basada en ciudades y concejos con fueros o cartas pueblas.
- Órdenes Militares (ss. XII-XIII): En el Guadiana, Júcar y Turia, originó grandes latifundios ganaderos.
- Donadíos y heredamientos: En Extremadura, Guadalquivir y Levante, consolidando una estructura agraria desigual.
La sociedad medieval cristiana fue feudal, rural y estamental. Se basaba en el vasallaje y en el régimen señorial (territorial hasta el s. XII y jurisdiccional posteriormente). La nobleza y el clero formaban los estamentos privilegiados, mientras que el estado llano incluía campesinos, siervos y la naciente burguesía urbana del siglo XII. También coexistieron minorías como judíos y mudéjares, esenciales para la economía pero marginadas socialmente.
